

Cutrecomentario de Ramón:
Cuando el teléfono no suena, pero el corazón hace más ruido que una mascletà
Samuel Suffren es un cineasta y productor haitiano, nacido en 1992. Su filmografía reciente incluye los cortos Agwe, Des rêves en bateaux papiers y Cœur bleu, que forman una trilogía sobre la ausencia, la emigración y ese dolor tan caribeño —y tan universal— de quien se marcha y de quien se queda esperando.
Cœur bleu fue seleccionado en la Quincena de Cineastas de Cannes 2025 y es una producción de Haití y Francia, de unos 15 minutos. (Quinzaine des cinéastes)
En cuanto a premios y recorrido, Cœur bleu tuvo estreno mundial en la Quincena de Cineastas de Cannes 2025 y también aparece en circuitos internacionales como el Festival du Nouveau Cinéma. No es poca cosa: Cannes no suele abrir la puerta porque sí, salvo que seas muy bueno o lleves una baguette bajo el brazo. (Quinzaine des cinéastes)
Cutrecomentario
En Cœur bleu vemos a unos padres haitianos, Marianne y Pétion, preocupados porque no tienen noticias de su hijo, que se ha marchado a Estados Unidos persiguiendo el famoso sueño americano. Ese sueño que, visto desde lejos, parece una autopista dorada, y de cerca a veces se parece más a una llamada que no llega nunca.
El teléfono se convierte en el gran símbolo del corto. Está ahí como una promesa, como una amenaza, como un altar doméstico. Uno mira ese aparato y casi espera que empiece a sudar de la tensión. Porque aquí el silencio no es ausencia de sonido: es un personaje más, y bastante puñetero.
Lo que empieza como un relato realista, casi cotidiano, va derivando poco a poco hacia una especie de ensoñación, donde la realidad y el sueño se mezclan de forma difusa.
Samuel Suffren no necesita subrayar demasiado. Deja que la espera se vaya espesando, como cuando uno mira el móvil cada treinta segundos aunque sabe perfectamente que no ha sonado.
Cœur bleu es un corto breve, delicado e interesante, que habla de la emigración desde el lado menos turístico: el de los que se quedan. Los padres no cruzan fronteras, pero viven atrapados en otra clase de exilio: el de la incertidumbre.
Un corto pequeño, sí, pero con un corazón azul bastante más grande de lo que aparenta.
Mi puntuación: 6,54/10.

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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