


Cutrecomentario de Ramón:
La llave de un hombre invisible
In My Father’s Room (Muyou no hito) es una película muy japonesa. De ritmo lento, parsimonioso, detenida en los pequeños detalles.
De esas películas que o te fascinan o te horrorizan.
Satomi, tras la muerte de su padre, recibe una misteriosa llave. Gracias a ella comienza a descubrir quién era realmente ese hombre al que, en el fondo, apenas conocía.
Un padre despreciado por su mujer, que había ido encadenando trabajillos sin demasiada constancia y que se consideraba poeta. Un poeta de un solo libro.
Pero también un hombre enamorado de la ceremonia del té, de las palabras y de la belleza sutil. Una de esas personas que pasan por la vida casi inadvertidas y parecen no dejar ningún poso.
Salvo que alguien decida buscarlo.
Y eso es precisamente lo que hace Satomi: reconstruir la vida de su padre a través de esas pequeñas huellas que había dejado escondidas.
A algunos les horrorizará.
A otros los dormirá.
A mí me fascina.
Detrás de la cámara
Maha Harada (Tokio, 1962) es una reconocida escritora japonesa, especialmente vinculada al mundo del arte, y trabajó como comisaria antes de dedicarse a la literatura.
In My Father’s Room supone su debut como directora de largometrajes y parte de un texto propio.
La película, de 109 minutos, está protagonizada por Yu Aoi, Issey Ogata, Eita Nagayama y Eri Watanabe y compite en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián de 2026.
Mi puntuación: 8,66/10.

Ficha: En este enlace.
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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares