

Cutrecomentario de Ramón:
El absolutista de la libertad de expresión
Hace dieciséis años, David Fincher estrenó La red social y nos contó cómo Mark Zuckerberg levantó el imperio de Facebook.
Ahora llega El precio de la red, escrita y dirigida por Aaron Sorkin, que vuelve a ese universo para mirar sus consecuencias.
La película muestra cómo los algoritmos de Facebook podían enganchar a los usuarios y empujarlos hacia contenidos cada vez más extremos.
Sorkin lo cuenta con una jerga informática que a veces se me escapa, pero la investigación se sigue con interés.
Hay tres protagonistas. Jeremy Allen White interpreta al periodista Jeff Horwitz, que sabe hacer periodismo de investigación, aunque de informática ande justito.
Mikey Madison da vida a Frances Haugen, la trabajadora de Facebook que filtra información.
Y Jeremy Strong encarna a Zuckerberg, aquí un personaje siniestro, distante y de una inexpresividad que cuesta descifrar.
Sorkin presenta un feudalismo empresarial en el que las grandes compañías parecen más poderosas que los Estados y capaces de moldear la opinión pública.
Frente a eso, el gesto de Frances —su sacrificio en nombre de la ética— es un pequeño suspiro de esperanza: quizá todavía queda gente dispuesta a poner límites.
La película no parece hecha para emocionar, sino para provocar e incluso despertar la ira. A mí, sin embargo, me emocionó por momentos la amistad entre el periodista y Frances. Él es un buen reportero, pero un analfabeto informático; ella se mueve como pez en el agua entre los datos y la tecnología, y le duele que una herramienta tan útil para conectar a personas termine pervertida por un afán de lucro inconmensurable.
Zuckerberg suelta una frase tremenda: «Yo soy un absolutista de la libertad de expresión». En su nombre, parece que todo vale: mentiras, mensajes de odio y una barra libre para que la red se desmadre. Lo que podía servir para compartir opiniones y afianzar amistades se convierte en una maquinaria que alimenta el odio y los valores antidemocráticos.
¿Hasta dónde puede llegar una democracia en nombre de la libertad de expresión? Me cuesta separar democracia y justicia social: votar está bien, pero si el resultado sirve para aumentar las desigualdades y alimentar el odio, algo falla gravemente.
También está el papel de las redes sociales en el asalto al Capitolio, uno de los episodios más lamentables del siglo XXI. Una multitud enfervorizada, instigada por Donald Trump, asaltando la sede de la representación nacional: un ataque a la esencia misma de la democracia. Lamentable.
El reparto está estupendo. Madison y White, especialmente.
Strong hace su papel, aunque con esa inexpresividad me cuesta catalogarlo de buen actor.
Y Betty Gilpin, como una jefa de redacción genéticamente borde, está sensacional.
Hace años que no uso Facebook. Sigo teniendo cuenta, pero cada vez me siento más lejos de las redes sociales.
Sobre Aaron Sorkin
Sorkin es el creador y guionista de El ala oeste de la Casa Blanca y escribió La red social, dirigida por Fincher. Ganó el Óscar al guion adaptado por esta última.
Como director ha firmado Molly’s Game y El juicio de los 7 de Chicago.
El precio de la red continúa su interés por los conflictos políticos y sociales, ahora con Facebook en el banquillo.
La película está inspirada en la historia de Frances Haugen y el periodista de The Wall Street Journal Jeff Horwitz.
Se estrenó en España el 9 de octubre de 2026.
Mi puntuación: 8,88/10.

Dirigido por Aaron Sorkin:
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Fotografía: iDominick / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0.
Ficha: En este enlace.
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Muchos besos y muchas gracias.
¡Nos vemos en el cine!

Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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