El Blog de Hola Soy Ramón!

 

Un talento único – Tuner – 2025 – Daniel Roher – #YoVoyAlCine

16/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El hombre que escuchaba demasiado

 

Daniel Roher es un director canadiense especializado principalmente en documentales.

 

Alcanzó reconocimiento internacional con Navalny, trabajo que obtuvo el Óscar al Mejor Documental en 2023.

 

Antes había firmado títulos como Once Were Brothers: Robbie Robertson and The Band y diversos trabajos centrados en personajes reales y acontecimientos contemporáneos.

 

Con Un talento único se adentra en la ficción manteniendo su interés por personajes extraordinarios enfrentados a circunstancias poco comunes.

 

 

Cutrecomentario

 

Hay películas que mezclan géneros como quien prepara una paella con lo primero que encuentra en la nevera. El resultado suele ser una intoxicación alimentaria cinematográfica.

 

Y luego está Un talento único, que mezcla discapacidad, música, drama familiar, romance y cine de atracos… y, sorprendentemente, sale bastante bien parada.

 

El protagonista, interpretado por Leo Woodall, padece hiperacusia, una alteración auditiva que provoca una sensibilidad extrema a los sonidos. No es una enfermedad tan rara como algunos creen. Quienes la sufren pueden llegar a vivir auténticos infiernos cotidianos ante ruidos que para el resto de los mortales resultan perfectamente tolerables. Con frecuencia se acompaña además de acúfenos, completando un cóctel poco recomendable para la tranquilidad mental.

 

Pero la película introduce un giro muy inteligente.

 

Aquello que constituye la mayor debilidad del personaje es también su gran fortaleza.

 

Además de sufrir hiperacusia posee oído absoluto, una capacidad extraordinaria que le permite identificar con precisión casi sobrenatural cualquier nota musical. Gracias a ello trabaja afinando pianos junto a un entrañable Dustin Hoffman, que aporta oficio, presencia y esa capacidad que tienen algunos veteranos de elevar cualquier escena simplemente apareciendo en ella.

 

Claro que una habilidad así no tarda en llamar la atención de gente poco recomendable.

 

Y ahí entra el componente de thriller.

 

Resulta que alguien capaz de distinguir sonidos imperceptibles para el resto también puede desarrollar una habilidad extraordinaria para abrir cajas fuertes. Porque donde otros oyen simples clics metálicos, él escucha prácticamente una conversación completa entre los engranajes.

 

La premisa es tan absurda sobre el papel como divertida cuando se pone en marcha.

 

Entremedias aparece una historia romántica con una joven compositora llena de proyectos e ilusiones. Su optimismo contrasta con el desencanto del protagonista, un músico frustrado que parece haber asumido que jamás alcanzará el futuro que soñó como pianista.

 

Lo mejor es que todo encaja.

 

Los personajes funcionan, la trama avanza con soltura, los conflictos están bien dosificados y la película nunca pierde de vista su vocación de entretenimiento.

 

No pretende reinventar nada ni descubrir nuevos continentes cinematográficos, pero sí ofrece algo cada vez más escaso: una historia original.

 

Y en una cartelera donde a veces parece que todas las películas salen de la misma fotocopiadora, eso ya es casi un superpoder.

 

Mi puntuación: 7,65/10.

 

 

 

Dirigido por Daniel Roher:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Todos los colores – 2026 – Beatriz de Silva – #YoVoyAlCine

16/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Vivir en silla de ruedas.

 

Beatriz de Silva dirige Todos los colores, una comedia juvenil que mezcla amistad, discapacidad, deporte y primeros amores con un tono amable y accesible para todos los públicos.

 

La realizadora debuta en el largometraje con una propuesta claramente orientada al público adolescente.

 

Procedente del mundo audiovisual y de los contenidos juveniles, apuesta aquí por una historia optimista que busca normalizar la discapacidad sin convertirla en el único motor del relato.

 

Todos los colores supone su trabajo más visible hasta la fecha.

 

 

Cutrecomentario

 

Hay películas que quieren cambiar el mundo. Otras quieren denunciar injusticias. Y luego están las que simplemente quieren caer bien.

 

Todos los colores pertenece claramente a esta última categoría.

 

La historia sigue a cuatro amigas adolescentes, siendo una de ellas, usuaria de silla de ruedas, el auténtico centro de la narración. Por circunstancias de la vida acaba entrando en el mundo de las competiciones deportivas adaptadas, donde conoce a un entrenador, a otros deportistas y descubre una realidad que le obliga a replantearse muchas cosas.

 

Hasta entonces su universo giraba alrededor de sus amigas, los conciertos de moda y las preocupaciones típicas de cualquier adolescente. Pero la competición deportiva le abre una puerta diferente. Y, como manda el reglamento no escrito del cine juvenil, también aparece el amor.

 

Todo está contado desde una perspectiva extraordinariamente amable. Tan amable que casi parece que los conflictos hayan sido revisados por un comité de mediación familiar antes de llegar al montaje final.

 

Los padres sobreprotegen, pero con cariño. Las amigas discuten, pero poco. Los problemas aparecen, pero tampoco demasiado. Las dificultades existen, aunque siempre parecen estar a una conversación constructiva de distancia.

 

La película evita deliberadamente el drama duro y apuesta por el buenismo sin complejos. Y, curiosamente, eso tampoco juega necesariamente en su contra.

 

No tiene la profundidad emocional de algunas de las mejores series adolescentes actuales ni pretende explorar grandes dilemas existenciales. Todo es ligero, sencillo y bastante previsible. Pero también resulta agradable.

 

Es una de esas películas que probablemente no cambien la vida de nadie, pero tampoco provocarán que nadie quiera salir corriendo del cine.

 

Se ve con facilidad, transmite mensajes positivos, normaliza la discapacidad sin convertirla en un espectáculo lacrimógeno y mantiene un tono optimista que acaba resultando simpático.

 

Como una bolsa de gominolas.

No alimenta mucho.

No deja huella profunda.

Pero entra estupendamente.

 

Mi puntuación: 5,66/10.

 

 

 

Dirigido por Beatriz de Silva:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Todo lo que nunca fuimos – 2026 – Jorge Alonso – #YoVoyAlCine

16/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El cachas del surf y la chica del trauma (y todos conocemos ya el final)

 

Jorge Alonso dirige Todo lo que nunca fuimos, adaptación de la exitosa novela romántica de Alice Kellen, primera entrega de una saga literaria que ha vendido cientos de miles de ejemplares en España y que cuenta con una legión de seguidores dispuestos a sufrir, enamorarse y suspirar a partes iguales.

 

La filmografía de Jorge Alonso es todavía limitada en el largometraje comercial, siendo esta su obra más conocida hasta la fecha. Con esta adaptación se adentra de lleno en el terreno del romance juvenil contemporáneo, buscando trasladar a la pantalla el universo emocional creado por Alice Kellen.

 

 

Cutrecomentario

 

Antes de hablar de la historia, hay una cosa que llama poderosamente la atención desde el primer minuto: la fotografía.

 

Los que alguna vez hemos jugado con una cámara conocemos un viejo truco que consistía en colocar un filtro delante del objetivo y embadurnarlo parcialmente con vaselina para crear zonas difuminadas y una imagen más suave y soñadora.

 

Pues bien, algo parecido parece perseguir aquí la propuesta visual de Néstor Calvo y Jorge Alonso, aunque obviamente utilizando herramientas digitales mucho más sofisticadas.

 

El problema es que el recurso aparece tantas veces que acaba convirtiéndose en una manía visual. Supuestamente busca reforzar el romanticismo de la historia, pero en muchos momentos resulta más molesto que evocador. Da rabia porque la fotografía es realmente bonita y esos difuminados terminan ocultando parte de su atractivo.

 

Y eso que el escenario tiene mucho mérito. Rodada en el País Vasco, especialmente en la zona de Zarautz, la película muestra unos paisajes luminosos y radiantes que rompen bastante con la imagen gris y lluviosa que muchos tienen de la región. Hay momentos en los que la luz es tan intensa que uno llega a preguntarse si el rodaje se hizo en Canarias y alguien olvidó avisar.

 

La historia, en cambio, juega en una liga mucho más previsible.

 

Una joven interpretada por Margarida Corceiro pierde a sus padres en un accidente de tráfico. Su hermano, obligado a ausentarse constantemente por trabajo, la deja al cuidado de su mejor amigo, interpretado por Maxi Iglesias, un joven que vive en una espectacular casa frente al mar y que parece haber sido diseñado en un laboratorio para protagonizar novelas románticas.

 

La chica lleva años enamorada de él en secreto. Él intenta mantener una barrera moral porque es la hermana de su mejor amigo. Ella sufre. Él duda. Ella suspira. Él se quita la camiseta. Ella vuelve a suspirar. Y así durante buena parte del metraje.

 

La película dedica más de la mitad de su duración a estirar esa tensión sexual hasta límites casi industriales.

 

Los personajes están construidos con brocha gorda, apenas evolucionan y funcionan más como vehículos para el romance que como seres humanos reconocibles.

 

Todo está orientado a que la química explote tarde o temprano, aunque muchas veces las decisiones de los protagonistas resulten poco creíbles.

 

Por supuesto, Maxi Iglesias aparece en pantalla con una presencia física que probablemente justifique por sí sola buena parte de la venta de entradas. Está tan espectacular que uno sospecha que el gimnasio debería figurar en los créditos como actor secundario.

 

El problema es que, una vez superado el envoltorio visual, la película ofrece muy poco más.

 

Mucha pose, mucha mirada al horizonte, muchas emociones subrayadas y una historia que avanza exactamente por donde cualquiera imagina desde el minuto cinco.

 

Y cuando por fin terminan los suspiros, los silencios intensos y las tormentas emocionales de catálogo…

aparece un temible cartel.

“Continuará”.

 

Es decir, que esto no acaba aquí.

Y eso ya no es un final.

Es una amenaza.

 

Mi puntuación: 2,33/10.

 

 

 

Dirigido por Jorge Alonso:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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BICHOBOLA AWARDS – Bichobola – Asociación Amigos del Cine de Azuqueca de Henares (ACAZ)

14/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

BICHOBOLA AWARDS

 

Detrás de cada película hay un universo de talento que va mucho más allá de quienes aparecen en pantalla.


Este monográfico rinde homenaje a los profesionales qué desde los distintos departamentos artísticos y técnicos, hacen posible la magia del cine: Dirección Artística, Vestuario, Maquillaje, Fotografía, Montaje, Interpretación, Efectos Especiales, …

 

A través de la entrega de estos premios simbólicos “BichoBola Awards”, celebraremos el trabajo, la creatividad y la dedicación de quienes construyen las historias que nos emocionan, demostrando que el cine es, ante todo, una obra colectiva en la que cada detalle cuenta y cada departamento deja una huella imprescindible en el resultado final.

 

 


“And the winner is…”

 

 

 

 

 

 

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El guardian del árbol de alcanfor (Animación) – Kusunoki no Bannin – 2026 – Tomohiko Ito – #YoVoyAlCine

14/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El árbol de los deseos y la terapia familiar japonesa

 

Tomohiko Ito es uno de esos nombres que cualquier aficionado al anime reconoce sin necesidad de mirar los créditos.

 

Director de series tan populares como Sword Art Online y Erased (director de episodios), también ha desarrollado una sólida carrera cinematográfica con títulos como Hello World y Sword Art Online Progressive: Aria de una noche sin estrellas.

 

Su cine suele moverse entre la ciencia ficción, la fantasía y las emociones humanas, una combinación que vuelve a aparecer aquí, aunque con un tono mucho más pausado y reflexivo.

 

 

Cutrecomentario

 

Antes de entrar en la sala comentaba con Isabel, la taquillera de los Multicines Guadalajara a la que conozco desde hace más de treinta años, cómo estaba funcionando la película. Y la respuesta resultaba sorprendente. Para tratarse de anime, un género que suele contar con una parroquia de fieles capaz de llenar salas para ver cómo un personaje pasa veinte minutos cargando energía antes de lanzar un puñetazo, la asistencia durante los primeros días estaba siendo bastante floja.

 

Y es extraño porque El guardián del árbol de alcanfor tiene muchos de los ingredientes que suelen gustar al público habitual del anime: fantasía, emociones intensas, personajes heridos por la vida y una buena dosis de reflexión existencial.

 

El protagonista es un joven completamente perdido. No conoció a su padre, perdió a su madre siendo muy joven y ha llegado a ese punto peligroso en el que uno ya ni siquiera espera que las cosas mejoren. Lo dice él mismo: no espera nada de la vida. Sus supuestos amigos lo abandonan durante un robo, acaba detenido y parece destinado a seguir cuesta abajo.

 

Hasta que aparece una tía rica, hermana de su madre, que le ofrece una segunda oportunidad con un trabajo bastante peculiar: convertirse en guardián de un misterioso árbol de alcanfor.

 

Al principio parece una de esas premisas japonesas que obligan a mirar dos veces el cartel para asegurarse de que se ha leído bien. Pero poco a poco la película va desplegando su verdadera naturaleza.

 

El árbol no concede deseos ni es una versión botánica de una oficina de atención al cliente espiritual. Su función es mucho más interesante: conectar emocionalmente a las personas con los recuerdos compartidos de sus familias.

 

Y ahí está el corazón de la historia.

 

La película funciona como un relato de aprendizaje donde el protagonista va descubriendo quién es mientras conoce a diferentes personajes y aprende a relacionarse con ellos.

 

La figura de la tía actúa casi como una escultora emocional que intenta sacar algo valioso de un muchacho que llevaba demasiado tiempo viviendo en piloto automático.

 

Como suele ocurrir en el mejor anime contemporáneo, la historia oscila entre la filosofía y el entretenimiento.

 

Hay momentos de una sensibilidad muy japonesa, de esos que probablemente harían salir corriendo a un personaje de Fast & Furious, pero que aquí funcionan porque la película cree sinceramente en lo que está contando.

 

También aparecen algunos personajes femeninos que aportan frescura y ayudan a que el viaje emocional del protagonista no se convierta en una sesión continua de introspección depresiva.

 

No es una obra maestra ni pretende revolucionar el género. Tampoco posee el poder visual de las grandes producciones de Hayao Miyazaki o Makoto Shinkai. Pero tiene algo que cada vez se ve menos en el cine comercial: tiempo para mirar a sus personajes y dejar que evolucionen.

 

Se deja ver con agrado, emociona en varios momentos y deja unas cuantas reflexiones sobre la memoria, la familia y las segundas oportunidades. Que no es poco para una película protagonizada, en esencia, por un árbol.

 

Mi puntuación: 6,55/10.

 

 

 

Dirigido por Tomohiko It:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Pioneras: Solo querían jugar – 2026 – Marta Díaz de Lope Díaz – #YoVoyAlCine

14/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

 

Evas, balones y franquistas con cara de pocos amigos

 

Marta Díaz de Lope Díaz se ha convertido en una de las directoras españolas más interesantes a la hora de combinar cine popular y mirada social.

 

Tras llamar la atención con Mi querida cofradía (2018), consolidó su carrera con Los buenos modales (2022), demostrando una notable habilidad para retratar personajes reconocibles y conflictos cotidianos desde el humor y la emoción.

 

Con Pioneras: Solo querían jugar vuelve a mirar al pasado para contar una historia que, por desgracia, sigue resonando en el presente.

 

 

Cutrecomentario

 

Grata sorpresa de una tarde en la que tocaban tres películas seguidas y en la que uno ya empieza a sospechar que alguna le va a tocar hacer de relleno. Pero no. Pioneras: Solo querían jugar sale al campo con ganas y acaba marcando unos cuantos goles.

 

La película nos lleva a la España de 1970, cuando el franquismo seguía bien agarrado al sillón y el machismo campaba por sus respetos sin necesidad de esconderse.

 

Lo hace además con una ambientación magnífica. Los decorados, el vestuario y, sobre todo, esos rostros secundarios que aparecen en las gradas parecen rescatados directamente de una fotografía de la época.

 

Y qué gradas. Ahí están esos personajes que muchos llegamos a conocer: fumadores de Celtas Cortos, eternamente mal afeitados, medio desdentados, con sobacos malolientes, convencidos de que el mundo funcionaba exactamente como debía funcionar. Los mismos que gritaban “marimachos” a las futbolistas o les recomendaban volver a fregar. Lo más inquietante es que algunas de esas frases todavía se escuchan hoy en campos de fútbol modestos. Han pasado más de cincuenta años y algunos siguen viviendo mentalmente en 1970.

 

La película tiene la inteligencia de no convertir a sus protagonistas en heroínas perfectas. Son chicas que simplemente quieren jugar al fútbol. Ni conquistar el mundo ni derrotar a los hombres. Jugar al fútbol. Algo tan sencillo y tan revolucionario para la época.

 

En paralelo aparece el personaje interpretado por Daniel Ibáñez, un promotor que inicialmente ve negocio donde otros ven escándalo. Lo que empieza como una oportunidad económica acaba convirtiéndose en algo bastante más importante. Y ahí la película encuentra buena parte de su fuerza dramática.

 

Magnífica también Aixa Villagrán como esa periodista que representa a una España que empezaba a despertar. Una mujer avanzada a su tiempo. En el extremo opuesto aparece una excelente Elena Irureta, encarnando a esos últimos guardianes de una mentalidad franquista que tardó mucho más en desaparecer de lo que solemos recordar.

 

Lo mejor de la película es que emociona sin caer en el discurso facilón. Apela a la memoria de quienes vivieron aquella época y ayuda a comprender a quienes no la conocieron. Porque el verdadero mérito de estas pioneras no era jugar bien al fútbol. Era tener que soportar que media sociedad se riera de ellas mientras intentaban hacerlo.

 

Y visto desde 2026, da cierta vergüenza comprobar que algunas de aquellas voces todavía siguen haciendo eco en las gradas.

 

Hay además un detalle que la película recupera muy bien y que provoca bastante vergüenza retrospectiva. Me refiero a aquellos infames partidos benéficos entre folclóricas y finolis que el NO-DO mostraba con entusiasmo y que aquí aparecen reflejados. Los recuerdo perfectamente. No eran partidos de fútbol femenino, eran espectáculos montados para que el público se riera de las mujeres intentando jugar al fútbol. La gracia consistía precisamente en verlas fallar, tropezar o hacer el ridículo. Un disparate monumental contemplado entonces como algo normal.

 

Frente a aquello, las chicas de Pioneras: Solo querían jugar representan justo lo contrario: mujeres que no quieren convertirse en una atracción cómica ni competir con nadie, sino simplemente jugar al fútbol porque les gusta y porque además saben hacerlo.

 

Mi puntuación: 7,88/10.

 

 

 

Dirigido por Marta Díaz de Lope Díaz:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El colegio de los animales mágicos 4 – Die Schule der magischen Tiere 4 – 2025 – Bernhard Jasper, Maggie Peren – #YoVoyAlCine

14/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Harry Potter y la dictadura del buen rollo

 

Bernhard Jasper es un director alemán que ha desarrollado buena parte de su carrera en televisión y en el cine familiar.

 

Con El colegio de los animales mágicos 4 se incorpora a una franquicia que se ha convertido en uno de los mayores éxitos recientes del cine infantil alemán.

 

Comparte la dirección con Maggie Peren, guionista y directora conocida por trabajos como Color of the Ocean, Stellungswechsel o la serie Ku’damm 56.

 

Ambos continúan aquí adaptando el universo literario creado por Margit Auer. (FilmAffinity)

 

La película obtuvo una nominación a los Premios del Cine Alemán (Lola) 2025 en la categoría de mejores efectos visuales y animación. (FilmAffinity)

 

 

Cutrecomentario

 

Confieso que vi la primera entrega allá por 2021 y, desde entonces, parece que alguien ha activado el modo reproducción acelerada porque han aparecido tres películas más sin que uno apenas se enterase. Igual han estado creciendo en libertad por las plataformas como los gatos callejeros.

 

Lo curioso de El colegio de los animales mágicos 4 es que tiene protagonistas adolescentes, pero la sensación constante es estar viendo una película pensada para niños bastante más pequeños.

 

Los conflictos, las relaciones y hasta los dramas tienen una inocencia casi preescolar.

 

Nadie parece atravesar una adolescencia real; más bien viven en una especie de parque temático de la felicidad supervisado por monitores de campamento.

 

La película idealiza absolutamente todo. Los problemas son pequeños, las soluciones llegan con facilidad, las diferencias se resuelven con abrazos metafóricos y el mundo parece diseñado por un comité internacional de pedagogos optimistas. Todo está suavizado, caricaturizado e infantilizado hasta extremos que resultan casi fascinantes.

 

Y luego están los animalicos parlantes, claro. Que hacen gracia. Tampoco mucha más de la necesaria, pero cumplen con su función. Aparecen, sueltan sus ocurrencias, ponen cara de peluche simpático y ayudan a mantener la maquinaria en marcha.

 

Lo sorprendente es que el nivel de buenismo es tan alto que ni siquiera llega a resultar irritante. La película acaba generando una cierta ternura involuntaria, como cuando ves a alguien convencido de que el mundo es un lugar maravilloso y no quieres ser tú quien le estropee la ilusión.

 

No es una película para adolescentes. Tampoco parece una película para adultos acompañando adolescentes. Es, sencillamente, una película para niños que todavía creen que los problemas se solucionan hablando cinco minutos y que los animales, si pudieran hablar, serían siempre encantadores. Viendo cómo está el mundo, quizá tampoco sea la peor fantasía posible.

 

Mi puntuación: 4,22/10.

 

 

 

Dirigido por Bernhard Jasper, Maggie Peren:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El día de la revelación – Disclosure Day – 2026 – Steven Spielberg – #YoVoyAlCine

13/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando Spielberg llama a casa y responde E.T.

 

Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) no necesita presentación, pero tampoco parece dispuesto a jubilarse.

 

A sus 79 años sigue rodando con una energía que ya quisieran muchos cineastas treinta años más jóvenes.

 

Responsable de clásicos como Tiburón, Encuentros en la tercera fase, E.T., el extraterrestre, En busca del arca perdida, La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan, Minority Report o Los Fabelman, continúa obsesionado con los mismos temas que le han acompañado toda la vida: la familia, la esperanza, la comunicación y la fascinación por lo desconocido. Y sí, también por los extraterrestres.

 

 

 

Cutrecomentario

 

Hay veces que un tráiler te vende una película. Y luego está el tráiler de El día de la revelación, que directamente vende una religión. No contaba prácticamente nada, pero era imposible no quedarse hipnotizado. Así que las expectativas estaban por las nubes. Primero porque el avance era magnífico. Segundo porque cualquier nueva película de Steven Spielberg sigue siendo un acontecimiento cinematográfico de primer nivel.

 

Además, hay algo admirable en ver a un cineasta de casi ochenta años manteniendo intacta la ilusión por contar historias. Y esta es claramente una película muy personal. Quizá no sea la mejor de su carrera, pero sí una de las más representativas de sus obsesiones.

 

Porque aquí vuelve el Spielberg de Encuentros en la tercera fase y de E.T.. Nada de invasiones destructivas, nada de monstruos babeantes ni de extraterrestres empeñados en pulverizar monumentos emblemáticos. Esto no es Independence Day ni Alien. Aquí los visitantes son seres benévolos que intentan recordarnos que quizá los humanos no seamos tan idiotas como nos empeñamos en demostrar cada día.

 

La película plantea un mundo al borde del colapso, con tensiones internacionales que apuntan hacia una posible Tercera Guerra Mundial. Estados Unidos, Rusia, Corea del Norte… todos jugando a ver quién tiene el botón rojo más grande mientras la población vive instalada en el miedo permanente. En medio de ese caos aparecen dos personajes elegidos para comprender el mensaje extraterrestre.

 

Y aquí encontramos la gran diferencia entre ambos protagonistas.

 

Por un lado está Josh O’Connor, una elección de casting que nunca termina de funcionar. Como héroe de acción resulta poco creíble y como genio matemático tampoco acaba de convencer. Cuanto más aparece en pantalla, más difícil resulta comprar lo que la película intenta vender con él. Hay actores que transmiten inteligencia natural. Hay actores que transmiten carisma. Y luego está Josh O’Connor, que parece haber llegado por error a una película de Spielberg. Seamos claros tiene cara de bobo.

 

En el extremo opuesto aparece Emily Blunt, que se merienda cada escena en la que participa. Tiene presencia, autoridad, carisma y una fuerza interpretativa que convierte a su personaje en el auténtico corazón emocional de la historia. Si el personaje de O’Connor representa la lógica y las matemáticas, ella representa la empatía. Y ahí está realmente el mensaje de la película: comprender al otro antes de juzgarlo.

 

Porque en el fondo todo gira alrededor de esa idea profundamente humanista que siempre ha acompañado a Spielberg. Los extraterrestres no vienen a enseñarnos tecnología ni a resolver nuestros problemas. Vienen a recordarnos que somos capaces de ser mejores de lo que creemos.

 

La película funciona casi como dos historias distintas. Por un lado tenemos un thriller de persecuciones, huidas y conspiraciones donde durante buena parte del metraje no queda del todo claro qué está ocurriendo. Por otro, una reflexión humanista que termina cobrando sentido en su tramo final, cuando todas las piezas encajan y el verdadero propósito del relato queda expuesto.

 

También hay que destacar a un magnífico Colin Farrell, siempre eficaz, y a un sólido Colman Domingo, que aporta presencia y credibilidad a cada una de sus apariciones.

 

En cuanto a Wyatt Russell, probablemente sea mérito suyo que el personaje resulte tan desagradable. Aunque ayuda bastante que ya de entrada provoque las mismas ganas de discutir que un cuñado durante la cena de Nochebuena.

 

Visualmente es un auténtico regalo. La fotografía de Janusz Kaminski vuelve a demostrar por qué forma parte inseparable del universo spielbergiano. Cada plano tiene ese aire clásico, elegante y perfectamente narrado que distingue al cine de verdad del simple contenido audiovisual que tanto abunda últimamente.

 

Y por supuesto está la música de John Williams, porque cuando aparecen juntos Spielberg, Kaminski y Williams uno tiene la sensación de estar asistiendo a una reunión de leyendas vivas.

 

¿Es la obra maestra que prometía aquel fascinante tráiler? No.

 

¿Es una gran película? Tampoco estoy seguro.

 

Pero sí es una película profundamente spielbergiana, sincera, humanista y rodada con una maestría que ya casi nadie posee.

 

Y solo por eso merece la pena.

 

Gracias, maestro.

 

Y ahora, si no es mucho pedir, que alguien le busque a Josh O’Connor un curso intensivo de interpretación avanzada. O al menos un tutorial de YouTube. Porque falta le hace. Aunque, tal vez, también, hubiera necesitado en su infancia educación especial y, a eso, ya llegamos tarde.

 

Mi puntuación: 7,86/10.

 

 

 

Dirigido por Steven Spielberg:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El ser querido – 2026 – Rodrigo Sorogoyen – Pase especial para académicos – #YoVoyAlCine

13/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando Sorogoyen rueda una película de Sorogoyen… y se le olvida la película

 

Rodrigo Sorogoyen es, sin ninguna duda, uno de los directores españoles más importantes de las últimas dos décadas.

 

Desde Stockholm hasta As bestas, pasando por Que Dios nos perdone, El reino o la serie Antidisturbios, ha construido una filmografía admirable basada en la tensión, los personajes complejos y una capacidad extraordinaria para mantener al espectador agarrado a la butaca.

 

Habitualmente acompañado en los guiones por Isabel Peña, forma una de las parejas creativas más sólidas del cine español contemporáneo.

 

La película fue presentada en el Festival de Cannes de 2026 dentro de la competición oficial. 

 

Cutrecomentario

 

Confieso la decepción. Y duele más porque viene de alguien a quien admiro profundamente.

 

El ser querido no es una mala película. Ni mucho menos. De hecho, comparada con buena parte del cine que llega a las pantallas cada año, sigue estando varios peldaños por encima de la media.

 

El problema es otro: estamos hablando de Rodrigo Sorogoyen. Y cuando uno espera caviar y le sirven un buen bocadillo de jamón, sigue siendo un buen bocadillo, pero la sensación es distinta.

 

La historia vuelve a terrenos que el director ya ha transitado anteriormente: la culpa, el abandono, las heridas familiares que nadie sabe exactamente cómo se produjeron y que, sin embargo, siguen abiertas décadas después.

 

La relación entre padre e hija constituye el núcleo emocional de la película, pero el relato nunca termina de profundizar en ella con la intensidad que promete.

 

Y luego está el gran elefante en la habitación: el cine dentro del cine.

 

La película nos presenta a un prestigioso director interpretado por Javier Bardem que regresa a España para rodar una producción ambientada en el Sáhara colonial de 1931. Sobre el papel suena fascinante. En la práctica, queda reducido a una serie de pinceladas inconexas que no conducen a ninguna parte. La película que se rueda dentro de la película carece de todo interés. Y eso es un problema.

 

La sensación constante es que habría sido mucho más estimulante desarrollar ambos relatos en paralelo. Ver cómo dialogan, cómo se contaminan mutuamente, cómo los conflictos personales encuentran reflejo en la ficción que se está rodando. Pero nada de eso sucede.

 

El Sáhara colonial termina convertido en una simple excusa argumental para justificar rodajes, tensiones y, sobre todo, los monumentales cabreos de Javier Bardem

 

Eso sí, cuando Bardem se enfada, hay que quitarse el sombrero. Está magnífico. ¡Qué grande es ver a Javier Bardem cabreado como un mono!

 

Como también lo está Victoria Luengo, que sostiene buena parte del peso dramático de la película con enorme solvencia. El problema no son los actores. El problema es que los personajes parecen menos construidos de lo habitual en una obra escrita por Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen.

 

Tampoco ayuda una puesta en escena que parece enamorada de sí misma. Los primeros veinte minutos son prácticamente una maratón de primeros planos, contraplanos, desenfoques y cámara nerviosa. Una exhibición de estilo que, en demasiadas ocasiones, no aporta información narrativa ni emocional. Como si la forma hubiera decidido independizarse del contenido.

 

Hay un momento especialmente revelador. Un plano general muestra a los personajes interpretados por Raúl Arévalo y Victoria Luengo caminando por el desierto. Son figuras diminutas en la inmensidad del paisaje. Podrían ser ellos o cualquier par de figurantes. Sin embargo, el personaje de Javier Bardem contempla la imagen profundamente emocionado. Y uno no puede evitar preguntarse qué está viendo él que la película no ha sabido mostrar al espectador.

 

Quizá ahí resida el problema fundamental de El ser querido. La película parece convencida de que contiene una enorme profundidad emocional, pero nunca termina de transmitirla.

 

La peor película de Sorogoyen sigue siendo mejor que muchas películas buenas. Pero por primera vez en mucho tiempo da la sensación de estar viendo a un gran director repetir algunos de sus temas habituales sin aportar nada especialmente nuevo. Y eso, viniendo de alguien que casi siempre sorprende, sabe un poco a derrota.

 

No es un desastre.

 

Pero sí una decepción. Y de las que escuecen.

 

Mi puntuación: 5,36/10.

 

 

 

Dirigido por Rodrigo Sorogoyen:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Se tiene que morir mucha gente (Serie TV) – 2026 – Victoria Martín (Creadora) – Movistar Plus+

9/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando los millennials descubren que heredar sería más fácil que madrugar

 

Victoria Martín se ha convertido en una de las voces más interesantes de la comedia española reciente.

 

Guionista, directora, actriz y creadora del exitoso podcast Estirando el chicle, debuta en la ficción televisiva con Se tiene que morir mucha gente, una serie en la que vuelca buena parte de las obsesiones, contradicciones y miserias de toda una generación.

 

Su trayectoria incluye trabajos como Válidas, colaboraciones televisivas y una creciente presencia dentro del audiovisual español como una de las creadoras con más personalidad del momento.

 

 

Cutrecomentario

 

Hay series que duran seis episodios y parecen una condena judicial. Y luego está Se tiene que morir mucha gente, que dura poco más de tres horas y deja con la sensación de que faltan otros seis capítulos por lo menos.

 

La premisa parece sencilla: tres amigas intentando sobrevivir a una edad en la que ya no eres joven, pero tampoco adulto funcional.

 

Lo que pasa es que detrás de esa apariencia de comedia ligera hay bastante mala leche y más verdad de la que muchos estarán dispuestos a admitir.

 

Anna Castillo está fantástica como esa mujer permanentemente deprimida, enganchada a las benzodiacepinas y empeñada en abrirse camino como guionista de televisión mientras la vida le devuelve constantemente el manuscrito lleno de correcciones en rojo.

 

Macarena García interpreta a una mujer que aparentemente ha ganado la partida: marido rico, vida resuelta, embarazo y postureo premium. El problema es que la felicidad no viene incluida en el contrato matrimonial.

 

Laura Weissmahr aporta quizá el personaje más equilibrado de un grupo que funciona precisamente porque nadie parece tener demasiado claro qué está haciendo con su vida.

 

Y luego aparece Sofía Otero para robar la función. Su personaje funciona como una especie de conciencia infantil de la protagonista, un Pepito Grillo descarado, impertinente y divertidísimo. La joven actriz demuestra un talento y una naturalidad impresionantes y protagoniza algunos de los momentos más hilarantes de toda la serie.

 

Pero más allá de las risas, la serie dispara contra muchos objetivos. Contra el postureo social, contra las amistades interesadas, contra la hipocresía de ciertas élites culturales, contra la corrección política convertida en dogma y contra una brecha social que parece cada vez más imposible de cerrar.

 

También se permite lanzar unos cuantos dardos al mundo televisivo y a determinados programas que llevan tanto tiempo en antena que ya parecen muebles del salón. Cualquier parecido con la realidad será, por supuesto, pura coincidencia.

 

Lo mejor es que nunca pierde el tono. Puede ser divertida, amarga, sensible o directamente incómoda, pero siempre resulta inteligente. Y además posee una irreverencia que se agradece muchísimo en tiempos donde demasiadas ficciones parecen redactadas por un departamento de recursos humanos.

 

Una serie estupenda, magníficamente interpretada y escrita con bastante más mala leche de la que aparenta.

 

Se ve en un suspiro y deja una única queja importante.

 

La segunda temporada debería estar ya en producción.

 

Mi puntuación: 7,79/10.

 

 

 

Victoria Martín (Creadora):

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Brevísima historia de España – Ensayo – 2014 – Henry Kamen – #algunaveztambienleo

9/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando Henry Kamen hizo un tráiler de España y se dejó el montaje del director

 

Henry Kamen (1936-2023) fue uno de los hispanistas británicos más conocidos de las últimas décadas.

 

Profesor en varias universidades internacionales y especialista en la España de los siglos XVI y XVII, dedicó buena parte de su carrera a revisar algunos de los grandes mitos de la historia española.

 

Entre sus obras más destacadas figuran La Inquisición española, Imperio, Felipe de España, El Rey Loco y otros misterios de la España imperial o esta Brevísima historia de España.

 

No tiene filmografía, por razones bastante comprensibles: escribía libros.

 

 

Cutrecomentario

 

Hace aproximadamente un año que empecé este libro y quizá el dato más revelador sea que lo terminé a ratos, en pequeñas dosis, abandonándolo durante semanas para luego retomarlo. Eso suele ser una señal inequívoca de que la pasión lectora no estaba precisamente desatada.

 

La propuesta de Henry Kamen es sencilla: condensar siglos y siglos de historia de España en poco más de trescientas páginas.

 

Como introducción para quien no tenga demasiada idea del asunto funciona razonablemente bien.

 

Se aprende alguna cosa, se recuerdan otras y, de vez en cuando, aparece algún dato capaz de despertar la curiosidad.

 

El problema es que a medida que avanzan las páginas da la sensación de que el autor no solo cuenta la historia, sino que también la interpreta desde una óptica muy concreta.

 

La idea de una España permanentemente fragmentada aparece una y otra vez: dividida en reinos, dividida en territorios, dividida en regiones y dividida en autonomías. El mensaje acaba resultando tan insistente que por momentos parece el estribillo de una canción de verano.

 

Las reflexiones finales sobre el futuro de España tampoco terminan de convencer. Más que conclusiones históricas parecen opiniones personales elevadas a categoría de verdad revelada. Y ahí el libro pierde parte de la neutralidad que cabría esperar de una obra divulgativa.

 

En cualquier caso, no es una mala lectura. Simplemente es una lectura limitada. Quien no sepa prácticamente nada de historia de España encontrará un resumen rápido y relativamente accesible. Quien ya tenga unas nociones mínimas probablemente descubrirá poco y, además, detectará con facilidad algunas de las inclinaciones ideológicas que asoman entre líneas.

 

Un libro correcto para principiantes. Para los demás, algo parecido a esos resúmenes de películas que te ponen antes de empezar una serie: sirven para enterarse de qué va la cosa, pero difícilmente sustituyen a la obra completa.

 

Mi puntuación: 5/10.

 

 

 

 

Henry Kamen, el autor:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

 

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El pasajero nocturno – Passenger – 2026 – André Øvredal – #YoVoyAlCine

7/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Nomadland conoce a Satanás en un área de servicio

 

André Øvredal lleva años demostrando que sabe moverse con soltura dentro del fantástico y el terror.

 

El director noruego llamó la atención con la estupenda Troll Hunter, confirmó su talento con La autopsia de Jane Doe y más tarde dirigió títulos como Historias de miedo para contar en la oscuridad y Drácula: Mar de sangre.

 

No siempre acierta, pero suele tener buen ojo para crear atmósferas inquietantes y monstruos memorables.

 

 

Cutrecomentario

 

Esta película me ha hecho replantearme seriamente lo de las autocaravanas y las furgonetas camperizadas.

 

Pasa con muchas cosas en la vida. Sobre el papel parecen maravillosas y luego llega la realidad con una barra de hierro.

 

Me recuerda a una sobrina que estaba obsesionada con los caballos. El día que montó por primera vez regresó desencantada. El caballo olía mal, iba soltando regalos biológicos por el camino, estaba lleno de moscas y la experiencia física no fue precisamente cómoda. Fin de la pasión ecuestre.

 

Pues con las campers sucede algo parecido. En Instagram todo son atardeceres, libertad y desayunos mirando al mar. Luego llega la vida real, el calor, los espacios diminutos, las averías y, en el caso de esta película, una entidad demoníaca empeñada en arrancarte la cabeza.

 

La premisa es sencilla y bastante efectiva. Una pareja decide recorrer Estados Unidos sobre ruedas buscando una nueva forma de vida. Lo que no saben es que existe una norma fundamental: jamás conducir de noche y, sobre todo, jamás detenerse durante la noche. El motivo es bastante convincente. Hay algo ahí fuera esperando.

 

La película funciona como una road movie de terror que avanza con buen ritmo. Nunca mejor dicho lo de avanzar. La historia está llena de tópicos que cualquier aficionado al género reconocerá a kilómetros de distancia, pero Øvredal sabe manejarlos con oficio y consigue que el viaje resulte entretenido de principio a fin.

 

Los protagonistas tienen menos carisma que una tostadora desenchufada, pero tampoco molestan demasiado. Además, el auténtico protagonista es ese ser demoníaco que les persigue durante toda la historia. Y ahí sí hay materia prima. La criatura impone, inquieta y consigue generar unos cuantos momentos de auténtica tensión.

 

No inventa nada. No revoluciona el género. Pero se deja ver con bastante agrado.

 

Una película de carretera, monstruos y malas decisiones que demuestra que, a veces, el mejor hotel para pasar la noche sigue siendo uno que tenga paredes de verdad.

 

Mi puntuación: 6,65/10.

 

 

 

Dirigido por André Øvredal:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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He-Man y los Masters del universo – Masters of the Universe – 2026 – Travis Knight – #YoVoyAlCine

7/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Por el poder de Grayskull… y de la nostalgia bien exprimida

 

Travis Knight es uno de esos directores que parecen sentirse cómodos entre juguetes. No es casualidad. Antes de llegar a Eternia dirigió la magnífica Kubo y las dos cuerdas mágicas, la divertida Bumblebee y la infravalorada Salvajes.

 

Procedente del estudio Laika, su cine siempre ha mostrado un cariño especial por la aventura clásica, los personajes entrañables y los universos fantásticos. Una elección bastante lógica para resucitar a He-Man.

 

 

Cutrecomentario

 

Para quienes crecieron en los años ochenta, He-Man no era solo una serie de televisión. Era una religión de plástico. Todo empezó con los famosos muñecos de Mattel, nacidos en 1982, que terminaron generando una serie animada, cómics, videojuegos, montañas de merchandising y aquella entrañable película de 1987 protagonizada por Dolph Lundgren, que hoy provoca tanta nostalgia como sonrisas involuntarias.

 

Este nuevo reboot vuelve a llevarnos a Eternia, donde encontramos a Adam, un muchacho más bien torpecillo que heroico. No tiene demasiado interés en repartir espadazos ni parece especialmente emocionado con eso de salvar universos. Es más partidario de hablar las cosas. Algo que, por supuesto, resulta complicado cuando tienes enfrente a Skeletor, que no parece precisamente aficionado a la mediación ni a las mesas de negociación.

 

La historia mezcla aventuras, magia, fantasía medieval, monstruos, espadas gigantes, castillos imposibles y todas esas cosas que uno espera encontrar cuando aparece Eternia en pantalla.

 

El argumento es sencillo y los personajes están construidos con bastante trazo grueso, pero cumplen su función dentro de este gran parque temático de la nostalgia.

 

Lo mejor de la película es que no se toma demasiado en serio a sí misma. Está salpicada de pequeños golpes de humor que funcionan razonablemente bien.

 

Especialmente divertidas resultan las escenas de la hechicera interpretada por Alison Brie, que encuentra formas bastante ingeniosas de reírse de Skeletor. Y la verdad es que Jared Leto parece haber nacido para interpretar a un villano tan teatral, excesivo y pasado de vueltas.

 

Por allí también aparecen Idris Elba, aportando presencia y carisma sin despeinarse, y Camila Mendes, cuya ligera asimetría en la mirada le aporta una personalidad visual que la cámara aprovecha bastante bien.

 

¿La película? Se deja ver con agrado.

 

Los fans de la saga probablemente saldrán encantados del cine.

 

Los demás encontrarán una aventura simpática, entretenida y correctamente fabricada.

 

En mi caso, me divirtió a ratos, me arrancó alguna sonrisa y me despertó cierta nostalgia.

 

Pero también me aburrí ligeramente. Lo suficiente para disfrutar del viaje sin llegar a emocionarme con el destino.

 

Mi puntuación: 4,55/10.

 

 

 

Dirigido por Travis Knight:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Backrooms – 2026 – Kane Parsons – #YoVoyAlCine

7/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El laberinto amarillo

O cómo perderse entre pasillos de Ikea después de una pesadilla de David Lynch

 

Kane Parsons llega al largometraje después de convertirse en un fenómeno de internet gracias a su serie de cortos The Backrooms, una de las piezas más populares del llamado “analog horror”.

 

Con apenas veinte años, este director estadounidense ha pasado de crear laberintos digitales en YouTube a dirigir una producción de A24.

 

Y lo cierto es que mantiene intacta la misma obsesión: provocar miedo con espacios vacíos, luces fluorescentes y la sensación permanente de que algo no encaja.

 

 

Cutrecomentario

 

Absolutamente sorprendente.

 

Durante buena parte del metraje parece que la película se recrea demasiado en sus escenarios y en su atmósfera. Incluso hay momentos en los que uno empieza a sospechar que el aburrimiento está esperando detrás de la siguiente esquina. Pero entonces llega el tramo final y todo cobra una fuerza enorme.

 

La gran virtud de Backrooms es también su principal problema: no entendemos qué demonios está pasando. Pero no porque el guion quiera hacerse el listo, sino porque los propios personajes tampoco tienen ni idea. Nosotros caminamos tan perdidos como ellos por ese inmenso laberinto amarillo donde la lógica parece haber pedido una excedencia.

 

Ni siquiera ese científico que aparece investigando el fenómeno parece acercarse a una explicación convincente. Y quizá ahí reside buena parte de la gracia. No hay respuestas claras. Solo una pesadilla que se va volviendo cada vez más real, más asfixiante y más incómoda.

 

Lo más fascinante es la sencillez de la propuesta. No hacen falta monstruos imposibles ni escenarios barrocos. Bastan habitaciones aparentemente corrientes, pasillos interminables, puertas que no deberían estar ahí y la constante sensación de que detrás de la próxima esquina aguarda algo desagradable.

 

Ese caos permanente impregna toda la película. Caos y miedo a lo desconocido. A lo que hay detrás de una puerta. Detrás de un agujero. Detrás de una pared.

 

Chiwetel Ejiofor está magnífico como ese hombre destrozado por un divorcio traumático que le ha dejado sin rumbo ni estabilidad. Y Renate Reinsve, estupenda como siempre, compone un personaje marcado por una infancia atravesada por la enfermedad mental de su madre. Son heridas que aparecen poco a poco, a través de pequeñas pinceladas, y que terminan dando profundidad emocional a una historia que podría haberse quedado en un simple ejercicio de terror conceptual. 

 

El resultado es una experiencia agotadora, turbadora y profundamente bizarra.

 

Una película que remueve por dentro sin que uno sepa explicar muy bien por qué.

 

Y a veces eso es mucho más inquietante que cualquier respuesta.

 

Mi puntuación: 7,67/10.

 

 

 

Dirigido por Kane Parsons:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Scary Movie – 2026 – Michael Tiddes – #YoVoyAlCine

6/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Scary Movie: cuando el cadáver más terrorífico es el de la propia comedia

 

Michael Tiddes no es precisamente un nombre desconocido para los aficionados a las parodias disparatadas.

 

Su filmografía está ligada casi por completo a las colaboraciones con Marlon Wayans, con títulos como Paranormal Movie (A Haunted House), Paranormal Movie 2 y 50 sombras muy oscuras (Fifty Shades of Black).

 

Un director especializado en la comedia gamberra, el humor grueso y las referencias pop disparadas en todas direcciones. Su llegada a la sexta entrega de la saga parecía lógica, aunque el resultado invite a hacerse algunas preguntas incómodas.

 

La saga Scary Movie nació en el año 2000 de la mano de Keenen Ivory Wayans, convirtiéndose rápidamente en un fenómeno de taquilla gracias a su parodia salvaje de películas como Scream, Sé lo que hicisteis el último verano y otros éxitos del terror adolescente.

 

La primera entrega fue un enorme éxito comercial y sus secuelas mantuvieron durante años una notable popularidad, aunque con una recepción crítica cada vez más fría.

 

Hasta la fecha se han estrenado seis películas: Scary Movie (2000), Scary Movie 2 (2001), Scary Movie 3 (2003), Scary Movie 4 (2006), Scary Movie 5 (2013) y Scary Movie (2026).

 

La saga ha recaudado más de 800 millones de dólares en todo el mundo y se convirtió en la referencia de las parodias cinematográficas de comienzos de siglo, aunque muchos aficionados consideran que nunca volvió a alcanzar el nivel de frescura y éxito de sus primeras entregas.

 

 

Cutrecomentario

 

Hablar del argumento de Scary Movie sería una pérdida de tiempo. Y la película parece bastante empeñada en que el espectador también lo pierda.

 

La sexta entrega de una saga que comenzó en el año 2000 vuelve a la misma fórmula de siempre: bromear sobre el cine de terror, reírse de los éxitos recientes del género, lanzar referencias a diestro y siniestro y esperar que alguna funcione por simple acumulación estadística. Como cuando uno compra veinte décimos de lotería porque no confía en ninguno.

 

El problema es que la mayoría de los chistes no tienen gracia.

 

Y cuando una comedia no tiene gracia, la cosa se complica.

 

La película avanza a trompicones entre sketches, referencias, guiños y autorreferencias a sus propias entregas anteriores. No existe un verdadero hilo conductor capaz de mantener el interés.

 

Todo parece una sucesión de ocurrencias lanzadas contra la pantalla con la esperanza de que alguna sobreviva al impacto.

 

En mi caso, hubo momentos en los que desconecté completamente de lo que estaba viendo. No porque la película fuera compleja, sino precisamente por lo contrario. Lo que sucedía en pantalla me interesaba entre poco y nada.

 

Lo curioso es que la sala, que estaba ocupada aproximadamente en tres cuartas partes durante una sesión de viernes por la noche, sí reaccionaba de vez en cuando. Alguna carcajada aislada surgía aquí y allá. Y siendo justo, también hay algún gag visual que funciona razonablemente bien. Son pocos, pero existen. Alguna imagen absurda consigue arrancar una sonrisa.

 

El problema es que casi todo lo demás fracasa.

 

Los diálogos suelen estar construidos a base de gritos, exageraciones, histeria interpretativa y un ritmo frenético que parece querer ocultar la falta de ingenio. Mucho ruido y pocas nueces. O, siendo más exactos, mucho ruido y muy pocas risas.

 

La película está repleta de referencias al cine de terror contemporáneo, a personajes icónicos del género y a la propia historia de la franquicia. Pero la acumulación de guiños nunca sustituye a la creatividad. Reconocer una referencia no equivale automáticamente a reírse con ella.

 

Tampoco ayudan algunos personajes especialmente cargantes, que parecen diseñados para agotar la paciencia del espectador más que para hacerle gracia.

 

Y luego están los chistes sexuales. Muchos. Muchísimos. Algunos funcionan mínimamente, pero una buena parte resultan de un gusto bastante dudoso y transmiten la sensación de estar reciclados de un cajón olvidado de principios de los años dos mil.

 

Lo peor de todo es que la película ni siquiera cumple con su única misión. No pretende emocionar, ni reflexionar, ni sorprender. Solo quiere divertir. Y cuando una comedia fracasa en eso, se queda prácticamente sin argumentos para defenderse.

 

Las primeras entregas de Scary Movie tuvieron una aceptación considerable y llegaron a convertirse en fenómenos populares. Con el paso de los años la fórmula fue desgastándose hasta quedarse casi sin combustible. Esta sexta entrega no parece encontrar una forma de rejuvenecer la saga ni de justificar realmente su regreso.

 

Al final, el auténtico susto no está en los monstruos, los asesinos o los fantasmas que aparecen en pantalla.

 

El auténtico susto es comprobar que una película de casi dos horas puede contener tan pocas risas.

 

Mi puntuación: 2,31/10.

 

 

 

Dirigido por Michael Tiddes:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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La luz – 2026 – Fernando Franco – #YoVoyAlCine

6/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El cura, la culpa y la Iglesia moviendo muebles para que no se vean los cadáveres.

 

Fernando Franco vuelve con una película incómoda, áspera y muy poco apta para quienes van al cine buscando una tarde de palomitas y reconciliación con la humanidad.

 

La luz no ilumina precisamente una estancia bonita: apunta el foco hacia la pederastia dentro de la Iglesia católica, hacia el silencio institucional y hacia esa vieja costumbre de cambiar al cura de diócesis como quien mueve una lámpara de sitio.

 

Fernando Franco (Sevilla, 1976) es uno de los cineastas españoles más interesantes de su generación.

 

Debutó con la magnífica La herida (2013), que le valió el Goya a la mejor dirección novel, y posteriormente dirigió Morir (2017), la premiada La consagración de la primavera (2022), Subsuelo (2025) y ahora La luz.

 

Además, ha desarrollado una brillante carrera como montador en títulos tan destacados como Blancanieves, Que Dios nos perdone, Viaje al cuarto de una madre o Robot Dreams.

 

En cuanto a premios y nominaciones de La luz, de momento no constan galardones relevantes publicados. La película acaba de estrenarse, así que habrá que esperar a ver su recorrido.

 

Lo que sí llega con pedigrí es su equipo: Alberto San Juan tiene dos premios Goya, María Galiana ganó el Goya por Solas, y el reparto está lleno de esos actores que entran en escena y uno se sienta más recto en la butaca, por si acaso.

 

 

Cutrecomentario

 

La luz es una película interesante, muy sostenida por el personaje del padre Manuel, interpretado por un Alberto San Juan tremendo. La película vive, respira y se retuerce a través de sus ojos. Y también a través de esa mirada que se le ofrece al espectador, una mirada incómoda, casi cómplice, porque aquí no estamos ante una película de buenos y malos con cartelitos luminosos. Estamos ante algo mucho más desagradable: la culpa, el delito, la institución y el deseo de redención.

 

La película analiza la pederastia dentro de la Iglesia católica y, sobre todo, cómo esa institución ha escondido durante décadas estos crímenes trasladando sacerdotes de una diócesis a otra, como si el problema fuera de geografía y no de víctimas. La vieja técnica del “lo mandamos a otro sitio y que allí rece fuerte”. Una vergüenza con sotana administrativa.

 

El eje moral de la película queda resumido en una frase que pronuncia la madre del padre Manuel, interpretada por la veterana María Galiana, que sigue en activo con más de noventa años y con una presencia que ya quisieran muchos actores con cuarenta y gimnasio incluido. La frase viene a decir: “No podemos comprender lo que hiciste, pero sí podemos comprender lo que haces ahora”. Ahí está la película entera: el horror del pasado y la búsqueda desesperada, tal vez imposible, de algún tipo de perdón.

 

Ese sacerdote lleva treinta años viviendo obsesionado con su pecado para la Iglesia y con su delito para la sociedad. Porque aquí conviene no confundir términos: para la Iglesia podrá ser pecado, pero para la sociedad es delito. Y para las víctimas, una herida brutal.

 

Fernando Franco plantea muy bien esa diferencia, aunque la película a veces se desliza hacia lo discursivo, como si necesitara explicarse demasiado. Hay momentos en los que uno siente que el guion quiere levantar la mano en clase para subrayar su propia tesis.

 

Lo más discutible es que la película parece buscar cierta redención del personaje, aunque no de la Iglesia católica. Y ahí aparece el conflicto. Se puede entender el arrepentimiento, se puede mirar el dolor del culpable, se puede aceptar que un ser humano sea complejo. Pero cuando la película parece pedir compasión hacia el personaje, algo chirría. Porque la compasión con el victimario es terreno pantanoso. Muy pantanoso. De esos en los que das un paso y ya estás hundido hasta el cuello con el rosario en la mano.

 

El planteamiento, aun así, es estupendo. Un cura que después de tres décadas intenta redimirse pidiendo perdón. Un hombre que no puede escapar de lo que hizo. Un sacerdote que se enfrenta al peso de sus actos y también a la institución que lo protegió. Y ahí La luz funciona muy bien: cuando muestra que el pecado privado no fue nunca solo privado, porque hubo una maquinaria colectiva dispuesta a esconderlo.

 

Resulta muy curiosa la presencia de Nacho Sánchez.

En Mantícora, estupenda película de Carlos Vermut tal vez insuficientemente valorada, interpretaba a un pedófilo que no llegaba a cometer el acto, pero que vivía atrapado por esa pulsión.

Aquí, en cambio, interpreta a una víctima.

Paradojas del destino cinematográfico: un día eres el monstruo en potencia y otro día eres la herida. El cine español, cuando quiere, sabe hacer estos cruces con una mala leche finísima.

 

El reparto masculino es impresionante.

Pedro Casablanc, como siempre, está sublime. Es de esos actores que podrían leer la lista de la compra y parecería una amenaza institucional.

Miguel Rellán está absolutamente arrollador, con esa energía suya de señor entrañable que de pronto te clava una verdad en la frente.

Luis Callejo está estupendo y Ramón Barea vuelve a demostrar que es uno de esos secundarios que nunca fallan. Aparece y la película gana oficio, como si alguien hubiera apretado bien los tornillos.

 

Es también una película muy de personajes masculinos, y eso no es casualidad. Nos movemos dentro del ámbito de la Iglesia católica, una institución anacrónica en muchísimos sentidos, entre ellos el papel de la mujer dentro de su jerarquía. La mujer sigue fuera del poder real eclesiástico, contemplando desde la periferia un sistema diseñado, gestionado y protegido por hombres. Y claro, luego pasa lo que pasa: demasiados señores decidiendo en despachos cerrados qué hacer con los delitos de otros señores.

 

Hay un momento en el que el personaje de Alberto San Juan, en una especie de homilía confesional después de una misa, apunta como si permitir el matrimonio de los sacerdotes pudiera ser una solución. Pero ahí conviene hilar fino. Abrir el matrimonio dentro del clero puede ser un debate interesante, pero no resuelve la pederastia. Hay pederastas casados, con hijos, con vida familiar aparentemente normal, que abusan incluso dentro de su propia casa. El problema no es solo el celibato. Ojalá fuera tan sencillo. Sería cambiar una norma y listo. Pero no: la realidad, como casi siempre, viene con más barro.

 

También hay que distinguir entre pedofilia y pederastia. La pedofilia es una atracción sexual hacia menores. La pederastia es pasar al acto, cometer el abuso.

 

El padre Manuel fue pederasta en tres ocasiones; pedófilo probablemente toda su vida. Y esa diferencia no sirve para justificar nada, sino para entender el problema con precisión.

 

La atracción anómala hacia niños existe, pero debe ser contenida siempre. Siempre. Porque cuando se pasa al acto se destruye a personas inocentes, vulnerables e incapaces de defenderse.

 

El problema moral no es tener una pulsión. El problema es convertir esa pulsión en daño. El problema es abusar. El problema es herir. El problema es que una institución, en lugar de proteger a las víctimas, proteja al agresor. Y ahí La luz es especialmente valiosa, porque no se queda solo en el drama individual del cura arrepentido, sino que apunta al gran agujero negro: la Iglesia católica y su manera histórica de gestionar estos crímenes con silencio, traslado y esa cosa tan suya de llamar “pecado” a lo que debería llamarse “delito” con todas las letras.

 

La película quizá no sea perfecta. A veces es demasiado discursiva. A veces parece querer redimir más de lo que debería. A veces roza una compasión hacia el personaje que puede resultar molesta. Pero es una obra muy interesante, valiente en su planteamiento y sostenida por un Alberto San Juan enorme, capaz de transmitir culpa, miedo, cobardía, necesidad de perdón y una fragilidad casi insoportable.

 

La luz habla de la oscuridad. Y lo hace sin fuegos artificiales, sin subrayados baratos y sin convertir el horror en espectáculo. Solo por eso ya merece la pena. Aunque uno salga del cine con la sensación de que algunas luces, más que iluminar, queman.

 

Mi puntuación: 8,69/10.

 

 

 

Dirigido por Fernando Franco:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Actividad de Ramón Bernadó en el Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

6/06/2026

 

 

 

 

 

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Palmares, experiencias y comentarios de holasoyramon en el Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

De cierta manera – 1974 – Sara Gómez – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

Guillermina (Corto Documental) – 2019 – Aída Esther Bueno Sarduy – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

Amílcar (Documental) – 2025 – Miguel Eek – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

O profeta – 2026 – Ique Langa – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

One woman one bra – 2025 – Vincho Nchogu – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

Trop c´est trop (Documental) – 2026 – Elisé Sawasawa – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

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The woman who poked the leopard (Documental) – 2025 – Patience Nitumwesiga – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

On the hill (Documental) – 2025 – Belhassen Handous – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

The bird´s placebo (Corto Animación) – 2025 – Rami Jarboui – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

Taxi moto (Corto) – 2026 – Gaël Kamilindi – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

God sleepson sundays (Corto) – 2026 – Naishe Nyamubaya – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

Gardiennes de nuit (Corto) – 2025 – Nina Khada – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

Coeur bleu (Corto) – 2025 – Samuel Suffren – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

An open field (Mediometraje Documental) – 2025 – Teboho Edkins – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

 

Memory of Princess Mumbi – 2025 – Damien Hauser – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026

 

 

 

 

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Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (VI)

 

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Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (II)

 

‘Memory of Princess Mumbi’, 2025, de Damien Hauser – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (I)

 

 

 

 

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Crónica de “Lo que viene” Tenerife 2026 – Bocadillos de pata, croquetas perdidas, series, películas y mucha buena gente – #LQV26 – @PremiosFeroz

6/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Lo Que Viene Tenerife 2026: bocadillos de pata, croquetas perdidas, series, películas y mucha buena gente

 

Hay festivales a los que uno va por las películas. Hay festivales a los que uno va por las ruedas de prensa. Y luego está Lo Que Viene, un festival al que se va por todo eso y, además, por la gente.

 

Antes de empezar, toca dar las gracias a Roberto Mangas, director del Heraldo del Henares, periódico de referencia en Guadalajara y todo el Corredor del Henares. Gracias a su confianza he podido asistir acreditado a más de sesenta festivales de cine a lo largo de los años. Ya es una tradición. Una de esas buenas costumbres que conviene mantener.

 

 

 

Binter: cuando viajar en avión todavía parece viajar en avión

 

La aventura comenzó en la T2 de Barajas rumbo a Tenerife.

 

Y aquí hay que detenerse un momento para hablar de Binter.

 

En tiempos en los que muchas compañías aéreas parecen considerar que el pasajero es una molestia necesaria, resulta casi conmovedor encontrarse con una aerolínea que todavía trata bien a quien se sienta en sus aviones.

 

Tanto en el vuelo de ida como en el de vuelta recibimos un refrigerio sorprendentemente completo. En la ida, desayuno/almuerzo. En la vuelta, cena. Todo acompañado de bebida, café y algún dulce para rematar la faena.

 

Entre el célebre bocadillo de pata canario y el bocadillo de jamón del regreso, el viaje se hizo extraordinariamente agradable.

 

Parece una tontería, pero después de tantos vuelos en los que te cobran hasta por mirar por la ventanilla, encontrarse con estos detalles se agradece enormemente.

 

 

 

Un festival joven que ya tiene personalidad propia

 

Lo Que Viene celebraba su quinta edición.

 

Las primeras ediciones tuvieron lugar en Tudela. Después llegó un paréntesis y el pasado año el festival recaló en Tenerife de manera algo improvisada y en fechas que me impidieron asistir.

 

Este año, en cambio, todo se organizó con tiempo suficiente y la experiencia ha sido magnífica.

 

Porque Lo Que Viene no es exactamente un festival al uso. Aquí hay estrenos, series, películas, coloquios y ruedas de prensa, por supuesto. Pero también hay algo más.

 

Aquí se viene a tomar el pulso al audiovisual español.

 

Productoras, plataformas, televisiones, distribuidores, creadores, periodistas y profesionales del sector conviven durante cuatro días intercambiando proyectos, ideas y preocupaciones.

 

Y además está la familia.

 

La familia de la AICE, la Asociación de Informadores Cinematográficos de España.

 

En festivales grandes nos vemos continuamente, pero siempre con prisas.

 

Aquí compartimos hotel, comidas, coloquios y conversaciones interminables. Eso hace que las relaciones sean mucho más cercanas.

 

A todos ellos, gracias por el cariño habitual.

 

Y un abrazo especialmente fuerte para mis cuatro amigos del alma: Ricardito, Josecito, José Manuel y Pepe. A este último, además, un abrazo gigantesco por las circunstancias personales tan complicadas que tuvo que afrontar durante estos días.

 

 

 

1 de junio: jóvenes talentos y una inauguración prometedora

 

La actividad comenzó con un encuentro entre Carla Quílez e Iván Pellicer, ganadores del Premio Lo Que Viene al Talento Joven.

 

La conversación tuvo lugar en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes), una sala con una acústica mejorable pero con unas butacas tan cómodas que casi daban ganas de quedarse a vivir allí. Un detalle que no suele abundar en los cines y teatros españoles, donde parece existir una conspiración nacional para castigar las lumbares del espectador.

 

La gran revelación del encuentro fue Carla Quílez.

 

Debutó con apenas trece años en La maternal, de Pilar Palomero, su interpretación le valió varios reconocimientos, como la Concha de Plata a la Mejor Interpretación Protagonista ex aequo junto a Paul Kircher en la 70 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Premio Gaudí a la Mejor Interpretación Revelación, la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos a la Mejor Actriz Revelación y una nominación a los Premios Feroz a la Mejor Actriz de Cine.

 

Hoy tiene dieciocho y conserva algo mucho más difícil que el talento: la cabeza perfectamente amueblada.

 

Escucharla hablar resulta sorprendente. Tiene inteligencia, madurez, capacidad de reflexión y una naturalidad extraordinaria. Todo indica que estamos ante una actriz con un futuro enorme.

 

Iván Pellicer, por su parte, repasó una carrera impulsada especialmente por Querer, la magnífica serie de Alauda Ruiz de Azúa, donde interpretaba a uno de los hijos atrapados en una compleja situación familiar.

 

La jornada continuó con el estreno de Olivia, serie creada por Flipy y David Troncoso, cuya acogida personal fue bastante menos entusiasta.

 

Por la noche llegó la gala inaugural en el Centro de Arte La Recova y la entrega de los premios del festival.

 

Una ceremonia sencilla, cercana y voluntariosa que sirvió para dar el pistoletazo de salida a cuatro días muy intensos.

 

 

 

2 de junio: croquetas, acreditaciones y futuros proyectos

 

La mañana comenzó recogiendo acreditaciones en La Recova y revisitando Millennial Mal, la serie de Lorena Iglesias que ya habíamos visto en el Festival de Málaga.

 

Después llegó una de las grandes señas de identidad de Lo Que Viene: las presentaciones de contenidos.

 

Por allí desfilaron representantes de productoras, distribuidoras y plataformas como Movistar Plus+, Tornasol Media, Filmika Galaika, El Viaje Films y muchas otras compañías que mostraron algunos de los proyectos que veremos durante los próximos meses.

 

Pero el momento más divertido llegó durante la presentación sobre el sector audiovisual canario.

 

La organización tuvo la brillante idea de hacer coincidir la charla con el cóctel de mediodía.

 

El resultado fue memorable.

 

Los más inteligentes permanecieron junto a las bandejas de croquetas mientras escuchaban las intervenciones desde una prudente distancia.

 

Los más aplicados nos sentamos en primera fila para no perdernos detalle de las explicaciones.

 

Cuando terminó la charla, las croquetas habían desaparecido.

 

Una valiosa lección sobre estrategia de supervivencia festivalera.

 

 

 

 

El laboratorio de series

 

Uno de los proyectos más interesantes de esta edición fue el primer Laboratorio de Series de Lo Que Viene.

 

Más de 240 propuestas presentadas.

 

Seis seleccionadas.

 

Y tres proyectos finalistas que continuarán su desarrollo.

 

Resulta muy estimulante comprobar que existe una enorme cantidad de talento joven intentando abrirse paso en el sector audiovisual.

 

Porque si algo quedó claro durante estos días es que ideas siguen existiendo. Lo complicado es encontrar quién las financie.

 

 

 

3 de junio: taquillas, casting y alguna que otra tortura

 

La mañana estuvo protagonizada por la rueda de prensa de Nueve lunas, donde Patricia Ortega defendió con enorme convicción una película que aborda el embarazo de un hombre trans y que ya había pasado previamente por Málaga.

 

Fue una conversación interesante y pedagógica.

 

De esas que sirven para entender mejor realidades que hasta hace relativamente poco ni siquiera formaban parte de la conversación pública.

 

Más tarde llegaron nuevas presentaciones de contenidos y una mesa redonda especialmente interesante sobre el estado de la taquilla española.

 

Participaron profesionales de exhibición, distribución y análisis cinematográfico como Pau Brunet, Mercedes Romero o Fernando Bovaira.

 

Las conclusiones fueron tan interesantes como preocupantes.

 

Hace veinte años la asistencia a las salas doblaba las cifras actuales.

 

Muchas películas apenas permanecen una semana en cartel.

 

Los estrenos se acumulan.

 

El boca a oreja tiene cada vez menos tiempo para funcionar.

 

Y numerosas producciones terminan utilizando el paso por los cines como simple trampolín hacia las plataformas.

 

Fue una de las conversaciones más enriquecedoras de todo el festival.

 

 

 

 

Las mujeres que descubrieron medio cine español

 

Si hubiera que elegir la mejor actividad paralela del festival, probablemente sería el encuentro con las directoras de casting Eva Leira y Yolanda Serrano.

 

Durante más de dos horas ofrecieron una auténtica clase magistral.

 

Hablaron de intuición, talento, riesgos y descubrimientos.

 

Explicaron cómo apostaron por actores en los que casi nadie creía y cómo contribuyeron decisivamente a construir repartos de algunas de las películas más importantes del cine español reciente.

 

La sala estaba completamente llena.

 

Y no era para menos.

 

Pocas personas han influido tanto en el cine español contemporáneo desde una posición tan discreta.

 

 

Después llegó el desastre

 

Por la noche vimos El último mono, de Joaquín Mazón.

Ya he hablado extensamente de ella.

 

Digámoslo así. Hay películas que te reconcilian con el cine.

 

Y hay películas que te hacen plantearte si sería mejor dedicar el resto de tu vida a la cría de mejillones.

 

 

 

 

4 de junio: la gran sorpresa del festival

 

La última jornada nos reservaba la mejor película de todo el certamen.

 

Winnipeg, el barco de la esperanza, dirigida por Beñat Beitia y Elio Quiroga, fue sencillamente extraordinaria.

 

Una magnífica película de animación sobre el exilio republicano español y el histórico barco impulsado por Pablo Neruda para trasladar refugiados a Chile.

 

La animación es excelente.

 

La fotografía, bellísima.

 

Y la música compuesta por Diego Navarro alcanza momentos verdaderamente memorables.

 

Una obra emocionante, inteligente y profundamente humana.

 

De esas películas que justifican por sí solas la asistencia a un festival.

 

 

Animación, inteligencia artificial y futuro

 

La mañana continuó con la presentación de futuros proyectos de animación, incluyendo nuevas aventuras de Tadeo Jones y diversas producciones impulsadas por algunos de los estudios más importantes del país.

 

Después llegó una interesante mesa dedicada a la inteligencia artificial aplicada al audiovisual.

 

Un tema que inevitablemente genera entusiasmo, dudas, incertidumbre y algún que otro escalofrío.

 

Pero que ya forma parte del presente de la industria.

 

 

 

Y vuelta a casa

 

Después de la comida llegó el momento de regresar.

 

Aeropuerto.

Binter.

Cena a bordo.

Café.

Y muchas horas de conversaciones acumuladas en la memoria.

 

 

Balance final

 

Lo Que Viene 2026 ha vuelto a demostrar que se puede organizar un encuentro profesional útil, cercano y enormemente agradable.

 

Ha habido películas y series, algunas reguleras (siendo generosos). Una cuestión que habrá que mejorar en próximos Lo que viene.

 

Magníficos coloquios.

 

Y sobre todo excelentes conversaciones.

 

Mi agradecimiento a toda la organización, especialmente a Fernando de Luis-Orueta y al equipo de La Tropa Produce, que vuelven a demostrar una capacidad organizativa admirable.

 

Gracias también a todos los compañeros de la AICE y a su nueva presidenta, Alicia García de Francisco, una profesional brillante y una persona excepcional que afronta esta nueva etapa con ilusión, energía y muchas buenas ideas.

 

Dentro de poco volveremos a encontrarnos en Pontevedra con motivo de los Premios Feroz.

 

Hasta entonces, seguiremos haciendo lo único que sabemos hacer.

 

Ver películas.

 

Hablar de cine.

 

Y buscar desesperadamente las croquetas antes de que empiece el siguiente coloquio.

 

 

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Winnipeg, el barco de la esperanza (Animación) – 2026 – Beñat Beitia, Elio Quiroga – “Lo que viene” Tenerife 2026 – #LQV26 – @PremiosFeroz

6/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

La patera más importante de la historia de España

 

 

Los directores

 

Beñat Beitia y Elio Quiroga codirigen Winnipeg, el barco de la esperanza, una ambiciosa producción de animación que recupera uno de los episodios más emocionantes y menos conocidos del exilio republicano español.

 

Elio Quiroga, además de director, es novelista y guionista, responsable de títulos como Fotos, La hora fría o el documental The Mystery of the King of Kinema.

 

Por su parte, Beñat Beitia ha desarrollado buena parte de su carrera en el ámbito de la animación y la producción audiovisual.

 

Juntos firman una obra que combina rigor histórico, emoción y una notable apuesta estética.

 

 

Premios y nominaciones

 

En el momento de su presentación en Lo Que Viene Tenerife 2026, la película iniciaba un más que probable recorrido por festivales especializados en animación.

 

Ya está confirmado que Winnipeg, el barco de la esperanza ha sido seleccionada para competir en la sección Contrechamp del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, considerado por muchos la Champions League de la animación mundial. Viendo el resultado, la noticia no sorprende lo más mínimo.

 

 

Cutrecomentario

 

Entre tanta serie, tanta comedia regulera y tanto producto diseñado por algoritmos que parecen haber aprendido cine viendo anuncios de detergente, Winnipeg, el barco de la esperanza fue una de las grandes alegrías de esta edición de Lo Que Viene.

 

Estamos ante una película de animación de una belleza visual extraordinaria.

 

La fotografía —sí, también existe fotografía en animación, aunque algún purista esté ya buscando una antorcha— evoluciona desde tonalidades oscuras y apagadas hacia colores cada vez más luminosos. Un viaje visual que acompaña perfectamente el recorrido emocional de sus protagonistas.

 

Y luego está la música.

 

La banda sonora de Diego Navarro es, sencillamente, magnífica.

 

Embriagadora. Emocionante. Fundamental para que la película alcance muchas de sus mejores secuencias.

 

Durante el coloquio posterior pudimos escuchar algunos fragmentos aislados y la sensación fue la misma: estamos ante uno de esos trabajos musicales que no acompañan la historia, sino que la elevan varios metros por encima de lo que ya era.

 

Desde aquí, una felicitación sincera al compositor tinerfeño.

 

La historia sigue a una niña y a su padre, un sindicalista catalán viudo, que deben abandonar Barcelona en enero de 1939 ante la inminente entrada de las tropas franquistas. A partir de ahí comienza una odisea que incluye la huida por la frontera francesa, el internamiento en campos de concentración y, finalmente, la esperanza representada por el famoso barco fletado gracias a la iniciativa de Pablo Neruda para trasladar refugiados españoles hasta Chile.

 

Uno de los grandes aciertos del filme es que evita idealizar a los exiliados. Aquí no hay santos ni héroes perfectos. Hay personas. Algunas solidarias. Algunas egoístas. Algunas destrozadas por el dolor. Otras violentas, pendencieras o directamente desagradables. Como suele ocurrir en la vida real. El personaje de Julen es quizá el mejor ejemplo de esa complejidad moral que atraviesa toda la película.

 

La narración adopta el punto de vista de la niña protagonista, que contempla un mundo incomprensible lleno de injusticias, hambre, miedo y desarraigo. Y precisamente por eso la película resulta especialmente eficaz. Porque los horrores históricos aparecen filtrados por unos ojos que todavía conservan la capacidad de asombrarse.

 

El único inconveniente es que buena parte de la historia es conocida. Ocurre un poco como cuando se vuelve a ver Titanic. Uno sabe perfectamente cómo va a terminar el viaje. La emoción no nace de la sorpresa, sino de acompañar a los personajes hasta el final del trayecto.

 

Probablemente no sea una película para niños muy pequeños, pero sí debería formar parte de la educación sentimental e histórica de muchos adolescentes. Porque conocer la historia no consiste en quedarse atrapado en ella. Consiste precisamente en comprenderla para no repetirla.

 

Y mientras algunos siguen insistiendo en que lo mejor es olvidar el pasado, películas como Winnipeg, el barco de la esperanza recuerdan algo muy sencillo: los pueblos que olvidan su historia suelen acabar estudiándola de nuevo… pero desde dentro.

 

Una magnífica película de animación, emocionante, hermosa y profundamente humana. De las que salen del cine contigo y te acompañan un buen rato después.

 

Mi puntuación: 8,85/10.

 

 

 

Dirigido por Beñat Beitia y Elio Quiroga:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El último mono – 2026 – Joaquín Mazón – “Lo que viene” Tenerife 2026 – #LQV26 – @PremiosFeroz- @PremiosFeroz

6/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando la machosfera conoció a Barbie y ninguno sabía qué película estaba viendo

 

 

El director

 

Joaquín Mazón es uno de los artesanos más prolíficos de la comedia comercial española reciente.

 

Tras una larga trayectoria en televisión, ha dirigido películas como La familia Benetón, De perdidos a Río, La vida padre, Cuerpo de élite o La Navidad en sus manos.

 

Su cine suele apostar por el humor popular, los personajes extravagantes y un ritmo pensado para el gran público.

 

 

Cutrecomentario

 

Este producto de Gestopaya llegó a Lo Que Viene Tenerife dispuesto a resolver la guerra de sexos. Dos horas después, la única guerra que había conseguido resolver era la que mantenían mis neuronas para permanecer conscientes.

 

La propuesta enfrenta a Susana Abaitua y Juan Dávila. Ella representa una visión progresista del mundo; él, una especie de profeta de la machosfera que habla como si hubiera estado criogenizado desde 1957 y acabara de despertar en TikTok.

 

El problema es que la película confunde repetir una idea con desarrollar una historia. Todos los chistes giran alrededor de lo mismo. Feminismo. Machismo. Feminismo. Machismo. Feminismo. Machismo. A partir de cierto momento ya no sabía si estaba viendo una comedia romántica o atrapado en un bucle temporal dirigido por el peor día de Bill Murray.

 

La trama es tan endeble que los personajes cambian de opinión con una facilidad asombrosa. No evolucionan: giran sobre sí mismos como una veleta durante una borrasca.

 

Hubo un momento de la proyección en el que sentí la necesidad de levantar la mano y preguntar si alguien llevaba encima el montaje del director de otra película. Cualquiera. Me daba igual cuál.

 

Y luego está el gran problema ideológico del asunto. La película intenta colocarse en una especie de equidistancia entre feminismo y machismo, como si fueran dos posiciones equivalentes situadas en extremos opuestos de una balanza. Pero eso es tan absurdo como plantear un debate equilibrado entre la gravedad y tirarse por una ventana.

 

Lo más desconcertante es que la sala se reía. Había espectadores soltando carcajadas. Yo los observaba con la misma fascinación con la que Jane Goodall debía contemplar a los chimpancés descubriendo una herramienta nueva.

 

A mitad del metraje ya no sabía si cortarme las venas o dejármelas crecer. Finalmente opté por una tercera vía: mirar el reloj cada cuatro minutos y medio.

 

Juan Dávila hace exactamente lo que le pide la película. El problema es que quizá nadie debería haberle pedido eso.

 

Susana Abaitua intenta aportar algo de dignidad al conjunto, pero es como intentar apagar un incendio forestal armado con una pistola de agua.

 

Una película que pretende ser provocadora, romántica y divertida. No consigue ninguna de las tres cosas. Lo que sí logra es una hazaña extraordinaria: hacer que una hora y media parezca una condena de cumplimiento íntegro.

 

Si este era el último mono, quizá habría sido mejor dejar evolucionar al penúltimo.

 

Mi puntuación: Cero patatero/10.

 

 

 

Dirigido por Joaquín Mazón:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El inmortal (Serie TV) – Temporada 3 – 2 primeros episodios – 2026 – José Manuel Lorenzo (Creador) – “Lo que viene” Tenerife 2026 – #LQV26 – @PremiosFeroz

6/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

 

Narcos, alijos y una jefa que se come la pantalla con patatas

 

 

El creador

 

José Manuel Lorenzo es el creador y productor de El inmortal, una serie inspirada libremente en la figura de un conocido líder de la banda madrileña de Los Miami durante los años noventa.

 

Lorenzo ha desarrollado buena parte de su carrera desde la productora DLO Producciones, impulsando títulos tan populares como La caza. Monteperdido, La caza. Tramuntana, La caza. Guadiana, Ni una más o Las largas sombras.

 

Con El inmortal ha conseguido uno de los thrillers criminales más sólidos y ambiciosos de la televisión española reciente.

 

 

Premios y nominaciones

 

Desde su estreno, El inmortal ha acumulado numerosas nominaciones en premios de la televisión española.

 

Destacan las candidaturas en los Premios Forqué, Premios Iris y Premios Feroz, además de diversos reconocimientos para Álex García por su interpretación del protagonista.

 

 

Cutrecomentario

 

Aunque había visto y comentado la primera temporada, confieso que llegaba a esta tercera temporada sin recordar nada. Lo normal habría sido sentirme más perdido que un pingüino en Benidorm, pero lo cierto es que la serie está construida con bastante inteligencia y en apenas unos minutos uno ya sabe quién es quién, qué se juega cada personaje y por dónde van los tiros. Nunca mejor dicho.

 

Estos dos episodios giran alrededor de un importante alijo procedente de Sudamérica que pretende desembarcar en las costas españolas mientras la policía intenta frustrar la operación. Hay tensión, persecuciones, traiciones y suficientes problemas como para que nadie tenga tiempo de aburrirse.

 

El personaje de Álex García ha abandonado el narcotráfico, o al menos lo intenta, pero las circunstancias vuelven a empujarlo hacia un mundo del que parece imposible escapar.

 

Paralelamente, la serie introduce conflictos familiares relacionados con una hija adolescente y una relación rota, con María Hervás compartiendo buena parte de esa trama más íntima.

 

Pero siendo sinceros, aquí hay alguien que roba el espectáculo. Y no es el protagonista.

 

La auténtica dueña de la función es Teresa Riott. Su personaje, La Rubia, se ha convertido en la nueva cabeza visible del imperio criminal de Los Miami y cada vez que aparece en pantalla la serie sube varias marchas. Tiene presencia, autoridad, carisma y una capacidad asombrosa para transmitir poder sin necesidad de levantar la voz. Mientras otros personajes parecen moverse dentro de la trama, ella da la sensación de controlar la trama.

 

Los ingredientes son conocidos: narcotraficantes, policías, ajustes de cuentas y familias disfuncionales. Nada especialmente novedoso. Pero está contado con oficio, buen ritmo y una notable capacidad para enganchar incluso a quien se incorpora en la tercera temporada. Y si Teresa Riott mantiene este nivel durante el resto de los episodios, puede acabar convirtiéndose en el auténtico motor de una temporada que apunta maneras.

 

Mi puntuación: 7,77/10.

 

 

 

José Manuel Lorenzo (Creador):

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Olivia (Serie TV) – 3 primeros episodios – 2026 – Flipy (Creador), David Troncoso (Creador) – “Lo que viene” Tenerife 2026 – #LQV26 – @PremiosFeroz

6/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El hombre del tiempo, el aceite milagroso y los chistes que no llegaron a madurar

 

Los creadores

 

David Troncoso y Flipy son los creadores de esta comedia rural que intenta sacar petróleo… perdón, aceite… de los conflictos familiares, las cooperativas de pueblo y los personajes extravagantes.

 

En el caso de Flipy —nombre artístico de Enrique Pérez Vergara— su faceta más conocida es la de actor y humorista en programas como El hormiguero, además de haber producido películas como Campamento Flipy.

 

La trayectoria de David Troncoso es menos mediática, aunque ambos firman aquí una propuesta claramente orientada al gran público y al humor costumbrista.

 

Premios y nominaciones

 

En el momento de su presentación en Lo Que Viene Tenerife 2026, Olivia se encontraba todavía pendiente de estreno comercial, por lo que no constan premios ni nominaciones relevantes.

 

Cutrecomentario

 

En el pequeño festival de Lo Que Viene, celebrado este año en Tenerife, cayó en nuestras ojos el visionado de los tres primeros episodios de Olivia, serie presentada por Flipy en persona.

 

La premisa no está mal: un meteorólogo mete la pata hasta el corvejón con una predicción disparatada y acaba huyendo de Canarias para refugiarse en los olivares familiares.

 

Allí le espera un padre que preferiría abrazar un cactus antes que reencontrarse con su hijo. Ese padre tiene el rostro de Nacho Novo, mientras que el atribulado meteorólogo está interpretado por Pablo Chiapella. Completan el núcleo familiar María Schwinning como la hija del protagonista y una galería de personajes rurales donde destaca un alcalde empeñado en comercializar un aceite casi milagroso, encarnado por Fernando Tejero.

 

El problema es que la serie vive y muere por la comedia. Y la comedia, para funcionar, necesita que los chistes hagan gracia. Aquí ocurre con demasiada frecuencia justo lo contrario.

 

Todo está contado con brocha gorda, sin apenas sutileza ni finura, abusando de personajes caricaturescos y situaciones que parecen confiar más en el ruido que en la inteligencia del gag.

 

La interpretación de María Schwinning resulta especialmente problemática. Da la sensación de que aún está buscando al personaje mientras la serie ya ha empezado hace dos capítulos. Francamente, cuesta encontrar una escena en la que convenza.

 

Entre tanto desaguisado sí hay un par de salvavidas. Kira Miró aporta su habitual simpatía y naturalidad delante de la cámara, y Lalachus demuestra una vez más que posee una vis cómica espontánea que funciona mejor que buena parte de los chistes escritos para la serie. De hecho, cuando aparece ella, uno recuerda que se suponía que estaba viendo una comedia.

 

Con solo tres episodios vistos todavía hay margen para la sorpresa. Pero de momento el aceite parece excelente, los olivares muy bonitos y el pronóstico meteorológico bastante claro: riesgo elevado de tormenta de tópicos con chubascos intermitentes de vergüenza ajena.

 

Mi puntuación: 2,42/10.

 

 

 

Flipy (Creador):

 

Ficha: En este enlace.

 

 

 

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Asesinato en la 3ª planta – Le crime du 3e étage – 2026 – Rémi Bezançon – #YoVoyAlCine

1/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Asesinato en la 3ª planta o cuando Hitchcock llama al timbre y nadie abre

 

Rémi Bezançon lleva años transitando entre la comedia y el drama con resultados generalmente apreciables.

 

Entre sus trabajos más conocidos figuran El primer día del resto de tu vida, Zarafa, Un acontecimiento feliz y Nos futurs.

 

Su cine suele moverse entre personajes cotidianos, emociones reconocibles y una cierta ligereza narrativa.

 

En esta ocasión intenta rendir homenaje al cine de misterio clásico, aunque el resultado se queda bastante lejos de las alturas a las que apunta.

 

Por el momento, Asesinato en la 3ª planta no cuenta con un recorrido especialmente destacado en premios internacionales.

 

Su principal atractivo reside en la reunión de Gilles Lellouche y Laetitia Casta y en su evidente voluntad de dialogar con el universo cinematográfico de Alfred Hitchcock.

 

 

Cutrecomentario

 

Hay películas que homenajean a Hitchcock. Hay películas que copian a Hitchcock. Y luego está Asesinato en la 3ª planta, que directamente le pide prestada La ventana indiscreta y la coloca encima de la mesa para que nadie tenga dudas.

 

La historia gira alrededor de un matrimonio formado por un escritor de novelas de misterio de enorme éxito comercial y dudosa calidad literaria, interpretado por Gilles Lellouche, y una profesora de cine de la Sorbona especializada en Hitchcock, encarnada por Laetitia Casta.

 

Ella explica a sus alumnos cómo en La ventana indiscreta la investigación criminal sirve también para recomponer una relación sentimental deteriorada. Lo curioso es que exactamente eso es lo que ocurre después en la propia película.

 

Por un lado tenemos la realidad. Por otro, las fantasías detectivescas que imagina el personaje de François, empeñado en convertir cualquier incidente cotidiano en una de sus novelas de capa y espada. El juego entre ficción y realidad tiene cierta gracia al principio, pero acaba resultando bastante previsible.

 

La película disfruta citando constantemente a Hitchcock. Aparecen referencias a Vértigo, Con la muerte en los talones y, por supuesto, La ventana indiscreta. Incluso Rebecca, la heroína literaria creada por el protagonista, parece un guiño evidente a Rebeca. El problema es que las referencias son bastante más interesantes que la historia que las contiene.

 

Como comedia funciona a ratos. Como intriga funciona regular. Y como homenaje cinéfilo tiene cierta simpatía. Pero la trama resulta simple, algo torpe y demasiado obvia para mantener el interés durante todo el metraje.

 

Laetitia Casta cumple con profesionalidad y elegancia. Está correcta, sin más.

 

En cambio Gilles Lellouche parece perdido durante buena parte de la película. Su personaje ya está escrito con brocha gorda, pero además la interpretación no ayuda precisamente a dotarlo de matices.

 

Al final queda una película agradable de ver si se afronta con indulgencia, cariño y una dosis razonable de generosidad.

 

Pero si alguien espera encontrarse con el heredero francés de Hitchcock, más vale que se siente cómodamente en la butaca, porque la espera puede hacerse bastante larga.

 

Mi puntuación: 5,52/10.

 

 

 

Dirigido por Rémi Bezançon:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Mallorca Confidencial – 2026 – David Ilundain – #YoVoyAlCine

1/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Mallorca Confidencial o Uno de los nuestros en bata y zapatillas

 

David Ilundain sigue construyendo una filmografía bastante peculiar dentro del cine español.

 

Debutó con B, la película, aquel tenso retrato de la declaración judicial de Luis Bárcenas, y posteriormente dirigió Uno para todos, uno de los dramas más reivindicables del cine reciente español.

 

Ahora cambia de registro para meterse en el thriller criminal con olor a barrio periférico, droga, clanes familiares y corrupción institucional.

 

No inventa la pólvora, pero al menos sabe cómo encender la mecha. (Academia de cine)

 

La película participó en la 29ª edición del Festival de Málaga dentro de su programación oficial, pero fuera de concurso.

 

Por el momento no consta un recorrido importante en premios nacionales, aunque sí ha despertado interés por el regreso de Lolita Flores a un papel protagonista de gran peso dramático. (Wikipedia)

 

 

Cutrecomentario

 

Estamos ante un thriller policíaco de drogas de los de toda la vida. Barrio marginal, negocios turbios, policías corruptos, lealtades familiares, traiciones y mucha gente tomando decisiones espantosas con una tranquilidad admirable.

 

La historia está narrada desde el punto de vista de Nela, una joven que acaba de salir de prisión tras tres años encerrada.

 

Durante toda la película escuchamos su voz en off y vemos el mundo a través de sus ojos.

 

Asia Ortega carga con buena parte del peso dramático y sale bastante airosa. Hay algún instante en el que aprieta demasiado el acelerador interpretativo y parece que va a romper el pedal, pero en general construye un personaje muy sólido y creíble.

 

El principal problema de la película es que vuelve a caer en algunos estereotipos bastante manoseados alrededor de la comunidad gitana.

 

Cuesta no levantar una ceja cuando el único personaje con estudios universitarios de todo el barrio resulta ser precisamente el que interpreta Elena Furiase.

 

Hay momentos en los que la película parece caminar por terrenos conocidos con demasiada comodidad.

 

Por ahí también aparece un policía corrupto interpretado por Jordi Sánchez, irreconocible bajo ese peluquín que parece haberse fugado de una película de sobremesa alemana.

 

Y se agradece la presencia de algún juez honesto, porque en el cine español reciente parece que los jueces solo existen para encubrir conspiraciones o mirar expedientes con cara de estreñimiento.

 

Pero aquí la gran reina de la función es Lolita Flores. Absolutamente esplendorosa. Ya demostró hace años en Rencor que tenía muchísimo más recorrido como actriz del que algunos querían admitir, y aquí vuelve a confirmarlo. Su Chusa es poderosa, creíble, inteligente y feroz. Una matriarca que domina cada escena sin necesidad de grandes discursos. Sale despeinada, en bata, sin maquillaje y con zapatillas de estar por casa, y aun así tiene más presencia que media cartelera española junta.

 

Lo sorprendente es que el cine español no la llame más veces. Porque cada vez que aparece demuestra que puede levantar una película entera prácticamente ella sola.

 

Por lo demás, Mallorca Confidencial se deja ver. Tiene ritmo, tiene cierta tensión y una estructura narrativa bastante funcional.

 

El problema es que nunca termina de convertirse en ese gran thriller que parece prometer.

 

Funciona, entretiene y se sigue con interés, pero tampoco provoca que nadie salga del cine creyendo haber descubierto al heredero balear de Martin Scorsese.

 

Y quizá eso sea lo mejor que puede decirse de ella: cumple sin hacer demasiado ruido. Aunque cuando aparece Lolita, el ruido lo hace ella sola.

 

Mi puntuación: 5,68/10.

 

 

 

Dirigido por David Ilundain:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Shrek (Animación) – 2001 – Andrew Adamson, Vicky Jenson – #YoVoyAlCine

1/06/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Shrek o cómo mandar a Disney a freír espárragos en su propio castillo

 

Andrew Adamson y Vicky Jenson fueron los responsables de una película que cambió para siempre la animación comercial.

 

Adamson había trabajado previamente en efectos visuales y más tarde dirigiría títulos tan populares como Shrek 2, Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario y Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian.

 

Por su parte, Jenson desarrolló gran parte de su carrera en animación, participando en clásicos de Disney como La sirenita, Hércules o El jorobado de Notre Dame antes de dar el salto a la dirección con esta película.

 

Shrek fue un éxito rotundo de crítica y público. Ganó el primer Óscar de la historia a la Mejor Película de Animación en la ceremonia de 2002 y también estuvo nominada al Óscar al Mejor Guion Adaptado.

 

Obtuvo además el BAFTA a la Mejor Película Familiar y fue premiada en numerosos certámenes internacionales, consolidando a DreamWorks como una alternativa real al dominio de Disney.

 

 

Cutrecomentario

 

Hay películas que envejecen regular. Luego está Shrek, que más de veinte años después sigue funcionando como un reloj suizo con problemas de higiene personal.

 

Aquí ya estaba todo. El ogro gruñón que quiere vivir tranquilo en su pantano, el amigo parlanchín incapaz de estar callado más de tres segundos, los secundarios delirantes y la costumbre de reírse de todos los cuentos clásicos mientras les roba los muebles.

 

Esta primera entrega sembró prácticamente todas las ideas que luego desarrollaría la saga, y lo sorprendente es que muchas siguen resultando frescas.

 

Alguien comparó a Shrek y Asno con Don Quijote y Sancho Panza, pero la comparación hace aguas por todos lados. Asno no es un pícaro curtido en la vida ni Shrek un idealista que persigue sueños imposibles.

 

El ogro simplemente quiere que le dejen en paz. Es un cascarrabias profesional que se esconde detrás de su fealdad y de su mala fama. Pero cuando encuentra a alguien dispuesto a aguantarle, primero Asno y después Fiona, descubre algo que le resulta todavía más aterrador que un dragón: relacionarse con otros seres vivos.

 

La película también tuvo la osadía de dinamitar los cuentos de hadas tradicionales. En pleno 2001 empezó a desmontar princesas pasivas, rescates obligatorios y príncipes perfectos.

 

El supuesto héroe resulta ser un tirano bajito con complejo de Napoleón, la princesa sabe defenderse sola y el amor verdadero no se parece en nada al que llevábamos décadas tragándonos en los cuentos de siempre.

 

Y además es divertidísima. Tiene chistes para niños, chistes para adultos, referencias cinéfilas, guiños que se siguen descubriendo en cada revisionado y un reparto de personajes imposible de olvidar.

 

Una de esas películas que se pueden ver una, diez o cincuenta veces sin que pierdan la gracia.

 

Hay ogros que viven en un pantano. Y luego está Shrek, que lleva un cuarto de siglo viviendo cómodamente en el imaginario colectivo. Y de ahí no hay quien lo eche.

 

Mi puntuación: 8,99/10.

 

 

 

Dirigido por Andrew Adamson y Vicky Jenson:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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