


Cutrecomentario de Ramón:
Cautivas por Cervantes o cuando el verso necesita subtítulos
Emilio Manzano es dramaturgo, director de escena y creador escénico.
Su trabajo se mueve entre el teatro contemporáneo, la poesía y la investigación escénica, con una especial atención al diálogo entre los textos clásicos y las preocupaciones del presente.
Entre sus montajes destacan La grieta, Volverse pequeño, La yapa y este Cautivas por Cervantes, nacido de una residencia artística del propio Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y estrenado en su 49.ª edición.
Cutrecomentario
Mi estreno en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro se produce gracias a la invitación de mi amigo Carlos Taillefer, magnífico organizador de este viaje cuyo objetivo era tan sencillo como irresistible: conocer Almagro, empaparme del festival y ver unas cuantas funciones.
La primera parada fue el Teatro Municipal, antes llemado Teatro Principal. Una auténtica bombonera neoclásica inaugurada en 1865, acogedora y elegante, de esas que todavía conservan el encanto de los teatros de toda la vida. Me recordó inevitablemente al Teatro Principal de Zaragoza, aunque en versión más íntima. El continente, desde luego, es una maravilla.
La propuesta de Emilio Manzano parte de textos como Los baños de Argel, La gran sultana y El gallardo español, estableciendo un puente entre el cautiverio vivido por Miguel de Cervantes y las distintas formas de cautividad contemporáneas: la guerra, la exclusión, la identidad o la condición de la mujer como víctima. La intención es tan ambiciosa como pertinente.
Mi problema llega con la forma.
La declamación constante acaba resultándome agotadora. Lejos de acercarme al texto, termina levantando una barrera. Las tres actrices ponen sobre el escenario una entrega absoluta y un enorme compromiso interpretativo, pero el montaje juega en su contra.
Y aquí aparece el mayor obstáculo de la función: la microfonía. Las intérpretes actúan microfonadas y el sonido presenta una distorsión que dificulta entender buena parte del texto. Si a eso se suma una dicción que no siempre resulta cristalina, el espectador termina invirtiendo más energía en intentar descifrar las palabras que en dejarse llevar por ellas. Y eso, en una obra sustentada precisamente en el valor del texto, es un problema importante.
Siempre merece la pena sentarse en una butaca de teatro. Esa cercanía física con los actores tiene una magia que el cine jamás podrá reproducir. Pero, en esta ocasión, el esfuerzo de escuchar terminó pesando más que el placer de asistir a la representación.
Una lástima, porque detrás había una idea con mucho recorrido. A mí, sin embargo, esta primera cita con Cautivas por Cervantes me dejó bastante frío.
Mi puntuación: 4,35/10.

Ficha: En este enlace.

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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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