Spider-Man: Brand New Day – 2026 – Destin Cretton – #YoVoyAlCine

 

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Spider-Man: Brand New Day: un nuevo día… pero bastante nublado

 

Destin Daniel Cretton se dio a conocer con el estupendo drama independiente Las vidas de Grace (2013).

 

Después dirigió El castillo de cristal (2017) y Cuestión de justicia (2019), películas centradas en personajes heridos y conflictos muy humanos.

 

Marvel lo reclutó para Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos (2021), donde combinaba acción, fantasía y drama familiar.

 

En Spider-Man: Brand New Day intenta volver a unir esas dos vertientes, aunque esta vez los traumas pesan bastante más que las telarañas.

 

 

El cutrecomentario

 

El primer enemigo al que debe enfrentarse esta nueva entrega no es Escorpión, ni una organización gubernamental con malas intenciones, sino la mala memoria del espectador.

 

La película depende demasiado de lo ocurrido en Spider-Man: No Way Home y da por supuesto que conservamos frescos todos sus detalles.

 

Los que vemos una aventura de superhéroes y a los dos días ya no recordamos si el villano quería destruir el universo o reformarlo administrativamente empezamos con cierta desventaja.

 

Tal vez sea porque estas películas entretienen mientras duran, pero rara vez dejan demasiado poso.

 

Además, esta entrega es bastante menos divertida que las anteriores.

 

El humor es uno de los pocos recursos capaces de salvar al cine de superhéroes de su tendencia natural hacia la grandilocuencia y el sermón cósmico.

 

Aquí aparece en dosis homeopáticas y mediante gracietas que llegan al suelo sin necesidad de que nadie les corte la telaraña.

 

Spider-Man provoca más patetismo que sonrisas, algo bastante preocupante para un personaje que siempre ha vivido de combinar la tragedia con la ligereza.

 

La película quiere ganar profundidad y perder diversión. Lo consigue con una eficacia casi deprimente.

 

Tanto Peter Parker, interpretado por Tom Holland, como la joven telépata encarnada por Sadie Sink son personajes aislados, atormentados y profundamente solos.

 

Peter canaliza su vacío dedicándose por completo a combatir el crimen en Nueva York.

 

Ella emprende la búsqueda de su hermana desaparecida como una especie de ejercicio catártico con poderes mentales incluidos.

 

El paralelismo entre ambos resulta interesante, pero también demasiado evidente.

 

La película insiste en sus traumas y en su desarraigo, aunque los personajes siguen siendo bastante esquemáticos.

 

Anunciar profundidad no siempre significa alcanzarla. A veces basta con oscurecer la fotografía, poner a los protagonistas mirando al vacío y bajar convenientemente la música.

 

La función de malvado institucional recae en Control de Daños, el organismo gubernamental encargado de ocuparse de las consecuencias provocadas por los superhéroes.

 

La idea de convertir la burocracia en villana tiene posibilidades, aunque tampoco resulta especialmente novedosa: pocas cosas dan más miedo que una agencia oficial con siglas y presupuesto propio.

 

La presencia de la maravillosa Zendaya consigue levantar un poco la película.

Sus apariciones como MJ son escasas, pero bastan para introducir algo de humanidad, alegría y vida en una historia dominada por el gris.

Gris en la fotografía, gris en los personajes y bastante gris también en la trama.

 

La película mira continuamente hacia atrás: la ausencia de May Parker, los recuerdos de la entrega anterior y la recuperación de Mac Gargan, convertido definitivamente en Escorpión.

Hay tanta nostalgia que el supuesto nuevo día parece comenzar mirando por el retrovisor.

 

Spider-Man: Brand New Day no es una película deleznable ni un desastre absoluto.

Simplemente comete un pecado bastante grave dentro del género: no resulta demasiado entretenida.

 

Una decepción que pretende madurar al superhéroe arácnido, pero termina quitándole buena parte de aquello que lo hacía divertido.

 

Mención aparte merece Frank Castle, interpretado por Jon Bernthal, al que acabamos de ver convertido en Menelao en La odisea de Christopher Nolan.

Este bruto con la delicadeza de un rinoceronte siempre consigue alegrar el cotarro y protagoniza algunos de los momentos más divertidos de la película.

Su inesperada vertiente sentimental chirría bastante, pero se puede aceptar sin necesidad de mandar a Punisher a terapia.

 

Otro que nunca falla es Hulk —la inolvidable Masa para los veteranos—, con Mark Ruffalo interpretando a un Bruce Banner permanentemente preocupado por impedir que su gigantesco alter ego verde convierta la ciudad en material de derribo.

 

Resulta bastante eficaz la idea del inhibidor de poderes creado por Banner.

Además, es un invento narrativamente muy cómodo: bastará con que se estropee, desaparezca o alguien pulse el botón equivocado para que Hulk vuelva a dar algo de alegría —y unos cuantos millones en desperfectos— a futuras entregas.

 

Mi puntuación: 5,66/10.

 

 

 

Dirigido por Destin Cretton:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

Otros posts relacionados

 

 

Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

Para poner un comentario:
Hay 3 casillas.
En la superior va tu nombre.
En la segunda, la del medio, pon una dirección de correo electrónico.
La tercera, la de abajo de las tres, puedes dejarla en blanco o poner tu web.

 

Deja un Comentario

MENÚ DEL BLOG

 

Archivo:
  • 2026
  • 2025
  • 2024
  • 2023
  • 2022
  • 2021
  • 2020
  • 2019
  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • Categorías: