La crisis total. Reflexiones de un tonto.

 

No he tratado nunca temas serios en mi blog. Tengo cierto retraso intelectivo, por todos conocidos. No sé nada de economía.

 

A pesar de lo dicho necesito escribir lo que pienso sobre la crisis. Muy probablemente nadie lo leerá pero eso me da igual. Tal vez esto me ayude a poner en claro mis ideas.

 

Vivimos en una situación en las que la mayor parte de los ámbitos de vida social, política y económica están en crisis.

 

Empecemos por la economía. Rajoy en la campaña electoral nos aseguró que su gobierno sería un gobierno serio y que tenía un plan y que su sola presencia mejoraría las cosas. Tras unos pocos meses todo esto ha resultado falso o equivocado.

 

Las últimas medidas económicas van a suponer una catástrofe para la economía española. Traerán más paro, más recesión, más economía sumergida y además el Estado no va a recaudar más. Esto lo opina cualquier economista cabal y los mercados que han castigado estas medidas de manera cruel.

 

Los ciudadanos, los funcionarios, los autónomos pueden realizar los sacrificios que se les pida pero si van a ser útiles. Y es que estas medidas son duras e inútiles.

 

El fracaso de este Gobierno es dramático en tan solo unos meses ha conseguido perder toda su credibilidad, incumplir todas sus promesas electorales.

 

Llamamientos melodramáticos del Ministro de Hacienda, Sr. Montoro, solo sirven para sembrar más desconfianza.

 

Tenemos un Gobierno sin rumbo, desgastado y sin credibilidad.

 

Ya se empieza a hablar de la expulsión de España del Euro. El rescate total es poco viable porque España es un país muy grande para ser rescatado.

 

Mientras Alemania no tenga la voluntad de asumir que las deudas nacionales son deudas de la Unión Europea y se pagan al interés alemán no habrá solución.

 

Para recaudar más hay que incentivar la economía. Aumentando la actividad económica se obtienen más ingresos. Esto lo dijo Rajoy antes de ganar las elecciones.

 

Cambiando de tercio. La credibilidad de la clase política está bajo mínimos. Los casos de corrupción. Los sueldos increíbles de la mayoría de alcaldes, incluso de pueblos pequeños. Los privilegios de senadores y diputados. Todo ello se está manteniendo en la crisis. Los sacrificios los piden los políticos a los ciudadanos pero no los aplican en ellos.

 

Tenemos un Senado que en sus 34 años de existencia ha demostrado que no sirve absolutamente para nada, esto no hay quien lo ponga en tela de juicio. Eliminémoslo. Algo tan inútil y costoso no merece existir.

 

Mantener 17 parlamentos autónomos con cientos de diputados autónomos que nadie sabe para que sirven y que se llevan una pasta gansa es para países ricos y nosotros ahora ya no lo somos.

 

Eliminar las Autonomías pudiera ser excesivo, más cuando está asumiendo servicios básicos como sanidad y educación pero disminuir el número de consejeros y de delegados y eliminar los parlamentos autónomos es posible y necesario.

 

El número de concejales es claramente excesivo. En pueblos pequeños los alcaldes no suelen cobrar, pero en pueblos medianos y grandes hay un exceso de concejales liberados que cobran suculentos sueldos y que muy posiblemente son superfluos.

 

Las Diputaciones Provinciales muy probablemente sean innecesarias en un contexto de Estado Autonómico. De hecho varias autonomías uniprovinciales prescindieron de la Diputación y funcionan igual de bien o de mal. Las Diputaciones generan grandes gastos, coches oficiales, dietas y sueldos de los diputados, como en otras administraciones.

 

Hace muchos años el desaparecido Manuel Fraga habló de la administración única y creo que tenía razón. Cada servicio público debe ser prestado solo por una administración. Esta cuestión se podría regular por ley o incluso en una reforma constitucional y quedar zanjada. Se evitarían duplicidades y gastos y políticos en exceso.

 

No voy a entretenerme en los casos de corrupción que son conocidos. Insultantes los indultos recientes a alcaldes del PP condenados.

 

Que los partidos mantengan en sus cargos a políticos incompetentes y corruptos no ayuda nada a la salud democrática. Aunque hay algunos de éstos con suerte que les toca la lotería varias veces el mismo año y les dedican un aeropuerto de uso peatonal.

 

Sobre el Congreso de los Diputados quiero hacer unos comentarios. De qué sirve mantener 350 diputados si no son independientes y votan los de cada partido en bloque. Es más barato mantener un diputado por partido que representara proporcionalmente el número de votantes obtenidos. Con una docena de parlamentarios sería suficiente. El del PP que represente sus millones de votos y el de PNV sus cientos de miles. Daría lo mismo y sería más barato.

 

La función legislativa ha sido sustituida por el Decreto Ley. El control parlamentario no se produce por la mayoría absoluta actual.

 

El Parlamento se podría reunir alrededor de una mesa y tal vez se evitara la lamentable imagen de diputados insultando e increpando.

 

Uno de los espectáculos más bochornosos que he visto en mi vida ha sido observar a los representantes del PP aplaudiendo las medidas que tomaba su gobierno.

 

Escribo tres palabras sobre otro de los poderes del Estado: la Justicia.

 

Increíble que uno de los jueces con más prestigio internacional haya sido apartado de la carrera judicial por atreverse a investigar un caso de corrupción que implica a un partido político.

 

No hablemos de las cenas y viajes bien acompañado del ex-presidente del Supremo y del Consejo General del Poder judicial, que ha dimitido no reconociendo su delito, solo por la presión social y mediática y tuvo el apoyo del Ministro de Justicia.

 

La politización de los altos tribunales de este país es notoria y nadie la niega.

 

La incompetencia ancestral de la justicia y la desconfianza de los ciudadanos son notorias e indiscutibles. Ese viejo axioma de “tengas pleitos y los ganes” sigue en plena vigencia.

 

Este  problema seguro que se reagudizará con los recortes.

 

Hablemos ahora de otra institución del Estado: la Monarquía.

 

Heredar la Jefatura del Estado es un sinsentido de tomo y lomo. Durante muchos años se han tapado los asuntos de faldas del monarca, se han reído sus gracietas machistas, se le ha disculpado su afición a la bebida. El todo vale porque una noche, bastantes horas después de incertidumbre y miedo, salió en la tele y desinfló un golpe de estado que tenía múltiples facetas.

 

Tiene que haber una fractura de cadera, unos elefantes muertos y una bella acompañante en un safari africano para que el ocultismo de años desaparezca fugazmente. Pero ¿todo se arregla con una disculpa?

 

Los escándalos de sus yernos. Los sueldos millonarios en empresas y fundaciones de las infantas, sin que sepamos muy bien que hacen y el gasto de toda la familia real tienen que ponerse en cuestión.

 

El sostenimiento de la Monarquía se tiene que basar en el respeto a unas reglas que como la propia institución no son razonables. Estas reglas se han roto reiteradamente. Intentar dar un tinte de democratización a la monarquía con un matrimonio morganático del heredero de la corona es absolutamente ridículo. En un país en el que hemos echado a 4 ó 5 reyes (según se mire la historia)  creo que no costará demasiado expulsar a uno más.

 

Quería dedicar dos palabras a la prensa. Es lamentable el espectáculo que ofrece la caverna mediática, una prensa corrompida por el partidismo que no soporta la discrepancia.

 

Otra cuestión a comentar es el despilfarro y la utilización política de las televisiones autonómicas.

 

En estos últimos años, y en los meses recientes con más intensidad, se ha comenzado a desmantelar lo que hace que un estado, que una nación, sea próspera y que hace que se sienta orgullosa: la educación, la sanidad, la atención a los más débiles (minusválidos, dependientes, ancianos, enfermos, marginados), la investigación científica, la cultura.

 

La crisis afecta a la economía, a la política, a las instituciones del estado y todas las administraciones. Cuando esto sucede (que ya ha ocurrido a lo largo de la historia) florecen los fascismos y los totalitarismos. Aumentan los enfrentamientos sociales.

 

O enmendamos las crisis o esto va a terminar mal.

 

He planteado los problemas y he aportado algunas soluciones que tal vez sean de tonto pero es lo que se me ocurre.

 

¿Cómo se puede salir de esta crisis?

 

Lo primero ahorrando en lo superfluo: en políticos e instituciones innecesarias, impulsando la administración única. Poniendo límite a los sueldos de los políticos de todas las administraciones.

 

Revitalizando la vida política. Con tolerancia cero a los corruptos y arribistas de los que los partidos y sindicatos están llenos.

 

Suprimiendo las subvenciones a los sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos. Que se deben de alimentar de las cuotas de sus afiliados y punto.

 

En este país hemos sido pioneros en trenes de alta velocidad y en energías renovables. Pues sigamos por ese camino. Eso es futuro.

 

Invirtamos en investigación. Tenemos los mejores científicos del mundo esparcidos por todos los países ricos. Lo que gastamos en investigación es ridículo y el beneficio que eso aporta es inmenso.

 

Tenemos o teníamos la sanidad más eficiente del mundo con una esperanza de vida y unas tasa de mortalidad infantil inmejorables. Pues sigamos por ese camino.

 

Hay que fomentar la creación de empresas. Abrir una empresa cuesta un dineral y una retahíla de trámites absurdos. Eso hay que simplificarlo.

 

La gran industria nacional sigue siendo el turismo. Para que vengan turistas hay que ofertar un país barato (no con el IVA al 21%), con buenos servicios y con oferta cultural y de ocio.

 

Invertir en educación es lo más rentable del mundo porque los resultados se van a ver. Parte de las subvenciones al desempleo se deben dedicar a la formación de los parados. El formar a los desempleados mejora su situación anímica, crea puestos de trabajo en formadores y mejora las expectativas de empleo.

 

Me gustaría vivir en un país justo, con pocos políticos honrados y competentes, con solidaridad entre los ciudadanos, sin diferencias sociales, con acceso igualitario y equitativo al trabajo, a la educación, a la cultura , a la justicia y a la sanidad donde no hubiera desempleo ni pobreza, un país en el que al extranjero se le tratara como un ciudadano más, un país lleno de gente buena y honesta, donde primara sobre todo el respeto a las ideas de los demás y la libertad.

 

Todos estos deseos los veo cada vez más lejanos, más utópicos. Soy una persona optimista por naturaleza y ahora veo un futuro negro, muy negro.

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

Colaborador de Esradio Guadalajara y Alcarria TV

 

Canal de YouTube: HolaSoyRamónVídeos

 


 

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4 Comentarios to “La crisis total. Reflexiones de un tonto.”

  1. Chelo says:

    No tengo ningún punto de discrepancia con lo que has expuesto y aunque no sea lo más solidario,sigo diciendo que dan ganas de salir corriendo a otro pais,la verdad.De momento me quedo,pero me alegro cada vez más de que mi hijo viva en Inglaterra desde hace tres años.

  2. Elena says:

    Ramón al poder.

  3. Elena says:

    Ramón al poder!!!

  4. EL ANGEL says:

    BUENO, ES UN POCO LARGO PERO CIERTO Y POSIBLE EN GENERAL(DIFÍCIL, PERO ¿POR QUE NO?. LOS CAMBIOS EMPIEZAN ASÍ, CON NUEVAS IDEAS Y SE LLEVAN A CABO “PELEANDO” Y TRABAJANDO. YO NO ME MUEVO DE AQUÍ, SON OTROS LOS K DEBERÍAN IRSE.

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