

Cutrecomentario de Ramón:
Cuando Fitzcarraldo quiso criar gusanos de seda en el Caribe… y se quedó sin gasolina
Ulises Porra es un director y guionista catalán que ha desarrollado buena parte de su carrera en Latinoamérica.
Antes de debutar en solitario con Bajo el mismo sol codirigió Tigre (2017) y Carajita (2021) junto a Silvina Schnicer, dos películas que tuvieron una notable presencia en festivales internacionales.
También participó como coguionista en Acusada (2018), presentada en competición oficial en Venecia.
Con esta película vuelve a moverse en terrenos históricos y culturales complejos, apostando por una producción ambiciosa rodada en República Dominicana y España. (Festival de Biarritz Amérique Latine)
Premios y festivales
La película tuvo su estreno mundial en la sección Centrepiece del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y posteriormente pasó por el Festival de Biarritz, donde obtuvo el Premio del Jurado, el Premio del Sindicato Francés de la Crítica de Cine y el Premio de Biarritz.
También fue seleccionada en el Festival de Sevilla y recibió una mención especial de la crítica uruguaya en Punta del Este. (Habanero Film Sales)
Cutrecomentario
Sobre el papel, Bajo el mismo sol tenía muchas papeletas para funcionar.
Porque no todos los días aparece una película que plantea la creación de una industria de gusanos de seda en plena selva de La Española a comienzos del siglo XIX. Ya solo por la premisa uno piensa que puede salir una especie de mezcla imposible entre Fitzcarraldo, una novela de aventuras coloniales y un documental de historia económica.
Además, la película reúne un trío protagonista que podría haber dado bastante juego: un haitiano desertor, una experta tejedora china y un joven español interpretado por David Castillo, al que muchos seguimos asociando inevitablemente a Jonathan de Aída. El choque cultural está servido desde el minuto uno.
Y visualmente tampoco arranca mal. La fotografía aprovecha muy bien los exteriores y la exuberancia de los paisajes caribeños. Da la sensación de que buena parte del rodaje se realizó en escenarios naturales que aportan autenticidad y presencia física a la historia. La selva, el barro, los ríos y la humedad casi se pueden tocar.
El problema es que una película no vive solo de una buena idea ni de unos paisajes bonitos.
Lo que termina llegando a la pantalla es un relato excesivamente moroso, reiterativo y sorprendentemente plomizo para todo lo que cuenta.
Hay secuencias enteras que parecen empeñadas en demostrar que el tiempo es relativo. Uno mira el reloj, vuelve a mirar y descubre que apenas han pasado tres minutos.
La narración avanza a trompicones, repitiendo constantemente los mismos conflictos y las mismas tensiones entre personajes sin que realmente evolucionen demasiado.
La sensación es que la película tiene material para noventa minutos y decide estirarlo como un chicle hasta superar ampliamente esa duración.
De vez en cuando aparece el arzobispo y consigue insuflar algo de vida a la función. Son de los pocos momentos donde la película parece despertar del letargo y recordar que existe cierta tensión dramática en marcha.
También resulta llamativo que los franceses aparezcan prácticamente como los villanos oficiales de la historia. Cada vez que surge un francés por pantalla, el espectador ya sabe que probablemente no viene a repartir abrazos precisamente.
Y es una lástima. Porque detrás de la película se percibe una ambición sincera, una reconstrucción histórica poco habitual y una propuesta diferente dentro del cine español reciente. Hay ideas, hay contexto histórico, hay multiculturalidad y hay elementos suficientes para construir una gran aventura humana.
Pero al final todo queda enterrado bajo un ritmo cansino que termina asfixiando el interés.
Una pena.
Una pena, penita, pena.
Mi puntuación: 2,53/10.

Dirigido por Ulises Porra:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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