Espartaco – Stanley Kubrick – 1960 – Curiosidades y anécdotas

 

 

Espartaco (Spartacus) es una película estadounidense de 1960 basada en la novela histórica homónima de Howard Fast y dirigida por Stanley Kubrick, con Kirk Douglas, Laurence Olivier, John Gavin, Jean Simmons, Charles Laughton, Peter Ustinov, Herbert Lom, Woody Strode, y Tony Curtis en los papeles principales.

 

El guión, escrito por Dalton Trumbo, retrata la figura de Espartaco, y los hechos ocurridos durante la Tercera Guerra Servil.

 

Galardonada con 4 Premios Óscar

 

Es posiblemente uno de los mejores peplums, desde luego mi preferido.

 

Hablamos hace unos meses en EsRadio Guadalajara y el programa tuvo bastante aceptación. Recientemente hemos vuelto a comentar nuevas anécdotas para Alcarria TV.

 

Aprovechando los datos recopilados publico este post.

 

 

Censura

 

Después de su estreno en 1960 fue proyectada nuevamente en 1967, con 23 minutos menos que la proyección original, y otra vez en 1991 en la cual se restauraban esos 23 minutos más otros 14 que habían sido censurados antes de la proyección original.

 

La adición incluía varias secuencias de batallas violentas, así como una escena en el baño en la cual Craso, general y patricio romano (interpretado por L. Olivier), en un intento de seducir a su esclavo Antonino (T. Curtis), usa la analogía de “comer ostras” y “comer caracoles” para expresar su opinión de que la preferencia sexual es cuestión de gustos más que de moralidad.

 

Cuando la película fue restaurada, dos años después de la muerte de Olivier, faltaba el audio original del diálogo de esta escena, por lo que tuvo que redoblarse.

 

Tony Curtis pudo doblar su papel pero la voz de Laurence Olivier tuvo que ser imitada por Anthony Hopkins.

 

En la post-producción Douglas era consciente de que Kubrick tenía la intención de atribuirse el guión de la película, aunque éste había sido adaptado de la novela de Howard Fast por Dalton Trumbo, puesto en la lista negra de Hollywood durante el macartismo.

 

Douglas, poderoso públicamente, se opuso a la exclusión de Trumbo y cuando el nombre de Trumbo finalmente apareció en los créditos la lista negra de Hollywood fue definitivamente cancelada.

 

 

Curiosidades:

 

La película iba a ser dirigida por Anthony Mann, pero se peleó con Kirk Douglas (productor ejecutivo y protagonista) y acabó dirigiéndola Stanley Kubrick, que también casi abandona, por continuas desavenencias con Kirk Douglas.

A pesar de que Espartaco fue un éxito descomunal, que supuso la consagración definitiva de Stanley Kubrick como director de prestigio, éste nunca se mostró satisfecho con el film.

 

En una ocasión llegó a afirmar que la consideraba más bien un fracaso personal, ya que las presiones a las que se vio sometido, propias de cualquier superproducción, le impidieron hacer una obra más personal, teniendo que renunciar a muchas de sus ideas para la película.

 

Stanley Kubrick intentó fallidamente eliminar las primeras escenas de la película, que habían sido dirigidas por Anthony Mann.

 

Cuando se empezó a preparar el proyecto de la película, los productores se preocuparon de eliminar de los circuitos de exhibición, todas las copias existentes de una homónima versión italiana anterior, Spartaco (1953) de Riccardo Freda, con Massimo Girotti y Gianna Maria Canale como actores principales.

 

Las batallas de la película fueron rodadas en España: en las afueras de Madrid, en Guadalajara, en Alcalá de Henares y, principalmente, en la Dehesa de Navalvillar (Colmenar Viejo, Madrid), donde aún se conservan algunos de los escenarios de las muchas producciones estadounidenses que se filmaron allí y que tienen como referente el Pico San Pedro de fondo.

El ejército romano fue simulado por reclutas del Ejército Español que actuaron como extras, dirigidos por Stanley Kubrick desde una torre.

 

Kubrick recurrió a enanos, a los que colocó prótesis y falsos torsos para simular horribles mutilaciones en las escenas de la batalla de los esclavos contra las legiones romanas, en las que participaron 8.500 extras.

 

Contó también con algunos mancos, a los que puso brazos falsos que luego arrancaban para fingir desmembramientos.

 

Hay una curiosa anécdota sobre el traveling de los cadáveres de los esclavos apilados tras la sangrienta batalla: Kubrick le dio a cada uno de los más de trescientos extras un cartel con un número y luego fue numerándoles uno a uno diciendo en qué postura debían aparecer.

El personaje de Varinia, que interpreta Jean Simmons, es totalmente ficticio. Aunque se sabe que Espartaco tenía una esposa o compañera que le acompañó durante toda su célebre epopeya, ésta era una hechicera de origen tracio como él. Según Plutarco, también tenía dotes adivinatorias y predijo el ascenso y caída de su compañero.

 

Se desconoce su nombre y lo que fue de ella tras la derrota y muerte de Espartaco. El nombre “Varinia” fue probablemente sugerido a los guionistas por el de Publio Varinio, uno de los comandantes romanos a los que Espartaco derrotó durante la primera etapa de su revuelta.

 

 

Aunque en el film el personaje de Crixo, interpretado por John Ireland, aparece como un fiel lugarteniente de Espartaco al que sigue hasta el final, la realidad histórica fue muy distinta.

 

El galo Crixo, el mejor gladiador de Capua, era tan popular o más que Espartaco entre sus compañeros por lo que al parecer ambos compartieron el mando de la rebelión en sus inicios.

 

Sin embargo, mientras que Espartaco, tal y como se narra en la película, quería sacar a los esclavos de Italia y escapar así del yugo romano, Crixo era partidario de quedarse a saquear el país.

 

Ambos decidieron separarse acompañados de sus respectivos seguidores.

 

Crixo, mucho peor estratega que Espartaco, pronto se vio rodeado por el ejército romano, el cual le obligó a presentar una desesperada batalla en campo abierto en la que perecieron veinte mil esclavos rebeldes, incluyendo al propio Crixo. Se dice que, cuando le llegaron las noticias de la muerte de su camarada, Espartaco ordenó ejecutar a trescientos prisioneros romanos como represalia.

Para la escena en la que se exhibe el cadáver del gladiador etiope Draba como ejemplo para los demás esclavos, los técnicos de efectos especiales confeccionaron un muñeco de látex a imagen y semejanza del actor Woody Strode que debía aparecer colgado de unas cuerdas boca abajo.

 

Sin embargo, al perfeccionista Stanley Kubrick no le gustaba el maniquí, ya que pensaba que el público se daría cuenta de que era un muñeco y estropearía toda la secuencia.

 

Tras mucho discurrir, decidió pedir al propio actor que ocupara él mismo el puesto del muñeco.

 

Para asombro de todos, Strode accedió a aparecer totalmente inmóvil y suspendido de una soga boca abajo durante varios minutos.

 

El maniquí que no llegó a usarse estuvo expuesto a la entrada del almacén de los estudios Universal durante varios años.

 

La majestuosa piscina con columnas de mármol blanco por la que atraviesa Craso cuando llega a su villa a entrevistarse con Glabro, no es ningún decorado.

 

Se trata de la piscina Neptuno del fastuoso castillo de San Simeón, en California, una megalomaníaca residencia construida por el magnate de la prensa W. R. Hearst para dar rienda suelta a sus delirios de grandeza.

 

Entre otras cosas, el castillo contiene la sillería del coro de la catedral de Urgel, que Hearst compró y sacó de España ilegalmente e hizo instalar en su comedor.

 

Acosado por las deudas, Hearst acabó arruinado y tuvo que ceder algunas de sus propiedades al Estado.

 

En la actualidad San Simeón es un lugar de interés público abierto a los turistas.

 

El guionista Dalton Trumbo escribió el papel del pirata cilicio Tigranes Levantus especificamente para que lo interpretara Orson Welles.

 

Sin embargo, Welles se encontraba en España de vacaciones en esos momentos y no quiso hacerse cargo del personaje.

Herbert Lom fue contratado a última hora para sustituirlo.

 

Durante la pelea entre Espartaco y Marcelo sobre la marmita de la cocina, Kirk Douglas puso tanto entusiasmo que lesionó de verdad al actor Charles McGraw, el cual acabó con una costilla fisurada.

 

En la tablilla que Antonino, interpretado por Tony Curtis, lleva colgada del cuello cuando es presentado a Craso puede leerse: ANTONINVS-SICVLVS-ATE XXVI-LVSOR ET MAGVS-ATQ(VE) MVSICVS, lo que traducido quiere decir:

“Antonino, siciliano, edad 26, ilusionista y mago. También músico”.

 

Estas tablillas existían realmente en la Roma republicana y eran portadas por los esclavos mientras se exhibían en el mercado o cuando eran presentados a sus nuevos amos.

 

Obligatorias por ley, eran como una especie de “etiqueta” en la que debía especificarse el nombre, procedencia, edad y habilidades del “artículo” que se vendía.

 

La Universal, que corría con parte de los gastos del desmesurado (para la época) presupuesto del film, no quería a Kubrick como director. Entonces Kirk Douglas cogió una de sus legendarias rabietas y amenazó a la productora con no protagonizar “Los vikingos“, un éxito de taquilla asegurado, si no contrataban a Stanley.

 

Al final la Universal cedió: Kubrick dirigió “Espartaco” y Douglas protagonizó la película de Richard Fleischer…

 

Con lo cual la famosa productora se adjudicó dos taquillazos seguidos.

 

Las discrepancias de Kubrick con Douglas durante el rodaje, hicieron que el director prometiera no volver a ponerse a la cabeza de un rodaje en el que no controlase todas las facetas del mismo.

 

El guión es de Dalton Trumbo, basado en una novela de Howard Fast.

 

Ambos perseguidos y represaliados durante la famosa “caza de brujas” del senador McCarthy. Kirk Douglas, productor del film, contrató a Trumbo a pesar de las presiones políticas, aunque se aprovechó de ello para pagarle bastante menos de los honorarios habituales de los guionistas de Hollywood.

 

Aunque la película se rodó casi integramente en terrenos propiedad de la Universal, en el Death Valley y en una playa californiana, la escena culminante, la de la batalla de Silaro, se rodó en España. Kubrick, que tenía pánico a volar, tuvo que hacer de tripas corazón y tomar el avión para venir a dirigir la secuencia.

 

El vuelo de regreso fue el penúltimo de su vida.

 

Curiosamente, los papeles de esclavo fueron interpretados por actores americanos: Kirk Douglas, Tony Curtis, Jean Simmons

 

Sin embargo, los roles de los romanos opresores estuvieron a cargo de actores británicos: Laurence Olivier, Peter Ustinov, Charles Laughton

 

Las fuentes históricas sobre la rebelión de Espartaco refieren una curiosa anécdota: en vísperas de la batalla final contra las poderosas legiones de Craso, los jefes de los esclavos rebeldes se apiñaban en torno a Espartaco manifestándole sus dudas y temores.

 

En un momento de la reunión, Espartaco se puso en pie y mandó que le trajeran su caballo.

 

Entonces desenvainó su espada y mató al animal de un certero golpe.

 

Aterrados, sus lugartenientes le preguntaron por qué había hecho semejante cosa, a lo que Espartaco respondió:

“Si mañana vencemos, tendré muchos caballos, pero si somos vencidos, no necesitaré ni éste”.

 

Al parecer esta escena fue desechada en la versión cinematográfica por la crueldad del acto de matar a un caballo de una estocada.

 

Las peleas entre los “divos” Kubrick (director) y Douglas (actor) durante el rodaje llegaron a extremos de verdadera enemistad.

 

Poco después del estreno de la película, Kirk Douglas comentó a la prensa: “Hay personas que tienen talento y otras que son una mierda. Stanley Kubrick es una mierda con talento…”.

 

La versión restaurada de 1991, que recupera escenas censuradas en 1960 por su contenido sexual y violento, dio lugar a un nuevo negativo de 65 mm que respeta los colores originales de la película.

 

De los 167 días de rodaje, se invirtieron seis semanas en rodar las secuencias de la batalla (en España), que convocó a 8.500 extras en la piel de soldados romanos y esclavos.

 

En las batallas de romanos contra esclavos se usaron casi 9.000 extras.

 

A Ingrid Bergman y Jeanne Moreau se les ofreció el papel de Varinia, pero ambas lo rechazaron.

 

Para aumentar la ambientación en la primera escena de amor entre Varinia y Espartarco (Jean Simmons y Kirk Douglas), Stanley Kubrick pidió que sonará de fondo el segundo concierto de piano para Rachmaninoff.

 

Tras el primer día de rodaje Laurence Oliver dijo de Stanley Kubrick: “Este director carece de toda cultura. Es un desastre. No le interesa la historia y la película será un desastre”

 

Peter Ustinov escribió gran parte del diálogo de su personaje y del de los demás.

 

La mayoría de los grandes actores de la época fueron contratados engañados, ya que Kirk Douglas dio a cada una de ellas un guión distinto en el que su papel tenía más protagonismo que el resto.

 

Charles Laughton amenazó varias veces a Kirk Douglas con demandarle.

 

Anthony Mann fue el director que empezó la película.

 

Duró dos semanas hasta que lo despidió Kirk Douglas, productor ejecutivo.

 

Éste contrató a Stanley Kubrick al que también había echado Marlon Brando de la película que rodaban juntos.

 

Otra versión dice que Mann se fue por si mismo al ver la cantidad de actores/ directores que había en el rodaje, Douglas, Olivier, Laughton; todos exigían cambiar su guión y diálogos.

 

La producción de la película se hizo a pasos agigantados, ya que otra película de temática parecida y protagonizada por Yul Brinner, The Gladiators, también iba a empezar a rodarse por aquellas fechas.

 

Los “gladiadores” fueron entrenados por un campeón de esgrima y un sargento de marines.

 

Ésta fue la única película que Stanley Kubrick hizo por encargo, sus diferencias con Kirk Douglas le hicieron reforzarse en sus métodos.

 

El debía ser quien tuviese todo el control del film.

 

Guión basado en la novela histórica de igual título, de Howard Fast, que contiene algunas inexactitudes históricas, como por ejemplo que Espartado nació esclavo.

 

Espartaco fue una persona real. Nació en la antigua Tracia (en lo que hoy podría ser Bulgaria), en el 113 aC y murió en Lucania, en el 71 aC.

 

Fue soldado romano, pero desertó y, al ser capturado, pasó a ser esclavo.

 

Ya como tal encabezó la rebelión más importante contra el Imperio Romano, en la península Itálica.

 

Esta rebelión fue conocida como III Guerra Servil, Guerra de los Esclavos o Guerra de los Gladiadores, y ocurrió entre los años 73 a71 aC.

 

Fue rodada en Technirama y exhibida en Super Technirama 70.

 

En los meses y años posteriores a su estreno fue censurada y sufrió sucesivos remontajes que redujeron drásticamente su duración original (Primero 14 minutos y luego otros 23 minutos más).

 

Hasta que en 1991 fue restaurada por Robert A. Harris, con la colaboración del propio Kubrick, que restituyó los minutos mutilados con las escenas eliminadas y produjo la versión definitiva de 196 minutos (189 minutos en PAL).

 

Destaca entre lo recuperado la obertura y el intermedio originales, piezas musicales sin imágenes, varios planos de una violencia gráfica inusitada para la época y la controvertida escena de los caracoles y las ostras con Laurence Olivier y Tony Curtis.

 

La versión restaurada fue estrenada en cines.

 

Como cuando se restauró  la famosa escena de los baños, entre Laurence Olivier y Tony Curtis, en el metraje original faltaba el audio y Laurence Olivier ya había fallecido, Tony Curtis sí pudo doblar su personaje, pero la voz de Olivier hubo de ser imitada por Anthony Hopkins, que al parecer lo hace tan bien que es difícil distinguir que es una imitación.

 

El guión que adaptaba la novela de Howard Fast había sido realizado por Dalton Trumbo.

 

Pero como su nombre se encontraba incluido en la tristemente famosa lista negra realizada en la caza de brujas durante el macarthismo, no podía figurar en los títulos de crédito de la película, por lo que la intención de Stanley Kubrick era atribuirse él mismo el guión.

 

Kirk Douglas, el productor ejecutivo de la película, se opuso rotundamente a las intenciones de Kubrick e insistió en incluir el nombre de Trumbo, con todas las posibles consecuencias.

 

Aunque bien es verdad que a Dalton se le pagó bastante menos de lo que hubiera cobrado de no estar en dicha lista, que el hijo del trapero no era un santo tampoco).

 

La aparición del nombre de Dalton Trumbo en las pantallas de nuevo, provocó la cancelación definitiva de la odiosa lista negra del hipócrita Hollywood, que consentía los trabajos de los en ella incluidos, pagándoles miserablemente, pero sin darles el crédito merecido.

 

Las peleas entre los “divos” Kubrick y Douglas durante el rodaje llegaron a extremos de verdadera enemistad.

 

Poco después del estreno de la película, Kirk Douglas comentó a la prensa: “Hay personas que tienen talento y otras que son una mierda. Stanley Kubrick es una mierda con talento”.

 

También Olivier, Laughton y Ustinov tuvieron sus más y sus menos durante el rodaje e incluso, ningunearon al guionista pues, se dice que Peter Ustinov reescribió el mismo los diálogos que él y Laughton mantenían juntos.

 

La película ganó 4 Oscars:

Mejor actor de reparto: Peter Ustinov.

Mejor fotografía a color.

Mejor dirección artística-color.

Mejor diseño de vestuario-color)

2 nominaciones más (Montaje y Banda Sonora Original).

 

Y es que a pesar de ser una auténtica joya, la película no estuvo nominada a los premios gordos como mejor película, director o guión, fue en venganza y represalia por haber desafiado al sistema al incluir en los títulos de crédito el nombre del guionista, Dalton Trumbo, perteneciente al Partido Comunista.

 

Dicen que Kirk Douglas se tomó este proyecto como algo personal en venganza hacia William Wyler que prefirió darle el papel de Ben-Hur a Charlton Heston en lugar de a él, ofreciéndole sólo el de Mesala (Stephen Boyd), que Douglas rechazó por considerarlo muy secundario.

 

El famoso diálogo censurado de la escena del baño, donde C es Craso (Laurence Olivier) y A es Antonino (Tony Curtis):

 

C:  ¿Robas, Antonino?

A:  No, amo.

C:  ¿Mientes?

A:  No, si puedo evitarlo.

C:  ¿Has deshonrado alguna vez a los dioses?

A: No, amo.

C:  ¿Te reprimes de todo vicio para respetar las virtudes morales?

A:  Sí, amo.

C:  ¿Comes ostras?

A:  Cuando las tengo, amo.

C:  ¿Comes caracoles?

A:  No, amo.

C:  ¿Consideras moral comer ostras e inmoral el comer caracoles?

A:  No, amo. Claro que no.

C:   Cuestión de gustos, ¿no?

A:  Sí, amo.

C:  Y el gusto no es lo mismo que el apetito, y por tanto no se trata de una cuestión de moralidad, ¿no es así?

A:  Podría verse de esa manera, amo.

C:  Es suficiente. Mi toga, Antonino. Mi gusto incluye… tanto los caracoles como las ostras.

 

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

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