Si pudiera, te daría una patada – If I Had Legs I’d Kick You – 2025 – Mary Bronstein – #YoVoyAlCine

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Manual de supervivencia para madres agotadas (y para techos con ideas propias).

 

Mary Bronstein escribe y dirige esta película con pulso de cirujana y cero anestesia.


Es una autora del cine indie estadounidense, poco prolífica pero muy reconocible.


Su film más conocido hasta ahora era Yeast (2008), donde ya le gustaba mirar a personajes al borde del colapso.


Aquí afina el bisturí y lo hunde hasta el fondo, sin pedir perdón.

 

Esta película es Rose Byrne. Pero no “protagoniza”: absorbe la película entera. Todo gira en torno a ella, a su cuerpo agotado, a su cabeza colapsada y a una vida completamente sometida a la tiranía de la enfermedad de su hija.

 

Una enfermedad que lo ocupa todo, que organiza el tiempo, el espacio y hasta el aire que se respira en casa.

 

Lo más devastador es la incomprensión exterior. La sociedad es incapaz de entender lo que significa estar absolutamente desbordada. No cansada. No estresada. Desbordada.

 

Nadie ayuda de verdad, nadie sabe qué decir, y cuando hablan, molestan.

 

La película no busca empatía fácil: te obliga a mirar cómo esta madre se convierte, poco a poco, en una auténtica esclava emocional.

 

Y es todavía más incómodo porque la hija —consciente o no— usa y abusa de su enfermedad. No desde la maldad, sino desde la dependencia absoluta.

 

Pero el efecto es el mismo: una madre anulada, sin espacio propio, sin derecho al error, sin escapatoria posible.

 

La película es inmisericorde porque no edulcora nada de esto.

 

Por si fuera poco, ella es psicoterapeuta. Gran idea, ¿no? Pues no. Cada paciente deja su mochila de patologías sobre ella, y ella se la lleva a casa como si fuera equipaje de mano.

 

Su vida profesional no solo no la salva: la termina de hundir.

 

El desastre familiar es total.

 

El marido es otro poema: ausente, exigente, convencido de que desde la distancia se puede “arreglar todo”, cuando en realidad solo entorpece.

 

El típico que opina, manda y estorba… sin mancharse las manos.

 

Y luego está la casa. Esa casa enferma, derruida, con un agujero en el techo tan grande como el agujero que tiene la protagonista en su vida. Metáfora con mayúsculas, sí, pero dolorosamente eficaz.

 

¿Es exagerada la película? A ratos lo parece. Y ahí está su mayor acierto: no lo es. Porque la vida, cuando va mal, siempre puede ir peor. Siempre. Y la película lo demuestra sin concesiones, convirtiéndose en un relato realmente escalofriante, agotador y profundamente honesto.

 

Un dramón como la copa de un pino. De los que no se olvidan. De los que te dejan tocado. Y de los que te hacen pensar que, a veces, sobrevivir ya es un acto heroico.

 

Mi puntuación: 7,67/10.

 

 

 

Dirigido por Mary Bronstein:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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