Acudo al pase de prensa de esta peli en una sala de Universal en el Paseo de la Castellana.
Ir a ver estas proyecciones supone un esfuerzo ímprobo. Conducir hasta Madrid. Aparcar, con su coste económico correspondiente. Comer un bocadillo o más bien engullirlo…
Pero hay recompensas. La mayor compartir sala con críticos conocidos. Me hace sentir importante.
Esa tarde pude reconocer a Carlos Marañón, director de la estupenda revista Cinemanía, que leo todos los meses, además de Fotogramas.
Los asientos extraordinariamente cómodos y mi costumbre por el sesteo invitaban a la somnolencia.
La idea inicial de la peli no es demasiado original. Un cuarentón incita a sus antiguos amigos de la adolescencia a terminar un circuito de bares, que no consiguieron acabar en su momento.
Cuando parecía que la peli iba a discurrir por los senderos trillados de resacón en, aparecen unos robots-barra-extraterrestres con sangre azul que pretenden robar los cuerpos.
Todo se salvaría si este disparate tuviera gracia, pero es que no la tiene.
Las escenas de acción son reiterativas y todo suena a ya visto.
Podría decir que las reflexiones sobre el peterpanismo y sobre los iguales que se vuelven las personas de cuarenta o más son interesantes pero eso ya lo han dicho otros.
A la vuelta a casa un atasco horroroso por un accidente con un camión cruzado.
Desde luego esa tarde no había valido la pena ir al pase de prensa. Así es la vida.
Me han permitido pertenecer en la Asociación de Informadores Cinematográficos de España. Sin la menor intención de menospreciar a esta prestigiosa asociación de críticos y periodistas de cine pero mi aceptación me hace pensar que admiten a cualquiera.
Recuerdo perfectamente que veía las películas de los Hermanos Marx las tardes de los sábados en televisión. En aquella etapa apreciaba mucho el humor y la risa. Ahora me sigue pasando igual.
Detestaba profundamente cuando Harpo Marx se ponía a tocar el harpa, era un sufrimiento interrumpir la comedia y oír ese instrumento.
Vemos Sopa de ganso porque se cumplen 80 años desde su estreno. Fue originalmente incomprendida pero con los años ha ido aumentando en incondicionales y ahora se considera la mejor peli de los Hermanos Marx, aunque eso es discutible como todo.
Se pueden sacar muchas conclusiones de esta peli pero la más importante es que Rufus T. Firefly presidente de Freedonia no hay que llamarle principiante, porque te declara una guerra.
La ciudad de Fredonia en Nueva York, se quejó de la utilización de su nombre con una “e” adicional. La respuesta de Los Hermanos Marx fue: “Cambien el nombre de su ciudad, que está haciendo daño a nuestra imagen”.
El dictador italiano Benito Mussolini prohibió la película en Italia porque pensó que era un ataque directo a él. Cuando la noticia llegó a Los Hermanos Marx declararon que habían llegado al éxtasis.
Cuando se le preguntó cuál era el significado político de esta película, Groucho Marx dijo: “¿Qué significado? Éramos sólo cuatro judíos tratando de conseguir una risa.”
El país ficticio de Sylvania fue llamado “Amnesia” en los primeros borradores.
Una de las pocas películas con Harpo Marx en la que no realiza un solo de arpa, aunque toca las cuerdas de un piano.
En el guión original, Chicolini y Pinky eran primos y Bob era el hijo de Firefly.
Los primeros borradores del guión incluyen escenas en un teatro de ópera y a bordo de un zeppelin. Fueron suprimidas por falta de presupuesto.
El director Leo McCarey es uno de los grandes de la comedia de los años 30 y 40, descubridor de la pareja cómica de Stan Laurel y Oliver Hardy y ganador de numerosos premios oscar.
Margaret Dumont siempre interpretaba el mismo papel de viuda rica enamorada de Groucho Marx, éste llegó a afirmar que era el quinto hermano Marx. En la época mucho público creía que estaban realmente casados. Margaret no comprendía la mayoría de los chistes de los hermanos pero era una experimentada actriz de comedia y aguantaba el tipo como podía.
Copio un par de diálogos de esta peli:
Groucho: No es que me importe, pero, ¿dónde está tu marido?
Margaret Dumont: ¡Ha muerto!
G: Seguro que solo es una excusa.
MD: Estuve con él hasta el final.
G: No me extraña que falleciera.
MD: Lo estreché entre mis brazos y lo besé.
G: Entonces, fue un asesinato. ¿Te casarías conmigo? ¿Te dejó mucho dinero? (Responde primero a lo segundo)
.MD: ¡Me dejó toda su fortuna!
G: ¿No comprendes lo que intento decirte? Te amo.
G: Pensarás que soy un sentimental, pero ¿te importaría darme un mechón de tu cabello?
MD: ¿Un mechón de mi cabello?
G: Y no te quejes. Te iba a pedir toda la peluca. Cásate conmigo y tendremos nuestra propia familia.
MD: Oh, sería maravilloso. Y dime, cariño, ¿tendríamos una bonita casa?
G: Pues claro, ¿no estarás pensando en mudarte?
MD: Temo que después de llevar algún tiempo casados encuentres una mujer hermosa y te olvides de mí.
G: No te olvidaré. Te escribiré todas las semanas.
Sopa de ganso es Marx en estado puro, con sus genialidades y sus defectos.
Jamás se vio una declaración de guerra tan divertida.
La escena del falso espejo es todo un clásico.
Esta crítica se la dedico a mi amigo Félix, que hace tiempo que no veo, un incondicional de estos hermanos.
Acudimos a este monólogo dentro de la trigésima edición de la Muestra de teatro Espiga de Oro de Azuqueca de Henares.
Durante dos horas el fundador de Animalario mantiene la atención del espectador.
Hay momentos de humor, experiencias personales y análisis político, mucho análisis político.
San Juan nos habla de la transición, de la monarquía, de la herencia del franquismo, de la influencia norteamericana en la democracia española, de la socialdemocracia…
Un análisis diáfano, clarificador, aleccionador, sujeto a debate.
El capitalismo nos ha absorbido, nos ha llevado a su bando. Todos tenemos (o queremos tener) una casa en propiedad, un coche, una tarjeta de crédito (o muchas y de color dorado), un móvil cojonudo, un plan de pensiones, un seguro de salud privado…
Nuestra aspiración y nuestra felicidad reside en el consumo. De esta manera arranca el monólogo de Alberto que sigue por caminos diversos pero muy interesantes.
Se termina enlazando con la gran esperanza del Movimiento 15-M.
A mí me gustó mucho-mucho. Tal vez ya era todo conocido o sospechado pero necesitas que alguien te lo diga de vez en cuando. Y San Juan me lo dijo claro y alto.
La bibliografía sobre la que se basó la expuso en el escenario al final de la función. Os pongo una foto.
Hace un año veía y comentaba Los Juegos del Hambre, terminaba diciendo que quería ver la dos. Recuerdo que me la recomendó una joven paciente, una niña encantadora de unos 14 años que después de leer los libros no había salido decepcionada con la peli.
Esta Los juegos del hambre: En llamas mantiene un magnífico pulso narrativo. Se ve con interés.
A pesar de sus casi dos horas y media de duración, se me hizo muy corta. Cuando terminó pensaba que tan solo había pasado una hora o poco más y me sorprendí. Quería más, me había sabido a poco.
Tiene todos los ingredientes para convencer: acción, amoríos, rebeldía, emoción, aventuras…
Jennifer Lawrence carga con todo el peso de la peli. Es una heroína a la fuerza. Su afán de sobrevivir la ha convertido en un icono para los rebeldes. Pero ella no está conforme con su destino.
El final, ligeramente sorprendente, hace que desees ver la tres.
Fui a la primera sesión y lo habitual es encontrar una sala vacía. Ayer el cine estaba a rebosar, repleto de adolescentes, de chiquillas sobre todo. Era el más viejuno con ventaja.
Ver una sala llena siempre gusta, da esperanza para que este arte no desaparezca.
Las niñas que estaban detrás mío se mantuvieron calladas durante toda la proyección. Al final una comentó que le había decepcionado pero su amiga le replicó que era muy fiel al libro y le encantaba.
Las jovencitas que tenía delante no pararon de meter ruido, chillar, hablar. Jugaban al móvil, saltaban, extraordinariamente molestas. Les llamé la atención en dos ocasiones, primero con amabilidad y después algo más contundentemente pero no me hicieron ni el más mínimo de los casos.
La primera era una peli de bajo presupuesto, en ésta se han gastado la friolera de 140 millones de dólares. Tal vez tenga unos efectos especiales más elaborados y los actores hayan cobrado mucho más.
Robert Guédiguian es un director francés de padre armenio y madre alemana, que utiliza su Marsella natal como escenario de sus películas.
Las nieves del Kilimanjaro hace referencia a una canción francesa de Pascal Danel muy popular que se canta en la peli.
Puede interpretarse como una fábula social.
Una familia obrera vive feliz a pesar que el marido ha perdido el empleo. Preparan un viaje soñado y celebran su aniversario de boda. Un suceso traumático cambia el curso de sus vidas.
Para mí lo más atractivo de la trama es como se transforman los protagonistas cuando intentan comprender a los demás. Ese ejercicio de entendimiento es especialmente difícil tratándose de un agresor.
Pero los obreros que desfilan por la peli son víctimas de la crisis y en lugar de unirse para luchar contra el capital se dedican a competir entre ellos.
La peli resulta tremendamente emotiva, sencilla, realista aunque tiene un aire de cuento moral que la enriquece.
Me declaro de lágrima fácil y lloré como una Madalena.
Salí del cine emocionado, impresionado y ligeramente avergonzado porque hubo momentos que no me pude controlar e incluso sollocé sonoramente, llamando la atención de los que me rodeaban.
Pero a parte de apelar a mis sentimientos Las nieves del Kilimanjaro plantea cuestiones interesantes: la lucha de clases, el papel del sindicalismo, la culpa, el aburguesamiento, la deshumanización de la justicia, la venganza y los efectos del delito sobre las víctimas. Mucho a lo que dedicar tiempo para meditar.
Jasmine vive en una mentira pero es feliz en la superficialidad.
Cuando su vida se desmorona como un castillo de naipes (al fin y al cabo solo era eso) se encuentra sin amigos (eran también mentira), sin dinero, sin vida…
Recurrir a su hermana, a la que humilló y estafó, le supone una degradación insoportable.
La desprecia, la cree inferior. Ella se considera genéticamente con clase, superior.
Pero Jasmine es absolutamente despreciable. Nunca ha sido nada por sí misma, si algo fue se lo debe al dinero que fraudulentamente consiguió su marido.
Se me viene a la cabeza alguna infanta con una historia parecida.
La actriz:
No puedo ocultar mi devoción por la maravillosa Cate Blanchett.
No soy capaz de recordar ni un solo papel en la que Galadriel no estuviera estupenda e incluso soberbia.
Aquí tiene un traje a su medida.
Su interpretación de Jasmine es emotiva, sentida, llena de matices, impresionante, perfecta…
Capaz de seducir y de repugnar. De despertar sentimientos, de hacer humano un personaje despreciable.
Nadie se ha merecido más un Oscar que ella.
La hermana:
Ginger es adoptada como Jasmine. Las dos compartieron los mismos padres.
A diferencia de su hermana, Ginger es trabajadora, luchadora. Se esfuerza en mantener su empleo de cajera de supermercado de barrio, cuida de sus hijos y busca el amor.
Tal vez, sus parejas no sean los hombres adecuados, los mejores, pero ella los necesita.
Cuando la engañan, no se derrumba, sale adelante.
No es rencorosa. Su hermana la estafó y la despreció pero ella la acoge en su casa y la ayuda en todo y hasta intenta comprenderla.
Ginger es maravillosa y la actriz que la interpreta Sally Hawkins también. Sabe darle ese toque de sencillez, paletismo y ternura que la hace… pues, eso, maravillosa.
Magnífico también Alec Baldwin. Le encuentro cierto parecido a un exjugador de balonmano.
El director:
Woody Allen ha dirigido 48 pelis, está a punto de cumplir 78 años.
Vuelve a EE.UU. después de sus excursiones por Europa que no han sido para nada despreciables.
Esta peli la hace en su adorada Nueva York y en un San Francisco poco glamuroso.
Aquí me ha sorprendido. Mi impresión es que siempre había mirado con complaciencia la banalidad de los ricos y salvo en muy contadas ocasiones no nos había relatado la pobreza.
EnBlue Jasmine nos contrapone dos clases sociales, dos hermanas diferentes como la noche y el día (ya suponéis cual es para mí el día).
Yo veo a un Allen imaginativo, rompedor, comprometido y con una visión muy certera de los personajes y de la vida.
En los dos mil ha pasado con más pena que gloria rodando la saga de Arthur con su broche final Arthur 3: La guerra de los mundos (2010), que no he tenido el gusto de ver.
Ahora en Malavita mezcla comedia paródica con thriller.
Los críticos se han ensañado con el pobre Luc. Por cierto todo el mundo se empeña en pronunciar luc cuando se debe de decir lic.
La idea es divertida. Realizar una parodia de las pelis de gangsters cogiendo a uno de sus mayores iconos y hablo de Robert De Niro. Este gran actor se mete en los últimos años en lo que sea, su ritmo de pelis anuales es increíble pero a mí me suele resultar convincente.
Todos los actores están adecuadoss y los personajes que defienden están bien construidos.
Cuando ya se han mencionado todos los tópicos posibles sobre el enfrentamiento de culturas (francesa y americana) la peli avanza mostrándonos las historias de cada miembro de esa familia.
Tal vez las subtramas de los adolescentes sean las más entretenidas.
El final se vuelve violento y es casi lo mejor.
Hay escenas memorables como el visionado en un cine club de Uno de los nuestros dirigida por Martin Scorsese que (casualmente) también produce la peli que nos ocupa.
Robert De Niro está más contenido que en otras ocasiones.
Es un placer volver a ver a Michelle Pfeiffer que sigue tan delgaducha como siempre.
Tommy Lee Jones borda su papel con una interpretación muy medida.
La adolescente en la peli Dianna Agron (en realidad tiene 27 años) está estupenda, interpretando a una arrebatadora lolita de armas tomar.
El perro de esta familia es el que da nombre a la peli en España, más adecuado que el soso The Family en inglés. No sé si me explico. Que el perro se llama Malavita.
Besson no llega al nivel de sus años noventa pero realiza una peli entretenida y que no pierde ritmo.
Por sistema acudo a ver pelis españolas. Pero tal vez la comedia es el género que más temores me despierta.
Esa tarde de domingo decidí hacer sesión doble. Primero ésta y después Malavita.
Desde el primer momento se apuesta por la comedia trasgresora y disparatada. Y desde el inicio me cautivó.
Me dejé llevar por ese continuo de equívocos y malentendidos que retuercen la trama sin que pierda coherencia. Cuestión realmente meritoria.
Hay violencia, bastante bestia y despiadada, pero no resulta exagerada ni me consiguió molestar, lo cual demuestra el grado de complicidad que llegué a tener con la peli.
Tal vez en algún momento decae pero vuelve a resurgir con momentos desternillantes que me hicieron llorar.
Destaco a Joaquín Núñez que ya me llamó la atención en Grupo 7 y que en ésta, haciendo de abogado corrupto, está magnífico.
Amodeo no deja escapar la oportunidad de reírse (y hacer crítica) de esa sociedad impostada y falsa, o de los empresarios fracasados que buscan una solución absurda a un problema que ellos mismos se han creado.
No hay que fiarse del trailer, es mucho peor que la peli.
No es alta comedia, no hay sutileza, ni elegancia. Es humor salvaje pero con mucha diversión.
El plateamiento es ingenioso. Un noble quiere ver interpretados por mujeres los personajes femeninos de Shakespeare. En aquella época estaban prohibidas las intervenciones femeninas y eran hombres travestidos los que las ejecutaban. Para ello recurre a unas meretrices para que intenten desempeñar el papel de actrices.
Las escenas suceden con más o menos gracia pero no hay genialidad en el guión.
Se desaprovecha la ocasión de ver interpretar algún pasaje del genial inglés, me parece imperdonable.
Se compara la profesión de actor con la de ramera. Ambos mal pagados (en general), en los dos se actúa y se venden al mejor postor.
Los actores son los que levantan y mantienen un guión flojo.
Un grupo de jóvenes directoras decidieron conducir una furgoneta hasta diversos lugares para rodar las alternativas, ya en marcha, a la forma de vida actual.
Se parte de la tesis que el crecimiento no puede ser infinito porque el planeta con sus recursos naturales limitados no es capaz de soportarlo.
Se nos muestran pueblos abandonados que han sido rehabilitados, espacios urbanos inutilizados que han sido aprovechados, y proyectos vitales alternativos a la sociedad de consumo.
Con un relato muy vivo con un uso de la voz en off muy medido y con unas entrevistas muy interesantes se visitan, con interés, formas diversas de ver la vida.
Es muy posible que el sistema económico actual esté agotado. El consumo no puede ser ilimitado porque los recursos no lo son.
Hay personas en el mundo que buscan un camino diferente y este documental nos lo muestra.
Cuando íbamos a la Casa de la Cultura de Azuqueca de Henares a ver esta proyección dentro del Ciclo Cine en Valores, Elena y yo comentábamos que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
La felicidad nunca está en los bienes materiales pero hay que satisfacer unas necesidades básicas que son imprescindibles. Lo triste es que esta sociedad próspera y supuestamente desarrollada no es capaz de proveer esas necesidades en un sector muy grande de la población. Una cuestión absolutamente intolerable.
Después de ver este documental mis esperanzas en una sociedad mejor son mayores. Da alegría comprobar que por el mundo hay personas que pretenden cambiar un sistema ya caduco.
En esta web rodandoelcambio.com se puede ver la peli entera. Muy recomendable.
Luchino Visconti, cineasta que pertenece al neorrealismo italiano, fue miembro del Partido Comunista italiano, condenado a muerte por Mussolini, se salvó gracias a la llegada de las tropas americanas.
A través de la historia de una familia aristocrática alemana nos relata la ascensión del partido nazi en la Alemania de la República de Weimar.
Una familia que mantiene las apariencias pero que se encuentra en situación de descomposición absoluta. Hay envidias, luchas por el poder, odios y crueldad.
La influencia nazi va moviendo sus hilos para colocar al frente de la familia a la persona más conveniente a sus intereses.
En la peli hay asesinatos, incesto, pedofilia, abusos, homosexualidad, travestismo, masacres…
La atmósfera es desasosegante y turbadora, viciada por la depravación de los personajes y la degradación moral de esa sociedad.
Isabelle Huppert interpreta tres personajes que viven situaciones parecidas, los mismos secundarios y diálogos calcados.
Hong Sang-soo es un director de culto que despierta admiración por parte de muchos críticos.
Esta película coreana fue presentada en Cannes y gracias a la presencia de la actriz francesa ha tenido cierta distribución en Occidente.
La peli discurre entre la banalidad y el tedio. Me resultaron insoportables las escenas repetidas con las mismas conversaciones.
El director coreano coloca la cámara como un principiante y utiliza recursos asombrosos, por lo pasados de moda, como el zoom.
Algunos lo equiparan a Éric Rohmer. Pero yo encuentro una gran diferencia: el maestro francés sabía introducir planteamientos interesantes. Y un gran parecido: la peli discurre con la incómoda sensación que no pasa nada.
Aún así no me importa haberla visto. Tiene toques de peli costumbrista, plantea la relación entre nativos y extranjeros con ese papanatismo que suele estar omnipresente.
Isabelle Huppert llena de matices defiende sus papeles con soltura.
Don Jon es un tío de éxito con las chicas pero encuentra en el porno una satisfacción más completa. Se enamora de la chica diez Scarlett Johansson…
El debut de Joseph Gordon-Levitt en la dirección me ha parecido brillante. Plantea una peli divertida que cuando ha agotado el tema renace para brindar una reflexión.
Don Jon tiene una vida superficial, sus relaciones no son nunca profundas. Incluso la confesión semanal resulta impersonal. Las emociones más intensas las encuentra en el cine para adultos.
Vive o mejor dicho vivimos en la cultura de la superficialidad, de lo virtual. Hablamos pero no nos comunicamos. Sentimos experiencias con la tele, el cine, los videojuegos, el porno… Pero no terminan de llenarnos.
Julianne Moore, una viuda llorosa por la desaparición de su familia le hace experimentar al superficial Don Jon sentimientos de verdad.
Scarlett Johansson está estupenda, superapretada y apretable. Ha ganado peso y aunque está fenomenal tiene cierto aire de muñeca chochona.
Los padres y amigos de Don Jon la aceptan solo porque está superbuena.
Magnífico el retrato de la familia de Don Jon, hilarante.
Después de haber visto la peli no sé a quien prefiero si a la neumática Scarlett o la pecotosa pero sincera Julianne.
Superproducción que ha costado 110 millones de dólares. La de pelis buenas que se podrían hacer con este dineral.
Quiero distinguir dos partes en esta peli. Una la que se dedica al entrenamiento militar de unos muchachillos encargados de la lucha final contra unos insectóvoros (o algo así), raza alienígena supuestamente malísima.
Dejando a parte la cuestión ética de los niños-soldados. Esta parte me recordó a La chaqueta metálica de Stanley Kubrick. Con mucho: “Señor sí Señor” a grito pelado, como si el sargento fuera hipoacúsico.
Ender cae simpático porque no es un super-héroe y sufre y padece pero es listo como pocos y de estrategia sabe un rato largo.
La otra parte es la de videojuego. Soy un apasionado de los juegos de PC, pero teórico, porque al no tener tiempo, no juego, pero me gustan. Solo me dedico a este menester en la Euskal Party.
Los juegos son divertidos si uno es el que los maneja, no hay nada más aburrido que ver jugar a otros. Se podría aplicar también a otras cosas, pero no al fútbol que parece más divertido verlo en el sofá.
Esta parte es un coñazo. Muy bonitos los efectos visuales pero un coñazo.
Los chicos lo hacen bien. Ponen interés a diferencia de Harrison Ford que últimamente se dedica a toma el dinero y corre. La cara de desgana es increíble. Se lleva la pasta y pasa de todo. ¡Con lo qué ha sido este hombre en el cine del siglo XX!
Vi la peli sin disgusto pero no me inspiró nada de nada.
De lo más olvidable.
Al terminar la proyección me saludó una paciente que iba con su pareja. Les había gustado. Él comentó lo buenos que eran los efectos especiales.
Pensé: es como hablar de la fotografía cuando no tienes otra cosa que decir.
Poco se puede decir de Ser o no ser que no se haya dicho ya. Una de las mejores comedias de la historia del cine.
Diálogos ingeniosos, divertidos, dichos a velocidad de vértigo. Con un ritmo impresionante. Sin que la trama decaiga en ningún momento.
Actores en estado de gracia.
Frases memorables. Hemos hecho con Polonia lo mismo que Joseph Tura hizo con Hamlet.
Es un gran homenaje a los actores de teatro. ¿Quién mejor que ellos para interpretar una trama de espías?
Carole Lombard está maravillosa es el núcleo de la trama y el único personaje femenino. Fue su última peli. Murió en un accidente aéreo después de regresar de una gira de venta de bonos de guerra. Lógicamente la frase de “¿Qué puede suceder en un avión?” fue eliminada de la película.
Después de terminar el rodaje, Carole Lombard dijo a mucha gente que esta película fue la experiencia más feliz de su carrera de principio a fin.
Cuando el padre de Jack Benny fue a ver esta película, se indignó al comprobar a su hijo con uniforme nazi en la primera escena y salió de la sala.
Cuando estalla la guerra en Polonia hay una escena donde lápidas son destruidas por los bombardeos de las fuerzas alemanas. Una de las tumbas de piedra que se rompe tiene el nombre de “Benjamin Kubelsky“, el nombre de nacimiento de Jack Benny.
Según el libro ‘The United Artists Story‘ de Ronald Bergan: “Desafortunadamente, en su lanzamiento, Pearl Harbor había sido atacado, Alemania estaba barriendo a toda Europa, y la estrella de la película, Carole Lombard, murió en un accidente aéreo. Por tanto, ni los críticos, ni los públicos estaban de humor para reír, encontraron la película de mal gusto y cruel. A través de los años, sin embargo, recuperó sus costes de producción y se convirtió en un clásico”.
Ernst Lubitsch era judío, nacido en Rusia pero nacionalizado alemán, se trasladó a EE.UU. a los treinta años. Fue guionista, actor, productor pero su faceta más conocida fue la de director de más de 70 películas. Supo imprimir a todas sus obras de un carácter especial, lo que se ha dado en llamar el toque Lubitsch.
Como decía su colega y admirador Billy Wilder: “durante veinte años todos nosotros intentamos encontrar el secreto del toque Lubitsch. De vez en cuando, con un poco de suerte, lográbamos algún que otro metro de película que brillaba momentáneamente como si fuera de Lubitsch, pero no era realmente suyo”.
El toque Lubitsch era como el aroma de un buen vino que todo el mundo detecta y degusta pero que nadie acierta a explicar del todo. Estaba compuesto por un argumento elegante y sofisticado, por un refinamiento que se deslizaba a menudo hacia la ironía fina. En cada escena era tanto lo que se sugería como lo que se mostraba y, en muchas de sus películas, subyacía un erotismo tan sutil, que los censores nunca podían cortarlo, porque no se puede cortar un aroma.
Eran las de Lubitsch comedias de apariencia ligera pero que deslizaban un compromiso moral y social.
El 13 de marzo de 1947, Hollywood le dedicó un Oscar especial por toda su carrera. En el escenario sufrió un súbito dolor en el pecho. Logró recuperarse, pero ocho meses más tarde otro ataque al corazón acabó con él. Tenía 55 años.
Cuando terminó el entierro, Billy Wilder le comentó con tristeza al director William Wyler: “Se acabó Lubitsch”. Y Wyler replicó: “Peor aún, se acabaron las películas de Lubitsch”.
No recuerdo cuando fue la primera vez que vi esta peli, pero desde luego fue en mi infancia en televisión. En casa la hemos visto en muchas ocasiones. Me sé las escenas y tengo risa anticipatoria, me parto antes de tiempo porque sé lo que va ocurrir.
Se ha injuriado a Lubitsch calificando de ligera una comedia sobre la ocupación alemana de Polonia. A mí me parece que la mejor manera de vencer a la fuerza bruta de las armas y a la sinrazón de la violencia es con la inteligencia del humor y la ironía.
Quiero empezar dando las gracias a David Trueba. Cuenta una historia en la España de 1966, en esa España en blanco y negro, de caspa y nacionalcatolicismo, con optimismo y en color.
Tres incomprendidos e inadaptados se juntan por casualidad o por el destino. Un niño que se fuga de casa porque le gusta llevar el pelo largo, una jovencita embarazada y un profesor de inglés que quiere ver a John Lennon.
Personajes entrañables y admirables. Personas que hacían el país mejor.
Se huye de la sensiblería para encontrar ese punto de ternura mezclado con alegría que hace que te sientas bien sin que te hayan engañado.
Doy las gracias a Javier Cámara por ser tan buen actor. Un tío feo (como yo) puede hacer grandes cosas y encontrar el éxito en una profesión tan difícil. En nuestra filmografía hemos tenido feos que han sido inmensos actores. Destacar al gran Pepe Isbert que intervino en 117 películas y supo hacerlo siempre bien.
Quiero dar también las gracias a los jóvenes actores por su empuje, sus ganas de mejorar.
Mención especial merece Francesc Colomer que interpreta al catalán afincado por amor en Almería y que se ha quedado esperando por amor. A él también le doy las gracias.
Agradezco a mi amigo Teo y a mi amiga Mercedes que me hayan recomendado leer el artículo de Luis Alegre titulado Javier Cámara, maestro que me parece absolutamente imprescindible.
Luis Alegre es un aragonés de pro, profesor, cineasta, dinamizador cultural, escritor, cantaor de coplas, amigo de Teo y Mercedes, primo de mi amigo Agustín de Calamocha y natural de Lechago.
David Trueba homenajea a esta localidad turolense haciendo que El Catalán estuviera en la Guerra Civil en Lechago.
Señor Montoro, usted se ha equivocado mucho en esta vida pero decir que nuestro cine no tiene calidad es el colmo.
Ryan Gosling llega al colmo su inexpresividad y su falta de locuacidad, a pesar de ser el protagonista no pronuncia más de 30 palabras en toda la peli.
Los planos fijos y el subrayado esteticista se suceden sin solución de continuidad.
Presentada en la Sección Oficial del Festival de Cannes fue abucheada después de la proyección.
He leído más de veinte críticas sobre la peli. Hay una clara división de opiniones. Casi todos la catalogan de pretenciosa y vacía y unos pocos la consideran interesante.
A mí me parecido una peli notable.
Hay que hacer un esfuerzo para averiguar qué es lo que los personajes son y pretenden. Ese acto voluntario de investigación hace que las escenas tengan que ser analizadas e interiorizadas y en consecuencias transformadas en la mente del espectador, que visiona una peli u otra según su predisposición y su estado de ánimo. Esto explicaría la división de opiniones.
A mí me gustan que me den pistas pero no que me lo cuenten todo. En cierto modo, me atrae construir una historia con los datos incompletos que me aportan. Suponer es mejor que solo entender.
No hace muchas semanas vi varias pelis de Jean-Pierre Melville, máxino representante del neo-noir francés. Esta peli que nos ocupa me ha recordado en parte a este cineasta.
Los escasos diálogos de Ryan Gosling los compensa su madre en la ficción, una arrebatadora Kristin Scott Thomas, verborreica, pérfida, malvada. Todo un personaje. Pero maravillosa, atractiva y subyugante.
Delante de mí se sentaron cinco señoras que parecían GTV (de Guadalajara de toda la vida). No pararon de hablar en toda la peli. Cuando ya estaba harto les dije: por favor señoras, guarden silencio. Me miraron con cara de susto pero no me hicieron ni el más mínimo caso. En las escenas violentas una se tapaba los ojos. Decía a las amigas: avisadme cuando termine. Antes que la escena se interrumpiera le espetaban: ya ha acabado. Y se partían de risa.
Esta peli paraguaya la veo dentro de las proyecciones del Cine Club Alcarreño.
Se intenta mantener la atención del espectador con una acción frenética, con una puesta en escena artificiosa pero efectiva. El guión encaja de forma perfecta (o casi pues presenta un par de fallos, tal vez perdonables).
Es un producto que pretende deslumbrar incluso abrumar con violencia, acción y comedia.
Cuando terminó la proyección oí comentarios elogiosos. Pero a mí no me gustó.
Me resultó una obra impersonal que se desarrolla en un mercado paraguayo pero que podría ser adaptada a cualquier otro lugar.
Ningún personaje me calló bien. Todos los personajes se mueven por el dinero, no hay altruismo, ni solidaridad ni siquiera algo de amor. A su joven protagonista también le motiva salir en televisión (muy admirable).
No hay ni el más mínimo atisbo de retrato social.
Es curioso que poco se cuidan los temas médicos. Cuando acuden a una farmacia para comprar un medicamento presentan una receta de insulina y el niño lo que tenía es fiebre.
La música me pareció insoportable, estridente.
Hay una ausencia absoluta de sutileza y algunos personajes son más que ridículos.
Pero mi opinión contrasta con que fue nominada a Mejor película hispanoamericana en los Goya 2012 y obtuvo el premio de la Juventud en el Festival de San Sebastián de ese mismo año.
En cualquier caso me gustó ver una rareza de una filmografía tan escasa como la paraguaya.
Mi admiración es tal por John Ford que todas sus pelis me gustan, pero ésta no es una de sus mejores obras.
Es un drama romántico ambientado en la Escocia del siglo XVI que nos cuenta las tribulaciones políticas y sobre todo amorosas de esta reina. Su vida fue ciertamente novelesca y con solo 45 años de existencia fue reina de Francia y Escocia, casada en cuatro ocasiones, terminó ajusticiada.
La protagonista absoluta de la peli es una esplendorosa Katharine Hepburn que llena la pantalla con su presencia y su belleza.
Se nota que John Ford admiraba a la actriz a la que dedica unos primeros planos maravillosos (de los pocos en su larga filmografía).
Tando Ginger Rogers como Bette Davis estuvieron interesadas en interpretar el papel de María Estuardo pero la Hepburn se llevó el gato al agua. Llegó a proponer interpretar también el personaje de la Reina Isabel de Inglaterra.
Ford encontraba que la historia tenía poca fuerza y perdió el interés conforme avanzaba la filmación y dejaba que algunas escenas las dirigiera la Hepburn.
La Reina de Escocia es retratada como víctima del amor y de la política, como seguramente fue en la realidad.
En general los personajes son muy esquemáticos y alguno incluso caricaturesco. Las conspiraciones palaciegas y diplomáticas carecen de sutileza son pueriles.
Me ha llamado especialmente la atención la fotografía con abundantes toques de calidad.
Dentro del decálogo del buen crítico de cine hay una norma que indica nunca hablar de la fotografía, si hablas de la técnica es que no sabes que más decir de la peli.
Se adapta una novela de Don DeLillo de ambiente apocalíptico. El ex-vampiro Robert Pattinson recorre la ciudad de Nueva York en su limusina extralarga para ir a su peluquería favorita y por el vehículo desfilan un surtido grupo de extraños personajes.
De una buena novela y de una buena idea se puede parir de todo. Aquí se ha parido un engendro lleno de reflexiones sobre el capitalismo y sobre el dinero, de situaciones inquietantes y de aburrimiento, mucho aburrimiento.
Conforme avanza la peli el teórico interés que pudiera despertar se desvanece y solo hay tedio.
Empatizar con un multimillonario que malgasta el dinero en caprichos vacuos es imposible y la interpretación de Robert Pattinson no ayuda en absoluto.
Pensando mucho solo he encontrado un elemento positivo, la siempre estimulante presencia de Juliette Binoche.
Me acosté a la cama triste, muy triste. Una peli deprimente y tan poco entretenida destroza a cualquiera.
Aki Kaurismäki es un prolífico cineasta finés, director de 31 pelis, productor y guionista.
El Havre es una ciudad costera francesa del Canal de la Mancha. Allí llegan por error un grupo de inmigrantes. El niño Idrissa es recogido y ocultado de la policía por Marcel Marx un limpiabotas que lleva una vida tranquila y humilde.
El director nos presenta en forma de fábula una historia contemporánea y actual. La ficción sirve mejor que nunca para retratar la realidad.
Rodada con austeridad sin aspavientos con una visión cercana pero lo bastante alejada para evitar la sensiblería y solo llegar levemente a los sentimientos en una especie de respeto moral a los personajes que son observados pero no analizados, eso se lo deja al espectador para después de la proyección.
Kaurismäki contrapone dos mundos que viven en tiempos diferentes. La realidad actual que se ve reflejada en la policía, los andenes del metro, la ciudad. Otro ambiente anclado en los años cincuenta o sesenta del pasado siglo donde reside el barrio de Marcel Marx y los personajes que le apoyan, su esposa, el médico, el comisario, los clientes de la taberna, los vecinos…
Esa contraposición espacio-temporal inquieta pero atrae y nos presenta un mundo de buena gente, contra un mundo en el que la represión del estado no conoce de sentimientos ni de derechos humanos.
Una peli extravagante, atractiva, magistral. Parte de esa maestría recae en la humildad, su director solo quiere hacer una obra sencilla y modesta.
Resulta que me pongo a poner la peli en el listado de críticas y ya la había visto cuando se estrenó. No me acordaba de ella para nada. La había olvidado absolutamente.
Ahora parece que me ha gustado más. Cosas de la vida.
Esta peli se basa en una obra de Broadway estrenada en 1975 que alcanzó más de seis mil representaciones, solo superada por Cats. Obtuvo el Tony al mejor musical en 1976.
Como anécdota más llamativa: Madonna se presentó al casting de la película con su nombre verdadero Madonna Ciccone y no fue elegida.
La peli se desarrolla durante un duro día en que se seleccionan unos pocos bailarines para un musical entre más de cien aspirantes.
Los números musicales se suceden mientras vamos conociendo a los personajes que nos van enamorando.
Siempre me ha admirado el empuje de los jóvenes bailarines. En esta peli, la fuerza arrolladora de la juventud, el entusiasmo y las ganas de triunfar se palpan como absolutamente veraces. Pero también sus miedos, sus inseguridades, sus debilidades son manifestadas y eso les hace más humanos y nos permite quererlos más, sentir con ellos.
Que la acción sea casi en tiempo real y en un único escenario es un reto que podría hacernos pensar que va a ser poco más que una representación teatral, pero en absoluto, es puro cine, con un montaje excelente y una cámara ágil que se mueve con soltura entre los actores.
Se trata de la primera peli saudí dirigida por una mujer, Haifaa Al-Mansour que se ha basado en la vida de su sobrina.
El ambiente opresivo es trasgredido por una niña de 10 años despierta y alegre que por un instinto natural se desliza por el límite de lo permitido.
Su directora nos presenta a varias mujeres que enfocan de manera diferente la vida en la sociedad árabe. La madre, la profesora, las amigas… Todas aceptan el sistema pero de alguna forma manifiestan cierta rebeldía hacia un machsimo insoportable.
La joven actriz Waad Mohammed resulta encantadora, expontánea, admirable…
La dirección de actrices es estupenda. Es una peli contada desde el punto de vista femenino.
Tal vez peque de complaciente pero su carácter didáctico y su desarrollo armonioso la hacen entretenida.
La historia que se cuenta es pequeña, casi minimalista, pero desde lo sencillo se explica lo complejo se da una visión panorámica de la vida en Arabia Saudí.
Los prejuicios de una sociedad inculta sobre el uso de la bicicleta en las mujeres (produce infertilidad, destruye la virginidad) no nos es demasiado lejano, cuando yo era crío oía observaciones parecidas.
Hay un momento, hacia el tercio final, que la peli parece decaer y se roza el tedio pero de pronto recobra brío y termina siendo emotiva.
El oír recitar versículos del Corán durante varios minutos es de lo más aburrido.
Pocas veces ver a una niña en una en una bicicleta verde ha emocionado tanto.