La película mezcla acción, algo de terror, aventuras en plena naturaleza y, sobre todo, animal gigante. Al final, además, se convierte en una especie de slasher.
La construcción es muy clásica en este tipo de historias de monstruos de la naturaleza.
Los personajes son de lo más estereotipado y hay escenas muy forzadas, poco creíbles.
El bicho en cuestión, además, da bastante poco miedo. A mí, por lo menos, no me impresiona nada.
La he visto con cierta desgana: no me han entrado ganas de salir del cine, pero tampoco me ha generado una inquietud especial. Me deja frío.
También me llama la atención el escaso carisma de unos personajes tan mal construidos que no sirven para nada.
Esa sucesión de escenitas que supuestamente deberían perturbarte no me produce ni la más mínima alteración.
Me parece una película totalmente fallida.
En lugar de tensión, emoción, inquietud o incluso miedo, produce un poco de aburrimiento.
Sobre Mike P. Nelson
Mike P. Nelson se mueve principalmente en el cine de terror y fantástico.
Entre sus largometrajes figuran The Domestics (2018) y Wrong Turn (2021), una nueva versión de la saga.
Con Boiúna vuelve al terror de supervivencia y a las criaturas monstruosas.
La película se estrenó en España el 16 de octubre de 2026, distribuida por Vértice Cine.
El maestro Kore-eda nos vuelve a regalar una joya cinematográfica.
Kakeru habla del duelo, de la maternidad frustrada y de cómo la tecnología intenta suplir nuestras carencias humanas.
Estamos en un futuro cercano. Una pareja ha perdido a su hijo en un accidente y ambos se culpan por lo ocurrido.
Para llenar ese vacío reciben a un niño biónico, un robot idéntico a su hijo al que han incorporado, a partir de fotografías, los recuerdos que conservaban de él.
La película está contada con ese tono tranquilo y delicado tan propio de Kore-eda.
Bajo su aire melodramático, me recuerda mucho a A.I. Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg.
La historia plantea cómo tratar a unos humanoides que quizá no tengan sentimientos, pero que también buscan su libertad y su manera de estar en el mundo. Y cómo la culpa de unos padres puede marcar una vida entera.
También está esa madre chillona y autoritaria que atosiga a sus hijos. Estas figuras maternas, ásperas y oscuras, me afectan especialmente.
La película tiene un tono triste y melancólico, como pide la situación. Y nos recuerda que la tecnología no va a sustituir a las personas ni a las relaciones. Podemos vivir en un mundo virtual, incluso en una realidad construida por lo virtual, pero eso no basta: hacen falta relaciones personales y contacto directo con el mundo real.
El maestro Kore-eda nos deja todo esto sobre la mesa.
A mí me ha parecido estupenda. Y me gusta que me plantee tantas dudas.
Sobre Kore-eda y la película
El director japonés Hirokazu Kore-eda lleva años explorando la familia, la infancia y los vínculos que se salen de lo convencional.
En su filmografía destacan Nadie sabe, De tal padre, tal hijo, Nuestra hermana pequeña, Un asunto de familia y Monstruo.
Un asunto de familia ganó la Palma de Oro de Cannes en 2018.
Kakeru compitió en Cannes en 2026 y llegó a los cines españoles el 16 de octubre, distribuida por Vértigo Films.
La otra madre: cuando el terror se queda en telefilm
Es curioso que una película rebosante de elementos interesantes y de imágenes icónicas, muy impactantes, pueda resultar tan anodina.
Parece construida con pequeños retablos, trocitos y piezas de un puzle que deberían formar una gran película. Pero no encajan. El conjunto queda desvaído, desganado. Lamentablemente, no funciona.
Jessica Chastain aporta un arsenal interpretativo tremendo y Arabella Olivia Clark está eficaz. Aun así, la película resulta anodina y trivial. No impacta. No impresiona.
Quizá no ayuda que desde el principio veamos ya a esa otra madre, el elemento perturbador de la familia.
Al final adquiere tintes melodramáticos: intenta que la niña madure, que pierda su ingenuidad. En lugar de darle realce o profundidad, ese giro le da un aire de telefilm barato y recurre a una fórmula manida y aburrida.
Me ha decepcionado. Si no le pongo un cero patatero es por Jessica Chastain, una actriz a la que idolatro fervientemente.
Sobre Rob Savage
Rob Savage ya había dirigido Host y The Boogeyman, dos películas de terror.
En La otra madre vuelve al género sobrenatural con Jessica Chastain y Arabella Olivia Clark.
Universal Pictures Spain fechó el estreno español el 9 de octubre de 2026; Universal anunció la misma fecha para Estados Unidos.
Hace dieciséis años, David Fincher estrenó La red social y nos contó cómo Mark Zuckerberg levantó el imperio de Facebook.
Ahora llega El precio de la red, escrita y dirigida por Aaron Sorkin, que vuelve a ese universo para mirar sus consecuencias.
La película muestra cómo los algoritmos de Facebook podían enganchar a los usuarios y empujarlos hacia contenidos cada vez más extremos.
Sorkin lo cuenta con una jerga informática que a veces se me escapa, pero la investigación se sigue con interés.
Hay tres protagonistas. Jeremy Allen White interpreta al periodista Jeff Horwitz, que sabe hacer periodismo de investigación, aunque de informática ande justito.
Mikey Madison da vida a Frances Haugen, la trabajadora de Facebook que filtra información.
Y Jeremy Strong encarna a Zuckerberg, aquí un personaje siniestro, distante y de una inexpresividad que cuesta descifrar.
Sorkin presenta un feudalismo empresarial en el que las grandes compañías parecen más poderosas que los Estados y capaces de moldear la opinión pública.
Frente a eso, el gesto de Frances —su sacrificio en nombre de la ética— es un pequeño suspiro de esperanza: quizá todavía queda gente dispuesta a poner límites.
La película no parece hecha para emocionar, sino para provocar e incluso despertar la ira. A mí, sin embargo, me emocionó por momentos la amistad entre el periodista y Frances. Él es un buen reportero, pero un analfabeto informático; ella se mueve como pez en el agua entre los datos y la tecnología, y le duele que una herramienta tan útil para conectar a personas termine pervertida por un afán de lucro inconmensurable.
Zuckerberg suelta una frase tremenda: «Yo soy un absolutista de la libertad de expresión». En su nombre, parece que todo vale: mentiras, mensajes de odio y una barra libre para que la red se desmadre. Lo que podía servir para compartir opiniones y afianzar amistades se convierte en una maquinaria que alimenta el odio y los valores antidemocráticos.
¿Hasta dónde puede llegar una democracia en nombre de la libertad de expresión? Me cuesta separar democracia y justicia social: votar está bien, pero si el resultado sirve para aumentar las desigualdades y alimentar el odio, algo falla gravemente.
También está el papel de las redes sociales en el asalto al Capitolio, uno de los episodios más lamentables del siglo XXI. Una multitud enfervorizada, instigada por Donald Trump, asaltando la sede de la representación nacional: un ataque a la esencia misma de la democracia. Lamentable.
El reparto está estupendo. Madison y White, especialmente.
Strong hace su papel, aunque con esa inexpresividad me cuesta catalogarlo de buen actor.
Y Betty Gilpin, como una jefa de redacción genéticamente borde, está sensacional.
Hace años que no uso Facebook. Sigo teniendo cuenta, pero cada vez me siento más lejos de las redes sociales.
Sobre Aaron Sorkin
Sorkin es el creador y guionista de El ala oeste de la Casa Blanca y escribió La red social, dirigida por Fincher. Ganó el Óscar al guion adaptado por esta última.
Como director ha firmado Molly’s Game y El juicio de los 7 de Chicago.
El precio de la red continúa su interés por los conflictos políticos y sociales, ahora con Facebook en el banquillo.
La película está inspirada en la historia de Frances Haugen y el periodista de The Wall Street JournalJeff Horwitz.
Estamos ante una película insólita: un romance envuelto en fantasía y tragedia. Desde el principio intuimos que este amor imposible acabará mal. Y, aun así, queremos creer que no.
Siempre me ha parecido injusto reducir a Jennifer Jones a su matrimonio con David O. Selznick. Aquí demuestra que, bien dirigida, era una actriz extraordinaria. William Dieterle la conduce por una historia turbadora en la que Jennie va creciendo ante nuestros ojos hasta convertirse en una mujer de la que resulta imposible no enamorarse.
La fotografía tiene una importancia enorme. También Joseph Cotten, como ese pintor que se siente fracasado y que, al encontrar su inspiración, es capaz de crear una obra maestra. A veces basta un pequeño momento de éxito para volver a ver la luz. A todos nos ha pasado alguna vez, supongo; a algunos nos dura menos que a otros.
Lillian Gish, una de las grandes diosas del cine mudo, tiene aquí un pequeño papel de monja y está estupenda.
También brilla Ethel Barrymore, como la mecenas que apoya al pintor y comprende, hasta cierto punto, su ensueño con Jennie.
Una película romántica, fantástica, trágica y misteriosa.
Habla de amores imposibles y de ilusiones que quizá nunca se cumplan, pero que pueden convertirse en el leitmotiv de toda una vida.
Sobre William Dieterle y la película
El alemán William Dieterle emigró a Hollywood en 1930, antes de la llegada de Hitler al poder; más tarde participó en iniciativas antifascistas del exilio.
Entre sus películas destacan El sueño de una noche de verano, La vida de Émile Zola y El hombre que vendió su alma.
Jennie ganó el Óscar a los mejores efectos especiales.
Se estrenó en Los Ángeles el 25 de diciembre de 1948; una nueva versión llegó a Nueva York en marzo de 1949.
En el Festival de San Sebastián tuve la oportunidad de ver NAZA y decidí no hacerlo. Había oído hablar de ella en varios pódcast con tanto detalle que sentía que ya la había visto. Además, el tema me echaba para atrás: es triste y delicado. Pero apareció en la cartelera de los Multicines Guadalajara y no pude resistirme.
Es un documental muy bien construido, basado en entrevistas a militares y miembros de los servicios de inteligencia israelíes. Sus testimonios describen cómo se planifican los bombardeos sobre Gaza y cómo se calcula el número de civiles que podrían morir.
NAZA es el término que emplean para designar ese cálculo. Según explican en la película, se localiza a un objetivo de Hamás y se valora cuántas personas más podrían morir en el ataque. Si en un edificio hay cincuenta personas, entre ellas niños, mujeres y ancianos, ese número entra en la decisión de lanzar la bomba.
Las entrevistas se ruedan en azoteas de Tel Aviv. Con el zoom, la cámara observa a la gente en sus casas: ven la televisión, cenan o hacen ejercicio en la cinta, mientras la vida cotidiana sigue como si nada.
Algunos entrevistados parecen sentir cierta culpa. Otros lo presentan como un trabajo técnico. A mí esto me lleva a la banalidad del mal de Hannah Arendt: la despersonalización del asesinato, convertido en un procedimiento, en una industria. Aquí, además, se recurre a la inteligencia artificial para decidir si se acepta un número determinado de víctimas civiles. Así se diluye la responsabilidad de quienes participan en estos crímenes.
Las declaraciones son tremendas. La película deja muy mal cuerpo. Es interesante y está muy bien hecha, pero lo que cuenta te destroza: muestra cómo el ser humano puede construir una estructura artificial para matar en masa.
Sus 77 minutos ayudan a digerirla. El contenido, desde luego, no.
Es un documental terrible, pero necesario. Ojalá sirva algún día como prueba cuando, en un mundo ideal, se juzgue a los responsables de este genocidio.
Y desde aquí, desde mi modestia, toda mi solidaridad con el pueblo gazatí y el pueblo palestino, víctimas desde hace muchos años del asesinato, la destrucción y el olvido. También del olvido de los países árabes que los rodean.
Sobre esta película
Yuval Abraham y Rachel Szor codirigieron junto a Basel Adra y Hamdan BallalNo Other Land, ganadora del Óscar al mejor documental.
NAZA obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia.
El ICAA recoge una duración de 77 minutos y su estreno en España el 9 de octubre de 2026.
Vi algún cartel de La vida de una mujer durante mi pequeño periplo por el sur de Francia. Me llamó la atención y, al volver a España y encontrarla en la cartelera, no pude resistirme.
La protagonista es una mujer de éxito: jefa de servicio, autoritaria y acostumbrada a dominar las situaciones. Su relación con el marido tiene sus complicaciones y, mientras surgen problemas y decisiones vitales, encuentra el amor en otra mujer.
La película tiene un aire muy francés en la manera de tratar las relaciones personales. Gabrielle antepone su carrera a casi todo y espera que quienes trabajan a sus órdenes hagan lo mismo. El hospital parece reclamar la vida entera de sus profesionales; las horas libres, al parecer, son un invento de otros países.
También me parece que hay una defensa de la sanidad pública y del esfuerzo de quienes trabajan en ella. Con los recortes siempre al acecho, la película muestra cómo la entrega de algunos profesionales ayuda a que el sistema siga en pie.
Me sorprende que haya recibido malas críticas de algunos críticos reputados. Me pregunto si influye que el centro de la historia sea una mujer y que la película mire el mundo desde su experiencia. No tengo una respuesta, pero la pregunta se me queda rondando.
A mí me ha gustado. No me ha chirriado en ningún momento y describe bien la vida complicada de alguien con éxito profesional que intenta salir adelante también en lo personal.
Sobre Charline Bourgeois-Tacquet
La directora y guionista francesa Charline Bourgeois-Tacquet debutó en el largometraje con Los amores de Anaïs (2021).
Antes dirigió el corto Pauline asservie, que obtuvo reconocimientos en Clermont-Ferrand.
La vida de una mujer es su segundo largometraje y compitió en el Festival de Cannes de 2026; fue selección, no premio.
Se estrenó en Francia el 9 de septiembre y llegó a los cines españoles el 9 de octubre de 2026, distribuida aquí por BTeam Pictures.
Kolyada toma elementos del folclore rural de Guadalajara y los convierte en una historia fantástica con cierto tono costumbrista.
El gran problema es visual. Los personajes disfrazados, filmados de noche y en ambientes demasiado oscuros, casi no se ven.
Una cosa es crear misterio y otra esconder la película.
En medio queda la relación entre dos mujeres, una joven y otra que parece ser su madre. Un vínculo algo turbador que no termina de aclararse, aunque precisamente por eso resulta interesante.
Una propuesta con personalidad que, en demasiados momentos, hay que ver más con la imaginación que con los ojos.
Tras la procesión
Lolbeh Rubio dirige Kolyada, uno de los cuatro cortometrajes de la cuarta edición de Cine Alcarria.
Rodado en Arbancón, contó con la participación de los Diablos de Luzón y de estudiantes de distintos centros educativos de Guadalajara.
La banda sonora fue compuesta por Jorge Ferrero García e interpretada por el Orfeón Joaquín Turina.
El corto se estrenó el 1 de octubre de 2026 en Multicines Guadalajara.
Mi puntuación: 7,75/10.
Ficha:
Productora: Claudia Garrido Guionista: Lolbeh Rubio, Adriana Mottola y Luna Dao Directora: Lolbeh Rubio Directora de foto: Adriana Mottola
La cámara se mueve con agilidad por esos ambientes oscuros y tenebristas. A veces, demasiado oscuros.
El gran problema es que no hay guion suficiente para sostener el corto.
Apenas una premisa muy sencilla, con un malo excesivamente caricaturesco y un desarrollo tan previsible que sorprende poco o nada.
Mucho movimiento de cámara, mucha tiniebla y muy poca historia.
Después de arrancar la mala hierba
Mala hierba adopta el formato de found footage y fue rodada en Horche y Utande dentro del proyecto formativo Cine Alcarria.
En la gala de 2026 obtuvo la Mención al Montaje y Jaime Riofrío López, la Mención a la Interpretación Masculina.
Mi puntuación: 5,65/10.
Ficha:
Productor: Marcos Losa Lozano Guionistas: Ramón Polanco Leon Hector Martín Tornero Director: Ramón Polanco Leon Director de fotografía: Sara Jiménez Garcia
Santa Águeda nos acerca a esta fiesta en la que las mujeres ocupan el poder durante un día y eligen a su alcaldesa.
Elisa Aymí Frutos lo cuenta mediante una comedia costumbrista, con un tono jocoso y una realización juguetona que no se toma demasiado en serio a sí misma.
No hay solemnidad ni falta que hace.
El resultado es ligero, simpático y, la verdad, me ha resultado muy divertido.
Detrás de la fiesta
Elisa Aymí Frutos dirige este cortometraje dentro del proyecto educativo Cine Alcarria.
Santa Águeda fue rodado en Cogolludo, con la colaboración de las Águedas de Cogolludo y Espinosa de Henares y música original creada desde el Conservatorio Provincial de Música.
Se estrenó el 1 de octubre de 2026 en Multicines Guadalajara.
Obtuvo el Premio Cine Alcarria 2026, además de menciones al sonido y a la interpretación femenina de su reparto.
Mi puntuación: 8,75/10.
Ficha:
Productora: Mercedes Peco Sigüenza Guionistas: Elisa Aymí Frutos y Julia García Seguido Directora: : Elisa Aymí Frutos Director de fotografía: Julián González Naharro Directora de fotografía: Alejandra Grueso Zorrilla
Rodado en el Centro Social de Cifuentes, en Guadalajara, El baile observa en tono de comedia las relaciones que surgen durante las sesiones de baile para mayores.
Está el bailón que se atreve con todas, la recién llegada y esos dos mirones que no se levantan de la silla, pero no pierden detalle.
La construcción de los personajes funciona. Las imágenes son dinámicas, la fotografía está bien y la dirección de arte es estupenda.
El problema está en las interpretaciones. Los actores recitan un texto aprendido de memoria y se nota demasiado. Cada frase parece estar esperando su turno.
Una pena, porque podía haber sido un magnífico corto.
Detrás del baile
Lucía González Carrasco concibió la historia a partir de la experiencia de su abuelo, habitual de estas sesiones de baile.
El baile forma parte de la cuarta edición de CineAlcarria y se estrenó el 1 de octubre de 2026 en Multicines Guadalajara.
El jurado le concedió menciones a la dirección, al vestuario y a toda la figuración.
Mi puntuación: 6,72/10.
Ficha:
Productor: Gabriel Monge Esteban Guionistas: Lucía González Carrasco y Alex González Vicente Directora: Lucía González Carrasco Director de fotografía: Alex González Vicente
Disección de una incoherencia en crisis retrata a un padre y una hija atrapados en conflictos diferentes, pero unidos por una misma incapacidad para gestionar la envidia y el ego.
Dos personas destructivas y repugnantes.
Me sabe mal decirlo por la pequeña Aran.
No tanto por su nada pequeño padre, Artur, que es un gilipollas integral.
Un corto muy interesante sobre quienes viven sumergidos en la envidia.
Una lástima que, en esta familia, el trastorno parezca hereditario.
De la ESCAC a Karlovy Vary
Nausica Serra, nacida en Barcelona en 2003 y formada en dirección en la ESCAC, debuta con este cortometraje.
Disección de una incoherencia en crisis tuvo su estreno mundial en el programa Future Frames del Festival de Karlovy Vary y pasó por los festivales de Sevilla y D’A.
Serra obtuvo por este trabajo el Águila de Oro a la mejor dirección en el Aguilar Film Festival de 2025.
En una piscina de Madrid, Noelia confiesa a sus amigas que ha perdido la virginidad y relata con bastante detalle su experiencia sexual.
El problema es que su historia resulta poco verosímil. Nadie termina de creérsela y las dudas van enturbiando la amistad.
El corto es divertido, pero también deja un poso triste. Me hace pensar en la diferencia entre la sexualidad de mi generación —soy un boomer— y la de la generación Z.
Para nosotros, el sexo era un territorio desconocido. Íbamos explorando senderos sin saber dónde terminarían.
Ahora, gracias a la pornografía, parece que todo se conoce antes de empezar, aunque ese supuesto manual de instrucciones sea una ficción bastante tramposa. La realidad puede quedar muy por debajo de las expectativas.
Antes llegábamos sin mapa. Ahora llegan con un tutorial falso.
El primer verano de Sandra del Olmo
Sandra del Olmo Miranda, nacida en Madrid en 1996, es graduada en Comunicación Audiovisual y Guion Cinematográfico por la Universidad Rey Juan Carlos.
Trabajó durante seis años en la gestión de contenidos de Atresplayer y participó en la producción de los cortos Ágape y Los días libres, ambos dirigidos por Sergio de Mingo.
Fue un verano es su debut como guionista y directora.
El corto fue seleccionado en los festivales de Huesca y Madrid-PNR y recibió una mención especial del jurado en el Festival Internacional de Cine de Lanzarote.
Una artista y un informático debaten en off sobre el concepto de progreso mientras una avalancha de imágenes acompaña sus argumentos.
Tal vez el problema no esté en el progreso ni en los inventos, sino en el uso nocivo que el ser humano hace de ellos.
El recorrido va desde la mecanización del Holocausto y la industrialización nazi del asesinato hasta las máquinas que sustituyen a camareros, limpiadoras y trabajadores de las fábricas de automóviles.
Temas tremendos tratados con un tono jocoso y un montaje trepidante que convierte el corto en algo sorprendentemente divertido.
Entre las imágenes aparece varias veces Elon Musk levantando el brazo en aquel gesto de indudables resonancias fascistas.
No está mal que nos lo recuerden.
Mucho progreso, sí. El ser humano sigue necesitando una actualización urgente.
La mujer detrás de las máquinas
La valenciana Claudia García de Mateos compagina su trabajo como documentalista con la dirección de fotografía.
Entre sus anteriores cortometrajes están El pisito y Los chicos con las chicas, premiado como mejor corto documental en los Premis Lola Gaos.
Deprisa, deprisa tuvo su estreno mundial en Cinema Jove y su estreno internacional en el Palm Springs International ShortFest.
En un pueblo recóndito de la Colombia más olvidada, nuestra narradora cuenta en voz en off cómo su comunidad vivió un conflicto armado que llegó a sus tierras sin comerlo ni beberlo.
No comprenden qué enfrentamiento es ese, pero sufren todas sus consecuencias.
Las imágenes son estupendas y el relato me parece interesantísimo.
Pero esa voz en off monótona, que lo inunda todo, a mí, qué quieres que te diga, me aturde, me cansa y me aburre.
La voz que debía iluminar el relato termina apagándolo.
Sobre Aner Etxebarria
Aner Etxebarria (Barakaldo, 1988) es director y productor de documentales especializado en antropología y conservación de la naturaleza.
Ha rodado en más de veinte países y entre sus trabajos figuran Baskavigin: La matanza de los balleneros vascos, Tabira, Bayandalai, Lord of the Taiga y Joy.
También codirigió la serie documental Voces de la Tierra.
Luz, producida por Carapiru Studios y rodada en Colombia, dura 18 minutos y participa en la sección En Femenino de FESCIGU 2026.
La colisión es un corto de alta tensión que nos sitúa en la mirada de Nico, un muchacho de 17 años que trabaja junto a su padrastro en una empresa familiar de construcción.
La historia me lleva directamente al estallido de la crisis inmobiliaria de 2008. El negocio comienza a derrumbarse y amenaza con arrastrar también a toda la familia.
Jairo González transmite muy bien la angustia de aquellos días. El trabajo deja de ofrecer un futuro para convertirse en una amenaza.
El relato es adrenalínico y muy realista. Nos devuelve a una de las épocas más tristes de la economía y la sociedad españolas.
El reparto es extraordinario. Alan Luna sostiene el punto de vista de Nico, acompañado por Urko Olazabal, Tamara Casellas y Pablo Molinero, tres actores estupendos.
Siempre es una alegría encontrarme con Tamara Casellas, una actriz que admiro profundamente y a la que conozco del Festival de Málaga desde hace quince años.
Cuando el ladrillo se hunde, los primeros escombros suelen caer sobre las familias.
Sobre Jairo González
Jairo González, nacido en Benidorm en 1990, ha trabajado como primer ayudante de dirección y fundó en 2023 la productora Colera Films.
Anteriormente dirigió los cortometrajes Fortuna (2022) y A Summer with Carolina (2023).
La colisión es su tercer corto y servirá de base para su primer largometraje, Los años vacíos, actualmente en desarrollo.
El proyecto obtuvo el Premio Movistar Plus+ de la Semana de Cine de Medina del Campo.
En memoria (In memoriam) está protagonizado por Cristina Soria, que interpreta a Alicia, una actriz incapaz de abrirse camino en la profesión y obligada a trabajar como dependienta.
Como en aquel viejo chiste de Hollywood:
—¿Tú qué eres?
—Actriz.
—¿Y en qué bar trabajas?
Aquí no hay bar, pero la broma sigue funcionando.
La estupenda Toni Acosta se interpreta a sí misma en esta comedia sobre la vocación, la fama y ese empeño tan humano de dejar algún recuerdo cuando ya no estemos.
El In memoriam de los Goya está lleno de profesionales que han dedicado su vida al cine, aunque la mayoría del público no sepa quiénes son y aproveche ese momento para ir a orinar.
Yo terminé muy contento.
Gracias a mi infinita suerte, soy académico y quiero pensar que algún día, cuando fallezca, mi foto aparecerá durante dos segundos.
Debajo pondrá: «Ramón Bernadó —posiblemente con el apellido mal escrito—, periodista de cine».
Solo de pensarlo, se me saltan las lágrimas.
Dos cabezas para una comedia
Teresa Bellón y César F. Calvillo forman un tándem creativo especializado en la comedia.
Han escrito y dirigido varios cortometrajes, entre ellos Cariño, me he follado a Bunbury, Rojo amarillo rojo y Una noche con Juan Diego Botto.
En 2024 debutaron en el largometraje con Buscando a Coque, ganadora del Premio Platino a la mejor comedia iberoamericana y nominada a mejor comedia en los Premios Feroz de 2025.
In memoriam ha obtenido, entre otros reconocimientos, los premios al mejor guion, mejor actriz y del público en la Semana de Cine de Medina del Campo, además de los Fugaz al mejor guion y a la mejor actriz para Cristina Soria.
Dos hijos muy de su madre… hasta que toca cuidarla
Una madre hospitalizada en Urgencias y dos hermanos que se reencuentran ante un problema que ya no pueden seguir esquivando: posiblemente ella ya no pueda vivir sola.
La hermana vive en Barcelona. El hermano, cerca de su madre.
No hay dinero para una residencia y ninguno quiere hacerse cargo de ella.
La discusión va arrancándoles las excusas hasta revelar su verdadera naturaleza: dos jóvenes egoístas y poco empáticos, bastante más preocupados por conservar su comodidad que por cuidar a quien los cuidó.
Cucarachas, amigos… Cucarachas.
Sobre esta directora
Alma Prieto (Madrid, 1991) es directora y productora.
Ha trabajado en producción, supervisión de efectos digitales y guion desde su productora Chicken Films.
En 2020 produjo Ultrainocencia y fundó la compañía Teatro Invisible, donde ha dirigido varios montajes.
Cucarachas es su ópera prima como directora cinematográfica y ha formado parte de las selecciones oficiales de festivales como Huesca, Cerdanya y FESCIGU.
Una reunión de amigas, el cumpleaños de uno de los niños y tres planteamientos distintos ante la maternidad: la que ya tiene hijos y está satisfecha, la embarazada que está deseando ser madre y la que sencillamente ha decidido no tenerlos.
Y me parece fenomenal. Cada cual puede hacer con su vida lo que le dé la gana.
La historia se cuenta en clave de humor, pero faltaba una pieza fundamental: el cuñado.
¿Cómo no iba a aparecer un cuñado, argentino en este caso, convertido en el prototipo máximo del cuñadismo y dispuesto a sentar cátedra sobre la vida ajena?
Bendito Herodes está muy bien construido, tiene personajes estupendos y resulta muy, muy gracioso.
Porque en esta vida todo el mundo puede opinar lo que quiera.
Pero al final la razón la tiene un balonazo.
Después de apagar las velas
Carmen Águila es actriz, guionista, productora y directora malagueña.
En Plata (2022) reunió por primera vez dirección, guion, interpretación y producción.
Después adaptó y coprodujo Polednice, la bruja del mediodía (2023) y coprodujo e interpretó La elegida (2024).
En 2025 fundó con Jennifer Rubio la productora inclusiva Thisability, cuya primera obra es Bendito Herodes, coproducida por La Dalia Films.
El corto se estrenó en agosto de 2026 en el Festival de Cine de Comedia de Tarazona y el Moncayo y participó en la sección En Femenino del 24.º FESCIGU.
¡Abre las piernas! adopta el punto de vista de Paula, una aficionada a las artes marciales, durante su visita al ginecólogo.
Nos encontramos con un médico que puede resultar algo caricaturesco, pero que se parece demasiado al prototipo de muchos médicos de este país: bien encorbatado, perfectamente peinado, con los zapatos relucientes y una corrección de escaparate.
Debajo de tanta pulcritud asoma ese puntito desagradable. Ese profesional que no comprende que una exploración ginecológica puede colocar a una mujer en una situación de absoluta vulnerabilidad.
Estás abriendo en canal tu intimidad más absoluta para que un gilipollas se permita juzgarte.
El corto trata esa indefensión con humor, sin quitarle importancia. Me ha gustado mucho cómo está planteado.
Deberían verlo muchos médicos. Aunque sospecho que algunos saldrían indignados por el peor motivo posible: porque se verían retratados.
Detrás de la bata
Águeda V. Flores nació en Monterrey en 1992 y se formó en cine en su ciudad natal, la UCLA y la ESCAC.
Ha dirigido videoclips y el documental Lolyta en Monterrey post-industrial.
¡Abre las piernas! es su primer cortometraje de ficción.
En 2026 ganó el premio al mejor cortometraje mexicano en la XXV edición del Festival Internacional de Cine de Horror Macabro.
En el FESCIGU 2026 forma parte de la sección En Femenino.
Química vuelve a demostrar que para hacer un buen corto no hacen falta muchos decorados, personajes, figurantes ni un gran presupuesto.
Bastan una cocina, un salón, dos personajes y una llamada telefónica. Al otro lado, una voz capaz de derrumbar las expectativas de una pareja bien avenida que desea adoptar a un niño.
Las interpretaciones son magníficas, especialmente la de Sheyla Fariña, que sostiene con enorme verdad el cambio de temperatura emocional.
Senín Porto plantea muy bien la historia y exprime al máximo sus escasos elementos.
La buena química no depende del presupuesto.
Después de la llamada
Senín Porto dirige y produce Química, cuyo guion firma junto a Martín DeSoto y Sara Gómez Iglesias.
Su anterior corto, Betas, obtuvo el Premio del Público en el Festival de Cans de 2024. El Festival de Cans es un certamen de cine celebrado en la aldea de Cans, en O Porriño (Pontevedra). Su nombre juega con el parecido con Cannes —aunque aquí hay chimpines, gallineros y bastante menos alfombra roja—. Está especializado principalmente en cortometrajes y desde 2026 es calificativo para los Goya.
También ha codirigido con Martín DeSoto el documental Eject: el último rebobinado.
En Química apuesta por una puesta en escena mínima y concentra toda la tensión en el guion y los intérpretes.
Verity. La sombra de un engaño pretende ser un thriller erótico. Pero de intriga tiene poco, de thriller psicológico casi nada y de erótico, lo justito.
Todo gira alrededor de un guion absurdo, revestido de una atmósfera sofisticada que no consigue ocultar su fragilidad.
Un castillo de naipes con ínfulas.
Anne Hathaway interpreta un papel imposible y está muy guapa cuando la película decide que toca estar guapa.
Dakota Johnson es una chica monina y poco más. Su atractivo en pantalla me parece escaso y su capacidad actoral, nula.
Josh Hartnett hace bien en quitarse la camiseta y enseñar los pectorales, porque grandes interpretaciones, desde luego, no va a poder enseñar.
El giro final pretende pasar por intelectual, pero solo consigue rematar el sinsentido. Lo que empieza aburriendo termina irritando.
Sí, la fotografía es muy bonita. También lo son muchos catálogos de muebles.
Todo lo demás resulta postizo, falso y tonto.
Un auténtico desastre.
Después del engaño
Michael Showalter es un director, guionista y actor estadounidense procedente de la comedia.
Entre sus películas destacan Hello, My Name Is Doris, La gran enfermedad del amor, Los ojos de Tammy Faye y La idea de tenerte.
Verity. La sombra de un engaño adapta la novela de Colleen Hoover y se estrenó en España el 2 de octubre de 2026, distribuida por Sony Pictures.
Durante ese fin de semana encabezó la taquilla norteamericana con 32,6 millones de dólares y alcanzó los 62,6 millones en todo el mundo.
Cada nueva película de Alejandro G. Iñárritu es un acontecimiento.
No olvidemos que dirigió El renacido, una de las grandes películas de la historia del cine o, al menos, de lo que llevamos del siglo XXI.
En Digger propone una sátira sardónica que pretende retratar, en clave de humor, la disparatada realidad del mundo actual.
Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate del petróleo que se ha hecho con explotaciones en parajes de enorme valor ecológico gracias al respaldo del presidente de Estados Unidos.
El presidente es John Goodman y tiene un tumor rectal del tamaño de una naranja.
La sutileza no estaba invitada.
Hay una gran sorpresa metacinematográfica que enlaza con Birdman. No digo más porque sería destripar uno de los principales alicientes de la película.
Riz Ahmed, Sandra Hüller y Jesse Plemons acompañan a Cruise en una colección de personajes exagerados, caricaturescos y bufonescos que se aproxima a la commedia dell’arte.
El problema es que esta sátira supuestamente humorística no consigue provocar una sola carcajada y apenas alguna sonrisa ocasional.
Todo a gritos.
Los personajes están permanentemente desatados, interpretando sin medida y dentro de un tono tan estridente que, por momentos, resulta absolutamente insoportable.
La película tiene buenas hechuras. Hay una puesta en escena trabajada, movimientos de cámara interesantes y numerosos elementos simbólicos.
Pero las buenas formas no compensan tanto subrayado. Iñárritu insiste una y otra vez en ideas que pueden tener interés, pero que ya conocemos y no ganan profundidad por repetirlas a voces.
El mensaje ecológico es estupendo: si explotamos la naturaleza sin límites, esta terminará devolviéndonos el golpe mediante catástrofes que no podrán controlar ni la Fuerza Aérea ni la Armada estadounidenses.
Tom Cruise está completamente salido de madre en lo gestual y corporal, ayudado por unas prótesis que lo vuelven casi irreconocible.
Puede que haya visto en este papel la oportunidad de excavar hasta encontrar el Óscar.
No creo que lo consiga.
La pala del cartel tampoco es un capricho del publicista. Es aquella con la que su abuelo comenzó a cavar hasta encontrar petróleo y levantar el imperio familiar.
Mucho petróleo, mucha prótesis, muchas ideas subrayadas y demasiados decibelios.
La sátira tiene mala leche. El humor se ha quedado enterrado.
Después de la excavación
El mexicano Alejandro G. Iñárritu inició su carrera cinematográfica con Amores perros y continuó con títulos como 21 gramos, Babel, Biutiful, Birdman, El renacido y Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades.
Ganó consecutivamente el Óscar a la mejor dirección por Birdman y El renacido.
La primera también le proporcionó las estatuillas de mejor película y guion original.
Producida por Legendary Pictures, distribuida por Warner Bros. y rodada íntegramente en VistaVision, Digger se estrenó en España el 2 de octubre de 2026.
Su arranque comercial ha sido muy flojo: séptimo puesto en España y unos 17 millones de euros recaudados mundialmente durante su primer fin de semana, frente a un presupuesto estimado en unos 153 millones.
En la segunda, la del medio, pon una dirección de correo electrónico.
La tercera, la de abajo de las tres, puedes dejarla en blanco o poner tu web.
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Tenemos que hablar analiza el enganche emocional que algunas personas desarrollan y lo difícil que resulta romper una relación de dependencia cuando aparece la culpa.
Podría contar el final y destripar la sorpresa, que es una de mis tendencias naturales. Pero voy a contenerme.
También tengo mis días heroicos.
Me gusta mucho la fotografía de Santiago Racaj y su trabajo con la luz.
Marta Nieto está estupenda y el análisis de esa dependencia emocional resulta certero y divertido.
Un magnífico corto. Y no he contado el final. Estoy madurando.
Detrás de la conversación
Caterina Muñoz Luceño lleva más de veinte años compaginando el trabajo en dirección y producción audiovisual con las artes vivas y escénicas.
Como productora participó en los cortos Mamífera, de Valeria Alonso, y Amor de madre, dirigido por Lucía Álvarez a partir de un relato de Almudena Grandes.
En Tenemos que hablar firma también el guion.
Completan el reparto Manuela Paso e Israel Elejalde.