

Cutrecomentario de Ramón:
El escritor que no creía en brujas
Damian McCarthy, director irlandés nacido en 1981, se ha ido haciendo un hueco muy reconocible en el terror reciente con Caveat y Oddity, dos películas pequeñas, rarunas y bastante eficaces en eso de convertir una casa en un sitio donde no apetece ni pedir un vaso de agua.
En Hokum, escrita y dirigida por él, vuelve al terror atmosférico, con casa inquietante, folklore, sustos bien colocados y personajes que parecen necesitar más un psicólogo que un exorcista.
La película está protagonizada por Adam Scott, Florence Ordesh, Peter Coonan y David Wilmot.
Adam Scott interpreta a Ohm Bauman, un escritor estadounidense que viaja a una posada rural irlandesa para esparcir las cenizas de sus padres, sin saber —pobre criatura, siempre hay uno que no lee las reseñas de Booking— que el lugar tiene fama de estar encantado por una bruja.
Hokum es una película de terror que mezcla thriller, casa encantada y folk horror, como si alguien hubiera metido en una coctelera una mansión húmeda, un trauma infantil, una leyenda local y a un protagonista con el carisma social de una persiana bajada.
El personaje de Adam Scott es un escritor de historias de aventuras, un tipo amargado, triste, huraño y profundamente desagradable. Está marcado por un suceso nefasto de la infancia que lo ha dejado más torcido que una silla de bar barato. Huye de los fans, soporta fatal los halagos y parece molestarle incluso que otros seres humanos respiren cerca. Vamos, un encanto para una escapada rural.
Cuando llega a ese pequeño hotel irlandés donde sus padres pasaron la luna de miel, con la intención de depositar sus cenizas, se encuentra con una colección de personajes extravagantes, una casa con misterio y una atmósfera de “aquí pasa algo y no precisamente una convención de Tupperware”.
Lo interesante es que él no es el héroe habitual ni el investigador valiente con linterna y mandíbula apretada. Es más bien un tío que pasaba por allí, descreído, antipático y con ganas de no implicarse en nada, pero que acaba metido hasta el cuello en una historia de brujería, desapariciones, secretos y habitaciones que sería mejor dejar cerradas con tres candados y una estampita de San Pancracio.
Me gusta mucho la relación que establece con Fiona, la camarera interpretada por Florence Ordesh, que está estupenda. Ella aporta frescura, misterio y humanidad, mientras Adam Scott, aunque algo soso, encaja bien precisamente por eso: su personaje no pide épica, pide mala leche contenida y cara de “yo no quería venir a Irlanda y menos a este hotel con humedad paranormal”.
Hokum funciona muy bien cuando apuesta por la atmósfera, por los sustos bien medidos y por esa sensación de que el edificio observa más que los propios personajes. No reinventa el terror, pero lo cocina con oficio. Tiene elementos de El resplandor, de cuento popular retorcido y de thriller sobrenatural con mala baba.
Una aportación más que interesante al género en este 2026.
Terror con bruja, hotel raro, protagonista antipático y suficiente mala leche como para salir satisfecho. Yo le daría un buen mordisco.
Mi puntuación: 7,74/10.

Dirigido por Damian McCarthy:

Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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