

Cutrecomentario de Ramón:
“Benidorm, duelo y resaca emocional: lágrimas entre sangría y karaoke”
Ángeles González-Sinde dirige Después de Kim, y sí, hay que reconocer que la sorpresa existe. Guionista de largo recorrido —con títulos como La buena estrella o Todos estamos invitados— y directora de películas como La suerte dormida o Una palabra tuya (Goya al mejor guion adaptado), también carga con el “pecado original” de haber participado en Mentiras y gordas, esa cosa que muchos preferiríamos borrar del disco duro emocional. Aquí, sin embargo, intenta un giro más serio, mezclando drama familiar con thriller, con resultados… curiosos.
En cuanto a premios y nominaciones, Después de Kim no ha destacado especialmente en grandes galardones hasta ahora. Su paso por festivales ha sido discreto y la crítica, en general, más bien tibia o directamente fría, con opiniones como la de Javier Ocaña en El País, bastante poco entusiasmado (y no le falta parte de razón, todo sea dicho).
Y ahora viene lo curioso: contra todo pronóstico… funciona. O al menos, a ratos funciona bastante bien.
La historia arranca con una premisa potente: dos padres argentinos, Darío Grandinetti y Adriana Ozores, que interpretan a Juan y Gloria, viajan a España tras enterarse de que su hija, con la que no tenían relación desde hacía años, ha sido asesinada. Así, sin anestesia. Y por si fuera poco, hay un nieto desaparecido y un marido que también está en el aire. Todo apunta a un crimen machista, con la policía española investigando mientras ellos intentan procesar un duelo que llega tarde y mal.
Y todo esto… en Benidorm. En verano. Con turistas en chanclas, karaokes infames, despedidas de soltero nivel “vergüenza ajena” y litros de sangría corriendo como si no hubiera mañana.
Y aquí está la clave de la película: ese contraste. Ese choque brutal entre el dolor íntimo de los protagonistas y el entorno festivo, hortera y desbordado de Benidorm. Mientras uno está destrozado por dentro, el de al lado está cantando a Raphael con una peluca rubia y un mojito en la mano. Y esa idea, hay que reconocerlo, funciona. Tiene mala leche, tiene intención y tiene personalidad.
Luego está el thriller. Y ahí la cosa ya se tambalea un poco más. La investigación policial avanza de forma algo torpe, con situaciones que no terminan de estar bien resueltas y un guion que a veces verbaliza demasiado lo que debería sugerir. Hay momentos en los que la película parece querer ser más importante de lo que realmente es, como si se mirara demasiado en el espejo.
Pero aun así, hay algo que engancha. Quizá sean las interpretaciones —muy sólidas tanto Grandinetti como Ozores—, quizá ese Benidorm convertido en escenario emocional casi grotesco, o quizá simplemente que la película tiene más ideas buenas que malas, aunque no siempre sepa manejarlas.
Lo más inesperado es que Después de Kim termina dejando poso. No es redonda, ni mucho menos. Tiene fallos evidentes. Pero también tiene alma, y eso no es tan habitual.
Y oye, quién lo iba a decir: Ángeles González-Sinde dando una alegría. El mundo del cine nunca deja de sorprender. Para bien… y a veces, como aquí, un poco también.
Mi puntuación: 7,68/10.

Dirigido por Ángeles González-Sinde:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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