Aquí cambian de director, pero los personajes y el tono son los mismos.
Leyendo las críticas de las pelis anteriores compruebo que podría hacer copia y pega.
Estamos ante un buen nordisk noir, con sus elementos característicos: protagonista antipático, trama que se desarrolla en dos tiempos, una Dinamarca escasamente atractiva, corrupción moral en la cumbre de la Sociedad del Bienestar y crímenes horrorosos.
Está claro que se tiende hacia la comercialidad, suavizando la historia y los personajes para que sean más digeribles.
Lo importante a Elena le ha gustado mucho y yo me he entretenido.
Película diseñada para el lucimiento dramático de Julia Roberts.
La Novia de América se quiere llevar un Oscar.
Se cuenta el regreso a casa por Navidad del hijo toxicómano perdido.
Me suena a alguna peli ya vista antes.
El problema, para Julia, es que Lucas Hedges se la come por las patas.
Se nota demasiado que ella quiere ganar premios, en cambio su hijo en la ficción compone un personaje realista y sincero, con los mínimos recursos gestuales, pero los precisos, eclipsando a la Roberts que está sobreactuada.
Su interpretación me saca contínuamente de la película. Me impide disfrutarla.
Curioso que la mayoría de los espectadores que nos acompañaban era señoras de una edad.
Se trata de un producto pensado para madres o incluso abuelas jóvenes, que pueden identificarse, aunque sea a lo lejos, con la protagonista.
El director Peter Hedges me parece interesante, rueda bien esta peli de vocación pequeña y autoral, pero se ha equivocado con la intérprete principal, que seguro no se ha dejado dirigir.
A la peli sin contar a Julita le doy buena nota. Con ella se queda en mucho menos.
Me acompañan dos grandes de la crítica cinematográfica, Ricardo de Madrid (Destino Arrakis) y Santiago de Guadalajara (Cinefagia 80).
Un intento de actualización (el enésimo) del mito de ladrón que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.
Ahora lo que ocurre es exactamente lo contrario, se roba a los pobres para dárselo a los ricos.
En esta versión la renovación consiste en el vestuario, como de diseño del siglo XXI, las peleas, mareantes que no sabes lo que ocurre, el mensaje político, estilo 15M, el protagonista, con pinta de tontico, y poco más.
Con todos esos ingredientes ha salido un bodrio de tomo y lomo.
Una peli aburrida e indigerible, en la que todo chirría y en la que ni siquiera puedes conciliar el sueño (una siesta siempre es un buen plan B), porque el cabreo te lo impide.
A esta peli y a su director les deseo lo peor (cinematográficamente hablando, en lo personal que tengan una felicidad completa).
Me molesta especialmente que el discurso revolucionario de Podemos se pervierta para convertirlo en una pésima parodia.
Roberto Álamo encarna a un bombero que no consigue superar la pérdida de su esposa.
Padece alexitimia, la incapacidad para comprender y expresar sentimientos.
Vive en un aislamiento emocional, que no deja de ser un mecanismo de defensa para evitar el tremendo sufrimiento que padece y no es capaz de digerir.
Mis conocimientos psiquiátricos son limitados. No quiero dar lecciones, sino intentar explicar lo que la película me ha trasmitido.
El film se sostiene gracias a la gran interpretación de Álamo, que sabe, a pesar de su economía gestual, comunicar la desolación que padece.
La niña Claudia Placer le da réplica magníficamente.
La trama que se plantea con el doctor interpretado por el gran Pedro Casablanc es menos creíble, pero tampoco imposible.
Me ha parecido una peli muy valiosa, con grandes actuaciones.
El bilbaíno Ibon Cormenzana cumple con una dirección enérgica. Es productor y guionista. Como director es su tercer largo, con tres cortos más en su haber.
Asombroso que los franceses nos cuelen cincuenta pelis al año y producciones de calidad y competencia como ésta pasen sin pena ni gloria por la cartelera.
La vi en alguna proyección en la tele y no llamó mi atención, con el tiempo se ha convertido en peli de culto.
El spaghetti western no es un género que me entusiasme. Soy más de pelis clásicas del Oeste.
Veo una versión extendida de visionado en los USA de casi 3 horas, gentileza de mi amigo Ricardo (Destino Arrakis).
Sorprendentemente la disfruto bastante.
Me gusta el alargamiento (innecesario) de las escenas, que consigue tengan un carácter más épico.
Leone lo logra a base de insertar primeros planos de los actores. Resulta maravilloso ver sus rostros sudorosos y polvorientos, dando un realismo al conjunto de la historia, que analizada mínimamente no es muy convincente, que digamos.
Las escenas de batallas entre los dos ejércitos americanos son un poco de palo, pero lo cierto es que los reclutas del ejército español dan el pego.
Las más de dos horas y media de metraje las aguantamos bien.
A Elena no le gusta nada y llena su calificación de argumentos.
Pero la peli ha ejercido en mí una cierta fascinación y mis sentimientos son contradictorios.
Por un lado reconozco que su duración es excesiva, que su estructura narrativa deja mucho que desear, con lagunas de guión, con muchos cabos sin atar.
Con escenas francamente alargadas de muy mal gusto y desagradables.
Pero encuentro elementos valorables como la relación entre el arte (la danza en este caso), con el dolor, el sufrimiento y el sacrificio.
La perfección como vínculo con la destrucción y con el mal.
Una muy adecuada música crea buenos momentos de intriga, evitando los sustos.
El gore está bien dosificado, pero hay imágenes que dan bastante asquete.
El estilo de baile, tan intenso, tan físico, no termina de convencerme.
Tilda Swinton muy parca en gestos, bastante turbadora.
Estupenda Dakota Johnson, que va ganando puntos desde que dejó de ser la mojigata de Cincuenta sombras de Grey. Esta actriz termina convirtiéndose en la gran baza de la peli.
El Spaghetti western es un género del que nunca he sido devoto.
Tal vez mi admiración por el western clásico me haya impedido apreciar esta revisitación europea del género norteamericano por antonomasia.
Cuando se estrenaban en los cines estas películas y pude ir a verlas, me parecieron basura comparadas con las que había visto en la tele de John Wayne.
Me asombra que haya incondicionales de este género y que mantengan una relación casi religiosa con la peli de Sergio Leone,El bueno, el feo y el malo.
Sé que la he visto, pero casi no la recuerdo.
Yo admiro a Leone por esa maravilla que es Érase una vez en América.
La verdad es que el entusiasmo de estos frikis es contagiosa.
Me asombra y maravilla, el tesón, la paciencia y el esfuerzo que han derrochados estos cinéfilos.
En el norte de la provincia de Burgos hace cincuenta años se rodaron varias escenas de este spaghetti western y la asociación Sad Hill decidió reconstruir esos escenarios con la ayuda de seguidores de muchas partes de España y Europa.
Lo mejor de este documental son las anécdotas sobre el rodaje y el entusiasmo de sus protagonistas.
He decidido volver a ver El bueno, el feo y el malo.
Estos forofos se han salido con la suya.
Por cierto Carlos Boyero ha escrito de la peli de 1966: “celebérrima estupidez“.
Adaptación cinematográfica de ‘Las viudas‘ (‘Widows‘), miniserie británica de 1983.
Estamos ante una producción que se apunta a la moda de pelis protagonizadas por mujeres, que por cierto, ya era hora.
Las cuatro protagonistas son personajes interesantes y sus intérpretes estupendas, Verónica (Viola Davis), Alice (Elizabeth Debicki), Linda (Michelle Rodriguez) y Belle (Cynthia Erivo).
Mezcla política. corrupción y atracos. Cuestiones, que si lo piensas bien, encajan a la perfección.
A mí me ha dejado muy mal sabor de boca y una lamentable sensación de producto fallido.
La peli me impresiona repleta de tópicos, de juegos efectistas, de lagunas en su guión.
Ni siquiera Robert Duvall me parece acertado.
Pero lo que más me molesta son las escenas ridículas que se suceden en la trama.
Además me parece sumamente pretenciosa, con trama de telefilm e ínfulas de gran drama..
Es como si debajo de un vestido de alta costura descubriéramos que hay una bata de andar por casa.
Steve McQueen se llevó el Oscar con la sobrevalorada 12 años de esclavitud, y con eso parece que cualquier cosa que haga ya es estupenda.
Pero a mí no me la pega.
Esto es un bodrio de tomo y lomo.
¡Liam Neeson retírate!, por el bien de la humanidad.
Kursk es una peli belga, con director danés (Thomas Vinterberg). Protagonizada por un belga (Matthias Schoenaerts), una francesa (Léa Seydoux), un británico (Colin Firth) y un sueco (Max von Sydow).
Una peli muy bien construida argumentalmente.
Retrata por un lado a los marinos atrapados en este submarino. por otro a las familias, pero también está la fotografía de una Rusia descompuesta, sucia, fea, pobre, ruinosa que no terminaba de recuperarse de la época soviética.
Una Rusia empeñada en intentar mantener la imagen de potencia mundial, cuando sus recursos eran de pena.
Léa Seydoux es la esposa embarazada que levanta la voz para exigir los medios necesarios para salvar a su marido. Ella es el motor de la historia, el personaje más potente de este relato.
Hay dosis de heroísmo y emoción, bien dosificadas, para que no pensemos que nos manipulan.
Ya queda lejos el Thomas Vinterberg fundador del movimiento Dogma, una de las peores ideas de la historia del cine.
Pero hay un detalle que da calidad a esta peli, que podría haber sido una más de catástrofes más, sin pena ni gloria, es la mirada de ese niño, que parece no comprender nada y es el que más se entera.
Su mirada es la nuestra, la de un espectador que siente la necesidad de manifestar su indignación y encuentra en el gesto de este muchacho su catarsis.
‘Gigantes’ es el nuevo proyecto de la plataforma Movistar+, la cual se encuentra embarcada actualmente en diferentes proyectos de ficción televisiva de producción propia. Tras ‘La peste’ y ‘Vergüenza’, ‘Gigantes’ es la tercera serie en la que Movistar+ se pondrá en marcha. En este caso, cuenta con el apoyo de una de las figuras de la dirección más importantes de España, Enrique Urbizu, director de ‘La caja 507’ y ‘No habrá paz para los malvados’. Será él el encargado de colocarse tras las cámaras en esta nueva apuesta de ficción española.
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Comentario:
La familia es un magnífico tema para desarrollar en la ficción.
Aquí la familia Guerrero es un buen ejemplo de disfuncionalidad.
El primer capítulo es tremendo con un José Coronado que sabe impregnar de crueldad su personaje y que produce auténtico miedo.
Aunque ya no tiene presencia en el resto de los episodios su halo (maléfico) se percibe.
Los tres hermanos protagonistas están magníficamente retratados, pero aunque es una peli muy masculina, el papel de las mujeres es fundamental.
Son mujeres fuertes y decididas, con una carácter arrebatador. Hablo de las dos policías y de la esposa y la hija.
Porque uno de los grandes descubrimientos de la serie es la joven Sofía Oria, una actriz que vamos a tener en cuenta a partir de ahora, a la que le auguro un futuro estupendo.
Yolanda Torosio interpreta a la gitana Sol, una mujer de armas tomar. Maravillosa.
La serie está marcada a fuego por la violencia y la crueldad. Hay una especie de juego interno a ver quien es más malo.
Es curioso que la violencia en la realidad me repugne, pero en la ficción me parezca atractiva, incluso adictiva.
Porque he de confesar que los momentos que más he disfrutado han sido los violentos.
El último episodio me ha parecido el más flojo, alargándose innecesariamente en diálogos que no conducen a nada.
Termina anunciando una segunda temporada que no dejaré de ver.
Reparto: David Sainz, Aaron Gómez, Lucía Hoyos, Antonio Dechent, Marta Serrano,Pablo Nicasso
Productora: Televisión Española (TVE)
Género: Serie de TV. Comedia. Musical | Serie Online. Música
Web oficial: http://www.rtve.es/playz/mambo/
Sinopsis: Julio Mambo (David Sáinz) fue una estrella infantil internacional hasta que dejó de ser niño. En la actualidad es un perdedor que se resiste a aceptar que ha tocado fondo.
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Comentario:
En 2008 conocí a David Sainz por su webserie Malviviendo.
Este FESCIGU lo vimos en un estupendo requetecorto.
Me alegra que haya hecho esta nueva serie para PlayZ de RTVE.
Fiel a su estilo habitual nos presenta una cutrecomedia musical.
Habla de la amistad y de la fama, con un humor amargo con sabor a fracaso, retratando la realidad de muchos treintañeros que no encuentran muy bien su sitio en la vida.
Personajes muy potente, retratados con trazo grueso, pero que resultan entrañables y a los que les coges cariño, porque los sientes desvalidos.
Me lo he pasado fenomenal viéndola, pero he disfrutado especialmente con las canciones, que son impresionantes, muy certeras en reflexiones y desternillantes.
Veré en breve la segunda temporada.
Tengo pendiente ver sus anteriores producciones: Colega canario y Entertainment.
Primero por sus múltiples premios, Óscar incluido.
Segundo porque el cine musical me entusiasma.
Pero mis expectativas se han visto truncadas.
No he sido capaz de apreciar este estilo de danza, demasiado vanguardista para mí. Me he quedado estancado en West Side Story, en Bob Fosse y en Gene Kelly. Lo siento.
Tampoco esta peli me ha servido para conocer a la coreógrafa Pina Bausch.
No es una biografía de la bailarina, solo nos da alguna pista los escasos apuntes, de los artistas que la rodearon, que van salpicando la peli.
De hecho, este personaje me ha parecido muy enigmático, o incluso hermético.
Alguno de los bailarines afirmaba que en 22 años solo le dio una indicación, tan ambigua, como desconcertante.
En realidad tampoco es un documental.
Este género muestra la realidad y aquí las coreografías que se nos presentan son grabadas específicamente para la peli. Son ficción, no documental.
Solo alguna pincelada de la diva en su juventud es de verdad documental.
Las imágenes que Wim Wenders nos va ofreciendo tienen en general una gran belleza formal, pero el estilo mecánico y convulsivo de los bailes no me llega al corazón.
Mi amigo Daniel afirmaba al final que no nos habíamos dormido, haciendo referencia implícita a Rafa y un servidor. Yo le repliqué que veníamos con la siesta puesta.
Nuestro amigo Carlos salió diciendo que le había parecido un horror. Además pensaba que iba a durar 45 minutos y los cien minutos se le hicieron interminables.
Yo sé la ilusión que ponen Susana y Jose en la elección de las películas. Me desagrada que no me agraden. Ésta, al parecer, fue elegida por votación popular. Espero que haya gustado a los que la votaron. Yo, antes de verla, la hubiera seleccionado también.
“Detrás de cada momento histórico siempre hay alguien haciendo las camas”. Esta es la premisa de la propuesta de Movistar + creada por Paco León y Anna R. Costa. La serie, que cuenta una realista historia de la alta sociedad en plena etapa franquista desde la perspectiva del servicio, está protagonizada por Inma Cuesta en el papel de Ana Mari, una asistenta analfabeta que sirve a la actriz Ava Gardner (Debi Mazar) durante el tiempo que vivió en Madrid. Además de dirigir el proyecto, Paco León interpreta al esposo de Ana Mari, Manolo, que es además el chófer de la mencionada estrella Hollywoodiense. La historia, que gira en torno a Gardner, recrea acontecimientos reales en los que esta intérprete estuvo presente, como el bautizo de Antonio Flores o la muerte de Ernest Hemingway.
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Comentario:
Anna Costa y su esposo Paco nos presentan esta crónica, en clave de comedia, de los años sesenta en la España del Caudillo.
Desde el punto de vista de tres sirvientes en la casa de Ava Gardner.
Durante los ocho episodios de esta primera temporada (esperemos que haya más) estos tres personajes sufren una gran transformación.
El contraste de sus vidas miserables, en blanco y negro, con la vida de lujo, desenfreno y liberación femenina de la diosa de Hollywood, es brutal.
Costa y León saben impregnar de comedia cada secuencia de la serie, es un humor amargo y triste en muchas ocasiones, pero no dejan de hacer un retrato certero y agudo de esa época.
El personaje que más me interesa es Ana-Mari, interpretando por una impresionante Inma Cuesta, en una transformación tan realista que me costaba reconocerla al principio.
Ella es una chica con dismetría, posiblemente siempre la llamaron “la coja“, en una época donde reírse de las minusvalías era lo habitual, eso le ha hecho ser “seca“.
Refugiada en su papel de instructora de la Falange, cuando va a servir a casa de la estrella se encuentra con un mundo que le repele, porque está demasiado alejado de su realidad, pero del que termina aprendiendo..
De ser de la Sección Femenina pasa a ser feminista, en una transformación personal, tan coherente como necesaria en su vida, que gracias a su cambio de perspectiva, deja de ser miserable.
Anna y Paco nos muestran los personajes famosos de la época, pero no se recrean en ellos, solo nos los enseñan para que juguemos a adivinarlos.
A Debi Mazar la identificamos desde el principio con la Gardner. Maravillosa.
Anna Castillo, perfecta.
Paco León, trapisondista de la época, con su poso machista, también estupendo.
Ante Inma Cuesta solo puedo ponerme de rodillas y adorarla.
Una serie formidable, que posiblemente, por ser comedia será menospreciada, pero estamos ante una de las grandes obras de la televisión patria.
Jota Linares debuta en el largo con este thriller político.
El meollo de la película es un secreto que esconde Nora (Natalia de Molina) y sus relaciones con el resto de los personajes.
La historia se articula a través de ella.
Tengo la sensación que las situaciones y los encuentros resultan forzados sin una dinámica ágil.
Rellena de impostura, con falta de verosimilitud.
La secreto central de la trama resulta ser poco espectacular y cuando al final lo conocí me sentí defraudado.
Daniel Grao no convence en absoluto y sus reflexiones sociales me resultan muy falsas, de manual de baratillo de segunda mano.
Me considero fan de Natalia de Molina, pero en esta ocasión me ha defraudado. Creo que está mal dirigida.
La que roba todos los planos en los que aparece es la estupenda Natalia Mateo, la actriz más potente de la película, aunque no queda nada claro que pinta en todo este fregado mal resuelto. Pero da igual, su carisma es suficiente para que embelese. Además es a la que mejor se le entiende.
El resto de los actores balbucean su texto, siguiendo la (mala) costumbre de los actores jóvenes a los que no se consigue comprender lo que dicen.
La peli tiene una moraleja feminista que es metida con calzador en la historia.
He de confesar que nunca he visitado el Museo de Arte Reina Sofía.
Sí conozco el Thyssen-Bornemisza y, en múltiples ocasiones, el Prado.
No tengo ninguna atracción hacia el arte moderno. Solo me gustan Dalí y Picasso en sus etapas menos abstractas o cubistas.
Por todo ello (o a pesar de todo) la visita que se nos ofrece con este documental me ha interesado.
En casi dos horas se nosmuestra una visión panorámica por este museo, explicando de forma sencilla las diferentes tendencias que se han sucedido en el siglo XX.
Se plantean, además, cuestiones interesantes, como ¿qué es el arte?, ¿el arte puede salvar al mundo? o el arte como elemento de disfrute de las élites.
Desconocía que este museo, además de pintura y escultura, también expone obras cinematográficas como las primeras películas abstractas de Buñuel o clásicos de la historia del cine como La ventana indiscreta.
Lo cierto es que he disfrutado y aprendido, aunque reconozco que ha habido muchas cuestiones que no he entendido.
Curiosa mezcla de documental, drama social de ficción, docudrama y falso making of.
El tema central es el cine quinqui de la transición.
Es la historia de un cineasta obsesionado con este tipo de películas que realiza entrevistas con personajes relacionados, al mismo tiempo que se nos relatan sus actividades y el contacto con la música neo-quinqui actual.
Se mueve entre la chapuza y la genialidad.
Tiene elementos muy gozosos para mí.
Por un lado el recuerdo de un cine que no puedo evitar recordar como de baja calidad como el de José Antonio de la Loma o el de Eloy de la Iglesia junto con obras maestras como Deprisa, deprisa de Carlos Saura.
Por otro el descubrimiento de grupos que en el panorama del rap actual tiene como tema central el feminismo y la actividad social.
También hay un (superficial) análisis de la transición y de la marginalidad en nuestra sociedad y en la de esa época.
Los Coen han hecho esta peli para Netflix que parece que no va a llegar a los cines, lo cual es una auténtica pena.
Está compuesta por seis relatos independientes que tiene como elemento esencial el homenaje al Western.
La fotografía, la música, la ambientación… todo está técnicamente perfecto.
Los Coen en sus treinta y tantos años de carrera profesional han sabido aplicar su sello de autor a sus películas, con una mezcla de humor y disección de los personajes que es marca de la casa y que aquí confirman.
Estos dos genios de Minnesota construyen un gran homenaje al género, componiendo un conjunto maravilloso que a mí me ha entusiasmado.
Los seis relatos tienen el toque Coen.
The Ballad of Buster Scruggs homenajea a los pistoleros, con la sabia moraleja que siempre hay alguien más rápido. También rinde tributo al Saloon típico de pueblucho del polvoriento Oeste. Con mucho sentido del humor (negro).
Near Algodones tiene como elementos centrales el atraco a un banco, los indios y la horca. Muy divertido.
Meal Ticket. El relato del espectáculo de barraca ambulante. Triste y desolador.
All Gold Canyon. El buscador de oro y las verdes praderas. Esperanzador.
The Gal Who Got Rattled. Caravanas e historia de amor, con indios. Un relato maravilloso y enternecedor.
The Mortal Remains. Rinde tributo a la diligencia, con elementos imprescindibles en el western como la mujer del predicador y los cazarrecompensas.