

Cutrecomentario de Ramón:
The Rocky Horror Picture Show o cuando el cine decidió ponerse corsé, medias de rejilla… y perder la vergüenza para siempre.
El director
El responsable de este delirio maravilloso es Jim Sharman, director australiano más conocido por su trabajo en teatro que por una extensa carrera cinematográfica.
De hecho, The Rocky Horror Picture Show (1975) es, con diferencia, su película más famosa y la que lo convirtió en una figura de culto.
Antes había dirigido Shirley Thompson vs. the Aliens (1972), una rareza de ciencia ficción bastante olvidada.
Pero su verdadero terreno era el escenario: Sharman había dirigido en teatro el musical original The Rocky Horror Show, escrito por Richard O’Brien, y fue precisamente él quien llevó esa locura escénica al cine.
Después su carrera en el cine fue bastante irregular, con títulos como The Night the Prowler (1978).
Pero nada volvió a alcanzar el impacto cultural de esta película, que terminó convirtiéndose en una de las mayores obras de culto de la historia del cine.
Vamos, que hizo una y le salió inmortal.
Cutrecomentario
En la Academia de Cine tocaba sesión especial y allí apareció uno acompañado de su adorada Gema para ver The Rocky Horror Picture Show.
Una película mítica, legendaria, de culto absoluto… y que, sorprendentemente, nunca había visto entera.
Eso sí, trozos había visto miles: números musicales, escenas sueltas, comentarios, homenajes y esas performances delirantes que cada año montan los fans.
Porque esta película tiene ya más de cincuenta años y sigue generando auténticos rituales colectivos. No muchas pueden decir lo mismo.
La Academia organizaba el pase con toda la lógica del mundo: una de sus protagonistas es una jovencísima Susan Sarandon, que este año ha recibido el Goya de Honor Internacional. Así que era una buena excusa para revisitar el asunto.
Y lo cierto es que la película sigue funcionando estupendamente.
Es una gamberrada monumental.
Un musical descarado, provocador, muy libre y absolutamente hijo de su tiempo.
Un cine que quiere romper moldes y divertirse con ello.
Si hubiera que definirla de forma rápida, sería algo así como The Rocky Horror Picture Show mezclando ciencia ficción serie B, sexualidad desatada y números musicales pegadizos.
La historia arranca con una pareja de novios bastante inocentes que acaban en un castillo donde vive el inolvidable Dr. Frank-N-Furter, interpretado por un desatado Tim Curry, que directamente se come la pantalla.
Lo que ocurre a partir de ahí es un festival de excesos, humor, provocación y canciones que se te quedan pegadas al cerebro como un chicle en una suela.
La película celebra el sexo, la libertad, lo raro, lo extravagante y lo que en los años setenta todavía escandalizaba bastante. Y lo hace con una alegría contagiosa. Hay momentos verdaderamente hilarantes.
Los números musicales funcionan de maravilla.
Canciones como “Time Warp” o “Sweet Transvestite” se convirtieron en auténticos himnos y hoy forman parte de la cultura popular.
Y luego están los actores: Tim Curry está sencillamente fabuloso, absolutamente desatado.
Susan Sarandon, jovencísima, ya apuntaba maneras.
Y el resto del reparto entra perfectamente en este carnaval de extravagancias.
Los decorados son de cartón piedra, sí. Pero eso forma parte del juego.
La película no pretende realismo: pretende diversión. Y lo consigue.
Uno sale del cine con la sensación de haber visto algo muy libre, muy divertido y muy poco frecuente hoy en día. Ese tipo de cine que simplemente quiere que el público se lo pase bien.
Cine gamberro del bueno. Del que ya se hace poco.
Por cierto, no consta que Carlos Boyero haya escrito específicamente sobre esta película.
Pero uno sospecha que probablemente diría algo parecido a: “no es mi tipo de fiesta”.
Algunas curiosidades del fenómeno
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La película fracasó en su estreno en 1975. Sí, fracasó. Pero empezó a proyectarse en sesiones de medianoche en cines de Estados Unidos y se convirtió en un fenómeno de culto imparable.
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Es el film que más tiempo ha permanecido en cartelera de forma continuada en la historia del cine. Décadas proyectándose en pases nocturnos.
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En muchas proyecciones los espectadores van disfrazados, cantan las canciones y participan activamente en la película. Es casi más un espectáculo que una proyección.
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Tim Curry ya interpretaba al Dr. Frank-N-Furter en el musical original de teatro, y repitió el papel en el cine.
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Durante el rodaje, Susan Sarandon enfermó de neumonía porque muchas escenas se rodaron empapada y con frío.
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El creador del musical y actor en la película, Richard O’Brien, ideó la historia como un homenaje a las películas de terror y ciencia ficción de serie B de los años 50.
En resumen: una película irrepetible, provocadora, divertida y absolutamente libre.
Y eso, en el cine, siempre se agradece. Aunque te obligue a salir del cine con ganas de bailar el Time Warp. Y eso ya no hay quien lo evite. 💃🕺
Mi puntuación: 8,55/10.

Dirigido por Jim Sharman:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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