El último (La última carcajada) (Der Letzte Mann) – 1924 – Friedrich Wilhelm Murnau – Taller de Cine de Azuqueca de Henares

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Friedrich Wilhelm Murnau:

 

Director alemán, judío y homosexual.

 

Falleció a los 42 años por accidente de tráfico.

 

Rodó quince pelis en Alemania y cuatro en los USA.

 

Murnau se puede adscribir, aunque sólo en parte, a ese movimiento expresionista, dentro del cine alemán, que se desarrolló durante la década de 1920, produciendo una obra variada y originalísima, en la que se nota el eco de Max Reinhardt.

 

También pueden considerarse sus pelis como una prolongación del romanticismo alemán.

 

Ha pasado a la historia como el director de Nosferatu de 1922.

 

Considerado como “un maestro de la puesta en escena, en el empleo de los espacios urbanos y de la naturaleza como expresión emocional y lírica, así como en el manejo psicológico de unos personajes marcados, en general, por el fatalismo y la búsqueda en un contexto infausto“.

 

El último es considerada como una de sus mejores películas.

 

 

El último (La última carcajada):

 

Se trata de una joya del cine mudo crepuscular.

 

Considerada por muchos críticos como la segunda mejor película de la historia.

 

Los éxitos cosechados por sus anteriores películas (Nosferatu y El nuevo Fantomas entre otras) le permitieron apostar por un proyecto revolucionario con el apoyo de la U.F.A. (Universum Film AG), la gran productora de cine alemana.

 

Para ello además contó con tres nombres capitales del cine alemán de los años 20:

Emil Jannings (la gran estrella de cine del momento), Carl Mayer (posiblemente el mejor guionista de la década de los 20), y Karl Freund (director de fotografía que revolucionó la historia del cine con su trabajo).

 

La característica más representativa de todo el film se encuentra en el apartado técnico.

 

Karl Freund decidió innovar de una manera revolucionaria al dotar de movimiento a la cámara.

 

Más tarde se conocería como el movimiento del entfesslte Kamera (cámara sin cadenas).

 

Freund apuesta por mover la cámara para dotar de mayor realismo a la acción que se nos narra y que el espectador se sienta parte de la escena misma.

 

Para ello Freund llegó a atarse la cámara a su pecho mientras montaba en bicicleta por el plató.

 

Otra técnica fue la de atar la cámara a un cable y arrojarlo desde una ventana para que cruzase la calle hasta la entrada del hotel, luego, en la sala de montaje, se invertía la escena de manera que parezca que es la cámara la que asciende.

 

La cámara para que se desplazara se colocó también sobre un cochecito de bebé.

 

El director FW Murnau y el guionista Carl Mayer originalmente querían que la película terminara con la muerte del portero en el baño. 

 

Los ejecutivos de UFA los presionaron para realizar un final feliz antes del estreno de la película con el fin de maximizar su potencial económico. 

 

Murnau y Mayer, obviamente irritados por esto, crearon un epílogo cínico, mostrando que el portero había heredado de un excéntrico huésped del hotel, que legó toda su propiedad a la última persona vista antes de morir. 

 

Los ejecutivos también presionaron a los artistas para cambiar el título de la película de “The Last Man” a “The Last Laughter“.

 

 

Comentario de Ramón:

 

Un placer ver esta peli, que no conocía, con mis compañeros del Taller de Cine en pantalla grande. Una oportunidad única.

 

La peli nos plantea la interesante cuestión de “el hábito hace al monje“.

 

Este portero de hotel basa su status en el barrio en su ostentoso uniforme.

 

Pierde su condición y su vestimenta y, en consecuencia, pierde su prestigio.

 

La crueldad de sus vecinos y de su familia hacen que caiga en la debacle personal.

 

El actor Emil Jannings compone un personaje muy teatral. De ser un hombretón orgulloso pasa a un guiñapo encogido y decadente.

 

Tal vez, se insista demasiado en este aspecto.

 

La peli está muy elegantemente rodada.

 

Destacar esa fotografía contrastada que, sobre todo, por las noches nos sumerge en un mundo de sombras y luces, con aire entre onírico y fantasmagórico.

 

Imposible no compadecerte de este anciano, aunque tal vez basó su vida en un uniforme demasiado llamativo que le daba un nivel, que nunca tuvo en realidad.

 

La caída del personaje es social, pero sobre todo personal.

 

De ahí la reflexión que es bueno valorarse adecuadamente, sin excesos, ni defectos.

 

El pegote cómico satírico del final resulta muy divertido.

 

Claramente innecesario, pero el genio del director y el guionista hace que te lo pases bien y olvides la tristeza de la realidad anterior.

 

Siempre he opinado que en el cine lo que puedas decir con imágenes no lo digas con palabras.

 

Por eso esta peli y muchas de la época silente me entusiasman.

 

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Foto del director:

Friedrich Wilhelm Murnau

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Muchos besos y muchas gracias.

 

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

Colaborador de Esradio Guadalajara y Alcarria TV

 

Canal de YouTube: HolaSoyRamónVídeos

 


 

Un truco para encontrar la crítica de una peli rápidamente:

Pon en Gloogle “hola soy ramon” y el título de la peli.

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Der Letzte Mann

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3 Comentarios to “El último (La última carcajada) (Der Letzte Mann) – 1924 – Friedrich Wilhelm Murnau – Taller de Cine de Azuqueca de Henares”

  1. Carlos says:

    A pesar de la relevancia de esta película, a mí me gustan mucho más otras obras de Murneau como Nosferatu, Fausto y Tabú. No es que El último no me guste, simplemente las otras me entusiasman. Tampoco está entre mis favoritas Amanecer, que es considerada por muchos su obra maestra. De joven la que más me gustaba era Fausto, ahora me quedo con Nosferatu, que cada vez que la veo me gusta más.

    El último no la había visto tantas veces como las otras. Creo que la vi una vez en la Filmoteca y alguna vez más en casa con mi padre. Lo cierto es que la tenía casi olvidada aunque al volver a verla en pantalla grande la he recordado muy bien. Es una muy buena película con un dominio de la narrativa visual impresionante (no hay ni un sólo rótulo en toda la obra). El final “alternativo” siempre me ha parecido tan simpático como inadecuado. Me recuerda al de La quimera del oro, no sé si Charlot se inspiraría en éste… (por cierto, ¡qué gran película La quimera del oro!)

    Coincido en lo que dices sobre la psicología del personaje protagonista: lo que él ve como una enorme desgracia en realidad no lo es. Son tonterías de quien no sabe valorar las cosas que realmente importan… En definitiva: real como la vida misma.

  2. Ramón says:

    Muchas gracias por tu brillante comentario.

    Un abrazo.

  3. Alberto says:

    No pude acudir este jueves pero la he podido ver por mi cuenta. Me ha fascinado. Y me fascina aún más cuando voy informándome sobre los pormenores relacionados con el rodaje. Es impresionante la imaginación y el abordaje revolucionario de la filmacion. Las numerosas falsas perspectivas son de una complejidad y de un resultado increíbles con unos métodos tan rudimentarios. La fotografía es fantástica y el movimiento de cámara sorprendente. Algunos fragmentos son de una comunión audiovisual que se puede repetir pero difícilmente mejorar. Un buen ejemplo es el pequeño trailer que has puesto, Ramón, en tu comentario; ver el giro de la puerta y el movimiento de los personajes acompañado de esa música es sencillamente maravilloso.
    Es curioso que se filmó con varias cámaras a la vez, de tal forma que se obtuvieron varias copias, una para su distribución en Alemania y otras para su distribución en el extranjero y que hay diferencias en calidad entre ellas, siempre mejor la alemana.
    El guión tiene un tufillo a ruso que se explica cuando descubres que se basa en un cuento de Nicolai Gogol (El abrigo). No conocía a Murnau y ahora estoy deseando ver más cosas. Enhorabuena a José y Susana por la iniciativa.

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