Snowpiercer (Rompenieves) – 2013 – Bong Joon-ho

 

Adaptación de la novela gráfica “Le Trasperceneige“, escrita por Jean-Marc Rochette y Jacques Loeb.

 

Es la peli coreana de mayor presupuesto hasta la fecha.

 

Después de un proyecto fallido para evitar el calentamiento global la tierra se ha congelado.

 

Los supervivientes viajen en un inmenso tren que realiza un recorrido de más de 600.000 Km, que tarda en llegar a su inicio un año justo.

 

Los viajeros son los únicos humanos vivos y están divididos en clases sociales. Los más pudientes viajan en la cabecera y los más pobres en la cola del trenecito en cuestión.

 

Bong Joon-ho nos narra con una brillantez impresionante la revolución que va a encabezar Curtis () para derrocar el poder.

 

Snowpiercer (Rompenieves) es la distopia total. Nada igual se había imaginado y transformado en peli hasta ahora.

 

Consigue atrapar al espectador desde el primer minuto y dejarle noqueado desde el minuto cinco.

 

El atractivo de sus imágenes y el descubrimiento de ese mundo, vagón por vagón, resulta emocionante, perturbador y electrizante.

 

A partir de ahora son todo espóilers. En consecuencia debéis de dejar de leer. Si seguís os voy a joder la peli. Solo se puede avanzar si ya la habéis visto.

 

Cada vagón nos va mostrando la decadencia de una sociedad dividida en clases sociales.

 

Porque esta Rompenieves es una peli política, que quede claro.

 

La revolución, nos viene a decir, no puede ser un cambio en el poder, ha de de ser un ruptura radical donde empecemos de cero.

Destruirlo toda para comenzar de nuevo y todo cambie.

 

Wilford, interpretado por el siempre efectivo , es el artífice de ese tren, de ese mundo cerrado y cruel para la mayoría. Articula las revueltas para disminuir una población a la que resulta imposible alimentar, aunque la nutra de barritas negras como la pez compuesta de papilla de cucarachas.

 

Las guerras sirven para eso, para aligerar la población en un planeta saturado.

 

Snowpiercer es una parábola de la vida actual, del poder y de la manipulación de los poderosos a los débiles para su eterno beneficio.

 

Decir que es una obra maestra sería exagerar, pero se le acerca.

 

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

Colaborador de Esradio Guadalajara y Alcarria TV

 

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2 Comentarios to “Snowpiercer (Rompenieves) – 2013 – Bong Joon-ho”

  1. Fatima says:

    Yo también animo a la gente a que la vea, a mi me atrapó desde el principio y me gustó hasta el final.

  2. Victorino Villalba González says:

    Rompehielos o porqué es mejor viajar en preferente.

    Me pregunto si para tan simple mensaje, hacia falta tanta sangre y tantos vagones de tren.

    Una maravillosa distopía elaborada a modo de tesis filosófica.

    Un mensaje que se expresa a través de una simple y violenta metáfora en movimiento, que el director, en boca del Dios inmisericorde que maneja la máquina, nos explica al final de la cinta, por si acaso alguien no lo había captado: “El tren es el mundo y sus pasajeros son la humanidad”.

    Así da gusto ver una peli, sin la fatigosa tarea de descifrar que ha querido decir el creador con ese conjunto de imágenes esperpénticas y maravillosas, productos de una mente calenturienta.

    La obra se nutre del comic –la misma expresividad, la intensidad de la acción en cada escena-viñeta- Es cierto, pero a veces también capta la simpática inverosimilitud de las series de animación: ¿Cómo si no se explica ese simpático guiño en el que los malos que creíamos bien muertos resucitan y se levantan dando un respingo, para luego proseguir con su masacre sangrienta hasta que por fin alguien les acaba rematando?

    Aún captando el recado sin demasiadas complicaciones –consistente en que esta vida es una mierda en la que los del furgón de cola son imprescindibles para que la élite sigue siendo élite -El film nos engancha por su puesta en escena, el constreñido espacio en el que se desarrolla tanta violencia y tanto odio de unos por los otros, y por ese misterio propio de un film de Hitchcock pero más sofisticado, en el que las puertas albergan misterios demoledores, que incitan a seguir y a abrirlas pase lo que pase, porque de eso se trata la aventura, la vida, y la lucha sin fin.

    El viaje circular del tren –eterno e inamovible aparentemente- alberga en su interior otro más interesante, aunque ya tratado hasta la saciedad, el de los desposeídos que caminan de la mano de un líder dubitativo y por lo tanto humano, con un pasado no demasiado ético, hasta la cabeza de la máquina, para desbancar a Dios y vaciarle de poder ¿Nietzsche?.

    Resulta que la película, que es trepidante hasta llegar a ese discurso verborréico final de Dios-Padre-Piloto de Líneas Férreas, es un compendio de filosofía marxista y existencialista, un divagar sobre la condición humana en sus vertientes más extravagantes, con un canto final a la esperanza en la figura de un oso polar, una mujer asiática y un niño negro, como únicos supervivientes.

    El optimismo del director es patente, a pesar de tanta misantropía anarcosindicalista.

    Siento curiosidad sin embargo por saber donde le llevaría una secuela partiendo del este final con tan limitados y heterogéneos elementos, ahora que se ha quedado sin tren.

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