El espíritu de la colmena – 1973 – Víctor Erice – Taller de Cine de Azuqueca de Henares

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El espíritu de la colmena

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La vi cuando se estrenó y no la había vuelto a visitar desde entonces.

 

Mi recuerdo estaba nublado.

 

Un placer inmenso disfrutarla en pantalla grande.

 

Me emociono al escribir de ella.

 

Porque El espíritu de la colmena recoge y sintetiza todo lo que para mí es buen cine, cine de verdad.

 

Cine que no te lo explica todo, sino que tienes que descubrir, que indagar, que imaginar.

 

En el que las imágenes son más importantes que los diálogos.

 

Cine desnudo de artificios, con fotogramas tan potentes que te impactan de forma aislada y en conjunto te transforman.

 

Ese paisaje castellano de Hoyuelos en Segovia, donde el sol no luce, donde hace frío y viento.

 

La miseria se palpa, se siente. Calles de barro, edificios en ruinas.

 

La pobreza de la posguerra, que no hace falta que se verbalice para padecerla con sus habitantes.

 

Esa cruda realidad enfrentada al mundo infantil y onírico de estas dos hermanicas.

 

Por culpa de una película se encuentran con la verdad de la muerte.

 

Inmensa paradoja que por la ficción descubran la realidad.

 

Su manera de afrontarla es diferente.

 

Isabel la sume, incluso la simula engañando a su hermana.

 

Ana, en cambio, no es capaz de comprenderla y la mira con asombro.

 

Los personajes tienen los nombres de los actores porque Erice no conseguía hacer comprender a las niñas la diferencia entre realidad y ficción.

 

No entendían que cuando rodaban se llamaran de forma diferente, por eso decidió mantener sus nombres.

 

Con esto es fácil asimilar que las niñas no actúan sino que interpretan su realidad ante una cámara.

 

Por eso su actuación es perfecta, es verdad.

 

No sé cómo he podido vivir más de cuarenta años sin volverla a ver,

 

Esto es una obra maestra, es cine de verdad, del mejor.

 

Queridos Jose y Susana, siempre estáis acertados en la elección de las películas, pero con ésta, al menos conmigo, habéis dado en el clavo perfectamente.

 

Infinitas gracias.

 

Después vimos un montaje de los que elaboran los dos coordinadores sobre pintura y cine, sencillamente maravilloso.

 

 

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El espíritu de la colmena2

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El director Víctor Erice:

Víctor Erice

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Muchos besos y muchas gracias.

 

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

Colaborador de Esradio Guadalajara y Alcarria TV

 

Canal de YouTube: HolaSoyRamónVídeos

 


 

Un truco para encontrar la crítica de una peli rápidamente:

Pon en Gloogle “hola soy ramon” y el título de la peli.

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9 Comentarios to “El espíritu de la colmena – 1973 – Víctor Erice – Taller de Cine de Azuqueca de Henares”

  1. Alberto says:

    Muy de acuerdo con tus comentarios, si bien yo diría que es una película de cinéfilo y posiblemente no de todos, habrá quien le encuentre algo lenta o demasiado contemplativa. A mí me ha encantado volver a verla.
    Visualmente es un deleite. Como muy bien decía José en la introducción que hizo el otro día (benditas introducciones, que pena que se las lleve el viento y no queden registradas donde se pueda releerlas. Ese cuaderno que lleva debajo del brazo..¡que no se pierda! ) hay que ver la película como se mira un cuadro, una sucesión de cuadros apoyados más en los silencios que en las palabras, unos cuadros que lo dicen todo. La fotografía es excelente, de un cromatismo que acompaña como un guante de fina textura a la delicada mano de una historia sobria pero de potentes significados. Como también encajan a la perfección los paisajes de Castilla, en esos días sin sol, de la ancha Castilla de arados y Adobe, de la Castilla pobre y, como diría Machado, miserable, en la que solo se oye el viento y el paso del tren. Un tren de presencia casi mitológica, que nunca se detiene.
    Que lugar mejor que Castilla para situar una historia de tristes personajes perdidos en un paisaje de carencias y desposeídos por una guerra sin sentido, en la que han presenciado y sufrido la barbarie que esconden los hombres. Un lugar en el que los adultos tratan de entender una existencia que se prolonga sin sentido. Fernando escribe sus reflexiones sobre la colmena humana (qué estupenda foto junto a Unamuno y Marañón), Teresa escribe a un amor escondido de quién sabe nunca tendrá respuesta y los niños van tomando conciencia de la fina línea que separa la vida de la muerte, sin haber comprendido aun los límites de la realidad. La pequeña Isabel explora y su hermana Ana, algo menor, contempla y se asombra. La mirada de la entonces pequeñisima Ana Torrent, es impresionante. Como se las apañaría Herice para conseguir que una niña tan pequeña le regalara una de esas miradas con las que los niños van descubriendo el mundo. Los que hemos tenido hijos hemos disfrutado de ellas muchas veces, pero no creo que se puedan encontrar fácilmente en el cine. Yo no sé si es la muerte lo que descubre Ana en el cine, quizá más que eso, lo que encuentra es lo inexplicable de la muerte de unos por otros…”¿porque mata a la niña? ¿y por qué luego ellos le matan a él?” le pregunta una y otra vez a su hermana Isabel. Esa es la gran sorpresa. La posibilidad de que los que te rodean y con quien aparentemente te encuentras seguro, escondan el peligro ¿Cómo se explica que un ser aparentemente inocente que juega con una niña (como Ana), también inocente, reaccione de esa manera? ¿Por qué los hombres no conocen la inocencia del monstruo y simplemente por ser nocivo lo matan? ¿Cómo se explica la muerte del espíritu materializado en el Maqui huido? ¿Por qué su padre pisotea (mata) una seta solo por el hecho de que pueda ser nociva? ¿Tenemos el poder de decidir la muerte de otros? Hay quizá una identificación de Ana con la pequeña de la película que se traslada al momento en que encuentra a su padre en la casona abandonada tras ser consciente de la muerte del Maqui. Esa incertidumbre la aterroriza hasta el punto de huir de su propio padre y de todos, hasta perderse. Al final, todo pasa y Fernando toma conciencia de lo necesario que es para sus hijos rescatando a Ana, Teresa hace lo propio con su marido y quema la última carta a su amor perdido y Ana despierta con sed y vuelve a al vida.
    Me agradó la elección de los versos de Rosalía de Castro que leen en la escuela. Una poeta enorme, aunque manipulada por algunos para esconder bajo el disfraz de pueblerina romántica, su enorme rebeldía, su enorme perspicacia y su enorme conciencia social.
    Me sumo a las felicitaciones a Jose y Susana y también para ti que tanto aportas en tu blog.

  2. Alberto says:

    Erice, Erice…no Herice.

  3. Ramón says:

    NO sabes como agradezco tus comentarios, tan atinados e ilustrativos.

    Un abrazo.

    Inmensas gratitudes.

  4. Carlos says:

    Pues a mí, que me considero cinéfilo -en el buen sentido de la palabra, no en el pedante-, no es una película que me entusiasme.

    Tiene cosas que me gustan mucho, empezando por la fotografía, siguiendo por la música y terminado por la interpretación (y la dirección que hay detrás) de Ana Torrent que es quizás lo mejor de la película (aunque ver sufrir a niños me angustia mucho). También he disfrutado especialmente con la descripción de ambientes y personajes; me da escalofríos pensar lo lejos que queda el mundo de los años 40 del actual para bien y para mal.

    El “pero” lo pongo al guión. A mí cuando voy al cine me gusta que me cuenten historias, y aquí todo me parece demasiado etéreo. No es que me aburra, es que me voy con la impresión de que me falta algo.

    De Erice me gusta mucho más El Sur. Aunque también es porque me fascina ver lo que me parezco físicamente al personaje interpretado por Omero Antonutti. Me paso la película alucinando: como si me viera a mí mismo en la pantalla grande. XD

    En cualquier caso agradezco a José Antonio y Susana INFINITAMENTE la posibilidad de haberla visto en pantalla grande. Un privilegio.

  5. Ramón says:

    Carlos, ¿qué haces con Isabel Tellería de niña?

  6. Ramón says:

    Magnífico comentario.

    Este jueves discutiremos.

    Muchas gracias.

  7. Alberto says:

    No sé si lo de pedante va por mí. Disculpar si he podido parecerlo. Nada más lejos de mi intención. Cuando digo cinéfilo lo digo simplemente en el sentido de persona a la que le gusta el cine, lo cuál no quiere decir que entienda de cine y menos yo. Como bien dije, habría personas a las que le gusta el cine que probablemente no les acabara de convencer esta película y es lo que parece en tu caso, Carlos.

  8. Alberto says:

    Otro desliz: en la foto, Fernando está con Unamuno y Ortega, no con Marañón. Me acaba de sacar de mi error José. Es que hay fotos en las que se parecen.

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