Que si es una nueva visión del cine de terror, que si te lleva por caminos desconocidos, que si te da auténtico miedo…
Reconozco que tiene un principio inquietante que se basa en dos cuestiones fundamentales: los rostros de los actores y las miniaturas.
Cuando llega el momento fundamental en la película sentí la terrible sensación que mis testículos subían por el conducto inguinal hasta mi abdomen.
Pero a partir de entonces todo va a peor.
La peli en su final se convierte en batiburrillo sin orden ni concierto, que solo desconcierta.
Se mezclan ideas pasadas de moda, hablemos de cadáveres putrefactos, señoras en los techos, posesiones, abuelas manipuladoras…
Toni Collete lo pasa fatal, sobre todo intentando convencer a su esposo de su cordura, cuestión que es imposible. Su rostro atormentado no es fácil de olvidar.
La peli comienza sugerente, pero termina defraudando.
Hollywood siempre se ha movido entre la mojigatería y el conservadurismo.
Hay algo de autobiográfico, de reivindicación personal en esta peli de Greg Berlanti.
Este director, afamado por sus series de televisión, fue censurado cuando en la mítica Dawson crece intentó que dos chicos se besaran, en unos de los capítulos de la primera temporada.
Él salió del armario después de la Universidad.
El formato de esta película es el de cine para adolescentes.
Su contexto es amable, de chicos bien nutridos, con padres comprensivos y educados, que viven en bonitos chalés con céspedes impolutos.
Hay clases limpias, Halloween, profesores cachondos, actuación fin de curso…
En este contexto idílico nuestro Simon tiene un gran problema: esconder su homosexualidad.
Todo el planteamiento que rodea el meollo favorece que sea visionada por el público al que debería ir destinada: los adolescentes.
En un mundo machirulo, que afortunadamente se va transformando, no está mal plantear la homosexualidad desde el punto de vista de la comedia facilona sin aspavientos, con cara amable.
Así resulta, posiblemente, más pedagógica.
Pero además Con amor, Simon es una película que se mueve con soltura entre las relaciones emocionales de estos adolescentes que aunque viven de p*** madre tienen sus problemas amorosos que les llevan de c***.
Me comentaba Isabel, una de las taquilleras de Los Multicines Guadalajara, que había atraído a mucho público juvenil. Eso me alegra una barbaridad.
Hay escenas realmente brillantes en la peli como ese planteamiento tan lógico de poder considerar la heterosexualidad como la homosexualidad.
¿Porqué tiene que declarar su orientación sexual los gays (“salir del armario”) y no los heteros?
Dos historias entre parejas. Un desencuentro y un encuentro.
La voz en off domina el primer relato. Me pregunto que hubiera sido de esa historia quitando ese detestable recurso. Pues yo creo que más enigmática, más abierta, mejor.
La segunda parte del corto se basa en un diálogo entre dos antiguos novios donde Maggie Civantos demuestra sus dotes de formidable actriz. En solo unos minutos se emociona y nos emociona.
Como dice su protagonista: “así es la vida“.
No soy nadie para dar consejos, pero Borja, no uses la voz en off, cuenta tus historias con imágenes y diálogos. No hace falta explicarlo todo.
Ha sido la ganadora del Feroz Cinema Jove 2018 al mejor cortometraje.
Tesa Arranz, figura clave de La Movida Madrileña y cantante del grupo Zombies, nos enseña sus retratos y nos cuenta, a ritmo frenético, sus vivencias de sus años de juventud.
No se corta un pelo en poner a parir a ídolos de esa época y en contar cuestiones muy personales.
El interés no está en este corto documental, sino en el personaje, una fuente arrolladora de información y, tal vez, de sabiduría.
Una emotiva historia de amistad entre una joven y un niño que están solos y son perseguidos.
En trece minutos Eric Boadella nos cuenta una historia, con unos pocos datos, pero que conforman un relato convincente y abrumador que me ha llegado al corazón.
Un corto que es drama, comedia, terror, costumbrista, docudrama con toques de fantástico.
Una historia original que casi es una escusa para mostrar el verdadero espíritu valenciano rural, con sus fiestas, sus sillas en la calle, sus paellas, su arroz al horno y sus señoras mayores con batita.
Divertido y ameno.
En un festival valenciano seguro que se lleva el premio del público.
Blaxploitation o filmes de explotación negra fue un movimiento cinematográfico que tuvo lugar en los Estados Unidos a principios de los años 1970 con la comunidad afroamericana como protagonista principal y que consistió en un boom de cine negro con bandas sonoras de conocidos artistas de la época.
La escena clásica del blaxploitation es la persecución de coches por la ciudad con música funk de fondo.
Este tipo de cine nació en medio del gran éxito del cine de explotación y tenía como audiencia potencial público de raza negra de entorno urbano, aunando las características generales de varios subgéneros exploitation, como el “sexploitation”, el “stoner”, el “Shock exploitation”, etc.
Esta década dorada del cine afroamericano es el fruto de un crecimiento progresivo tanto del público como de los artistas negros en los Estados Unidos.
Hasta los años 1950, las películas hechas por negros y para negros estaban relegadas a una especie de ghetto cinematográfico que recibió el nombre de race movies.
Ya en los años 1950, la industria permite a algunos actores negros alguna pequeña incursión en sus filmes, casi siempre en papeles secundarios. Uno de los actores más célebres de esta época fue Sidney Poitier.
Una década más tarde, los movimientos sociales de los negros, capitaneados primero por los Black Power y a mediados de la década de 1960 por los Black Panthers (Panteras Negras), fueron generando un hervidero cultural que se convertiría en el caldo de cultivo del blaxploitation.
Algunos novelistas negros criticaron abiertamente los métodos violentos de estos grupos, parodiándolos e ironizando sobre ellos, de manera que por primera vez la cultura afroamericana se rebatía a sí misma.
En este contexto, en 1970 fue llevada al cine la novela Cottom Comes, de Chester Himes, de la mano de Ossie Davis. Una historia ambientada en el Harlem, protagonizada por actores negros y con una banda sonora de funk-soul.
Éste sería el embrión de la obra destinada a dar el pistoletazo de salida definitiva al género: Las noches rojas de Harlem (Gordon Parks, 1971).
En ella, un apuesto y viril detective, interpretado por Richard Roundtree, recorría las calles del Harlem buscando a la hija de un conocido capo local, tarea para la cual, por otra parte, no renunciaba a emplear los métodos más expeditivos.
En ésta se asentaban ya todas las características, que más tarde se convertirían en tópicos, del género.
Pelos a lo afro, gafas inmensas y pantalones acampanados.
Aun así, en ella todavía no aparecía quien terminaría siendo la musa absoluta del blaxpoitation, Pam Grier, la protagonista de Jackie Brown (dirigida por un reconocido fanático del género, Quentin Tarantino).
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La música:
Isaac Hayes (Covington, Tennessee, 20 de agosto de 1942 — Memphis, Tennessee, 10 de agosto de 2008)1 fue un compositor, cantante, actor y productor estadounidense.
Su voz clara, sus largos desarrollos instrumentales y sus versiones de éxitos y clásicos le hicieron catalizador de la explosión de una nueva forma de entender el soul en los últimos los 60.
Autor de himnos como «Soul Man», inventor del soul sinfónico con Hot Buttered Soul(1969) y primer afroamericano en recibir un Óscar a la mejor banda sonora por la película Las noches rojas de Harlem (1971), que inauguraba el subgénero de la blaxploitation.
Seguidor de la escuela del sonido Memphis, allá por los años 70, y uno de los primeros en adentrarse en el mundo de la palabra hablada o rap.
Isaac Hayes participó en el famoso festival de Wattstax en 1972, gran concierto de música de los artistas afroamericanos más destacados en aquella época, concierto realizado en el Coliseo de Los Ángeles, en agosto de 1972.
Ese festival tuvo una gran importancia dentro de la historia de la música soul, ya que estuvieron presentes otros destacados para aquella época como Rufus Thomas, entre otros.
El festival fue considerado como el Woodstock de los afroamericanos.
Isaac Hayes interpretó con su banda el tema de la película Shaft y la ovación fue grande.
El «orgullo de ser negro» significó mucho porque Isaac Hayes una leyenda viva con ese tema tan celebrado.
Eran tiempos de tensión, de segregación racial en EE. UU., por todo lo que había pasado: el asesinato de Martin Luther King, el movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana que se hacía sentir y luchaba por su reivindicación.
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El protagonista:
Richard Roundtree (Nueva Rochelle, Nueva York; 9 de julio de 1942) es un actor estadounidense.
Es conocido por sus muchas participaciones en programas de televisión estadounidenses.
Se hizo famoso por la película Shaft en 1971 y por su participación en Terremoto.
Roundtree fue diagnosticado con una forma rara de cáncer de mama en 1993, y fue tratado con una doble mastectomía y quimioterapia.
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El director:
Gordon Parks (Fort Scott (Kansas), 30 de noviembre de 1912 – Nueva York, 7 de marzo de 2006) fue un fotógrafo, músico, escritor y director de cine estadounidense.
Se le reconoce como el primer fotoperiodista negro que trabajó para la revista Life, por ser el director de Las noches rojas de Harlem y ser uno de los encargados de documentar la “Gran Depresión” para la oficina de Administración de Seguridad Agraria (FSA).
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El comentario de Ramón:
A un detective chulito le encarga un capo local que encuentre a su hija, secuestrada por la mafia.
La trama es sencilla, los personajes son retratados a grandes trazos, solo estereotipos.
Las escenas de acción ligeramente chapuceras.
La relación del inspector de policía y John Shaft también es muy simple.
Lo que más me ha atraído es el ambiente callejero que se retrata de fondo, sin darle importancia, pero que es magnífico.
La primera escena con una cámara lejana que va a encontrar al detective Shaft es antológica.
La he visto con agrado, con cierto aire nostálgico.
Me la recomendó mi amigo Carlos, le doy las gracias.
Hacía muchos años que había visto esta peli. La recordaba en blanco y negro y pensando, pensando caigo que la vi en la tele cuando aún no la teníamos a colores, supongo que a mediados de los setenta.
El verla en color me ha sorprendido mucho. El rojo domina muchas escenas y el fuego es sorprendentemente brutal.
Hay elementos muy valiosos en esta peli.
La música de Bernard Herrmann es inconfundible y me ha transportado a un universo muy de Hitchcock.
Otro elemento que también me ha recordado al director de Vértigo es una actriz interpretando dos papeles contrapuestos, una bellísima Julie Christie.
Se nos presenta un futuro distópico con aire retro muy atractivo.
La tele es presentada como elemento de adoctrinamiento y de diversión alienante en contraposición con la lectura como estimulante del intelecto y del pensamiento.
Las amigas de Julie se muestran hipersensibles ante la lectura del relato, están acostumbradas al adormecimiento de la mente con cuestiones banales que son el núcleo de las imágenes televisivas.
Este relato me parece tremendamente actual. La caja tonta como entretenimiento de masas con vocación insustancial.
Reconozco elementos muy de François Truffaut, con esa dirección pararentemente fría y distante, dejando al espectador libre para que juzgue por sí mismo.
Coppola entre los Padrinos 1 y 2 filma esta peli mucho más pequeña.
Como todas las pelis de este director resulta una obra muy personal, muy de autor.
Me moviliza la nostalgia en mí cuando veo los artilugios de espionaje que se utilizan. Las tecnologías de ahora son increíblemente mejores.
El aspecto más interesante de la película es el personaje de Harry Caul, protagonista absoluto de la peli.
Un individuo muy eficaz en su trabajo, pero su moral católica (el elemento religioso es una constante en el cine italoamericano) le crea graves conflictos.
Las consecuencias (fatales) de una investigación le han marcado y no puede permitir que eso re repita.
Es admirado dentro de su gremio, pero demuestra ser un pardillo en asuntos sentimentales. Le toman el pelo bien tomado.
El giro final de la historia resulta intencionadamente confuso, pero es estupendo.
Las imágenes, antes de acabar la peli, del espía espiado son impactantes y quedaron marcadas en mi retina.
Gene Hackman es el sustento de la película y está espléndido, hombre atormentado, un poco crepuscular.
Destacar la presencia de secundarios estupendos.
John Cazale que solo hizo cinco pelis, pero todas ellas míticas y fue Fredo en El Padrino.
Cuando Jose preguntó en el Taller de Cine de Azuqueca de Henares si la habíamos visto no supe qué responder, pero cuando comencé a verla la recordé inmediatamente y me vinieron a la cabeza esas imágenes finales.
Esta semana hemos conversado en Los Multicines Guadalajara, con Pablo Bellido, diputado socialista al Congreso que ha vivido “como una película” estos días apasionantes de la política española.
Se crió viendo la saga Star Wars, pero después su género favorito no es la ciencia ficción, aunque aprecia 2.001. Odisea del espacio.
Su director favorito es Stanley Kubrick, aunque la peli que marcó su adolescencia fue Ben-Hur.
Muchas veces me comentan que hablo demasiado y una supuesta entrevista se convierte en un diálogo. Lo siento, no puedo evitarlo.
Pablo Bellido demuestra lo buen cinéfilo que es. Hemos pasado un rato estupendo.
En el Festival de Málaga dos miembros de la directiva la AICE (Asociación de Informadores Cinematográficos), Pedro Vallín y mi amigo David Martos, nos anunciaron que iba a ver un encuentro de la prensa en el mes de Junio en Tudela.
Yo pensé una especie de ejercicios espirituales de cine comiendo verduras.
Hace un par de semanas este proyecto se materializaba en “Lo que viene“.
Durante cuatro días, en la principal ciudad navarra por donde pasa el Ebro, nos van a ofrecer a los miembros de la AICE analizar el estado del sector y avanzar los proyectos y estrenos que marcarán la segunda mitad del año 2018.
Vamos a poder disfrutar (o no) de premieres, presentaciones de series y pelis, mesas redondas y masters classes.
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Podremos ver la peli de Antonio Hens con Carmen MauraOh! Mammy Blue o los dos primeros capítulos de El día de mañana dirigida por Mariano Barroso con Aura garrido.
En las Master classes tendremos a Diego San José, guionista de ‘Ocho apellidos vascos’ y de los Premios Feroz 2017 y 2018, moderada por Pepa Blanes, admirada periodista de La SER.
O a María Guerra, directora del programa de cine ‘La Script’ y futura presidenta de la AICE.
Habrá Mesas Redondas sobre temas muy diferentes: “Paridad obligatoria en todo“, “Hacemos más películas y series de las que podemos“, “Porqué el sector audiovisual tiene que elegir Navarra“, “Falso autónomo o morirse de hambre“…
Yo propuse hacer una sobre La información de cine en provincias con la siguiente argumentación:
“En todas las provincias españolas hay prensa, radio y televisiones locales que ofrecen información cinematográfica o espacios dedicados al cine.
Los informadores y críticos que hacemos esta labor nos encontramos con muchas dificultades.
No suele haber pases de prensa, ni ningún evento para dar información sobre estrenos, a diferencia de Madrid y Barcelona.
En muchos casos ni siquiera nos acreditan en los cines locales, o las multisalas, teniendo que pagar nuestra entrada, como un espectador más.
Al trabajar en medios pequeños, en la mayoría de los casos los festivales son costeados por nosotros mismos.
Todo ello es combatido con entusiasmo y dedicación por nuestra parte.
Sobre esta problemática que no viven los periodistas de Madrid y Barcelona, sería interesante, en mi opinión, debatir e intentar buscar alternativas.
El objetivo de esta mesa sería hacer una puesta en común de estos problemas e intentar buscar soluciones.”
La AICE aceptó mi propuesta y me pidió algún título alternativo más vistoso. Propuse varios:
La información de cine en provincias
Las miserias de la crítica de provincias.
Fuera de Madrid y Barcelona, ¿hay crítica de cine?
En provincias si quieres hacer una crítica primero pagas la entrada.
Críticos de provincias. Críticos de segunda.
¿Sirve de algo ser crítico en provincias?
Se eligió este último. Según me han informado va a participar Pedro Vallín, presidente cesante de la AICE que ahora ocupa un alto cargo en La Vanguardia, pero que empezó como crítico local y algún periodista de Tudela. Seguro que lo pasaremos fenomenal.
Voy acudir con mis amigos Ricardo Arrakis y Pepe Málaga.
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Todo lo cual garantiza un fin de semana muy cinéfilo y muy divertido.
No faltaremos a los eventos extracinematográficos como la visita guiada a Tudela o la excursión a las Bardenas Reales.
Sin olvidar la maravillosa y sana gastronomía tudeladana (cogollos, borraja, espárragos, alcachofas, menestra, jarretes, costillicas, calderete, mantecados, mafareles, manjar blanco…).
Más información sobre lo que viene en su web: http://loqueviene.es/.
En este capítulo, que conforma una tercera temporada de la serie, Jorge Sanz está muy cambiado.
Por un lado asiste a sesiones de psicoterapia y ha conseguido abandonar las drogas, incluido el alcohol.
Su terapeuta llega a darle el alta. Lo que provoca una vibrante reacción de Aitana Sánchez Gijón, que está maravillosa en un monólogo espectacular.
Ahora tiene éxito (de nuevo). Publicidad, series, incluso cine con la continuación de La niña de tus ojos (La Reina de España).
Jorge Sanz se descubre como insensible con la inmigración, pero termina demostrando su gran corazón, porque en el fondo (aunque él no lo sepa) es una buena persona.
Su relación con Úrsula Corberó me parece de lo más realista. Por cierto, esta actriz me caía fatal, pero cuando la conocí en persona mi opinión cambió radicalmente. Comprendo el enamoramiento de Jorge.
Su anterior representante Amadeo Gabarrón (Eduardo Antuña) ha creado una relación de dependencia con Sanz, porque este actor tiene una gran capacidad de seducción y magnetismo.
Esta tercera entrega me ha gustado tanto como las otras. David Trueba sabe trasladar bien al espectador sentimientos encontrados.
En el último Festival de Málaga me encontré con Jorge Sanz, estaba con Luis Alegre. No puede resistir la tentación de saludarlos.
Diego Gismero me hizo unas fotos con Jorge, que estuvo muy simpático. Pero cometí un grave error. Por la mañana había visto un documental sobre Alejandro Sanz.
Mientras me hacían las fotos estuve llamándolo Alejandro. El pobre Jorge no dijo nada, tal vez acostumbrado.