Se trata de una biografía de J.D. Salinger, el escritor de El guardián entre el centeno.
Esta novela no ha sido llevada al cine por expreso deseo de su autor.
No conocía nada de este novelista y la peli me ha interesado.
La parte inicial en la que recibe aprendizaje de su maestro y mentor interpretado por un poderoso Kevin Spacey es muy potente, con momentos brillantes.
Se aprende mucho de cómo ser escritor.
La peli decae cuando el personaje protagonista pasa por su crisis personal después de la Segunda Guerra Mundial, el film también entra en crisis.
El tercio final resulta muy episódico, debilidad de todos los biopics.
Lo dicho, me gustó conocer de este personaje, del que desconocía todo.
Veo The Disaster Artist que cuenta el rodaje de esta peli y ya resulta obligado visionarla.
Se habla como The Room como la peor peli de la historia del cine.
Hay muchas pelis peores, pero esta desde luego no es de las buenas, es manifiestamente mejorable.
Las escenas iniciales son como de peli porno y las escenas de cama van adornadas de una música que desde luego invita a la hilaridad.
La trama es de una simplicidad pasmosa. Se trata de una historia de cuernos.
Wiseau es guionista, protagonista, productor y director, en consecuencia es el único responsable de todo lo que es esta peli.
Hay momentos desternillantes. La madre dice que tiene cáncer de mamá y la hija responde que eso ahora se cura, sin la menor empatía.
Las actuaciones son increíblemente malas.
Destaca su actor fundamental que es de traca.
Salvaría a la protagonista femenina, Juliette Danielle, que no es tan penosa como otros actores y al menos parece simpática.
Las escenas se suceden sin mucho hilo argumental y son de una artificiosidad desternillante.
Los diálogos son excesivos, impostados y falsos, con reiteración de argumentos.
Esta peli se ha convertido en una cult movie y es típico asistir a su proyección en cines a última sesión con un público entregado que aplaude y se ríe sin control.
Verla solo en casa, como he hecho yo, es más aburrido, pero aún así reconozco que he soltado alguna carcajada.
Es mucho mejor la peli que se ha realizado sobre su filmación, pero aún así no me arrepiento haberla visto.
Por esta peli Denzel Washington fue nominado a los Oscars de este año.
Llega a España meses después de su estreno en los USA.
El personaje que interpreta Denzel marca la película y su personalidad le da carácter al film.
Se trata de un individuo con Síndrome de Asperger (o al menos eso me parece), que le cuesta empatizar con los demás y que carece de habilidades sociales.
Es muy inteligente y se sabe el Código Penal americano al dedillo.
Por todo ello es ideal para documentar casos y preparar alegatos, pero poco hábil a la hora de defenderlos en un tribunal.
Comprometido socialmente, comete un delito para beneficio suyo y rompe su integridad…
La historia es potente, pero ni ésta, ni el personaje son capaces de conectar con el espectador que no termina de empatizar con este raro individuo.
La peli naufraga con su final, poco creíble.
Tanto Colin Farrell como Carmen Ejogo están estupendos.
El primero interpretando a un abogado negociante, interesado y sin escrúpulos.
La segunda como activista con dudas existenciales.
El mejor momento de la peli es precisamente cuando Denzel se ha dejado llevar por la tentación y disfruta la vida.
No todo puede ser trabajo y compromiso, hay que dar, de vez en cuando, un gustillo al cuerpo.
Lo mejor de la tentación es caer en ella. Lo peor es el sentimiento de culpa.
He cometido muchos errores en mi vida. Uno de ellos haber visto esta peli.
Miré por encima las críticas, que no eran malas. Además actuaba mi adorada Leslie Mann.
Cuenta la típica historia de adolescentes inmaduros en día del baile de graduación y de sus padres, mucho más inmaduros.
A mí lo del baile de graduación siempre me ha parecido una eme. Lo siento.
Es curioso que funcionan mejor las historias de los jovencitos (que aún así son una pena) que la de los mayores, que resultan insufribles.
En esta supuesta comedia no esbocé ni una sola sonrisa.
Las escenas penosas se suceden sin solución de continuidad hasta llegar a cumbre de la zafiedad en la que usan una manguera para tomar cerveza vía rectal. Muy elegante.
Quede claro que críticos de prestigio como mi admirado Javier Ocaña han hablado bien de ella: “La comedia acumula virtudes en su exposición social e incluso moral con una trama de lesbianismo desarrollada con tacto, convicción, naturalidad y credibilidad“.
Yo no le encuentro ningún valor y no se la recomiendo a nadie, ni siquiera al peor de mis enemigos, no vaya a ser que se encabrone más conmigo.
Una familia de resistentes que intentan sobrevivir entre las paredes de su casa.
La guerra la oímos cuando caen las bombas y resuenan los tiros, pero también la vemos reflejada en los rostros de sus habitantes. Miedo, duelo, temor, pena, angustia, tristeza, horror.
Víctimas de la sin razón de la guerra, donde la mujer, como siempre, es la mayor víctima.
Una madre coraje que intenta mantener el tipo, cuando eso es imposible.
Un día en un piso, poco tiempo y poco espacio para contarlo todo.
Ser aséptico en el relato de un secuetro terrorista es extremadamente difícil.
Un director debe tomar partido y elegir a quien apoyar. Desde que perspectiva contar la peli.
Padilha intenta ser neutral y no le funciona.
Permanezco despistado sin saber con quien simpatizar.
¿Con los terroristas? Para nada. Además Padilha intenta dar biografía a los personajes sin éxito. La historia del palestino que perdió a su familia parece de trámite, sin fondo.
Éstos de la banda Baader-Meinhof no me inspiran tampoco la menor simpatía.
A los rehenes casi no los vemos, solo son meros figurantes.
Los dirigentes israelíes tampoco pueden ser santos de mi devoción. Shimon Peres es retratado como un belicista de primera. Yitzhak Rabin como un flojo.
Al final el que mejor me cae es el antropófago y caníbal Idi Amin, con una estética muy kitsch en su despacho con colmillos de elefante incluidos.
El montaje final del asalto militar intercalado con un potente ballet, resulta muy forzado y le quita ritmo a las dos escenas que se intercalan.
Es muy gordo que al final mi personaje preferido haya sido Idi Amin.
Esta semana hemos entrevistado, en los Multicines Guadalajara, a uno de los grandes de la radio y la tele española.
.
Nunca pude imaginar tener un honor tan elevado. Ni en mis mejores sueños pude pensar que podría dialogar con Andrés Aberasturi, que se nos descubre como un gran cinéfilo.
Una de las pelis más premiadas del año pasado que el gran Carlos Boyero califica de “apoteosis de la idiotez histriónica, insustancial, monótona y lerda“.
A pesar de lo que diga Boyero, yo le encuentro muchos elementos positivos.
Hay mucho de amor al cine en esta peli.
Tommy Wiseau es posiblemente un tontoelculo, pero tiene una inmensa ilusión en su proyecto vital relacionado con el cine y se embarca, sin tener ni idea, en un lío que no veas.
Pero eso lo han hecho cineastas que no han llegado a nada, o solo a hacer el ridículo (de eso yo sé mucho) y otros que han alcanzado la gloria como Steven Spielberg.
En la vida no todo es ilusión, pero sí una gran parte y sin ese empuje inicial no se llega ni a comenzar.
The Disaster Artist es un drama que relata un fracaso histórico, el de la realización de la peli más mala de la historia del cine, The Room que de tan nefasta se ha convertido en peli de culto, que no he visto, pero prometo hacerlo en los próximos días (y comentarla).
Esta peli también es la historia de una amistad, eso que surge, solo a veces, entre dos personas, no se sabe muy bien porqué y que hace que se ayuden y compartan experiencias y objetivos.
Y además, ¿cómo no me a gustar The Disaster Artist si habla de un rodaje caótico?
Eso que tan bien retrató François Truffaut en La noche americana, una de las pelis de cabecera de cualquier cinéfilo de pro.
Me lo he pasado fenomenal viendo The Disaster Artist, porque al igual que Tommy Wiseau yo también amo el cine (a diferencia de Boyero).
Noche de juegos puede tener muchos defectos (ritmo irregular, alguna gracieta poco graciosa, giros absurdos de guión, situaciones inverosímiles) pero me lo he pasado fenomenal.
Hay dos elementos fundamentales que la hacen muy divertida: la buena construcción de los personajes y esa maravilla de la naturaleza que es Rachel McAdams.
Los directores nos dan la suficiente información de los personajes como para que los conozcamos y nos caigan bien.
Rachel es ese tipo de actrices que está en muchas películas buenas y que destaca precisamente por no destacar.
Pero es una actriz que puede con todo. Puede hacer de periodista en Spotlight o de agente de la ley en True Detective II o salir en una peli de Wim Wenders como Todo saldrá bien.
En esta Noche de juegos mantiene el tipo en el género más difícil como es la comedia.
La peli la conduce y la salva ella.
Tuve la suerte de ir con Rubén y con mi hija Mar, que al leer la sinopsis pensó que era una peli de intriga y de eso algo tiene, pero sobre todo es una comedia negra que se ríe de las apariencias y que habla también de la amistad y reivindica los juegos de mesa.
.
.
Mi puntuación: 7,06/10.
.
.
Los directores John Francis Daley y Jonathan Goldstein:
Junto con Repulsión (1965) y La semilla del diablo (1968), esta película forma parte de una trilogía de Roman Polanskisobre los horrores que enfrentan los habitantes de apartamentos y ciudades (La trilogía de los apartamentos).
Polanski cuenta en su película con veteranos del cine de Hollywood: Jo Van Fleet , Melvyn Douglas , Shelley Winters y Lila Kedrova.
En su día tuvo poco éxito entre el público y cosechó malas críticas. En algún cine llegaron a apedrearla.
Con el tiempo se ha convertido en una peli de culto.
Trelkovsky es un muchacho educado y un poco apocado.
Su cambio de domicilio a un piso en el que se suicidó una chica cambia su vida.
No sé las intenciones del director francés, pero en mi opinión hace una descripción minuciosa del proceso que lleva a Trelkovsky hacia la esquizofrenia paranoide.
Está claro que desarrolla un proceso delirante, con connotaciones claramente paranoides. Los vecinos le acosan e incluso, llega a imaginar que lo quieren asesinar o, al menos, inducirlo al suicidio.
Si fuera un delirio paranoide, dentro del grupo de las paranoias, el resto de su existencia fuera del delirio sería normal, solo se afectaría cuando se toca el tema.
En su caso este delirio, que además se acompaña de alucinaciones, al menos visuales, afecta a todas las facetas de su vida, causando un deterioro mental y conductual totales, de ahí que me incline a pensar que se trata de una esquizofrenia paranoide.
La película es capaz de crear una atmósfera viciada y terrorífica, que nos sumerge en la paranoia del protagonista.
Incluso al principio de la peli dudamos si es un enfermo mental o es de verdad una víctima de un vecindario de peli de miedo, aunque las dos cosas son verdaderas.
Cuando avanza el metraje, y la enfermedad, nos damos cuenta de su patología.
Destacar a una jovencísima Isabell Adjani, a la que me ha costado reconocer un buen rato. Me encanta su vestuario muy de los setenta.
Polanski me parece muy buen director, con planos muy virtuosos capaces de crear un ambiente bastante aterrador y con una magnífica construcción de personajes, pero en cambio no me impresiona como actor.
La idea de juntar a dos o tres decenas de superhéroes en una peli me parecía innecesario y megalómano.
Presentía que no sería capaz de identificar a cada superhéroe con sus poderes y sus nombres, que solo los grandes fans serían lo suficientemente listos.
Pero cuando veo la peli me encuentro que identifico a todos y más o menos sé que son capaces de hacer.
Es lo que tiene ver todas las pelis.
Además descubro dos horas y media que se pasan muy rápido y que son muy divertidas.
Hay batallas bien construidas, hay emoción, hay épica, hay rollo shaquesperiano y sobre todo hay mucho sentido del humor.
Salvo en algunas contadas escenas la peli tiene un tono cómico, ligero que huye de grandes solemnidades y que la dan un carácter fresco.
Y ademas y sobre todo hay un malo colosal, una especie de Hitler global que quiere reducir a la mitad la población del universo con fines conservacionista, pero sin rollo supremacista, un contrasentido tan loco y terrible que resulta atractivo. Es un malo poderoso, pero que en algún momento parece que puede ser vencido.
Un convincente Josh Brolin interpretando a Thanos.
Hay momentos sublimes que van a pasar a la historia del cine como el encuentro de Guardianes de la Galaxia con Thor.
Estupendo también el problemilla de Bruce Banner que dura toda la peli.
Una sala casi llena en la primera sesión del viernes, día del estreno. Con una jovencita a mi lado que terminó llorando desconsoladamente al final de la proyección asistida por su también tocado novio.
Porque el final de la peli provoca el llanto. Yo me contuve.
Tendremos que esperar un año para conocer el final de esta Guerra Infinita.
La peli tiene todos los ingredientes bien cocinados para ser un bombazo en taquilla.
Si eres fan de Marvel te va a entusiasmar. Si no conoces a los superhérores haz un cursillo antes de ver la peli.
Hay dos elementos fundamentales en esta película, que parecen contrapuestos, pero son complementarios: los silencios y los efectos de sonido.
El buen cine se debe sustentar en las imágenes.
Lo que se puede expresar con lo que ve el espectador, no hay ninguna necesidad de verbalizarlo.
Un lugar tranquilo es un drama familiar. Unos padres y hermanos marcados por el fallecimiento del hijo menor.
También es una peli de terror. Lo que da miedo no son, solo los monstruos, sino, sobre todo, el ruido que se pueda producir.
La peli tiene un magnífico ritmo. Dura lo que tiene que durar (como diría Rajoy), no perdiendo el tiempo en tonterías, yendo al grano, cuestión que ahora es poco frecuente.
Sin que casi dé tiempo, se llega al clímax, y cuando termina tienes ganas de más.
El terror que se plantea, no nace de sustos o de fenómenos extraños, sale de la imposibilidad de mantener el silencio. El ruido como elemento de temor, de provocador de la catástrofe.
Como decía al principio, el montaje de sonido es fundamental para mantener la tensión… y el silencio, ese silencio tan difícil de conseguir.
La intención de Bailando la vida no puede ser mejor.
Ese homenaje a una tercera edad vitalista, que puede disfrutar de la existencia, tener proyectos, éxito, amor… No solo esperar la muerte.
El planteamiento de una vejez para gozar y no para padecer.
Pensada para un público acorde a la edad de los personajes.
Una peli con una fotografía estupenda y unos actores más que solventes.
Pero en Bailando la vida todo es ñoñería, sentimentalismo barato y torpeza narrativa.
Su excesiva idílica visión de la realidad le quita verismo y la convierte en una desganada caricatura de la vida.
Además la dirección es, ciertamente torpe y descuidada, usando los recursos más manidos del cine de lágrima fácil, pero es tan zafia que no consigue trasmitir ninguna emoción.
Dirigidos por Diego Gismero, Ricardo Pablo y un servidor hemos comentado algunas pelis que hemos tenido la oportunidad de ver en el Festival de Málaga.
Todo ello en el mejor plató posible, en los Multicines Guadalajara.
Además hemos contado con la colaboración de tres cinéfilas arriacences (Eva, Alicia y Aurora) que estaban haciendo turismo cinematográfico en la capital de la Costa del Sol.