


Cutrecomentario de Ramón:
Del sueño europeo a la realidad: cuando el ‘país de los blancos’ no era exactamente lo que parecía
El director Dani Sancho se encarga de llevar a la pantalla Viaje al país de los blancos, una película basada en la historia real del activista ghanés Ousman Umar.
Sancho ha trabajado sobre todo en el ámbito televisivo y documental, y en esta ocasión se enfrenta a un relato con vocación claramente social y humanista, centrado en la inmigración y en el proceso personal de crecimiento de su protagonista.
No es una superproducción ni pretende reinventar el cine social, pero sí busca contar una historia real con intención emocional y pedagógica.
Cutrecomentario
Viaje al país de los blancos cuenta la historia real de Ousman Umar, un niño de Ghana que crece escuchando historias sobre un lugar casi mítico: Europa. O, como lo llaman en su entorno, “el país de los blancos”. Un sitio lejano donde aparentemente todo es prosperidad, oportunidades y vida fácil.
Con esa idea en la cabeza, el joven decide emprender un viaje que no tiene nada de fácil.
Lo que sigue es el recorrido clásico que ya conocemos por otras películas sobre inmigración: travesías peligrosas, dificultades constantes y un choque brutal entre el sueño y la realidad.
Finalmente llega a Barcelona, donde descubre algo que muchos migrantes encuentran al aterrizar en Europa: que aquello que parecía un paraíso desde lejos es, en realidad, un lugar mucho más complicado de lo que imaginaba.
La película se centra sobre todo en el proceso de crecimiento del personaje.
Ese niño que sale de su aldea se convierte poco a poco en un adulto que intenta abrirse camino en un país extraño. Y ahí aparece un personaje clave: Montse, la mujer que decide acogerlo en su familia y darle algo más que ayuda puntual. Le ofrece afecto, estabilidad y la posibilidad de construir un futuro.
Y Ousman Umar no solo aprovecha esa oportunidad, sino que acaba transformándola en algo mucho mayor.
Cinematográficamente hablando, la película no inventa nada nuevo.
Este tipo de relatos sobre inmigración los hemos visto muchas veces en pantalla y, siendo honestos, existen ejemplos más potentes y mejor construidos.
Es inevitable acordarse de Io capitano (2023), la magnífica película de Matteo Garrone que pasó por el Festival de San Sebastián y que abordaba el mismo tema con mucha más fuerza narrativa.
Pero eso no significa que Viaje al país de los blancos no funcione. Funciona. Y además emociona.
En parte por la historia que cuenta, pero sobre todo por algo que ocurrió fuera de la pantalla. En la proyección del Festival de Málaga estaba presente el verdadero Ousman Umar, que participó en el coloquio posterior.
Y cuando ves a la persona real que ha vivido todo eso sentado delante de ti, la película adquiere otra dimensión.
De repente deja de ser solo cine y pasa a ser también testimonio. Y eso cambia bastante la experiencia.
La sala respondió con un aplauso muy fuerte cuando Ousman Umar apareció para hablar con el público. Fue uno de esos momentos en los que el festival se convierte en algo más que una sucesión de películas: se convierte en un encuentro humano.
Al final, Viaje al país de los blancos es una historia de superación.
Una historia sencilla, bienintencionada, que invita a reflexionar sobre cómo tratamos a los niños y jóvenes inmigrantes que llegan a España.
No es la película definitiva sobre el tema. Pero sí es una película honesta. Y a veces eso también cuenta.
Mi puntuación: 5,65/10.

Ficha: En este enlace.

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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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