

Cutrecomentario de Ramón:
Mucho color, muchas galaxias… y yo buscando el botón de pausa
Vamos con Aaron Horvath y Michael Jelenic, dos nombres muy ligados a la animación gamberra de los últimos años. Ambos vienen de la televisión, especialmente de la serie Teen Titans Go!, donde ya demostraron ese gusto por el ritmo acelerado, el humor un poco loco y el bombardeo constante de estímulos.
También dieron el salto al cine con ¡Teen Titans Go! La película (2018), que ya era un festival de chistes por minuto. Y claro, aquí, con Mario y las galaxias, han decidido no levantar el pie del acelerador… ni para respirar.
Cutrecomentario:
Lo primero: la animación de Super Mario Galaxy: La película es una barbaridad. Pero una barbaridad de las que te dejan con la boca abierta. Nivel técnico altísimo, colores que parecen salirse de la pantalla, diseño visual cuidado al milímetro… vamos, que si esto fuera un concurso de fuegos artificiales, se llevaba el primer premio sin despeinarse.
Ahora bien… tanto brillo tiene su precio.
La película va a un ritmo absolutamente frenético. Todo el rato están pasando cosas, estímulos, explosiones de color, giros, movimientos… esto no es una peli, es un TikTok de dos horas con presupuesto de Hollywood.
Está claramente pensada para una generación que consume contenido a toda velocidad, que cambia de vídeo cada cinco segundos y que puede estar viendo tres pantallas a la vez sin despeinarse.
¿Problema? Que a algunos nos da un poco de fatiga visual.
Porque llega un momento, sobre todo en el tramo final, en esa gran batalla épica (que debería ser el clímax, el momento de estar agarrado a la butaca), en el que uno entra en una especie de trance raro. No por emoción… sino por saturación. Demasiada información, demasiado ruido visual, demasiado todo. Y en vez de estar emocionado, estás casi adormilado. Como cuando comes demasiado dulce y ya no sabes ni qué estás comiendo.
El fontanero sigue siendo encantador, eso no cambia. Pero los villanos tienen ese puntito de “sí, vale, sois malos”, sin mucha más chicha. Todo funciona más como espectáculo que como historia.
Eso sí, hay que reconocerlo: es una película que a las nuevas generaciones les va a flipar. Porque está diseñada justo para ese tipo de consumo: rápido, intenso, sin pausa y sin silencio.
Para los que ya empezamos a entrar en la categoría de “senior” (aunque duela admitirlo), la cosa cambia. Se agradece el despliegue visual, se admira el trabajo técnico… pero también se echa de menos un poquito de aire, de pausa, de que te dejen respirar entre explosión y explosión.
Un espectáculo visual impresionante… que a ratos te deja con la sensación de que has visto demasiado en demasiado poco tiempo. Y no siempre eso es bueno.
Mi puntuación: 4,80/10.

Dirigido por Aaron Horvath y Michael Jelenic:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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