


Cutrecomentario de Ramón:
Secuestrar a Quini para salir de deudas: el plan perfecto… salvo por un pequeño detalle, que es todo
Detrás de Por cien millones están Oriol Capel y Nacho G. Velilla, dos nombres muy reconocibles dentro de la comedia española reciente.
Velilla, zaragozano, lleva años demostrando que sabe cómo hacer reír al público: dirigió éxitos como Fuera de carta (2008), Que se mueran los feos (2010) o Perdiendo el norte (2015), además de series muy populares como Aída.
Capel, por su parte, ha trabajado sobre todo en televisión como guionista y creador en proyectos como 7 vidas o Aída, lo que explica ese olfato para la comedia de personajes y para los diálogos que parecen sacados directamente de la barra de un bar.
Cutrecomentario
La tarde del tercer día del Festival de Málaga se puso televisiva. En vez de película, tocaba serie. Bueno, miniserie. De Por cien millones se proyectaron los dos primeros capítulos: cien minutos en total, que pasaron volando.
La historia nos lleva a Zaragoza, año 1981. España todavía está intentando entender qué demonios está pasando tras la Transición, los pantalones de campana aún resisten en algunos armarios y el fútbol sigue siendo religión nacional.
En ese contexto aparecen tres mecánicos que no atraviesan precisamente su mejor momento económico. Deudas por todos lados, negocios que no terminan de arrancar y una sensación general de estar atrapados en la miseria económica. Así que, como suele pasar en las grandes ideas criminales… deciden secuestrar a un futbolista.
Pero no a cualquiera. Nada menos que Enrique Castro “Quini”, delantero del FC Barcelona y uno de los jugadores más famosos del país, que en la temporada 1980-81 estaba peleando por el Pichichi.
La serie reconstruye aquel secuestro real que en su momento tuvo en vilo a toda España. Y lo hace desde un tono bastante peculiar: mezcla de drama y comedia. Porque sí, lo que ocurrió fue dramático —para Quini, para su familia y para todo el entorno—, pero la serie decide mirar también al lado absurdo de la historia.
Según explicó Nacho G. Velilla en la rueda de prensa del festival, el guion se ha construido a partir de documentación real: declaraciones policiales, testimonios de la familia e incluso palabras de los propios secuestradores, que acabaron cumpliendo ocho años de prisión.
Y lo curioso es que el caso tardó bastante en resolverse porque la policía estaba convencida de que detrás había una banda criminal muy sofisticada.
Nadie imaginaba que los responsables eran tres tipos bastante normales con más deudas que neuronas delictivas.
El trío protagonista funciona muy bien. Raúl Arévalo, Vito San y Gabriel Guevara interpretan a estos tres aspirantes a criminal con perfiles muy distintos pero perfectamente complementarios. Cada uno con su carácter, sus miedos y sus meteduras de pata.
El reparto femenino tampoco se queda atrás: Natalia Huarte, María De Nati y la siempre eficaz Aixa Villagrán, que tiene ese talento especial para aparecer en pantalla y elevar cualquier escena.
También se deja ver Julia de Castro, estupenda como la mujer de Quini, aportando la parte más emocional del relato.
Y por ahí aparece también Jorge Asín, que es casi patrimonio cultural de Aragón. Su presencia no es casual: Velilla explicó que antes del rodaje el guion fue leído y grabado por Asín para que los actores pudieran estudiar el acento aragonés. Y la verdad es que se nota: el esfuerzo por reproducir ese tono está bastante conseguido.
Los dos episodios que se han podido ver en Málaga funcionan muy bien. Son ágiles, muy divertidos y además retratan con bastante cariño aquella España de comienzos de los ochenta. Una España de talleres mecánicos, bares de barrio y gente intentando sobrevivir como puede.
Y también dejan caer una idea bastante interesante: la precariedad de la clase trabajadora española no es precisamente un invento del siglo XXI. Ya estaba ahí hace más de cuarenta años.
Una serie muy entretenida, con humor, con ritmo y con una historia real tan absurda que parece inventada. Y eso siempre es buena señal para una comedia. Porque a veces la realidad escribe los mejores guiones… aunque empiecen con tres mecánicos pensando que secuestrar a Quini es una buena idea.
Mi puntuación: 8,68/10.

Ficha: En este enlace.

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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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