

Cutrecomentario de Ramón:
Del fuego olímpico al último acto de Hamlet
Elsinore es cine dentro del cine o, mejor dicho, teatro dentro del cine. Simon Stone nos acerca a los últimos meses del actor escocés Ian Charleson, conocido por Carros de fuego, que terminó convertido en una etiqueta difícil de quitarse de encima.
A mí, Carros de fuego siempre me ha parecido una película algo mediocre, aunque su factura británica sea estupenda. La música de Vangelis, eso sí, puede con todo: basta escuchar unas notas para que medio planeta se ponga a correr a cámara lenta.
La película de Stone tiene una factura impecable, una música extraordinaria y envolvente, un montaje muy bien medido y una dirección soberbia. El maquillaje de Andrew Scott, que interpreta a Charleson, es también sobresaliente.
A finales de los años ochenta, mientras muchos hombres gais veían cómo el sida se llevaba por delante a amigos y conocidos, Charleson se preparaba para interpretar a Hamlet. La infección por VIH podía tardar años en evolucionar a sida. Cuando aparecían las complicaciones, podían ser devastadoras: sarcoma de Kaposi, neumonías por Pneumocystis —entonces llamada P. carinii—, tuberculosis, retinitis o leucoencefalopatía multifocal progresiva.
Yo viví aquella época muy intensamente y traté a muchísimos enfermos de sida durante los años noventa. Guardo un recuerdo muy amargo: muchas veces nos limitábamos a consolar y acompañar, porque los tratamientos disponibles eran aún muy limitados. La zidovudina, o AZT —comercializada como Retrovir—, fue el primer antirretroviral aprobado, en 1987. La monoterapia podía ofrecer un beneficio temporal, pero no duradero; poco a poco se fueron ensayando combinaciones de fármacos.
En ese contexto, la película encuentra una idea preciosa: el arte puede sostener a alguien cuando la enfermedad amenaza con arrebatárselo todo. La ilusión por interpretar Hamlet le da a Charleson un impulso, esas ganas extra de vivir que a veces hacen falta.
Y qué emoción ver a Olivia Colman interpretando a una médica. Margaret Johnson, la doctora del actor, intenta protegerlo mientras él se empeña en subir al escenario.
Aviso de spoilers: comento elementos del tramo final.
Las escenas finales mezclan el teatro de Shakespeare con la vida real de Charleson y me parecen maravillosas. También hay un baile en el hospital, en la sección de enfermedades infecciosas, que es absolutamente arrollador. Hamlet sigue siendo una obra tan potente e inspiradora que Stone la convierte en el corazón de un final redondo.
Se le pueden reprochar algunos clichés del drama emotivo. Pero la película los maneja con tanta maestría y tanto corazón que hasta a mí, que suelo mirar con prevención los títulos empeñados en emocionarme, me ha llegado.
Una película excepcional. De diez.
Sobre Simon Stone y la película
Simon Stone, nacido en Basilea y criado entre Cambridge y Melbourne, trabaja en cine y teatro.
En su filmografía figuran The Daughter, La excavación y La mujer del camarote 10.
Elsinore ganó el Premio Internacional del Público en Toronto.
En España se presentó por primera vez en la SEMINCI, fuera de concurso, y llegará a los cines el 22 de enero de 2027, distribuida por Elastica Films.
Mi puntuación: 10/10.

Ficha: En este enlace.
Otros posts relacionados

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
Para poner un comentario:
Hay 3 casillas.
En la superior va tu nombre.
En la segunda, la del medio, pon una dirección de correo electrónico.
La tercera, la de abajo de las tres, puedes dejarla en blanco o poner tu web.