


Cutrecomentario de Ramón:
Veinticinco años de rock y un agur a medias
Confieso mi desconocimiento absoluto de Gatibu, banda de rock surgida en Gernika y muy vinculada al público vasco.
Después de veinticinco años de carrera, el grupo decidió retirarse organizando una gira de despedida culminada con tres conciertos en el Bizkaia Arena del BEC, en Barakaldo.
El BEC es un lugar que conozco bien y al que tengo especial cariño por mis numerosas visitas a la Euskal Encounter. Verlo convertido en el escenario del adiós de Gatibu aporta al documental un componente emocional añadido.
Gatibu, agur esan barik reconstruye la historia del grupo mediante conciertos, imágenes de archivo, entrevistas y momentos entre bastidores.
Las razones de la separación no se explican de manera tajante. Más bien se percibe el desgaste natural que producen los años, las giras y una convivencia profesional demasiado prolongada.
Resulta especialmente revelador el encuentro con un músico estadounidense que lleva medio siglo en la misma banda. Explica que durante los primeros veinticinco años sus integrantes estaban siempre juntos; durante los veinticinco siguientes, solo se veían para grabar o actuar.
Una forma bastante elegante de explicar cómo sobrevive un grupo sin necesidad de terminar a guitarrazos.
El documental está muy bien confeccionado, conecta con sus protagonistas y retrata con cercanía las personalidades de los miembros de Gatibu.
Hay momentos bastante emotivos, pero sin convertir la despedida en un funeral con amplificadores.
También me gusta mucho el viaje a Boise, capital de Idaho, donde conocen a la importante comunidad vasca de la ciudad, visitan su ikastola y participan en Jaialdi, el gran festival internacional dedicado a la cultura vasca.
Ese viaje permite comprobar hasta dónde puede llegar una banda que canta en euskera sin renunciar a sus raíces.
Gatibu, agur esan barik se incorpora a esa saludable moda de documentar la trayectoria de grupos musicales antes de que sus recuerdos terminen desperdigados entre camerinos, discos antiguos y batallitas de barra de bar.
Un documental que se ve con agrado, emociona en varios momentos y sabe despedirse sin decir del todo adiós.
Después del último concierto
Jabi Elortegi nació en Bermeo en 1969 y ha desarrollado buena parte de su carrera en el cine y la televisión vascos.
Debutó en el largometraje con Felicidad perfecta (2009) y posteriormente dirigió El vasco (2022).
También ha trabajado en producciones televisivas como Go!azen y es uno de los fundadores de Pausoka Entertainment, productora de este documental.
Gatibu, agur esan barik ha sido seleccionada para Zinemira en la 74.ª edición del Festival de San Sebastián, donde compite por el Premio Irizar al Cine Vasco.
Su estreno mundial está previsto en el festival y posteriormente llegará a los cines distribuida por Atera Films.
Mi puntuación: 6,55/10.

Ficha: En este enlace.

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares