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Un capitán entre la conciencia y el ruido del festival Crónica del segundo día del Festival de Málaga 29 (2026) – Gema Santamaría – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

8/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un capitán entre la conciencia y el ruido del festival

 

Crónica del segundo día del Festival de Málaga 2026

 

Por Gema Santamaría — Crítica de cine y colaboradora de Nueva Alcarria

 

El segundo día del Festival de Málaga amaneció frío y con un cielo gris que amenazaba lluvia sin decidirse nunca a cumplir la amenaza. Un día de ese tipo que parece pedir cine: oscuridad de sala, historias intensas y café caliente entre proyección y proyección.

 

Y el festival, desde luego, no tardó en darnos material.

 

La sorpresa del día: Hangar Rojo

 

La primera proyección de la mañana fue una auténtica sorpresa. La chilena Hangar Rojo, dirigida por Juan Pablo Sayago, se ha convertido —al menos por ahora— en la gran película del festival. Un film de apenas 81 minutos rodado en un austero blanco y negro que logra una intensidad poco habitual.

 

La película sitúa su acción el 11 de septiembre de 1973, el día del golpe militar que llevó al poder al general Augusto Pinochet y acabó con el gobierno del presidente Salvador Allende. El protagonista es un capitán de la escuela de aviación chilena que se encuentra atrapado en un dilema moral: obedecer órdenes o mantenerse fiel al orden constitucional.

 

El relato se desarrolla con una sobriedad admirable. No hay discursos grandilocuentes ni dramatismo exagerado. La narración observa los acontecimientos con cierta distancia, casi con frialdad, permitiendo que sea el espectador quien complete el juicio moral.

 

Destaca de forma extraordinaria Nicolás Zárate, que interpreta a ese capitán atrapado entre la obediencia y la conciencia. Su trabajo es contenido, sobrio, lleno de pequeños gestos que transmiten más que muchos diálogos.

 

Tras la proyección tuvo lugar una rueda de prensa con el director y parte del equipo. Fue curioso comprobar cómo Nicolás Zárate aparecía completamente transformado respecto a su personaje: otro aspecto, otro estilo, casi irreconocible. Es uno de esos momentos en los festivales en los que el cine y la realidad parecen pertenecer a mundos distintos.

 

Paseo por el puerto y cafés a precio de Venecia

 

Tras la rueda de prensa tocó aire libre. Un paseo por el centro de Málaga, rumbo al Muelle 1, la zona renovada del puerto. El cielo seguía indeciso entre nubes y claros, pero el ambiente era agradable.

 

Eso sí, el turismo se deja notar.

 

Parada técnica para un café con leche: cuatro euros por taza. Precio de turista internacional. Exactamente el mismo que uno paga en la isla de Venecia. Málaga tiene esas dos caras tan españolas: la del barrio donde el café cuesta poco más de un euro y la del paseo turístico donde la cuenta llega con cierto dramatismo.

 

El paseo por el puerto, pese a la multitud, resultó de lo más placentero. Turistas, barcos, tiendas, y ese aire mediterráneo que hace que todo parezca un poco más amable.

 

Intentando competir con La caza

 

La siguiente cita cinematográfica fue Día de caza, dirigida por Pedro Aguilera y protagonizada por Carmen MachiRossy de PalmaBlanca Portillo y la joven Zoe Arnao.

 

En la rueda de prensa el propio director explicó que su intención era hacer una reinterpretación de La caza, la mítica película de Carlos Saura de 1966, pero trasladando la historia a personajes femeninos.

 

El problema es evidente: competir con La caza es poco menos que suicida.

 

La película comienza con cierto aire de comedia costumbrista. Tiene ecos lejanos de La escopeta nacional de Luis García Berlanga e incluso algunos momentos que recuerdan a Los santos inocentes de Mario Camus. El problema es que invocar esos títulos implica jugar en una liga muy distinta.

 

De las protagonistas, Rossy de Palma es quien domina claramente la pantalla. Está en su territorio, segura, divertida y con presencia. Blanca Portillo, magnífica actriz sobre todo en teatro, aparece aquí algo sobreactuada. Y Carmen Machi, que siempre parece interpretar una variación de sí misma, vuelve a demostrar que ese registro lo domina con absoluta naturalidad.

 

La rueda de prensa fue muy entretenida. Escuchar a estas actrices siempre merece la pena, pero especialmente a Rossy de Palma, que estuvo espontánea, divertida y con una naturalidad que contagió a toda la sala.

 

Un drama de diálogos interminables: Solos

 

Tras una comida abundante —y sorprendentemente barata— en un bar cercano al Mercado de la Merced, llegó la sesión de las cinco de la tarde con Solos, dirigida por Guillermo Ríos Bordón.

 

La película reúne a cuatro intérpretes: Kira MiróCarlos SantosSalva Reina y Elia Galera. Y básicamente consiste en eso: cuatro personajes hablando sin parar sobre sus conflictos personales.

 

Conflictos que, por desgracia, resultan en muchos casos mezquinos, ridículos o simplemente poco interesantes. El guión está plagado de frases que parecen sacadas de manuales de autoayuda. La puesta en escena se basa casi exclusivamente en primeros planos y planos de detalle, lo que refuerza la sensación de estar ante un producto pensado más para televisión que para una sala de cine.

 

Sorprendentemente, la película fue muy aplaudida por el público. Una sospecha que entre los espectadores habría familiares, amigos y miembros del equipo.

 

En la rueda de prensa posterior, director y actores defendieron el proyecto con entusiasmo, intentando encontrar profundidad filosófica donde cuesta bastante encontrarla.

 

Emociones familiares en Nueve lunas

 

La cuarta película del día fue Nueve lunas, dirigida por Patricia Ortega, cineasta venezolana afincada en España que el pasado año presentó Mamacruz en la Seminci de Valladolid.

 

La historia plantea una situación peculiar: un joven trans que se encuentra en proceso de transición acaba quedándose embarazado por una serie de circunstancias bastante poco verosímiles. El protagonista está interpretado por Zack GómezRolls, acompañado por Jorge SanzMaría León y Kiti Mánver.

 

La película apuesta por un tono claramente emocional, muy orientado al gran público. Todo se desarrolla con un aire amable, incluso edulcorado, en el que los conflictos parecen resolverse con demasiada facilidad.

 

En la rueda de prensa destacó Jorge Sanz, que habló con mucha sensatez sobre la necesidad de seguir aprendiendo en la vida y sobre el respeto hacia la identidad de cada persona. Un discurso sencillo pero sincero que fue de lo más interesante del encuentro.

 

María León, apasionada como siempre, aportó también energía y entusiasmo a una conversación que terminó pasadas las nueve y media de la noche.

 

Cuatro películas y el cansancio del festival

 

Al salir del cine el clima era más amable que por la mañana. La noche malagueña parecía reconciliarse con el festival.

 

Había una última proyección nocturna, pero después de cuatro películas y cuatro ruedas de prensa, el cansancio era ya evidente. Un festival también exige resistencia: no solo ver cine, sino escuchar, preguntar, tomar notas y mantener la atención durante largas jornadas.

 

El Festival de Málaga tiene, eso sí, algo muy especial: la cercanía. Las ruedas de prensa están abiertas no solo a la prensa sino también al público, lo que genera encuentros muy vivos entre espectadores, cineastas y actores. Hoy las salas estaban prácticamente llenas.

 

Pero si hay que quedarse con un momento del día, no hay duda: la poderosa impresión que dejó Hangar Rojo. Una película que revisita uno de los episodios más dramáticos de la historia de Chile con una serenidad que resulta profundamente perturbadora.

 

Y que, quién sabe, quizá termine siendo una de las grandes revelaciones del festival.

 

Mañana, más cine desde Málaga.

 

Gema Santamaría

Nueva Alcarria

 

 

 

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Málaga abre el telón: vejez, educación y salud mental en una primera jornada con alma – Gema Santamaría – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

8/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

El Festival de Málaga arrancó su vigesimonovena edición con una jornada que combinó emoción, reflexión social y un cine profundamente humano. Tres películas muy distintas marcaron el tono de un primer día en el que la ciudad volvió a convertirse en capital del cine en español, entre alfombras rojas, salas llenas y conversaciones apasionadas en cada esquina del centro histórico.

 

 

La inauguración: la belleza de envejecer con dignidad

 

La jornada comenzó con la película inaugural, Calle Málaga, dirigida por la cineasta marroquí Maryam Touzani, una de las voces más interesantes del cine mediterráneo actual. Touzani ya había demostrado su talento con títulos como Adam (2019) y El caftán azul (2022), dos obras de enorme sensibilidad que la situaron en el mapa internacional. En esta ocasión firma su primer largometraje rodado en español, una coproducción entre Marruecos, España, Francia, Alemania y Bélgica. La película tuvo su estreno mundial en el Festival de Venecia, donde obtuvo el premio del público en su sección correspondiente, y fue elegida por Marruecos como candidata al Óscar a mejor película internacional.

 

La protagonista es Carmen Maura, que ofrece una interpretación colosal como María Ángeles, una mujer de 79 años que vive en Tánger, en el barrio donde transcurrió toda su vida. Su existencia tranquila, llena de pequeños rituales cotidianos y relaciones con vecinos y comerciantes, se ve alterada cuando su hija Clara —interpretada por Marta Etura— llega desde Madrid con la intención de vender el piso familiar. 

 

La película explora el conflicto entre generaciones, pero también algo mucho más profundo: la defensa del derecho a decidir sobre la propia vida cuando se llega a la vejez. En ese proceso, María Ángeles se resiste a abandonar su casa y, casi sin esperarlo, redescubre el amor al conocer a un anticuario interpretado por Ahmed Boulane.

 

Es una película luminosa, emotiva, profundamente nostálgica. Un canto a la memoria, a los lugares que nos sostienen y a la libertad personal incluso en la última etapa de la vida.

 

Tras la proyección tuvo lugar la rueda de prensa, con la presencia de la directora y del equipo artístico. Como era de esperar, todas las miradas se dirigieron a Carmen Maura, auténtica estrella de la mañana. La actriz se mostró cercana y divertida, reivindicando la idea de que después de los ochenta se puede seguir viviendo con intensidad, independencia y deseo.

 

En una breve conversación posterior comentaba algo muy revelador: durante años le incomodaba que la gente la parara por la calle, pero ahora disfruta ese contacto con el público. Porque —decía— una película no solo se hace para rodarla, sino para que alguien la vea.

 

La rueda de prensa estuvo moderada por Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine, que como es habitual dirigió el encuentro con su tono pausado y cordial. Antes de empezar, saludó afectuosamente al grupo de críticos que ocupábamos las primeras filas, junto a la jefa de prensa del festival.

 

 

La tarde en el Albéniz: educación, clase social y postureo

 

La segunda película del día se proyectó a las cuatro de la tarde en los Cines Albéniz, una de las sedes más emblemáticas del festival. Situados junto al Teatro Romano y a los pies de la Alcazaba, a escasos metros de la Plaza de la Merced, estos cines tienen ese encanto de los lugares con historia donde el cine todavía se vive con cierta liturgia.

 

La película era Altas capacidades, dirigida por Víctor García León, una comedia dramática protagonizada por Marián ÁlvarezIsrael Elejalde y Juan Diego Botto.

 

La historia parte de una premisa muy reconocible: los padres de un niño conflictivo deciden cambiarlo de colegio y matricularlo en un centro privado de élite. Lo que en apariencia es una decisión educativa se revela pronto como un intento de ascenso social.

 

La película arranca con fuerza y contiene momentos realmente divertidos, especialmente gracias al personaje interpretado por Juan Diego Botto, que aporta comicidad. Sin embargo, a medida que avanza el relato parece perder algo de fuelle. La idea es estupenda, pero el desarrollo no siempre está a la altura de sus posibilidades.

 

Eso sí, la película acierta al retratar una sociedad dominada por el postureo y la obsesión por el estatus. Todos los personajes parecen atrapados en una especie de competición social permanente, donde el colegio del niño funciona casi como una tarjeta de presentación.

 

Curiosamente, los únicos personajes que conservan algo de cordura son los abuelos, padres del personaje de Marián Álvarez, representantes de una generación que observa con cierto estupor el delirio competitivo de los adultos actuales.

 

 

La noche: correr contra los fantasmas

 

La tercera y última película de la jornada fue Corredora, dirigida por Laura García Alonso, un drama que aborda la salud mental con notable sensibilidad.

 

La protagonista es Alba Sáez, que interpreta a una joven atleta marcada por la muerte de su madre en un accidente. Ese trauma desencadena un episodio de delirio paranoide, que culmina en un grave accidente.Tras el ingreso hospitalario y el tratamiento con neurolépticos, la película se centra en su difícil proceso de reconstrucción personal.

 

Junto a ella destacan Marina Salas, en el papel de su hermana, y Álex Brendemühl, un actor que siempre aporta profundidad y matices a cualquier historia en la que participa.

 

Corredora es una película sencilla en su planteamiento, pero interesante en su mirada. Retrata con bastante precisión ese universo del pensamiento paranoide que tantas veces resulta incomprensible para quienes lo observan desde fuera. Más que una historia sobre el deporte, es un relato sobre la fragilidad mental y la posibilidad —siempre compleja— de volver a levantarse.

 

 

Un festival que vuelve a latir

 

Así terminó la primera jornada del Festival de Málaga, con tres películas que, cada una a su manera, hablaban de la vida cuando ésta se complica: la vejez, la presión social o la enfermedad mental.

 

Málaga volvió a demostrar que no es solo un festival de alfombra roja. Es también un lugar donde el cine se encuentra con la vida cotidiana, donde las historias pequeñas adquieren dimensión universal.

 

Y apenas es el primer día. El festival acaba de empezar.

 

 

Gema Santamaría – Crítica de cine. Colaboradora de Nueva Alcarria

 

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9 lunas – 2026 – Patricia Ortega – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

8/03/2026

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Embarazo, identidad y una capa de almíbar que casi empalaga

 

Patricia Ortega es una directora y guionista venezolana nacida en 1977, con una filmografía todavía breve pero bastante visible en el cine de autor reciente.

 

Su ópera prima fue Yo, imposible (2018), y después firmó Mamacruz (2023), que le dio bastante proyección internacional.

 

Ahora presenta 9 lunas, escrita junto a Olmo Figueredo González-Quevedo y José Ortuño, y protagonizada por Zack Gómez-Rolls, Jorge Sanz, María León, Sara Sálamo, Fernando Guallar y Kiti Mánver

 

 

Cutrecomentario

 

La cuarta película de este segundo día del Festival de Málaga ha sido 9 lunas, de Patricia Ortega, y la verdad es que plantea un punto de partida potente: un hombre trans que todavía no ha completado su transición se queda embarazado.

 

La película se mete así en terrenos como la identidad, la maternidad, la transexualidad y la masculinidad, o sea, en un buen jardín. 

 

El protagonista está interpretado por Zack Gómez-Rolls, y su personaje vive una situación personal y social que, sobre el papel, daba para una película áspera, incómoda y con colmillo.

 

Pero 9 lunas opta casi siempre por un camino mucho más amable, más sentimental y bastante más edulcorado de lo que uno diría que pide una historia así.

 

Ahí está, para mí, uno de sus problemas gordos: la benevolencia casi general del entorno resulta poco creíble si se compara con una realidad social que sigue siendo bastante menos comprensiva y bastante más cafre.

 

Esa España tolerante, tan mona, tan civilizada, aparece aquí como si ya estuviéramos todos haciendo un máster en empatía, y no. Ojalá, pero no. 

 

Eso no impide que la película tenga momentos que emocionan. Y emocionan de verdad.

 

Es fácil entrar en el dolor de alguien que pelea por sostener su identidad frente a un mundo que le va poniendo pegas, etiquetas y miraditas de esas que no pagan alquiler pero ocupan mucho espacio. En ese sentido, la película toca fibras sensibles y algunas las toca bien.

 

Lo que pasa es que el personaje principal también tiene una deriva que complica la empatía.

 

En su intento de afirmarse en su nueva identidad masculina, a ratos se pasa de frenada y se convierte en un pequeño machirulo bastante antipático.

 

Y ahí la conexión con él se resiente, porque una cosa es entender el conflicto y otra muy distinta tener ganas de irse de cañas con el muchacho.

 

En el reparto secundario hay cosas que sí funcionan. Jorge Sanz está muy bien como ese padre que intenta adaptarse a realidades nuevas sin dejar de ser un señor de otra generación, y lo hace con naturalidad y con una vis cómica muy agradecida.

 

María León vuelve a demostrar esa capacidad tan suya para transmitir verdad popular, cercanía y humanidad sin esfuerzo aparente.

 

Y Kiti Mánver, que casi siempre sabe estar donde tiene que estar, compone una abuela comprensiva pero también exigente, sin caer en la caricatura. 

 

En resumen: 9 lunas es una comedia dramática con un tema muy actual y con buenas intenciones, que se ve sin dolor y hasta deja algún momento emotivo, pero que está demasiado azucarada y demasiado pendiente de gustar.

 

Aprueba, sí, pero con esa nota justita del alumno que cae simpático, participa en clase, pero el examen lo ha hecho regular tirando a normalito.

 

Mi puntuación: 5,56/10.

 

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Solos – 2026 – Guillermo Ríos Bordón – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

8/03/2026

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Solos (o cuatro amigos, un piso… y hora y media de terapia de grupo que nadie pidió)

 

El director Guillermo Ríos Bordón es un realizador canario que ha trabajado sobre todo en televisión y en el ámbito del audiovisual comercial.

 

Durante años ha dirigido programas y formatos televisivos y también ha participado en proyectos cinematográficos como director y guionista.

 

Con Solos se acerca a un terreno muy particular: la adaptación cinematográfica de una obra teatral escrita por Paloma Bravo, que ya había tenido recorrido sobre los escenarios.

 

El salto del teatro al cine siempre es delicado. A veces sale bien. Otras… pues no tanto.


 

 

Cutrecomentario

 

La tercera película del segundo día del Festival de Málaga fue Solos, y el título, hay que reconocerlo, tiene bastante sentido. Porque al final el espectador también se siente bastante solo… sentado en la butaca intentando sobrevivir a lo que ocurre en la pantalla.

 

La película adapta la obra teatral de Paloma Bravo, y se nota muchísimo su origen escénico.

 

Todo sucede prácticamente en un apartamento, donde cuatro amigos se reúnen para celebrar sus cumpleaños. Un planteamiento que, en teoría, podría dar bastante juego dramático.

 

El reparto lo forman Kira Miró, Carlos Santos, Alba Reina y Elia Galera.

 

Se supone que son personas que han tenido cierto éxito en la vida: profesionales con trabajos bien posicionados, vidas aparentemente encarriladas… bueno, todos menos el personaje que interpreta Alba Reina, que es profesor de instituto. Y ya sabemos que en España dedicarse a la educación suele significar más vocación que sueldo.

 

La reunión empieza con buen rollo, brindis, recuerdos y sonrisas de compromiso… pero poco a poco van saliendo rencores, reproches y viejas cuentas pendientes. Algo que, en principio, podría funcionar muy bien como retrato de una generación.

 

El problema es que todo se articula a través de diálogos interminables. Pero interminables de verdad. Conversaciones que parecen escritas a base de frases sacadas de manuales de autoayuda de aeropuerto.

 

El resultado es una sucesión de discusiones que se hacen pesadas, repetitivas y francamente irritantes.

 

Los personajes hablan, hablan y vuelven a hablar… pero casi nunca dicen nada que resulte interesante o mínimamente verosímil.

 

La cámara se obstina en sacar primeros planos y de detalle demostrando que estamos ante un producto meramente televisivo.

 

Especialmente irritante resulta la exposición sobre la depresión. Irritante y ofensivo.

 

Y eso que el reparto es competente. Pero cuando el material de base no funciona, ni Kira Miró, ni Carlos Santos, ni Elia Galera pueden hacer milagros.

 

La película además intenta rematar la función con un final melodramático, muy intenso, muy trascendente… que acaba de coronar el conjunto con una guinda bastante indigesta.

 

Lo más sorprendente de todo fue la reacción del público en la sala del festival: aplausos bastante entusiastas.

 

Confieso que aquello me dejó perplejo.

 

Aunque, pensándolo bien, la explicación más lógica es sencilla: probablemente entre el público habría muchos amigos, familiares y miembros del equipo de la película.

 

Porque si no… cuesta entender tanto entusiasmo ante un producto que, sinceramente, resulta un pequeño (gran) desastre cinematográfico.

 

Mi puntuación: 2,11/10.

 

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

 

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Día de caza – 2026 – Pedro Aguilera – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

8/03/2026

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Día de caza (o cómo meterse en el jardín de Carlos Saura… y salir con los pantalones llenos de barro)

 

El director Pedro Aguilera no es precisamente un recién llegado. Este cineasta cordobés lleva años moviéndose en el cine de autor español y en el circuito de festivales.

 

Debutó con La influencia (2007), presentada en la Quincena de Realizadores de Cannes, y posteriormente dirigió Demonios tus ojos (2017), un thriller inquietante que pasó por varios festivales internacionales.

 

También ha trabajado como guionista y ha mantenido siempre una línea de cine bastante personal, más cercana al drama psicológico que al cine comercial.

 

Con Día de caza, presentada en el Festival de Málaga, Aguilera decide meterse en un terreno peligrosísimo: revisitar uno de los grandes clásicos del cine español.


 

 

Cutrecomentario

 

Hay decisiones en la vida que requieren cierta prudencia. Por ejemplo: no discutir con tu suegra, no pedir la última ronda cuando ya llevas cuatro gin-tonics… y **no intentar rehacer una obra maestra de Carlos Saura.

 

Pues bien, Pedro Aguilera ha decidido saltarse ese último consejo.

 

En la rueda de prensa posterior a la proyección, el propio director explicó que Día de caza es una especie de revisitación en clave femenina y contemporánea de La caza (1966), la mítica película de Carlos Saura escrita junto a Angelino Fonns y protagonizada por Ismael Merlo, Alfredo Mayo, José María Prada y Emilio Gutiérrez Caba. Una película que es, ni más ni menos, uno de los grandes clásicos del cine español.

 

Así que, claro, cuando alguien dice que va a rehacer algo así, uno se pone automáticamente en modo “esto va a acabar regular”.

 

La nueva versión cambia el grupo masculino por cuatro mujeres: Carmen Machi, Rosy de Palma, Blanca Portillo y la joven Zoe Arnao. Tres amigas —más la sobrina de una de ellas— que se van a una dehesa a cazar.

 

Lo que parece una jornada campestre termina sacando a la superficie viejos rencores, reproches y tensiones acumuladas.

 

La intención es clara: igual que La caza era una metáfora feroz de la sociedad española de la posguerra, aquí se intenta hacer un retrato de la sociedad actual. El problema es que la intención no basta.

 

La película arranca con algunos elementos que recuerdan vagamente al universo berlanguiano —momentos que podrían evocar La escopeta nacional— o incluso ciertos ecos del cine rural español como Los santos inocentes de Mario Camus. Pero son solo destellos aislados, ideas sueltas que nunca terminan de cuajar en un conjunto sólido.

 

Y luego está el problema de la dirección de actores.

 

Porque con un reparto así uno espera fuegos artificiales interpretativos. Pero la cosa sale bastante torcida.

 

Blanca Portillo aparece excesiva, sobreactuada, en un registro que chirría.

 

Carmen Machi parece hacer básicamente de Carmen Machi, algo que suele funcionar… pero aquí se queda corto.

 

Zoe Arnao queda un poco perdida en medio del asunto, casi como si estuviera de invitada en la película.

 

La única que realmente se salva del desastre es Rosy de Palma, que aporta una presencia extraña, magnética, que al menos da algo de personalidad a la función.

 

Al final, lo que queda es una sensación bastante clara: la película nace de una premisa equivocada. Intentar dialogar con una obra tan gigantesca como La caza exige una humildad enorme o una idea verdaderamente brillante.

Aquí no hay ni lo uno ni lo otro.

 

Y el resultado es lo que pasa cuando alguien se mete en un berenjenal cinematográfico con demasiada confianza: la realidad termina pasando por encima como una apisonadora.

 

Mi puntuación: 4,13/10.

 

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Hangar rojo – 2026 – Juan Pablo Sallato – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

8/03/2026

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cómo vivir un golpe de Estado pegado al cogote de un capitán

 

El chileno Juan Pablo Sallato firma Hangar rojo, una película pequeña en duración pero bastante grande en impacto.

 

Del director no hay demasiada información pública ni una filmografía extensa y conocida en el circuito comercial internacional.

 

Todo apunta a que se mueve sobre todo en el ámbito del cine independiente chileno y de los festivales.

 

Con Hangar rojo parece dar un salto importante de visibilidad.

 

Y, visto lo visto, sería buena idea seguirle la pista.


 

 

Cutrecomentario

 

La segunda jornada del Festival de Málaga arrancó con una de esas sorpresas que te reconcilian con levantarte temprano para ir al cine.

 

Porque a veces pasa lo contrario: madrugas, te tragas un café malísimo del festival y luego la película es peor que el café. Pero aquí no.

 

Hangar rojo es una producción chilena rodada en un blanco y negro precioso, de esos que parecen tallados con cincel.

 

Dura apenas 81 minutos, lo cual, en tiempos de películas que duran lo mismo que una boda gitana, ya es un alivio.

 

La historia nos pega literalmente al cogote del capitán Jorge Silva durante las horas previas y posteriores al golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en Chile.

 

Ese día en el que Augusto Pinochet y compañía decidieron que la democracia era un concepto demasiado moderno para ellos y que el presidente Salvador Allende debía desaparecer del mapa.

 

El capitán es un militar de carrera: disciplinado, serio, responsable. Un tipo que cree en la cadena de mando.

 

El problema llega cuando la cadena de mando empieza a exigir cosas que chocan de frente con la Constitución y con la conciencia.

 

Ahí está el corazón de la película: el dilema moral de un hombre atrapado en medio de una maquinaria que empieza a devorar todo lo que toca.

 

El actor Nicolás Zárate sostiene prácticamente toda la película sobre sus hombros. Y lo hace con una interpretación sobria, contenida y muy inteligente. Apenas necesita gestos grandes: con miradas, silencios y pequeñas tensiones en el rostro transmite perfectamente la inquietud y el conflicto interno del personaje.

 

La película funciona como thriller político, como drama íntimo y como reconstrucción histórica. Y lo hace sin necesidad de discursos ni de grandes explicaciones. Todo se respira en el ambiente: la tensión, el caos, el miedo, la sensación de que el país se está rompiendo en pedazos.

 

En apenas hora y veinte consigue transmitir muchísimo.

 

Es de esas películas que salen pequeñas en presupuesto pero grandes en densidad dramática.

 

Ahora bien, no todo es perfecto en esta vida. Porque Sallato tiene una fijación preocupante con los planos de cogote. Mucho plano detrás del capitán, siguiendo su nuca como si la película fuera un documental sobre cervicales. Y ya se sabe: el plano-cogote es uno de los pecados capitales del lenguaje cinematográfico.

 

Aun así, el resultado es soberbio.

 

Una película seca, tensa, muy bien medida, que te mete dentro de una situación moral imposible.

 

Y lo mejor: te obliga a preguntarte qué habrías hecho tú.

 

Que es, probablemente, la pregunta más incómoda que puede provocar una película. Y también la más interesante.

 

Mi puntuación: 8,77/10.

 

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

 

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Festivales 2026

7/03/2026

 

 

 

 

 

2026

Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

 

 

 

 

 

 

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Corredora – 2026 – Laura García Alonso – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

7/03/2026

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Correr para no pensar (o cómo huir de tus propios fantasmas)

 

La directora Laura García Alonso firma Corredora, que ha presentado en el Festival de Málaga 2026.

 

No es una cineasta especialmente conocida todavía y su filmografía es muy breve, por lo que esta película funciona prácticamente como carta de presentación.

 

En bases de datos de cine apenas aparecen trabajos previos relevantes como largometraje, lo que sitúa a Corredora en el terreno de la ópera prima o del primer trabajo con cierta visibilidad dentro del circuito festivalero.

 

 

Cutrecomentario

 

Corredora nos cuenta la historia de Cris, una atleta de élite que vive en un centro de alto rendimiento y cuya especialidad es, básicamente, correr. Correr mucho. Correr siempre. Correr como si le persiguiera algo. Y, en cierto modo, sí: le persigue su propio pasado.

 

La protagonista está interpretada con bastante naturalidad por Alba Sáez, que da vida a una chica marcada por una tragedia temprana: la muerte de su madre cuando era niña. Desde entonces su vida ha sido una huida constante hacia adelante.

 

Correr como terapia, correr como anestesia emocional, correr como si el cronómetro pudiera borrar los recuerdos.

 

Pero el pasado tiene la mala costumbre de volver. Y lo hace en forma de delirios paranoides que se cuelan en su cabeza y que le empujan a comportamientos cada vez más inquietantes.

 

No estamos ante el típico drama deportivo de superación personal con música épica de fondo. Aquí la carrera es más mental que física.

 

Alrededor de Cris orbitan dos figuras clave: su hermana, interpretada por Marina Salas, y su padre, al que da vida Álex Brendemühl. Ambos representan esa mezcla de amor, desconcierto y miedo que suele rodear a la enfermedad mental en las familias.

 

Porque uno de los grandes aciertos de la película es abordar un tema que rara vez se muestra con claridad en el cine: la psicosis y los delirios paranoides.

 

La película muestra algo muy real: el enfermo muchas veces no reconoce su enfermedad y la sociedad, por su parte, tampoco sabe muy bien qué hacer con ella. A eso se suma otro detalle incómodo pero cierto: los efectos secundarios de la medicación antipsicótica pueden ser muy duros, lo que convierte el tratamiento en una carrera de obstáculos.

 

Así que Chris sigue corriendo. Corre porque no sabe hacer otra cosa. Corre para intentar dejar atrás una mente que a veces parece ir en su contra.

 

El resultado es una película interesante, bastante sólida y con un tema de fondo potente.

 

No es cine de palomitas ni pretende serlo.

 

Más bien es una historia sobre cómo convivir con una mente que, de vez en cuando, decide jugar en tu contra.

 

Y sobre lo poco preparada que sigue estando la sociedad para entender algo tan complejo como la enfermedad mental.

 

En resumen: una película que se ve con interés, que abre un melón incómodo y que recuerda que, a veces, la carrera más dura no es la que se hace en la pista, sino la que ocurre dentro de la cabeza.

 

Mi puntuación: 7,55/10.

 

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Altas capacidades – 2026 – Víctor García León – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

7/03/2026

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Mi hijo es superdotado… o eso digo yo en el grupo de WhatsApp del cole

 

Víctor García León, especialista en observar nuestras pequeñas miserias

 

El madrileño Víctor García León lleva años moviéndose con bastante soltura en el territorio de la comedia incómoda, esa que mira a la clase media con una mezcla de ironía y mala leche.

 

Debutó con Más pena que gloria (2001), una película que ya dejaba claro su gusto por los personajes algo perdidos.

 

Después firmó Selfie (2017), una sátira política muy afilada sobre el hijo pijo de un ministro corrupto que fue muy celebrada en festivales.

 

También ha trabajado en televisión en series como Vota Juan, Vamos Juan o Venga Juan, donde volvió a demostrar su habilidad para retratar el ridículo humano sin demasiada piedad.

 

Su cine suele fijarse en personajes bastante patéticos… lo cual, siendo sinceros, nos incluye a casi todos.


 

 

Cutrecomentario

 

Altas capacidades se mueve en el terreno de la comedia social contemporánea, ese territorio en el que uno se ríe… pero también se reconoce un poquito en la pantalla, lo cual siempre da un poco de vergüencilla.

 

La historia gira alrededor de una pareja interpretada por Marian Álvarez e Israel Elejalde, padres de un niño llamado Fer (Fernando para los documentos oficiales, Fer para el caos cotidiano) que empieza a dar problemas en su colegio público.

 

La solución que aparece en el horizonte es la típica fantasía aspiracional de cierta clase media: llevar al niño a uno de esos colegios privados carísimos donde, además de educar al crío, parece que también te suben el estatus social automáticamente. Algo así como comprarte un coche de alta gama… pero con uniforme escolar.

 

En medio de todo este lío aparece el jefe del personaje de Israel Elejalde, interpretado por Juan Diego Botto, que está francamente estupendo haciendo de ese jefe gilipollas que cree que es gracioso. De esos que sueltan bromitas incómodas en la oficina mientras todo el mundo sonríe por compromiso. Cada vez que aparece en pantalla la película gana bastante vida.

 

Botto demuestra, una vez más, que es un actor magnífico.

 

La película arranca con una idea bastante potente y con bastante brío.

 

Parece que va a convertirse en una sátira bastante mordaz sobre el postureo social, esa obsesión moderna por aparentar que tu hijo es un genio, un talento especial o, en el peor de los casos, un incomprendido por el sistema educativo.

 

Pero poco a poco la cosa se va suavizando. El guion prometía más mala leche de la que finalmente ofrece, y uno se queda con la sensación de que podría haber sido una comedia mucho más afilada.

 

Lo curioso es que prácticamente todos los personajes son bastante idiotas. No se salva casi nadie. Padres obsesionados con el ascenso social, entornos escolares absurdos, egos inflados… todo el mundo tiene algo de ridículo.

 

Los únicos personajes que parecen tener algo de sentido común son los padres del personaje de Marián Álvarez, que funcionan como una especie de oasis de cordura dentro del caos.

 

Y también destaca Natalia Reyes, que interpreta a la viuda de un narco asesinado cuyo hijo, Samu, también estudia en ese mismo colegio. Su personaje aporta un contrapunto curioso y bastante interesante dentro de este microcosmos social.

 

La película no aburre, avanza con soltura y tiene momentos divertidos.

 

Pero deja la sensación de que ese guion, que apuntaba maneras muy prometedoras, podría haber dado más de sí.

 

Eso sí, la idea de fondo está muy bien tirada: vivimos en una sociedad donde el postureo lo invade todo, y donde muchos padres están convencidos de que su hijo es especial, único y extraordinario… aunque a veces lo único extraordinario sea la capacidad de negarse a ver la realidad.

 

En resumen: Altas capacidades es una comedia simpática y reconocible que se deja ver con agrado, aunque uno sale del cine pensando que podría haber sido bastante más salvaje.

 

Y quizá también pensando en el grupo de WhatsApp del cole… que da para otra película entera.

 

Mi puntuación: 5,55/10.

 

 

 

 

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Calle Málaga – 2025 – Maryam Touzani – Festival de Málaga 29 (2026) – #29FestivalMálaga – @festivalmalaga

7/03/2026

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando tu hija quiere vender tu casa… y tú solo quieres bajar a comprar tomates

 

Maryam Touzani, una cineasta que mira a los personajes con cariño

 

La directora marroquí Maryam Touzani se ha convertido en una de las voces más interesantes del cine del Magreb en los últimos años.

 

Antes de ponerse detrás de la cámara fue actriz y guionista, colaborando estrechamente con Nabil Ayouch.

 

Como directora llamó mucho la atención con Adam (2019), un delicado drama sobre dos mujeres que conviven en Casablanca, y dio un paso más con El caftán azul (The Blue Caftan, 2022), una película elegante y muy celebrada en festivales que incluso fue la candidata de Marruecos a los Óscar.

 

Su cine suele moverse en territorios íntimos: personajes heridos, emociones contenidas y conflictos domésticos que terminan diciendo mucho sobre la sociedad en la que viven.

 

No es una directora de grandes aspavientos; lo suyo es la mirada tranquila y la sensibilidad.


 

 

Cutrecomentario

 

Calle Málaga llega con una buena carta de presentación: pasó por el Festival de Venecia y además fue la película elegida por Marruecos para representar al país en los Premios Óscar. Pero más allá de ese pedigrí festivalero, lo que realmente sostiene la película es un nombre propio: Carmen Maura.

 

Aquí interpreta a Mari Ángeles, una señora mayor que vive en Tánger, donde nació, hija de españoles y completamente integrada en el barrio. Su universo es pequeño pero muy reconocible: el tendero de confianza, el verdulero, el paseo por la calle y esa sensación maravillosa de pertenecer a un sitio donde todo el mundo te conoce.

 

Ese lugar se llama Calle Málaga —sí, existe de verdad— y es su pequeño paraíso cotidiano.

 

Pero claro, el cine vive de los problemas, no de la felicidad estable.

 

Y el conflicto llega cuando aparece su hija, interpretada por Marta Etura, que está pasando por un divorcio complicado. Necesita dinero y resulta que la casa donde vive la madre está a su nombre porque el padre la puso así en su día.

 

Traducido al castellano claro: hay que vender la casa.

 

Y aquí empieza el drama. Porque Mari Ángeles se encuentra de repente con una decisión brutal encima de la mesa: abandonar la casa de su vida, irse a una residencia o trasladarse a Madrid con su hija a un entorno que no conoce y que probablemente le resulte hostil.

 

La película juega con un tono muy cálido, casi de caricia emocional.

 

Touzani no busca el melodrama desatado sino algo más suave: la empatía.

 

Habla de algo bastante universal, esa curiosa ceguera que a veces tienen los hijos cuando creen que la vida de sus padres mayores ya está prácticamente amortizada.

 

Pero resulta que no.

 

Porque incluso en la tercera edad se puede seguir viviendo, eligiendo, riendo… e incluso enamorándose. Y eso le ocurre a Mari Ángeles cuando aparece en su vida un anticuario que le devuelve una chispa que parecía apagada.

 

El ritmo es tranquilo, sosegado, de esos que hoy en día algunos espectadores llaman “lento” y otros llaman “civilizado”.

 

Es una película tierna, amable y sin demasiadas pretensiones, pero precisamente ahí está su encanto: no intenta epatar, intenta emocionar.

 

Y lo consigue.

 

Además, Carmen Maura está magnífica. Tiene esa mezcla de ironía, fragilidad y carácter que hace que el personaje resulte absolutamente creíble.

 

Después de la proyección en el Festival de Málaga, en la rueda de prensa estuvo encantadora y dejó una frase muy sensata: para ella lo importante es que las películas las vea la gente, porque hacer cine para que nadie lo vea no tiene demasiado sentido.

 

No le falta razón.

 

Calle Málaga termina con un final abierto que deja flotando la pregunta sobre qué significa realmente “tener un hogar”.

 

Y sales del cine con la sensación de haber visto una historia pequeña… pero muy humana.

 

Ojalá encuentre su público. Porque es de esas películas que no hacen ruido, pero dejan buen sabor de boca.

 

Y en estos tiempos de explosiones digitales y superhéroes musculados, eso casi se agradece.

 

Mi puntuación: 7,67/10.

 

 

 

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Ser o no ser – 1942 – Ernst Lubitsch – Asociación Amigos del Cine de Azuqueca de Henares (ACAZ)

6/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Ernst Lubitsch (1892-1947) fue uno de los grandes maestros del cine clásico, nacido en Berlín y posteriormente figura clave en Hollywood.

 

Empezó como actor y director en el cine alemán mudo, donde ya destacó con comedias sofisticadas y operetas filmadas.

 

En los años veinte se trasladó a Estados Unidos y se convirtió en uno de los directores más elegantes de la comedia hollywoodiense.

 

Su estilo refinado y lleno de insinuaciones dio lugar a lo que se llamó el famoso “toque Lubitsch”.

 

Entre sus películas más celebradas están Ninotchka (1939), El bazar de las sorpresas (1940) y Ser o no ser (1942).

 

Lubitsch dominaba como pocos el arte de sugerir más que mostrar, con un humor inteligente y muy europeo.

 

Su influencia en la comedia romántica y en el cine sofisticado sigue siendo enorme.

 

Ser o no ser (1942), dirigida por Ernst Lubitsch, tuvo un impacto social muy peculiar porque se estrenó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando el nazismo estaba en su momento de mayor poder en Europa.

 

La película utilizaba la comedia y la sátira para ridiculizar a Hitler y al aparato nazi, algo que en 1942 resultaba bastante atrevido. De hecho, a algunos espectadores y críticos de la época les pareció inapropiado bromear con un tema tan trágico mientras la guerra estaba en curso.

 

Sin embargo, con el paso del tiempo la película se convirtió en un ejemplo brillante de cómo el humor puede ser una herramienta política poderosa.

 

Lubitsch desmontaba la solemnidad del nazismo mostrando a los jerarcas como personajes ridículos y mediocres, lo que tenía un claro efecto desmitificador.

 

Además, la película también fue significativa porque defendía el papel del teatro, la cultura y la inteligencia frente al totalitarismo.

 

Los protagonistas, una compañía teatral polaca, utilizan precisamente la interpretación y el engaño escénico para burlar a los nazis.

 

Hoy Ser o no ser se considera una de las grandes sátiras políticas de la historia del cine y una demostración de que incluso en los momentos más oscuros el humor puede ser una forma de resistencia.

 

Poco se puede decir de Ser o no ser que no se haya dicho ya. Una de las mejores comedias de la historia del cine.

 

Diálogos ingeniosos, divertidos, dichos a velocidad de vértigo. Con un ritmo impresionante. Sin que la trama decaiga en ningún momento.

 

Actores en estado de gracia.

 

Frases memorables. Hemos hecho con Polonia lo mismo que Joseph Tura hizo con Hamlet.

 

Es un gran homenaje a los actores de teatro. ¿Quién mejor que ellos para interpretar una trama de espías?

 

Carole Lombard está maravillosa es el núcleo de la trama y el único personaje femenino. Fue su última peli. Murió en un accidente aéreo después de regresar de una gira de venta de bonos de guerra. Lógicamente la frase de “¿Qué puede suceder en un avión?” fue eliminada de la película.

 

Miriam Hopkins fue la elección original de Maria TuraCarole Lombard interpretó el papel a pesar de la intensa oposición de su marido, Clark Gable.

 

Después de terminar el rodaje, Carole Lombard dijo a mucha gente que esta película fue la experiencia más feliz de su carrera de principio a fin.

 

Cuando el padre de Jack Benny fue a ver esta película, se indignó al comprobar a su hijo con uniforme nazi en la primera escena y salió de la sala.

 

Cuando estalla la guerra en Polonia hay una escena donde lápidas son destruidas por los bombardeos de las fuerzas alemanas. Una de las tumbas de piedra que se rompe tiene el nombre de “Benjamin Kubelsky“, el nombre de nacimiento de Jack Benny.

 

Según el libro ‘The United Artists Story‘ de Ronald Bergan: “Desafortunadamente, en su lanzamiento, Pearl Harbor había sido atacado, Alemania estaba barriendo a toda Europa, y la estrella de la película, Carole Lombard, murió en un accidente aéreo. Por tanto, ni los críticos, ni los públicos estaban de humor para reír, encontraron la película de mal gusto y cruel. A través de los años, sin embargo, recuperó sus costes de producción y se convirtió en un clásico”.

 

Ernst Lubitsch era judío, nacido en Rusia pero nacionalizado alemán, se trasladó a EE.UU. a los treinta años. Fue guionista, actor, productor pero su faceta más conocida fue la de director de más de 70 películas. Supo imprimir a todas sus obras de un carácter especial, lo que se ha dado en llamar el toque Lubitsch.

 

Como decía su colega y admirador Billy Wilder: “durante veinte años todos nosotros intentamos encontrar el secreto del toque Lubitsch. De vez en cuando, con un poco de suerte, lográbamos algún que otro metro de película que brillaba momentáneamente como si fuera de Lubitsch, pero no era realmente suyo”.

 

El toque Lubitsch era como el aroma de un buen vino que todo el mundo detecta y degusta pero que nadie acierta a explicar del todo. Estaba compuesto por un argumento elegante y sofisticado, por un refinamiento que se deslizaba a menudo hacia la ironía fina. En cada escena era tanto lo que se sugería como lo que se mostraba y, en muchas de sus películas, subyacía un erotismo tan sutil, que los censores nunca podían cortarlo, porque no se puede cortar un aroma.

 

Eran las de Lubitsch comedias de apariencia ligera pero que deslizaban un compromiso moral y social.

 

El 13 de marzo de 1947, Hollywood le dedicó un Oscar especial por toda su carrera. En el escenario sufrió un súbito dolor en el pecho. Logró recuperarse, pero ocho meses más tarde otro ataque al corazón acabó con él. Tenía 55 años.

 

Cuando terminó el entierro, Billy Wilder le comentó con tristeza al director William Wyler“Se acabó Lubitsch”. Y Wyler replicó: “Peor aún, se acabaron las películas de Lubitsch”.

 

No recuerdo cuando fue la primera vez que vi esta peli, pero desde luego fue en mi infancia en televisión. En casa la hemos visto en muchas ocasiones. Me sé las escenas y tengo risa anticipatoria, me parto antes de tiempo porque sé lo que va ocurrir.

 

Se ha injuriado a Lubitsch calificando de ligera una comedia sobre la ocupación alemana de Polonia. A mí me parece que la mejor manera de vencer a la fuerza bruta de las armas y a la sinrazón de la violencia es con la inteligencia del humor y la ironía.

 

Mi puntuación: 10/10.

 

 

 

Dirigido por Ernst Lubitsch:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Alcarria TV – Al Cine con Ramón – Goya 2026 – Los premiados, la gala, el famoseo – #Goya2026

6/03/2026

 

 

 

 

 

Programa semanal para radio y televisión dedicado al cine y a las series.

 

Coordinado por José Luis Solano y con la presencia del productor y cinéfilo Diego Gismero y con la del crítico de cine Ramón Bernadó.

 

Espacio grabado en Zoom para Alcarria TV y EsRadio Guadalajara.

 

Se analizan las películas que son estrenadas en los Multicines Guadalajara y las series de todas las plataformas de streaming.

 

Goya 2026 – Los premiados, la gala, el famoseo – #Goya2026

 

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Alcarria TV – Al Médico con Ramón – Analítica y riesgo cardiovascular: qué valores miramos y por qué importan

6/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Programa semanal para EsRadio Guadalajara y Alcarria TV, presentado por José Luis Solano, con la participación del Dr. Ramón Bernadó.

 

Este profesional con cuarenta años de ejercicio nos explica temas relacionados con la salud.

 

Se emite desde Abril de 2020 en plena pandemia.

 

Ha realizado un recorrido por diversas enfermedades, trastornos mentales y adicciones.

 

Al Médico con Ramón – Analítica y riesgo cardiovascular: qué valores miramos y por qué importan

 

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The Rocky Horror Picture Show (Musical) – 1975 – Jim Sharman – Academia de Cine

6/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

The Rocky Horror Picture Show o cuando el cine decidió ponerse corsé, medias de rejilla… y perder la vergüenza para siempre.

 

El director

 

El responsable de este delirio maravilloso es Jim Sharman, director australiano más conocido por su trabajo en teatro que por una extensa carrera cinematográfica.

 

De hecho, The Rocky Horror Picture Show (1975) es, con diferencia, su película más famosa y la que lo convirtió en una figura de culto.

 

Antes había dirigido Shirley Thompson vs. the Aliens (1972), una rareza de ciencia ficción bastante olvidada.

 

Pero su verdadero terreno era el escenario: Sharman había dirigido en teatro el musical original The Rocky Horror Show, escrito por Richard O’Brien, y fue precisamente él quien llevó esa locura escénica al cine.

 

Después su carrera en el cine fue bastante irregular, con títulos como The Night the Prowler (1978).

 

Pero nada volvió a alcanzar el impacto cultural de esta película, que terminó convirtiéndose en una de las mayores obras de culto de la historia del cine.

 

Vamos, que hizo una y le salió inmortal.

 

 

Cutrecomentario

 

En la Academia de Cine tocaba sesión especial y allí apareció uno acompañado de su adorada Gema para ver The Rocky Horror Picture Show.

 

Una película mítica, legendaria, de culto absoluto… y que, sorprendentemente, nunca había visto entera.

 

Eso sí, trozos había visto miles: números musicales, escenas sueltas, comentarios, homenajes y esas performances delirantes que cada año montan los fans.

 

Porque esta película tiene ya más de cincuenta años y sigue generando auténticos rituales colectivos. No muchas pueden decir lo mismo.

 

La Academia organizaba el pase con toda la lógica del mundo: una de sus protagonistas es una jovencísima Susan Sarandon, que este año ha recibido el Goya de Honor Internacional. Así que era una buena excusa para revisitar el asunto.

 

Y lo cierto es que la película sigue funcionando estupendamente.

 

Es una gamberrada monumental.

 

Un musical descarado, provocador, muy libre y absolutamente hijo de su tiempo.

 

Un cine que quiere romper moldes y divertirse con ello.

 

Si hubiera que definirla de forma rápida, sería algo así como The Rocky Horror Picture Show mezclando ciencia ficción serie B, sexualidad desatada y números musicales pegadizos.

 

La historia arranca con una pareja de novios bastante inocentes que acaban en un castillo donde vive el inolvidable Dr. Frank-N-Furter, interpretado por un desatado Tim Curry, que directamente se come la pantalla.

 

Lo que ocurre a partir de ahí es un festival de excesos, humor, provocación y canciones que se te quedan pegadas al cerebro como un chicle en una suela.

 

La película celebra el sexo, la libertad, lo raro, lo extravagante y lo que en los años setenta todavía escandalizaba bastante. Y lo hace con una alegría contagiosa. Hay momentos verdaderamente hilarantes.

 

Los números musicales funcionan de maravilla.

 

Canciones como “Time Warp” o “Sweet Transvestite” se convirtieron en auténticos himnos y hoy forman parte de la cultura popular.

 

Y luego están los actores: Tim Curry está sencillamente fabuloso, absolutamente desatado.

 

Susan Sarandon, jovencísima, ya apuntaba maneras.

 

Y el resto del reparto entra perfectamente en este carnaval de extravagancias.

 

Los decorados son de cartón piedra, sí. Pero eso forma parte del juego.

 

La película no pretende realismo: pretende diversión. Y lo consigue.

 

Uno sale del cine con la sensación de haber visto algo muy libre, muy divertido y muy poco frecuente hoy en día. Ese tipo de cine que simplemente quiere que el público se lo pase bien.

 

Cine gamberro del bueno. Del que ya se hace poco.

 

Por cierto, no consta que Carlos Boyero haya escrito específicamente sobre esta película.

Pero uno sospecha que probablemente diría algo parecido a: “no es mi tipo de fiesta”.

 

 

Algunas curiosidades del fenómeno

 

  • La película fracasó en su estreno en 1975. Sí, fracasó. Pero empezó a proyectarse en sesiones de medianoche en cines de Estados Unidos y se convirtió en un fenómeno de culto imparable.

 

  • Es el film que más tiempo ha permanecido en cartelera de forma continuada en la historia del cine. Décadas proyectándose en pases nocturnos.

 

  • En muchas proyecciones los espectadores van disfrazados, cantan las canciones y participan activamente en la película. Es casi más un espectáculo que una proyección.

 

  • Tim Curry ya interpretaba al Dr. Frank-N-Furter en el musical original de teatro, y repitió el papel en el cine.

 

  • Durante el rodaje, Susan Sarandon enfermó de neumonía porque muchas escenas se rodaron empapada y con frío.

 

  • El creador del musical y actor en la película, Richard O’Brien, ideó la historia como un homenaje a las películas de terror y ciencia ficción de serie B de los años 50.

 

 

En resumen: una película irrepetible, provocadora, divertida y absolutamente libre.

 

Y eso, en el cine, siempre se agradece. Aunque te obligue a salir del cine con ganas de bailar el Time Warp. Y eso ya no hay quien lo evite. 💃🕺

 

Mi puntuación: 8,55/10.

 

 

 

Dirigido por Jim Sharman:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Los miserables. El origen – Jean Valjean – 2025 – Éric Besnard – #YoVoyAlCine

6/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cómo pasar de cabreado profesional a persona decente gracias a un cura con paciencia infinita.

 

 

El director

 

El francés Éric Besnard no es ningún recién llegado. Lleva años moviéndose con soltura en el cine histórico y en ese cine francés de época que parece rodado entre pan recién hecho, barro y dignidad humana.

 

Empezó como guionista —por ejemplo en Babylon A.D. (2008), de Mathieu Kassovitz—, pero donde realmente ha brillado es como director.

 

Entre sus películas más conocidas están Le Goût des merveilles (2015), la estupenda Delicioso (Délicieux, 2021), ambientada en el nacimiento de la restauración moderna en Francia, y Louise Violet (2024).

 

Besnard suele apostar por historias humanistas, personajes que buscan redención y una puesta en escena muy pegada a la tierra.

 

Nada de artificios innecesarios: barro, campo, personas y conflictos morales. Vamos, lo que le va perfecto a Victor Hugo.

 

 

Cutrecomentario

 

Esta Los miserables: el origen se centra en la primera etapa del personaje de Jean Valjean, cuando todavía es básicamente un señor cabreado con la humanidad.

 

No es para menos: acaba en la cárcel por un delito injusto y sale de allí convertido en una mezcla entre animal herido y bomba emocional a punto de estallar.

 

La película arranca precisamente en ese punto: un tipo que ha perdido la fe en todo y que ve el mundo como un sitio donde lo único que merece la pena es devolver los golpes.

 

Pero claro, entonces aparece el famoso obispo que le da cobijo. Y ahí está el corazón de la historia: el momento en que una persona puede elegir entre seguir siendo un cabrón resentido o intentar convertirse en alguien decente.

 

No es un dilema menor. Básicamente es la eterna pregunta: ¿somos lo que nos hacen o lo que decidimos ser?

 

La película plantea esa idea con bastante inteligencia.

 

No es una versión histérica ni melodramática.

 

Besnard opta por un tono bastante sobrio, incluso naturalista.

 

Mucho exterior, paisajes que huelen a campo francés del siglo XIX y decorados que parecen reales, no de cartón piedra.

 

Se agradece: aquí no hay sensación de parque temático histórico.

 

Además, la narración está muy bien estructurada. Va directa al conflicto moral del personaje sin ponerse demasiado solemne. Algo que, tratándose de Victor Hugo, ya es mérito.

 

Otra cosa interesante es que no intenta competir con otras versiones de Los miserables. Y menos todavía con el musical cinematográfico Los miserables (2012) de Tom Hooper, que jugaba a otra liga completamente distinta: canciones, lágrimas y primeros planos sudorosos.

 

Aquí la apuesta es otra: contar el origen del personaje con un tono más contenido, más adulto, casi reflexivo.

 

Una película pensada para un público que disfruta de los dilemas morales más que de los numeritos musicales.

 

Y lo cierto es que funciona. Porque cuando una historia habla de algo tan básico como la posibilidad de elegir entre ser buena persona o convertirse en un psicópata resentido… siempre resulta interesante.

 

En resumen: una adaptación sobria, bien rodada, con un aire muy naturalista y que podría ser perfectamente el arranque de una saga dedicada a Los miserables. Y si siguen por este camino, no sería mala idea.

Por cierto, no me consta que Carlos Boyero haya escrito todavía sobre esta película. Aunque uno se lo imagina diciendo algo así como: “no está mal, pero sigo prefiriendo cuando Jean Valjean canta”. Y tampoco sería raro. 😏

 

#YoVoyAlCine

 

Mi puntuación: 7,66/10.

 

 

 

Dirigido por Éric Besnard:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Goya 2026 – Los premiados, la gala, el famoseo – #Goya2026

3/03/2026

 

 

 

 

 

 

Barcelona, ciudad de Goya y de furgón policial

 

Barcelona es un decorado natural. Eso ya lo sabíamos. Pero vestida de Goya, con su brisilla fresca y su cielo de “mejor ponte bufanda”, tenía ese punto de ciudad europea encantada de haberse conocido.

 

Susan Sarandon, Goya Internacional de Honor, dijo que era la mejor ciudad española por su gente, sus museos, su arquitectura y su gastronomía. Vamos, que si le dan cinco minutos más, se empadrona en Gràcia.

 

No desaproveché la ocasión de visitar la Sagrada Familia, que ya luce su torre central. Impresiona. Sales de allí con tortícolis y cierta sensación de insignificancia existencial. El día no acompañaba mucho para pasear, pero cayeron kilómetros como si estuviera entrenando para la San Silvestre Vallecana.

 

Eso sí: me llamó poderosamente la atención el despliegue policial. Mossos por todas partes. En el tren desde Atocha —con agentes recorriendo vagones como si buscaran a alguien que hubiera ganado un Goya sin estar nominado— y un festival de furgones en los alrededores del auditorio. Supongo que la presencia del presidente del Gobierno ayudó a que aquello pareciera más una cumbre internacional que una gala de cine.

 


 

 

Premios: la noche de Alauda Ruiz de Azúa

 

La gran vencedora moral y artística fue Alauda Ruiz de Azúa con Los domingos, que se llevó los premios gordos: película, dirección, guion,  actriz protagonista para Patricia López Arnaiz y actriz de reparto para Nagore Aranburu. Cinco Goyas de los que pesan.

 

Es verdad que Sirat acumuló seis, pero más en el terreno técnico. Mucho mérito también, pero ya sabemos cómo funciona esto: el titular se lo lleva quien conquista el trío dirección-película-guion.

 

En su discurso, Ruiz de Azúa recordó a Isabel Coixet y Pilar Miró, subrayando lo excepcional que sigue siendo que una mujer gane el Goya a mejor dirección. Y ahí el aplauso fue sincero.

 

Ojo a Miriam Garlo, hermana de la directora y protagonista, que se llevó el Goya a actriz revelación.

 

Y mención especial a Álvaro Cervantes, premiado por Sorda, que aprovechó para hablar de discapacidad con naturalidad y elegancia. Me alegré muchísimo por él… y lamenté que su hermana, Ángela, no se llevara el cabezón por La furia, porque estaba extraordinaria. Pero bueno, si lo ganó Patricia López Arnaiz, tampoco vamos a quejarnos demasiado.

 

Y el Goya a mejor actor protagonista fue para José Ramón Soroiz por Máspalomas, encarnando a ese anciano homosexual lleno de matices. Discurso en euskera, breve y contenido. Milagro en la tierra.

 

 


 

 

Una gala más corta… y más plana

 

Duró hora y cuarto menos que la del año pasado. ¿El motivo? Agradecimientos comprimidos. Nadie hizo la lista telefónica de Albacete. Incluso José Ramón Soroiz, que prometía discurso enciclopédico, fue conciso. Bien.

 

El problema no fue la duración. Fue el contenido. Mucha ristra de nombres sin relato. Mucho “gracias a todos” sin que sepamos muy bien a qué.

 

Los presentadores, Rigoberta Bandini y Luis Tosar, no estuvieron finos.

 

Guion flojísimo, cero chispa.

 

Todo muy plano.

 

El único momento con algo de vida fue el discurso institucional de Fernando Méndez-Leite, que coló la única broma decente de la noche.

 

Muy bien Susan Sarandon, generosa con España y hasta con su presidente.

 

Elegante Gonzalo Suárez en su intervención, con Maria de Medeiros entregando el Goya de Honor.

 

Y siempre estimulante escuchar a Albert Serra, que tiene más personalidad que la mitad del patio de butacas junto.

 

Pero, en conjunto, gala aburrida.

 

Más corta, sí. Más vibrante, no.

 


 

 

 

Actuaciones musicales: entre el aprobado y el ole

 

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Si el año pasado las actuaciones tuvieron más brillo que una chaqueta de lentejuelas, este año se quedaron en notable raspadito.

 

El arranque fue con Rigoberta Bandini y Luis Tosar, apareciendo desde detrás del escenario con Hoy puede ser un gran día. Ella tirando de potencia vocal, que la tiene. Él… bueno, digamos que actuar se le da mejor que afinar. Fue un inicio digno, simpático, sin fuegos artificiales.

 

Uno de los momentos más bonitos llegó con Tu Mirá. Alba Molina y Ángeles Toledano, acompañadas por 14 niños de la Escolania del Orfeó Català, se marcaron una versión emocionante del clásico de Lole y Manuel. Aquí sí hubo duende, sensibilidad y un montaje escénico impecable. Para mí, la mejor actuación de la noche. Vibró todo. Hasta los que estaban mirando el móvil, que no eran pocos.

 

Cerca de la medianoche apareció el combo pop: Ana Mena junto a La Casa Azul, mezclando español e italiano en una versión muy particular de La Bamba (con ese aire eurovisivo que siempre entra bien a esas horas). Correcto, vistoso, pero sin hacer historia.

 

El bloque catalán tuvo doble homenaje:
Bad Gyal con Arrels de Gràcia reivindicando la rumba barcelonesa al estilo Gato Pérez, y la propia Rigoberta Bandini interpretando Tot cor, del mallorquín Tomeu Penya, en catalán. Fue un guiño claro a la sede y a la identidad cultural del lugar.

 

Y luego llegó el momento serio: el In Memoriam. Este año ha sido especialmente doloroso para la Academia; una auténtica sangría de nombres ilustres.

Belén Aguilera y Dani Fernández interpretaron Si te vas mientras desfilaban los rostros de quienes nos dejaron. Silencio respetuoso y alguna lágrima furtiva.

Un homenaje, también, a Roberto Iniesta.

Belén comenzó la actuación, que subió de nivel cuando Roberto entró en escena. Es una pena porque  ella no se le entendía la potente letra de una estupenda canción.

 

En conjunto, actuaciones bien resueltas, aunque sin la chispa memorable de otras ediciones.

 

Eso sí, imagino a Susan Sarandon con el Goya Internacional en la mano, mirando a su alrededor mientras sonaba flamenco y rumba catalana a todo trapo, y pensando: “Vale, esto en Hollywood no lo tengo cada domingo”.

Y oye, por eso también molan los Goya.

 

Noche de cine y reivindicación política

 

Este año en Barcelona los Premios Goya han estado salpicados de mensajes políticos. Que si Free Palestine por aquí, que si discursos sobre genocidios y guerras por allá… El cine español se manifiesta, como ha hecho casi siempre.

 

Desde la alfombra roja hubo actores y actrices con pin de solidaridad con Gaza y mensajes pidiendo el fin de la violencia, y se notó que el conflicto israelo-palestino fue el tema recurrente de la noche.

 

En el escenario fueron frecuentes las referencias a conflictos internacionales.

 

La noche se convirtió en un altavoz moral.

 

Pero claro, las reacciones no fueron unánimes: hubo quien habló de “propaganda” y de empacho de consignas, y hasta comentarios que insinuaban que quizá sobraba pancarta en una gala que, en teoría, iba de cine.

 

Al final, el debate quedó servido: ¿son los Goya un escenario legítimo para posicionamientos públicos? ¿O debería haber más focos en las películas que en las banderas?

 

Como dijo hace poco Ana Belén (aunque hablando de cine y política en general), “todo es político, incluso la vida cotidiana”.

 

Guste o no, en esta edición los discursos, las intervenciones y los símbolos políticos tuvieron bastante protagonismo.

 

 

 

Organización y fiesta: menos brillo

 

Aquí hay que decirlo claro: organización deficiente.

 

Llegada de autobuses caótica, entrada con aglomeración impropia de un evento de este nivel.

 

Nada que ver con la calidez y el orden de Granada o Valladolid en años anteriores.

 

La fiesta posterior —3.500 invitados, que se dice pronto— parecía una macrodiscoteca industrial.

 

Música altísima, imposible conversar sin dejarse las cuerdas vocales.

 

Catering más flojo que en otras ediciones. Y no es una opinión aislada: era comentario generalizado entre académicos.

 

Barcelona no transmitió el calor popular que sí se vivió en otras sedes. Más protocolo que pasión.

 


 

 

 

El famoseo: abrazos y confidencias

 

Recorrimos la nave entera, como quien hace inspección técnica del cotilleo.

 

No vimos a todos los amigos que queríamos, pero sí nos encontramos con Diego Ferro, siempre simpático, siempre cercano.

 

Pudimos felicitar a Álvaro Cervantes y transmitirle nuestra admiración (y nuestra pequeña espinita por su hermana).

 

Conversamos un rato con Oliver Laxe, director de Sirat, entrañable y sincero como siempre.

 

Y cuando ya nos íbamos, apareció Albert Serra. Le expresé mi admiración y se arrancó con charla larga: próximo proyecto casi terminado, reparto internacional, temas de actualidad… y objetivo claro: Cannes. Muy francés él. Y muy querido allí. No me extrañaría verlo en la Croisette.


 

 

 

Epílogo

 

Viaje agotador, sí. Horas intensas, también. Pero participar en la gran fiesta anual del cine español sigue siendo un privilegio.

 

Aunque la gala sea aburrida. Aunque el catering flojee. Aunque haya más Mossos que chistes.

 

Al final, estar allí compensa. Porque el cine —cuando es bueno— siempre merece la pena. Y el Goya, con sus luces y sus sombras, sigue siendo nuestro gran ritual colectivo.

 

 

 

 

 

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Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

 

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Al Médico con Ramón – Analítica y riesgo cardiovascular: qué valores miramos y por qué importan

2/03/2026

 

 

 

 

 

 

 

Analítica y riesgo cardiovascular: qué valores miramos y por qué importan

 

Cuando hablamos de “riesgo cardiovascular” nos referimos a la probabilidad de sufrir eventos como infarto de miocardio, ictus o enfermedad arterial periférica a lo largo de los años.

 

La analítica no lo dice todo (la tensión arterial, el tabaco, la edad, el peso, la actividad física y los antecedentes familiares pesan muchísimo), pero sí aporta piezas clave: colesterol “malo” y compañía, azúcar, riñón, inflamación… y algunos marcadores “extra” que afinan el tiro cuando hay dudas.

 

En este artículo te explico qué parámetros analíticos se usan con más frecuencia como referencia del riesgo cardiovascular, qué significa cada uno y cómo se interpretan en la vida real (sin necesidad de un máster en bioquímica).

 

Aviso importante: los “rangos normales” de laboratorio no son lo mismo que los “objetivos” en prevención cardiovascular.

 

Una persona con alto riesgo (por ejemplo, con diabetes o con un infarto previo) puede necesitar objetivos mucho más estrictos aunque su analítica “salga dentro de rango”.

 

1) Perfil lipídico: el núcleo duro del riesgo aterosclerótico

 

La aterosclerosis (placas en las arterias) se alimenta, sobre todo, de lipoproteínas que transportan colesterol.

 

Por eso el bloque lipídico es la piedra angular. (Sociedad Europea de Cardiología)

 

Colesterol total

 

Es la suma de varias fracciones (principalmente LDL + HDL + parte de triglicéridos). Por sí solo orienta poco: puede estar “bien” con un LDL alto si el HDL también es alto, y viceversa.

 

Se usa más como punto de partida y para calcular otros parámetros derivados (como el colesterol no-HDL).

 

LDL-colesterol (LDL-C): el “malo” clásico

 

Es el objetivo principal en la mayoría de estrategias de prevención porque bajar LDL reduce eventos cardiovasculares de forma consistente. (Sociedad Europea de Cardiología)

 

Qué significa en términos de riesgo: a mayor LDL, más material circulando con capacidad de entrar en la pared arterial y formar placa.

 

Detalle importante: en prevención no se trata de “normal vs anormal”, sino de “cuanto más riesgo, más bajo debe ser el LDL objetivo”.

 

Aquí conviene insistir en algo que genera mucha confusión: no es lo mismo “estar en rango normal” que “estar en objetivo cardiovascular”.

 

Un laboratorio puede marcar como normal un LDL por debajo de 130 mg/dL. Sin embargo, una persona que ya ha tenido un infarto puede necesitar un LDL por debajo de 55 mg/dL.

 

Es decir: el número que buscamos depende del riesgo global del paciente.

 

Cuanto mayor es el riesgo, más bajo debe ser el LDL objetivo.

 

No hablamos de normalidad estadística, sino de prevención personalizada.

 

 

HDL-colesterol (HDL-C): el “bueno”… pero con matices

 

Durante años se pensó “cuanto más HDL, mejor”.

 

Hoy se sabe que el HDL alto no siempre protege, y que subir HDL con fármacos no equivale a reducir riesgo.

 

Aun así, un HDL bajo suele acompañar a síndrome metabólico y resistencia a la insulina, y por eso se considera un marcador útil del contexto metabólico.

 

Triglicéridos (TG)

 

Los triglicéridos altos suelen reflejar un “ambiente” metabólico que favorece el riesgo: exceso de calorías, alcohol, resistencia a la insulina, hígado graso, etc.

 

Además, cuando los TG están elevados, el LDL calculado puede ser menos fiable, y por eso gana peso medir colesterol no-HDL o ApoB (más abajo). (OUP Academic)

 

Colesterol no-HDL (no-HDL-C): el “colesterol aterogénico total”

 

Se calcula fácil: no-HDL = colesterol total – HDL.

 

Ventaja: agrupa todas las partículas potencialmente aterogénicas (no solo LDL) y es especialmente útil cuando hay triglicéridos altos.

 

Se está usando cada vez más como objetivo secundario. (ScienceDirect)

 

Apolipoproteína B (ApoB): contar partículas, no solo colesterol

 

La ApoB es, simplificando, “el número de partículas” aterogénicas (LDL, VLDL, IDL, etc.). Dos personas pueden tener el mismo LDL pero distinto número de partículas, y eso cambia el riesgo.

 

Cuándo es más útil: triglicéridos altos, diabetes, obesidad, síndrome metabólico o LDL muy bajo por tratamiento (situaciones en las que LDL-C puede engañar). (OUP Academic)

 

En guías americanas se considera ApoB elevada un factor “potenciador” del riesgo (risk-enhancing factor) cuando está alta. (portailvasculaire.fr)

 

Para entenderlo mejor: el LDL mide cuánta “carga de colesterol” hay dentro de las partículas. La ApoB mide cuántas partículas hay circulando.

 

Es como contar camiones frente a medir el peso total transportado. Puedes tener pocos camiones muy cargados o muchos camiones medianamente cargados.

 

Desde el punto de vista de la pared arterial, lo que importa es cuántas partículas impactan contra ella.

 

Por eso, en personas con síndrome metabólico o triglicéridos altos, la ApoB puede reflejar mejor el riesgo real que el LDL aislado.

 

 

Lipoproteína(a) [Lp(a)]: el “riesgo heredado” que no se arregla con fuerza de voluntad

 

La Lp(a) es una lipoproteína parecida al LDL, muy influida por genética.

 

Si está alta, aumenta el riesgo cardiovascular, incluso con el resto “bien”.

 

Puntos prácticos:

 

  • Se recomienda medirla al menos una vez en la vida en adultos, sobre todo si hay antecedentes familiares de infarto precoz o colesterol muy alto. (Lp(a) Forum)

  • Umbrales usados en práctica clínica: ≥50 mg/dL (o equivalente en nmol/L según el laboratorio) suele considerarse claramente relevante como “modificador” de riesgo. (AHA Journals)

 

(Bonus) Colesterol LDL ≥190 mg/dL: bandera roja

 

Sin entrar en diagnósticos aquí, un LDL muy alto (por ejemplo ≥190 mg/dL) obliga a pensar en hipercolesterolemia familiar o similar y se asocia a riesgo elevado. Esto tiene implicaciones terapéuticas claras en guías. (Bệnh viện Tim Tâm Đức)

 

2) Glucosa y diabetes: el “acelerador” vascular

 

La glucosa crónicamente alta daña vasos, favorece inflamación, disfunción endotelial y acelera aterosclerosis.

 

La diabetes, además, suele venir acompañada de dislipemia aterogénica y más riesgo renal.

 

Glucosa en ayunas

 

Es una foto puntual. Útil para cribado, pero puede variar por estrés, enfermedad intercurrente, sueño, medicación, etc.

 

Hemoglobina glicosilada (HbA1c)

 

Es una “media” aproximada de glucosa de los últimos 2–3 meses. Muy útil para detectar diabetes/prediabetes y para seguimiento.

 

Criterios diagnósticos y rangos (de forma resumida): HbA1c elevada y/o glucosa en ayunas elevada (y otras pruebas como la sobrecarga oral). (diabetesjournals.org)

 

Insulina basal / HOMA-IR (con cautela)

 

En consulta se usa a veces para estimar resistencia a la insulina, pero no es un estándar universal para “medir riesgo cardiovascular” y depende mucho del contexto. Puede orientar, pero no sustituye a los marcadores clínicos y al perfil metabólico completo.

 

3) Función renal: riñón y corazón van en el mismo coche

 

En prevención cardiovascular, el riñón no es un actor secundario. Una función renal reducida o la presencia de albúmina en orina aumentan riesgo cardiovascular de forma independiente. (repositorio.uam.es)

 

El riñón y el corazón están íntimamente conectados.

 

Cuando el riñón empieza a fallar, aunque sea levemente, se activan mecanismos hormonales y vasculares que favorecen hipertensión, inflamación y rigidez arterial.

 

Además, la albuminuria no es solo un problema renal: es un marcador de daño endotelial generalizado. Si el riñón “pierde” albúmina, es probable que el resto del sistema vascular también esté sufriendo.

 

Por eso una albuminuria aparentemente pequeña puede multiplicar el riesgo cardiovascular incluso si el colesterol está aceptable.

 

 

Creatinina y filtrado glomerular estimado (eGFR)

 

La creatinina se usa para estimar el eGFR. Un eGFR bajo mantenido sugiere enfermedad renal crónica, y eso eleva el riesgo vascular. (kdigo.org)

 

Cociente albúmina/creatinina en orina (ACR): “microfuga” que importa mucho

 

La albuminuria (albúmina en orina) es un marcador de daño vascular y renal. En guías renales se clasifica así, de forma resumida:

 

  • A1: <30 mg/g

  • A2: 30–300 mg/g

En prevención cardiovascular, una ACR elevada (≥30 mg/g) ya es una señal potente de riesgo aumentado. (repositorio.uam.es)

 

4) Inflamación: cuando el fuego de fondo se ve en sangre

 

La inflamación crónica de bajo grado se asocia a aterosclerosis y a eventos. No es “la causa única”, pero sí un modulador importante.

 

Proteína C reactiva ultrasensible (hs-CRP)

 

Es la PCR medida con método sensible para valores bajos. No sirve para diagnosticar infarto (eso es otra historia), sino para afinar riesgo en prevención, especialmente en perfiles intermedios.

 

En guías y documentos clínicos se considera hs-CRP ≥2 mg/L como “factor potenciador” del riesgo en prevención primaria, siempre interpretándolo con cabeza (si tienes una infección o inflamación aguda, se dispara y no vale para esto). (American College of Cardiology)

 

La hs-CRP no sustituye al colesterol ni a la tensión arterial. Es un afinador.

 

Su utilidad está especialmente en personas con riesgo intermedio, donde no está claro si conviene intensificar tratamiento.

 

No es un marcador específico del corazón, sino del estado inflamatorio sistémico. Por eso siempre debe interpretarse fuera de infecciones, procesos agudos o brotes inflamatorios.

 

 

5) Hígado graso y metabolismo: señales indirectas del riesgo

 

El hígado graso asociado a disfunción metabólica suele ir de la mano de resistencia a la insulina, triglicéridos altos y mayor riesgo cardiovascular.

 

La analítica hepática no “mide riesgo” directamente, pero ayuda a ver el paisaje.

 

Transaminasas (ALT/GPT, AST/GOT), GGT

 

Pueden estar normales con hígado graso (ojo), pero cuando están elevadas de forma persistente en el contexto típico, apoyan la sospecha de problema metabólico. Esto importa porque el “paquete metabólico” es el que sube riesgo.

 

6) Otros marcadores que a veces se piden (y cómo entenderlos sin volverse loco)

 

Ácido úrico

 

Se asocia a hipertensión, síndrome metabólico y eventos cardiovasculares en estudios observacionales.

 

Pero una cosa es asociación y otra “que bajarlo por bajarlo” reduzca eventos en asintomáticos: ahí la evidencia y las recomendaciones son más prudentes.

 

En resumen: puede ser marcador de contexto, no un objetivo universal de prevención. (Sociedad Europea de Cardiología)

 

Homocisteína

 

Es un marcador asociado a riesgo en algunos escenarios, pero los ensayos de bajar homocisteína con vitaminas no han demostrado beneficios claros en la mayoría de pacientes para prevenir eventos cardiovasculares. Por eso no se recomienda de rutina como “medidor” de riesgo general. (American College of Cardiology)

 

TSH (tiroides)

 

No es un marcador clásico de riesgo cardiovascular, pero hipotiroidismo no controlado puede empeorar perfil lipídico y favorecer ganancia de peso. Se pide si hay sospecha clínica o alteraciones compatibles.

 

Qué analítica pedir como “paquete” razonable para hablar de riesgo cardiovascular

 

Para un adulto en control de salud o en consulta de prevención, suele tener sentido:

 

  • Perfil lipídico completo: colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos

  • Cálculo de no-HDL (sale solo con total y HDL)

  • Glucosa en ayunas y/o HbA1c

  • Creatinina con eGFR

  • Orina: ACR (albúmina/creatinina)

  • Según el caso: ApoB, Lp(a), hs-CRP

La clave no es pedir “todo a lo loco”, sino pedir lo que cambia decisiones: por ejemplo, Lp(a) para detectar riesgo hereditario oculto, ApoB si hay triglicéridos altos o síndrome metabólico, o hs-CRP si estás en zona gris y necesitas afinar. (American College of Cardiology)

 

Cómo se usa esto en la vida real (y en la radio, sin matar al oyente)

 

  • Primero se estima el riesgo global con datos clínicos (edad, sexo, tensión arterial, tabaco, antecedentes, etc.).

  • Luego la analítica completa el mapa: si el LDL/ApoB/no-HDL están altos, el riesgo “aterogénico” sube; si hay diabetes (glucosa/HbA1c), el riesgo se multiplica; si hay albuminuria o eGFR bajo, sube mucho; si Lp(a) está alta, puede justificar una prevención más intensiva aunque lo demás parezca correcto. (repositorio.uam.es)

  • Y al final se traduce a acciones: cambios de estilo de vida, control de presión arterial, y cuando toca, tratamiento hipolipemiante y abordaje del metabolismo. (La analítica es el cuadro de mandos, no el volante).

Si tuviera que resumirlo en tres ideas muy claras:

 

  1. El colesterol importa, pero no es el único actor.

  2.  El azúcar y el riñón cambian radicalmente el riesgo.

  3.  No se trata de un número aislado, sino del conjunto.

  4.  

La analítica no predice el futuro con certeza, pero sí nos da margen para intervenir antes de que aparezcan los eventos.

 

 

 

Cierre

 

Si tuviera que resumirlo en una frase para el público general: el riesgo cardiovascular no se decide por un número suelto, sino por el conjunto, y la analítica te da pistas muy buenas sobre “cuánta gasolina” le estás echando a la aterosclerosis y si hay factores silenciosos (como el riñón o la Lp(a)) que están empujando por detrás.

 

Bibliografía y fuentes consultadas (selección)

 

European Society of Cardiology (ESC). Artículo de práctica clínica sobre objetivos y estrategias en dislipemia. (Sociedad Europea de Cardiología)

 

ESC. Página de guías de dislipemias (actualización enfocada 2025) y mención de Lp(a) como modificador de riesgo. (Sociedad Europea de Cardiología)

 

American College of Cardiology (ACC). Actualización práctica sobre Lp(a) y umbrales usados por guías. (American College of Cardiology)

 

ACC/AHA 2019 Guideline on the Primary Prevention of Cardiovascular Disease (factores “risk-enhancing”, incluyendo Lp(a) y ApoB). (AHA Journals)

 

American Diabetes Association (ADA). Standards of Care 2025: diagnóstico y clasificación (HbA1c, glucosa, OGTT). (diabetesjournals.org)

 

KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for CKD: categorías de albuminuria A1–A3 y su interpretación. (kdigo.org)

 

Revisión sobre CKD como factor de riesgo cardiovascular y papel de eGFR/albuminuria en evaluación de riesgo. (repositorio.uam.es)

 

High-sensitivity CRP como “risk enhancer” (síntesis y revisión con referencia a guías). (American College of Cardiology)

 

ApoB como marcador de riesgo y cuándo medirlo (artículo en European Journal of Preventive Cardiology). (OUP Academic)

 

ApoB: evidencia y papel en predicción de riesgo (Circulation). (AHA Journals)

 

Ácido úrico y riesgo cardiovascular (ESC e Hypertension/AHA). (Sociedad Europea de Cardiología)

 

Homocisteína: ensayos y evidencia de falta de beneficio clínico general al reducirla (HOPE-2 y revisiones). (American College of Cardiology)

 

 

(Artículo redactado, según mis indicaciones, por IA y posteriormente corregido y modificado por holasoyramon)

 

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Alcarria TV – Al Médico con Ramón – La viruela: la enfermedad que moldeó la historia y el mayor triunfo de la vacunación

26/02/2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Programa semanal para EsRadio Guadalajara y Alcarria TV, presentado por José Luis Solano, con la participación del Dr. Ramón Bernadó.

 

Este profesional con cuarenta años de ejercicio nos explica temas relacionados con la salud.

 

Se emite desde Abril de 2020 en plena pandemia.

 

Ha realizado un recorrido por diversas enfermedades, trastornos mentales y adicciones.

 

 

Al Médico con Ramón – La viruela: la enfermedad que moldeó la historia y el mayor triunfo de la vacunación

 

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El salario del crimen – 1964 – Julio Buchs

26/02/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Cuando el sueldo no da… pero la femme fatale sí pasa factura

 

Julio Buchs fue uno de esos directores todoterreno del cine español que se movió con soltura entre el thriller, el western patrio y el cine de aventuras.

 

No era precisamente un estilista, pero sí un narrador eficaz.

 

Firmó títulos como Muerte en primavera (1962), el western Antes llega la muerte (1964) o la popular El hombre que mató a Billy el Niño (1967).

 

Su cine siempre tuvo algo de producto industrial, pero sabía adaptarse al género que tocara… y aquí se mete de lleno en el noir a la española.

 

Porque sí: el cine español también tuvo su cine negro. Y El salario del crimen es un ejemplo bastante canónico.

 

Aquí tenemos a Arturo Fernández en modo policía serio —sí, serio— interpretando a un inspector joven, metódico y aparentemente íntegro, bajo la supervisión de un comisario encarnado por José Bódalo. Un rostro que era prácticamente patrimonio nacional televisivo y cinematográfico de la época.

 

Pero claro, todo noir necesita su elemento desestabilizador… y aquí aparece la francesa Françoise Brion, ejerciendo de mujer fatal con elegancia venenosa.

 

Resulta llamativo que se recurriera a una actriz extranjera para este papel.

 

En plena España franquista, quizá una actriz nacional no podía permitirse ser tan peligrosamente seductora sin que el moralómetro se disparara.

 

La historia gira en torno a la caída de este policía honrado, arrastrado a un nivel de vida que su sueldo no puede sostener. Lujos, caprichos, excesos… y la inevitable pendiente hacia el abismo. Noir clásico: la tentación no viene con pistola, sino con perfume caro.

 

El reparto se completa con caras tan reconocibles como Manuel Alexandre —en un papel de policía que la propia película se permite bromear, porque ni sus compañeros parecen creérselo—, además de Tomás Blanco, José María Caffarel y Margot Cottens.

 

La película está bien dirigida, bien armada y con una atmósfera sorprendentemente oscura para el cine español de los 60.

 

Quizá el final se entrega demasiado al melodrama, como si el castigo moral tuviera que quedar bien subrayado para pasar el filtro de la época.

 

Un noir castizo donde el crimen no paga… pero la mala vida sí se cobra intereses.

 

Mi puntuación: 7,68/10.

 

Dirigido por Julio Buchs:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Muchos besos y muchas gracias.

¡Nos vemos en el cine!

 

 

 

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No hay crimen impune – Down Three Dark Streets – 1954 – Arnold Laven

26/02/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Tres crímenes, un FBI y ni una sola femme fatale… esto sí que es innovar

 

Arnold Laven fue uno de esos artesanos eficaces del Hollywood de los 50 que quizá no tenga el aura de autor, pero sí una filmografía muy sólida dentro del policiaco y el western televisivo y cinematográfico.

 

Codirigió Sin ley y sin alma (Without Warning!, 1952) y más tarde desarrolló una carrera muy ligada a la televisión, participando en series míticas como The Rifleman.

 

En cine firmó títulos como Gerónimo (1962) o El glorioso regreso de los siete (1966).

 

No era un revolucionario, pero sabía perfectamente dónde colocar la cámara y cómo hacer que la historia avanzara sin marear al espectador.

 

Lo curioso de No hay crimen impune es que se presenta como cine negro… sin serlo del todo.

 

Es más bien un procedural de manual, casi didáctico, donde el FBI se marca un publirreportaje elegante resolviendo tres casos distintos.

 

La película arranca con el asesinato de un agente federal y, a partir de ahí, el relato se ramifica en tres investigaciones que orbitan —cómo no— alrededor de tres mujeres muy distintas.

 

Ahí aparecen Ruth Roman y Marisa Pavan, aportando matices emocionales más que tentaciones fatales.

 

Aquí no hay vamp ni humo de cigarrillo en penumbra. Hay burocracia, método y eficacia.

 

Broderick Crawford lidera la función como agente del FBI con ese rostro que parece haber sido tallado a base de expedientes y café frío.

 

Todo el conjunto desprende un aroma propagandístico bastante evidente: el FBI como maquinaria perfecta en tiempos de Eisenhower (detalle subrayado con su retrato presidiendo comisarías).

 

Y, sin embargo, funciona. Porque está muy bien rodada, con planos sobrios pero precisos, y un tono inquietante que convierte lo rutinario en desasosegante.

 

No hay glamour del noir clásico, pero sí una sensación constante de amenaza y de orden intentando imponerse al caos.

 

Un policiaco seco, sin grasa, sin femme fatale… y sorprendentemente eficaz. Como un informe bien redactado: no emociona, pero convence.

 

Mi puntuación: 7,66/10.

 

 

 

Dirigido por Arnold Laven:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Centauros de la Alcarria – Episodio 150 – La películas que siempre quisiste ver en el cine: Wilder Cinema

26/02/2026

 

 

 

 

 

 

 

El programa ampliado y extendido se puede oír en el Podcast de Centauros de la Alcarria.

 

 

Centauros de La Alcarria es un programa de cine de Nueva Alcarria, que se difunde en GuadaTV Media, con la presencia del veterano cutrecomentarista Ramón Bernadó.

 

Van a diseccionar la cartelera de los Multicines Guadalajara, hablando de estrenos y de eventos cinematográficos en la provincia de Guadalajara.

 

Sin olvidar referencias a los clásicos y las fobias y las filias cinéfilas que padecen.

 

Además todas las semanas desarrollan un debate sobre la película más interesante de la cartelera, en sección Spoiler Total.

 

Este programa se puede ver en la tele de Guadalajara, en YouTube, en Instagram y escuchar en Ivoox y Spotify. Lo puedes encontrar en mi web y en la de Nueva Alcarria.

 

Centauros de la Alcarria en Nueva Alcarria

 

Podcast de Centauros de la Alcarria

 

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SER O NO SER (Teatro y Cine) – Bichobola – Asociación Amigos del Cine de Azuqueca de Henares (ACAZ)

24/02/2026

 

 

 

 

 

 

SER O NO SER

Teatro y Cine

 

 

¡Ah, el teatro!… ¿Quiere saber lo que es teatro?

Un circo de pulgas, una ópera, un rodeo, carnavales, ballets, bailes de tribus indias, marionetas, un hombre orquesta…

¡Todo eso es teatro! Donde haya magia y ficción y un auditorio, allí hay teatro.

El pato Donald, Ibsen y Pirandello, Sarah Bernhardt y Cocteau Payaso, Lani Fontaine, Betty Grable, Rex el caballo salvaje, Leonora Luce, todo es teatro.

 

No los comprende uno a todos. ¿Y qué importa? El teatro es para todos. Así que no apruebe o desapruebe. Tal vez no sea su teatro, pero es el teatro de alguien en algún sitio.

 

“Eva al desnudo”

1950, Joseph L. Mankiewicz

 

 

 

 

 

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Sin conexión – Is This Thing On? – 2025 – Bradley Cooper – #YoVoyAlCine

24/02/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

¿Divorcio, comedia y stand-up o crisis de mediana edad con micrófono?

 

Si el matrimonio fuera una frase… sería “¿esto está encendido?”.

 

Bradley Cooper nos trae una película sobre separar sábanas, guarda compartida y reinventarse contando chistes como si tu suegra estuviera en primera fila.

 

 

Bradley Cooper, de galán a alma creativa

 

Bradley Cooper no es precisamente nuevo en esto del cine, pero su evolución de actor a director es más interesante que sus tatuajes ocultos.

 

Como intérprete lo hemos visto en pelis taquilleras y aclamadas (El lado bueno de las cosas, American Sniper). Como director debutó con A Star Is Born (2018), un dramón musical que sí emocionó y le valió varias nominaciones al Oscar, y continuó con Maestro (2023), biopic intenso sobre Leonard Bernstein.

 

Con Sin conexión (Is This Thing On?) llega a su tercera peli como director, co-escrita con Will Arnett y Mark Chappell, y vuelve a meter la cámara entre emociones adultas, humor y empatía.

 

 

El cutrecomentario

 

Esta cinta se mete de lleno en ese terreno peligroso que es el matrimonio que se acaba: sin fuegos artificiales, pero con muchos trastos recogiendo polvo.

 

Will Arnett y Laura Dern interpretan a Alex y Tess, un matrimonio de toda la vida que decide tomar caminos separados… lo que viene siendo “divorcio con clase” pero con mil dudas existenciales.

 

El giro divertido (o eso intenta) es que Alex, en plena crisis de los 50 y sin saber muy bien qué hacer con su vida, se lanza al mundo del stand-up en Nueva York.

 

Vamos, que si antes le costaba decir “te quiero”, ahora dice verdades frente a un micro. Y ahí está la gracia: ver a un tipo con crisis de mediana edad aprendiendo chistes mientras intenta no arruinar el brunch con sus hijos. 

 

El tono de la película es amable, frágil y sensible, como un buen vino que no te emborracha pero te deja pensando.

 

No esperes carcajadas estruendosas ni escenas de slapstick; aquí el humor viene de la vulnerabilidad, los silencios incómodos y las burradas que uno se dice cuando cree que nadie escucha.

 

La química entre Arnett y Dern es lo que sostiene el tinglado.

 

Él, con su humor seco y ligero, y ella, con esa presencia casi pétrea que derrite al espectador a base de miradas, hacen que la película funcione justo cuando podría haberse desplomado por exceso de introspección. 

 

Tampoco falta ese toque neoyorquino de fondo: clubes de comedia, cafés sin luz natural y madres que te juzgan mientras tomas un capuchino.

 

El resultado es un retrato sincero de cómo reinventarse después de que la placa de matrimonio deje de brillar.

 

 

 

En resumen

 

Sin conexión es una comedia dramática adulta y tierna sobre reinventarse tras un divorcio… con humor, sensibilidad y alguna que otra lágrima.

 

No es la típica comedia ligera que ves con palomitas. Más bien es como esa conversación honesta que tienes a las 2 a. m. con tu mejor amigo después de demasiados cafés.

 

Puede que no todos se rían, pero seguro que más de uno se reconoce en alguna de sus escenas.

 

¿Matrimonio? Puede que no esté encendido… pero sigue teniendo chispa.

 

Mi puntuación: 6,76/10.

 

 

 

Dirigido por Bradley Cooper:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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Little Amélie (Animación) – 2025 – Mailys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang – #YoVoyAlCine

24/02/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

Filosofía en pañales y existencialismo con chupete

 

Hay películas de animación que entretienen. Otras que emocionan. Y luego están las que te hablan de identidad, memoria y trauma infantil… cuando la protagonista todavía está aprendiendo a caminar.

 

 

Cuatro líneas sobre las directoras

 

La película está codirigida por Mailys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang, dos nombres muy ligados a la animación francesa contemporánea.

 

Vallade ha trabajado como animadora en títulos de prestigio como J’ai perdu mon corps (I Lost My Body), mientras que Han Jin Kuang ha participado en producciones como Calamity o Le Sommet des Dieux (La cumbre de los dioses).

 

Aquí dan el salto a una adaptación delicada y literaria, con un estilo visual muy cuidado y bastante personalidad.

 

 

El cutrecomentario

 

La historia sigue a una niña belga criada en Japón que vive el mundo con una intensidad casi mística.

 

Lo que en otras películas sería “una infancia exótica”, aquí se convierte en tratado metafísico con dibujos preciosistas y ritmo contemplativo.

 

Visualmente es una maravilla. Colores suaves, composición elegante, una animación que no necesita aspavientos digitales para resultar hipnótica.

 

Se nota la tradición francesa: sensibilidad, gusto por el detalle y cero estridencias.

 

Ahora bien. Que sea animación no significa que sea infantil. Esto no es para ponerle a los críos mientras haces la cena.

 

Aquí se habla de identidad cultural, de sentirse extranjera, de la construcción del yo… y de cómo una niña puede experimentar el mundo con una intensidad casi filosófica.

 

Tiene momentos muy hermosos, casi suspendidos en el tiempo. Y también algún tramo donde el lirismo roza lo solemne. Pero incluso cuando se pone intensa, lo hace con honestidad.

 

No busca la carcajada. Busca la emoción íntima. Y la encuentra más de una vez.

 

 

En resumen

 

Little Amélie es animación adulta en el mejor sentido: sensible, reflexiva y visualmente muy elegante.

 

Puede que a algunos les parezca demasiado pausada o demasiado “intensa para ser una niña”.

 

Pero tiene algo que no es tan frecuente: personalidad.

 

Y eso, en tiempos de animación clónica, ya es bastante.

 

Mi puntuación: 7,55/10.

 

 

 

Dirigido por Mailys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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El fantasma de mi mujer – 2026 – María Ripoll – #YoVoyAlCine

24/02/2026

 

 

 

 

 

 

 

Cutrecomentario de Ramón:

 

El fantasma de mi mujer – Cuando el más allá debería haberse quedado allí

 

Hay películas malas. Hay películas fallidas. Y luego está esta cosa, que consigue que uno mire el reloj como si estuviera esperando un rescate aéreo.

 

 

Cuatro líneas sobre María Ripoll

 

María Ripoll lleva años moviéndose con soltura en la comedia comercial española.

 

Debutó con Lluvia en los zapatos, que tuvo cierto recorrido internacional, y después ha firmado títulos como Ahora o nunca o No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, siempre en el terreno de la comedia romántica ligera.

 

Es una directora con oficio, que sabe rodar y que suele conectar con el público amplio.

 

Por eso duele más cuando algo sale tan rematadamente torcido.

 

 

El cutrecomentario

 

Voy a ser claro: es de lo más horroroso que he visto en mucho tiempo.

 

Una comedia catastrófica, con personajes ridículos que parecen escritos en una servilleta de bar y situaciones absurdas que se encadenan como si alguien hubiera confundido “ritmo” con “hiperactividad sin sentido”.

 

No hay gracia. No hay química. No hay lógica interna. Solo una sucesión de tonterías que te van sacando poco a poco de la película hasta que lo único que te pide el cuerpo es salir huyendo de la sala como si realmente hubiera un fantasma… pero del cine español haciendo ruidos raros.

 

No dudo de las buenas intenciones de María Ripoll. Pero la ejecución es un desastre. Y lo que ya me dejó completamente desconcertado fue escucharla comparar la película con las screwball comedies de los años 30 de Howard Hawks.

 

Por favor. Un poco de respeto.

 

Las comedias de Hawks —Luna nueva, La fiera de mi niña— eran precisión de relojería: diálogos afilados, ritmo endiablado, guerra de sexos con inteligencia y actores en estado de gracia.

 

Aquí no hay sofisticación, ni velocidad verbal, ni tensión romántica divertida. Hay ruido. Y bastante.

 

El problema no es que sea ligera. El problema es que es torpe. No es que sea disparatada. Es que es deslavazada. No es que sea blanca. Es que es blandita.

 

Y cuando una comedia no hace gracia, se convierte en un ejercicio de resistencia.

 

 

 

En resumen

 

El fantasma de mi mujer es un producto fallido. Una comedia que pretende ser desenfadada y termina siendo exasperante.

 

Sales del cine no enfadado, sino triste. Porque cuando el cine comercial español funciona, funciona muy bien. Pero cuando se estrella así, lo hace con estrépito.

 

Y lo peor es que ni siquiera el fantasma logra asustar.

 

Solo provoca ganas de desaparecer.

 

Mi puntuación: 2,22/10.

 

 

 

Dirigido por María Ripoll:

 

Ficha: En este enlace.

 

 

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