

Cutrecomentario de Ramón:
La democracia dura hasta que alguien inventa un monstruo
Conocía a William Golding, pero no esta novela. Después de ver El señor de las moscas he quedado absolutamente impactado.
Cuatro episodios de alrededor de una hora han bastado para dejarme aturdido y bastante apenado.
Estamos ante una obra claramente política. Tras el accidente aéreo, los niños intentan organizarse mediante un rudimentario experimento democrático. Hay normas, votaciones, reparto de tareas y una caracola que concede la palabra.
Pero la democracia dura poco cuando aparece Jack, un líder malévolo que comprende una de las reglas fundamentales del populismo: para controlar a las masas no hace falta solucionar sus problemas; basta con proporcionarles un enemigo.
Aunque ese enemigo sea imaginario.
El miedo a la bestia permite sustituir la razón por la obediencia.
La comunidad se transforma progresivamente en un régimen autoritario en el que la violencia queda legitimada y el diferente debe ser apartado, perseguido o eliminado.
Yo lo veo como una representación del fascismo en estado embrionario: miedo, pertenencia al grupo, culto al líder y un enemigo común al que culpar de todo. El manual del dictador, pero escrito con niños y una caracola.
Alerta: spoilers
La cabeza de cerdo cubierta de moscas, ese “señor de las moscas” convertido en una especie de ídolo diabólico, representa el mal que parece dispuesto a inundarlo todo.
Lo verdaderamente aterrador es que la bestia no está en la selva. La bestia está dentro de ellos.
La fotografía aprovecha magníficamente la belleza de la isla. Ese supuesto paraíso, luminoso y exuberante, va convirtiéndose ante nuestros ojos en una cárcel dominada por el miedo, la crueldad y la violencia.
El señor de las moscas es tremendamente triste y desoladora. Tal vez porque funciona como una gran metáfora filosófica de lo que somos, de lo que podemos llegar a ser y de aquello hacia lo que, por desgracia, parecemos nuevamente encaminados.
He terminado la serie aturdido y apenado.
Es lo que hay. Habrá que convivir con ello, procurando no regalarle la caracola al primer iluminado que prometa seguridad a cambio de obediencia.
Detrás de la caracola
La novela de William Golding, publicada en 1954, llega aquí a su primera adaptación televisiva.
La miniserie está creada y escrita por Jack Thorne, responsable de Adolescencia y La materia oscura, y dirigida por Marc Munden, realizador de Utopia, National Treasure y El tercer día.
Producida por Eleven, se estrenó completa en España el 7 de mayo de 2026 en Movistar Plus+.
Su lectura política no resulta precisamente caprichosa: el propio Thorne ha explicado que la adaptación mira directamente al populismo y a sus inquietantes paralelismos con nuestro presente.
Mi puntuación: 7,86/10.
El señor de las moscas: cuando la democracia se queda sin adultos
El señor de las moscas (Lord of the Flies) es una novela publicada en 1954. Un avión que transporta a un grupo de escolares británicos se estrella en una isla desierta. No sobrevive ningún adulto.
Al principio, los muchachos intentan organizarse: eligen un jefe, establecen normas, reparten tareas y mantienen una hoguera para llamar la atención de posibles barcos. Pero pronto aparecen las rivalidades, el miedo a una supuesta criatura y la lucha por el poder.
La pequeña sociedad infantil comienza a dividirse entre quienes desean conservar cierto orden y quienes prefieren la fuerza, la caza y la obediencia tribal.
No cuento el desenlace, pero digamos que el experimento democrático termina regulín.
¿Quién fue William Golding?
William Golding nació en Cornualles en 1911. Comenzó estudiando Ciencias en Oxford para complacer a su padre, pero terminó licenciándose en Literatura Inglesa.
Fue actor frustrado, músico ocasional y, sobre todo, profesor en colegios de varones. Esa experiencia le permitió conocer bastante bien el comportamiento de los escolares, sin idealizarlos como angelitos con pantalón corto.
Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Marina británica. Participó en el desembarco de Normandía y en la batalla de Walcheren. La guerra transformó profundamente su visión del ser humano: comprobó que una sociedad aparentemente civilizada podía convertirse con enorme rapidez en una maquinaria de destrucción.
Después regresó a la enseñanza y comenzó a escribir la novela. Tras numerosos rechazos, Faber & Faber la publicó en septiembre de 1954. Fue su primera novela y terminó convirtiéndose en un fenómeno internacional.
Golding obtuvo el Booker Prize en 1980 por Ritos de paso y el Premio Nobel de Literatura en 1983. Murió en 1993.
¿Por qué escribió esta obra?
Golding quiso responder a La isla de coral, novela juvenil publicada por R. M. Ballantyne en 1857. En aquella historia, unos muchachos británicos naufragaban en una isla y, gracias a su educación, valentía y superioridad moral —muy de imperio británico con la pechera bien planchada—, conseguían mantener el orden.
Golding consideraba esa visión completamente falsa. Se preguntó qué sucedería si unos niños quedaran realmente solos, sin adultos ni instituciones que limitaran sus impulsos.
Su experiencia como profesor le aportó los modelos infantiles; la Segunda Guerra Mundial, la oscuridad moral.
Además, la primera versión comenzaba durante una guerra nuclear. Su editor, Charles Monteith, aconsejó eliminar ese inicio, pero la amenaza bélica continúa presente en el trasfondo.
¿Qué pretende representar?
La isla funciona como un laboratorio reducido de la humanidad. Los muchachos no se convierten en violentos porque el lugar esté embrujado, sino porque desaparecen las normas, aumenta el miedo y alguien descubre que ese miedo sirve para controlar a los demás.
- Ralph representa el gobierno basado en acuerdos, responsabilidades y objetivos comunes.
- Piggy encarna la inteligencia, la razón y el conocimiento, pero también la debilidad de quien tiene argumentos y carece de poder.
- Jack representa el autoritarismo, la violencia y el liderazgo basado en el miedo.
- Simon simboliza la conciencia moral y la capacidad de comprender la verdadera naturaleza del mal.
- La caracola representa la palabra, la asamblea y la legitimidad democrática.
- Las gafas de Piggy representan la ciencia y la tecnología, aunque también pueden convertirse en instrumentos de poder.
- La hoguera es la esperanza de salvación y el vínculo con la civilización.
- La supuesta bestia representa el miedo colectivo y la necesidad de inventar un enemigo.
- El señor de las moscas, una cabeza de cerdo rodeada de insectos, representa la violencia que los personajes llevan dentro. El título alude también a Belcebú, cuyo nombre suele traducirse como «señor de las moscas».
La idea central es bastante pesimista: la civilización es una capa frágil y el mal no procede únicamente de enemigos externos, sino también de nuestros propios deseos de poder, dominio y pertenencia al grupo.
Una lectura crítica
Conviene no tomar la novela como una demostración científica de que unos niños abandonados inevitablemente se matarían entre sí. Es una fábula filosófica, condicionada por las experiencias bélicas y la visión moral de Golding.
De hecho, en 1965 seis adolescentes tonganos sobrevivieron durante quince meses en una isla porque cooperaron, distribuyeron el trabajo y cuidaron unos de otros. Aquello no refuta el valor literario de la novela, pero sí su supuesto realismo universal.
Por eso la obra sigue siendo interesante: no porque explique exactamente cómo somos, sino porque muestra cómo el miedo, la propaganda, el tribalismo y la ambición pueden destruir unas normas que parecían sólidas.
Más que decir que todos somos salvajes, advierte que ninguna sociedad debería confiar demasiado en su propia respetabilidad. Debajo de la corbata también puede haber colmillos.
Fuentes consultadas
- Biografía y cronología oficial de William Golding.
- Lord of the Flies y su relación con La isla de coral.
- William Golding: biografía del Premio Nobel.
- La historia real de los seis adolescentes tonganos.

Creada por Jack Thorne y dirigida por Marc Munden:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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