La sombra de mi padre – My Father’s Shadow – 2025 – Akinola Davies – Cine Club Alcarreño

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Un día en Lagos, una infancia rota y un país haciendo aguas

 

La sombra de mi padre —título original My Father’s Shadow— es la ópera prima de Akinola Davies Jr., codirigida en la escritura con su hermano Wale Davies.

 

La película hizo historia al convertirse en la primera producción nigeriana seleccionada oficialmente en el Festival de Cannes, dentro de Un Certain Regard, donde obtuvo una mención especial de la Caméra d’Or

 

Ojo al dato: Lagos no era ya la capital oficial de Nigeria en 1993 —lo era Abuya desde 1991—, pero sí seguía siendo, y sigue siendo, el gran monstruo urbano, económico y sentimental del país. Vamos, la ciudad que se te come con patatas y luego te pide propina.

 

La sombra de mi padre cuenta un solo día: dos niños viajan con su padre, Folarin, a Lagos, en plena crisis política de 1993, tras la anulación de las elecciones del 12 de junio.

 

Desde la mirada de esos críos, la ciudad aparece como un animal enorme: ruido, calles, gente, tensión, vida, pobreza, esperanza y derrumbe. Todo al mismo tiempo, como si alguien hubiera metido a un país entero en una batidora sin tapa.

 

La película funciona muy bien porque no explica la Historia con mayúsculas desde un púlpito, sino desde la altura de dos niños que miran sin entenderlo todo, pero entendiéndolo casi todo.

 

Ven a su padre moverse por una fauna humana variadísima, en una ciudad caótica, mientras el país se hunde en la decepción política. Y, al mismo tiempo, ese día sirve para algo íntimo: conocer a un padre ausente, reconciliarse con él, tocar por unas horas una figura que hasta entonces era más sombra que presencia.

 

Lo más bonito de La sombra de mi padre es esa mezcla entre lo personal y lo colectivo: mientras Nigeria pierde una oportunidad de salir del régimen militar, los niños pierden también una inocencia.

 

No es una película de grandes explosiones dramáticas, sino de miradas, de gestos, de calles llenas de vida y de una tristeza que va entrando despacio, como humedad en una pared.

 

Una película melancólica, luminosa y dolorosa.

 

De esas que parecen pequeñas, pero luego se quedan dando vueltas.

 

Como los buenos recuerdos familiares: tiernos, incompletos y con alguna factura emocional pendiente de pago.

 

Mi puntuación: 7,66/10.

 

 

 

Dirigido por Akinola Davies:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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