

Cutrecomentario de Ramón:
Vuelva usted mañana, mariscal
La idea de Un hombre de nuestro tiempo es cojonuda: seguir el ascenso de un burócrata mediocre dentro del régimen de Vichy y mostrar cómo su afán de eficacia lo convierte en una pieza del engranaje criminal. El problema es que la película parece querer tramitar cada conversación por duplicado.
Estamos en 1940, con Francia dividida entre la zona ocupada por los alemanes y la llamada zona libre, todavía no ocupada, donde se instala el gobierno del mariscal Pétain.
Me llama la atención ese detalle de los documentos: desaparece la denominación de República francesa y entra la de Estado francés. El cambio político también se escribe en los membretes.
Hasta allí llega Henri, con su tratado patriótico Notre salut, «Nuestra salvación», bajo el brazo. Quiere hacerse un sitio y demostrar que sabe organizar las cosas.
Un individuo despreciable, convencido de que optimizar los recursos del Estado constituye una gran aportación, aunque ese Estado los emplee para fines atroces.
Me interesa mucho esa mirada a la Francia colaboracionista, repugnantemente sumisa ante los nazis.
A veces parece que el relato de la Resistencia lo ocupa todo.
Conviene recordar también a quienes colaboraron e incluso a los voluntarios franceses que combatieron junto a los alemanes en el frente oriental.
La película permite ver cómo esa ambición burocrática acaba sirviendo a la persecución y al exterminio nazi.
El funcionario eficaz puede ser un instrumento espantoso cuando pone su capacidad de organización al servicio de semejante régimen.
Todo eso me interesa. Lo que me cuesta soportar es el bla, bla, bla continuo. Hablan y hablan, muchas veces de cuestiones anodinas del funcionamiento administrativo que a mí me importan bastante poco.
Entiendo que esas conversaciones sirven para retratar al personaje y mostrar cómo funciona esa maquinaria. Pero llega un momento en que ya lo he entendido y la película sigue explicándomelo. Sus dos horas y media largas se me hacen inmensas.
Y hay un matiz: no me duerme. Sigo atento porque el asunto me atrae. Puedo estar interesado y, al mismo tiempo, encontrar tediosa la manera de contarlo.
Me cuesta imaginar que el público aguante semejante acumulación de conversaciones sin salir despavorido.
Esa burocracia criminal merece una película; no hacía falta que el espectador terminase cumpliendo también su jornada de oficina.
Una historia que venía de familia
Emmanuel Marre codirigió con Julie Lecoustre Generación Low Cost (2021).
Antes había realizado obras como Le film de l’été y D’un château l’autre.
Este es su primer largometraje en solitario, inspirado libremente en la historia de su bisabuelo y en la correspondencia familiar. Swann Arlaud interpreta al protagonista.
Coproducción de Francia y Bélgica, ganó el Premio al mejor guion en Cannes 2026.
Llega a la Sección Oficial de la 71 Seminci, cuya ficha indica una duración de 158 minutos.
La distribución española corresponde a Elastica Films.
Mi puntuación: 5,36/10.

Ficha: En este enlace.
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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
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