Pina – 2011 – Wim Wenders – Taller de Cine de Azuqueca de Henares

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Ficha:

Título original: Pina

País: Alemania

Duración: 103 minutos

Género: Música

Estudios: Avalon Films

Todos los públicos

Fechas de estreno

España: 30 Septiembre 2011

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Comentario:

 

Las ganas de ver este documental eran máximas.

 

Primero por sus múltiples premios, Óscar incluido.

 

Segundo porque el cine musical me entusiasma.

 

Pero mis expectativas se han visto truncadas.

 

No he sido capaz de apreciar este estilo de danza, demasiado vanguardista para mí. Me he quedado estancado en West Side Story, en Bob Fosse y en Gene Kelly. Lo siento.

 

Tampoco esta peli me ha servido para conocer a la coreógrafa Pina Bausch.

 

No es una biografía de la bailarina, solo nos da alguna pista los escasos apuntes, de los artistas que la rodearon, que van salpicando la peli.

 

De hecho, este personaje me ha parecido muy enigmático, o incluso hermético.

 

Alguno de los bailarines afirmaba que en 22 años solo le dio una indicación, tan ambigua, como desconcertante.

 

En realidad tampoco es un documental.

 

Este género muestra la realidad y aquí las coreografías que se nos presentan son grabadas específicamente para la peli. Son ficción, no documental.

 

Solo alguna pincelada de la diva en su juventud es de verdad documental.

 

Las imágenes que Wim Wenders nos va ofreciendo tienen en general una gran belleza formal, pero el estilo mecánico y convulsivo de los bailes no me llega al corazón.

 

Mi amigo Daniel afirmaba al final que no nos habíamos dormido, haciendo referencia implícita a Rafa y un servidor. Yo le repliqué que veníamos con la siesta puesta.

 

Nuestro amigo Carlos salió diciendo que le había parecido un horror. Además pensaba que iba a durar 45 minutos y los cien minutos se le hicieron interminables.

 

Yo sé la ilusión que ponen Susana y Jose en la elección de las películas. Me desagrada que no me agraden. Ésta, al parecer, fue elegida por votación popular. Espero que haya gustado a los que la votaron. Yo, antes de verla, la hubiera seleccionado también.

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Mi puntuación: 4,17/10.

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El director Wim Wenders:

Wim Wenders

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Muchos besos y muchas gracias.

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Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

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En Vimeo: vimeo.com/holasoyramon

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Un truco para encontrar la crítica de una peli rápidamente:

Pon en Gloogle “hola soy ramon” y el título de la peli.

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5 Comentarios to “Pina – 2011 – Wim Wenders – Taller de Cine de Azuqueca de Henares”

  1. Carlos says:

    Lo primero que debo decir es que a Susana y a Jose yo los voy a querer SIEMPRE: nunca les estaré lo suficientemente agradecido por darnos la oportunidad de ver en pantalla grande tantas películas maravillosas en una pequeña ciudad industrial como la nuestra: ni en mis mejores sueños lo hubiera esperado.

    Lo segundo es que soy un completo ceporro en lo que a danza se refiere en cuelquiera de sus formas: ballet, jazz dance, flamenco, tango, coreografías de los musicales… Siempre que veo una peli donde el baile tiene un lugar protagonista para mí pasa desapercibido y de lo que disfruto es de otras cosas, principalmente de la música.

    Dicho esto, ya supondréis que venía con las expectativas muy bajas… y lamentablemente mis peores temores se han cumplido. No solo se trataba de una película en la que solo había danza sino que además pertenece a una sensibilidad artística con la que no conecto en absoluto; llamémosla “arte de vanguardia actual”.

    Me ha resultado insufriblemente aburrida. Para colmo de males, com ha dicho Ramón, estaba mal informado y creía que la tortura iba a durar solo 45 min. Al parecer esa fue la duración de la película que se estrenó en salas pero aquí nos han puesto el DVD con una versión ampliada de casi dos horas. Se me han hecho eternas.

    Curiosamente me he reído en bastantes ocasiones… pero de cosas de las que me temo que a la señora Bausch no le hubiera hecho gracia verme reír.

    No recuerdo haberlo pasado tan mal desde que llevé a mis sobrinos a ver la segunda de Harry Potter.

  2. Alberto says:

    Es la segunda vez que veo este “producto cinematográfico” difícil de clasificar. Se encuadra habitualmente en el género documental pero, como bien apunta Ramón, no acaba de serlo; hay ficción pero no es una película. Está claro que no es un biopic, aunque hace referencia a la coreógrafa cuyo nombre le da título, pero esto no es criticable porque me parece también muy claro que no es la intención del filme.
    Como bien dijo José en la introducción, y así mismo lo declara el director al inicio del visionado, es un homenaje a Pina Bausch. Un sentido homenaje además porque la coreógrafa había fallecido poco antes, privando al proyecto de su participación. Si esto no hubiera ocurrido, es probable que el producto final hubiera sido diferente y hubiera sido interesante saber la opinión de Pina sobre el documental actual.

    La primera vez que tuve contacto con el trabajo de Pina Baush, aunque había oído campanas, fue en la película de Almodóvar “Hable con ella”. El fragmento de “Café Muller” al inicio de la película me fascinó (evidentemente, el fragmento acompañante de La reina de las hadas de Purcell tiene mucho que ver). Aun lo veo de vez en cuando y me sigue emocionando como el primer dia. Así que cuando se estrenó Pina en nuestro país, fui al cine bastante bien predispuesto (fuimos Elena y yo en la sala de la SGAE). Me impactó. Salí del cine encantado de haber visto un espectáculo como ese, tan diferente a lo habitual y no precisamente por el 3D que no me parece que aporte gran cosa. En esta segunda ocasión no es que me haya gustado menos, pero ya sabía a lo que iba y esto ha modulado las sensaciones. Suele ocurrir con aquello que por primera vez no impacta intensamente.

    Creo que hay mucho que ver en este atípico documental, tanto desde el punto de vista de la danza como desde el del cine.
    Con respecto a la danza, tampoco soy un gran aficionado (y mucho menos conocedor, me incluyo en el grupo de los ceporros, como Carlos) si bien es cierto que de vez en cuando he asistido a espectáculos tanto de danza clásica como de flamenco y alguno de ellos de enfoque vanguardista; recientemente estuvimos en un espectáculo de Tango. Pero creo que esta es, precisamente, una de las virtudes del documental (que emana de la propia propuesta de la coreógrafa); no hace falta un conocimiento profundo de la danza como arte, ni de su evolución, para que las coreografías de Pina Bausch te lleguen de alguna manera. La ruptura formal, la transgresión, la vitalidad, la carga de expresión corporal del propio bailarín y la originalidad de su propuesta para expresar sentimientos como el amor, el dolor, la soledad, la incomunicación y también el anhelo de libertad, me parecen impresionantes.

    Respecto a la película, creo que Wenders conecta y nos muestra muy bien la propuesta de Pina Bausch, aunque no entiendo bien por qué el director elige el formato 3D como tampoco tengo clara la elección de espacios abiertos en algunos fragmentos. Puedo entender la intención, pero creo que estéticamente no acaba de cuajar salvo en algunas secuencias. El acompañamiento musical me parece también que podía ser más acertado. Creo que este es un aspecto crítico en un espectáculo de danza, una música bien elegida y coordinada con lo que el espectador ve. Y la que ha elegido Wenders me parece que no está a la altura del espectáculo visual (excepción de la que ya venia impuesta en “Café Muller”). Cuando la vi en la SGAE me encontraba un poco más cerca de la pantalla, más centrado y el volumen estaba más alto. Probablemente esto contribuyó lo suyo. La presentación de los bailarines en primer plano en silencio pero con la voz en off, haciendo referencia al modo de entender la danza (y no solo la danza, el modo de entender la vida) de la Bausch y al modo en como incidía en sus vidas, a veces solo con una pequeña observación, me pareció acertadísima. No se trata de proporcionar un completo retrato de la coreógrafa, se trata de su esencia como persona y como artista. Por otro lado, no son actores y sostener un primer plano así no debe ser nada fácil pero creo que todos lo consiguen.

    En fin, que me ha gustado mucho volver a ver Pina. Evidentemente sobre gustos no hay nada escrito y todas las sensibilidades son respetables y hay que reconocer también que tantos minutos, por mucho que pueda gustar, puede resultar excesivo.

    No hace falta que diga que me sumo a los amores de Carlos por Susana y Jose, también por el resto del grupo. Lo paso fenomenal me guste o no lo que hemos visto, supongo que como todos, pero ya siento que algunos os hayáis aburrido tanto.

    Un abrazo

  3. Alberto says:

    Corrijo: nos impacta intensamente.

  4. Alberto says:

    Segunda correccion:
    Muchos de los fragmentos del documental son filmaciones de representaciones reales de las coreografías de Pina Bausch y por tanto Wenders no había elegido la melodía que lo acompaña. Yo reconocí el fragmento de Café Muller pero no los otros, lo que me llevó a la interpretación errónea de que habían sido llevados a cabo por los bailarines específicamente para el documental sobre un fragmento musical elegido por Wenders, siguiendo las directrices de la fallecida Bausch en homenaje a la coreógrafa.

  5. Comentario sobre “PINA” de Wim Wenders

    Hola, lectores.
    Este comentario parte de la premisa de que el baile y la danza siempre me han hechizado, al igual que la osadía para cambiar lo establecido.
    En primer lugar, considero un gran acierto la programación de esta película en el ciclo dedicando a “La mujer en el Cine” en el Cineclub de Azuqueca de Henares.
    La protagonista de “Pina” de Wim Wenders tiene un doble motivo para ser incluida en este ciclo: ser mujer y ser considerada la mejor y más influyente coreógrafa del Mundo del Siglo XX.
    Pina Baush, bailarina de muy rica formación, ha generado cambios sustanciales en la danza. Se atrevió a romper el corsé de la mera belleza formal sumando poder, fuerza y libertad para expresar emociones, conflictos y sentimientos universales. Por esto su forma de entender el baile la denominó danztheater. Esta modernización facilita la gran popularidad que tienen sus piezas en gran parte del Planeta, tanto entre profesionales como entre gente corriente; es, para mí, un importante motivo de admiración esta capacidad de desencastillar lo que era un arte minoritario hasta hace poco.
    Por otro lado, la óptica que Pina utilizaba en sus piezas, es, mi modo de ver, esencialmente femenina, trabajando desde lo íntimo y privado, punto de vista que muy femenino. No tiene cortapisas a la hora de mostrar las relaciones entre ambos sexos cargadas de violencia, como una lucha, donde las mujeres son siempre codiciables y no siempre deseosas, donde frecuentemente son zarandeadas, agarradas, revolcadas aunque sin mermar el erotismo que , a mi entender, impregna toda su creación. Tampoco duda al denunciar el papel de la mujer como víctima social (“La consagración de la Primavera”) y/o objeto usado por los varones como muñeca (“Kontakhoff para mayores de 65”).
    El docufilm de Wenders me ha parecido estupendo: entretenido, emocionante, gracioso a veces, muy bello y revelador, tratando con respeto y admiración a toda la compañía, el Tanztheater Wuppertal. Se percibe que bebe de la abundante documentación visual y escrita que hay sobre la artista, incluso entrevistas y rodajes previos (me divirtió mucho el de Anne Linsel “Pina Baush” en 2006). Me parece interesante la forma de ofrecer su propia mirada sobre la coreógrafa a través de los ojos de sus compañeros/alumnos e intercalando fragmentos de danztheater tanto en espacios formales (salas de teatro) como informales (calles). Wenders presta mucha atención al aspecto visual , consiguiendo el negro de carbonería perfecto como fondo de gran parte de las imágenes, lo que potencia la expresividad de los gestos y movimientos de los bailarines igual que remarca los colores y texturas de los tejidos del exquisito vestuario, usado con acierto para realzar el cuerpo (incluido el temblor de los senos) y contribuir al significado de las escenas. El registro de la música, de los ruidos orgánicos emitidos sobre el escenario y que forman parte de las obras (suspiros, jadeos, golpes, palabras sueltas, chasquidos, etc.), me traslada muy bien el sentimiento que creo pretende la Baush, de humanización del baile.
    La manera de trabajar de Pina y sus objetivos me ha llegado muy al corazón: plantea la posibilidad de otras formas de relación dando máximo valor al lenguaje corporal para disparar emociones comunes y contar historias unas veces con mínimos gestos, otras de manera desaforada. La libertad de expresión individual de la que hacen gala los danzantes/actores en sus creaciones (no confundir con improvisación, ella pues era muy estricta y exigente, no se podía cambiar el movimiento de un solo dedo una vez que la obra estaba cerrada), me hace reconocer a un ser humano sin límites, capaz de usar el cuerpo, sin el cual no seríamos nada, para decirle todo al otro. Sabemos que para suscitar el amor, el odio, el miedo o la risa no es necesaria la palabra pero sí el gesto, la mirada, la sonrisa, mover las cejas o enseñar los dientes.
    A pesar de trabajar con la individualidad Pina también consigue expresar la tendencia al gregarismo social formando líneas móviles de danzantes haciendo filas, alas o pelotones de individuos unidos físicamente que consiguen actuar como un solo cuerpo articulado: se ve fenomenal en alguna de las escenas , por ejemplo cuando se apiñan las mujeres protegiéndose entre sí para no ser “La Elegida” y por otro lado los hombres para elegir a una de ellas, con el objeto de usarla para el sacrificio ritual a la Primavera ; por cierto que este episodio engrana muy bien con “El hombre de mimbre”, que trata también la ancestral costumbre transcultural del sacrificio humano (prácticamente siempre mujeres jóvenes, bellas, vírgenes) como ofrenda fertilizadora.
    Es muy tranquilizadora la elección de los bailarines, tan poco homogéneos físicamente que sin embargo son capaces, todos ellos, de tocar el interior del alma: edades, cuerpos, colores, alturas, caras, arrugas, pieles lisas, con canas o no, nalgas grandes o pequeñas , pechos diminutos o generosos, pies descalzos a veces con juanetes o tiritas, cabellos alborotados, sueltos y sin artificios. Esta heterogeneidad e “imperfección” sumada a que el contacto físico es liberado de pudores estereotipados, haciéndose puro en el más bello sentido de la palabra, reafirma mi personal apreciación de que el ser humano siempre tiene hermosura, aunque no sea la que actualmente se impone socialmente. Cuando todo esto se adereza con los significados, engranando una construcción escenográfica, sonrío, me asusto, río o lloro pero no me quedo indiferente.
    Por último no quiero dejar de confesar que me fascina el empleo de materiales inusuales en las intervenciones artísticas de la Baush y sus compañeros. Cosas diversas como carne cruda, tierra húmeda, agua, sillas, bolsas de plástico, flores falsas… son capaces de adquirir una dimensión significativa y a veces poética con el solo roce del cuerpo. De la misma forma que admiro el hecho de que una escueta frase de la directora sea tan acertada que pueda cambiar la trayectoria artística y vital de algunos de sus bailarines.
    En fin, que me encantó esta sesión, gracias a Jose y a Susana por su elección y a todos por compartirla.

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