El sendero de la sal – The Salt Path – 2024 – Marianne Elliott – #YoVoyAlCine

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Lo pierden todo… y deciden arreglarlo a base de ampollas, lluvia y amor del bueno.

 

Marianne Elliott procede del teatro británico de alto nivel, de ese donde todo está medido al milímetro.


Es una directora muy prestigiosa en escenarios del West End y Broadway, con premios importantes a la espalda.


Este es su debut en el largometraje cinematográfico, y se nota en el control del tono y del ritmo emocional.


Quizá a veces peca de pulcritud excesiva, pero sabe exactamente qué historia quiere contar y cómo hacerlo.

 

El sendero de la sal es una de esas películas británicas que parecen venir con el manual de “cómo hacer cine bien hecho”: guion sólido, interpretación impecable, fotografía bellísima, música envolvente y una ambientación tan cuidada que casi da rabia. Todo está en su sitio. Y normalmente eso enfría el relato. Aquí, sorprendentemente, no.

 

La historia parte del fracaso personal más devastador: dos padres que lo pierden todo por unos malos negocios y acaban desahuciados, sin casa y sin red.

 

Podría ser el inicio de un drama social seco o de una película de superación prefabricada… pero la película elige otro camino: caminar.

 

Literalmente. Caminar como forma de resistencia, de huida hacia delante y de reconstrucción.

 

Ese caminar tiene aún más peso porque el personaje de Jason Isaacs arrastra una enfermedad degenerativa.

 

Su trabajo es excelente, contenido y muy físico, componiendo a un hombre derrotado pero no vencido, frágil pero digno.

 

A su lado, Gillian Anderson —sí, la que todos recordamos de Expediente X, sin tener del todo claro si era Mulder o Scully— está magnífica: cansada, amorosa, firme, profundamente humana.

 

Juntos construyen una pareja absolutamente creíble, unida no por el drama, sino por el amor que se tienen.

 

Durante el camino encuentran de todo: una sociedad que a veces les acoge y otras les repudia, personas solidarias y otras crueles, comprensión y desprecio.

 

Y en medio de ese trayecto físico descubren algo más importante: un camino vital.

 

No solo avanzan kilómetros; avanzan hacia sí mismos.

 

Se vuelven a encontrar, se reconocen, se salvan mutuamente.

 

La película juega con el riesgo de parecer aburrida al principio, como si fuera “otra historia de superación más”, y durante unos minutos incluso tú mismo sospechas que ya sabes por dónde va todo.

 

Pero poco a poco se te mete dentro y acaba convirtiéndose en una experiencia auténtica, honesta y emocionalmente muy poderosa. No te manipula. Te acompaña.

 

El sendero de la sal no reinventa el cine, pero transforma una historia de fracaso en una experiencia profundamente humana.

 

Sales pensando que igual no todo se arregla… pero caminar, amar y resistir sigue siendo una muy buena idea. Y no es poco.

 

Mi puntuación: 6,57/10.

 

 

 

Dirigido por Marianne Elliott:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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