La isla de Amrum – Amrum – 2025 – Fatih Akin – #YoVoyAlCine

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

La isla de Amrum – o cómo sobrevivir a la guerra… y al hambre con pan, mantequilla y miel

 

Detrás de la cámara está Fatih Akin, uno de esos tipos que cuando se pone serio, se pone muy serio.

 

Alemán de origen turco, lleva años alternando pelis intensas con otras más gamberras.

 

En su filmografía destacan Contra la pared (Oso de Oro en Berlín, ahí es nada), Al otro lado, En la sombra (con Diane Kruger ganando en Cannes) o la más reciente Rheingold. Vamos, que no es ningún recién llegado ni un señor que improvise los domingos por la tarde.

 

Y ahora vamos al lío.

 

Esto es un drama bélico, sí, pero que nadie espere tiros cada cinco minutos ni explosiones tipo videojuego. Aquí la guerra está de fondo, en la trastienda, como ese vecino pesado que no ves pero sabes que está dando por saco. La historia se mete en la piel de Nanning, un chaval de 12 años, de Hamburgo, niño de ciudad metido a la fuerza en un entorno rural en plena recta final de la Segunda Guerra Mundial.

 

La familia no es precisamente neutral: padre oficial nazi, madre fan entregada de Hitler y el crío que venía ya educadito en las juventudes hitlerianas. Vamos, el pack completo.

 

Y en medio de ese panorama, lo que mueve la película no es la ideología… es el hambre. Hambre de verdad. De la que te hace soñar con pan blanco, mantequilla y miel como si fueran un menú de tres estrellas Michelin.

 

El chaval se lanza a la “aventura” (y lo de aventura aquí tiene su ironía) de recorrer la isla para conseguir esos tres ingredientes. Y en ese camino, lo que vemos es una Alemania derrotada, cansada, medio derrumbada por dentro. Un sitio curioso, además, porque no está siendo bombardeado, ni parece el frente, pero la miseria está igual de presente.

 

Lo interesante es cómo la peli te mete en esa realidad desde la mirada del niño. No hay grandes discursos, hay aprendizaje a base de golpes: coger huevos, matar conejos, plantar patatas… pasar de niño urbanita a pequeño superviviente rural en dos telediarios. Y todo eso mientras alrededor se cuela otra capa: los refugiados polacos, aún peor que ellos, que vienen a recordarte que siempre se puede estar más fastidiado.

 

Tiene momentos muy potentes, de esos que se te quedan, y funciona muy bien porque es sencilla de ver, sin complicaciones ni postureos.

 

No intenta ser más lista de lo que es, y eso se agradece.

 

Te engancha sin darte cuenta, casi como el chaval persiguiendo su bocadillo imposible.

 

Una película pequeña en apariencia, pero con bastante miga. De las que no hacen ruido… pero cuando terminan, te dejan pensando un rato. Y probablemente con hambre.

 

Mi puntuación: 8,77/10.

 

 

Dirigido por Fatih Akin:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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