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Entradas con el tag: ‘Harvey Keitel’

La juventud – 2015 – Paolo Sorrentino

13/02/2016

 

La juventud ha despertado grandes pasiones, con críticas a favor y en contra, entusiastas ambas.

 

La palabra que mejor definiría mis sentimientos ante esta peli es: fascinación.

 

Me han fascinado:

 

Los planos en ese Balneario suizo.

 

La decadencia de ese retiro de lujo.

 

Los personajes variopintos.

 

El tono onírico con imágenes reales.

 

El retrato de la decadencia de una clase social.

 

La belleza de Rachel Weisz (perfecta, divina, encantadora).

 

El análisis de la vida y la visión según la edad.

 

Lo grotesco de algunos personajes.

 

La reflexión sobre belleza e inteligencia (hablamos de la Miss Universo).

 

Michael Caine con una interpretación magistral.

 

La obra musical final, con muchas ganas de aplaudir.

 

Jane Fonda, mejor actriz que nunca.

 

Harvey Keitel y su corte de guionistas buscando un final a la peli, que Keitel termina interpretando de verdad.

 

Ese obeso hipoxémico y famoso, no sé porqué, un virtuoso de la pelota de tenis.

 

Sus mensajes, sus reflexiones, sus imágenes…

 

 

Para mí mejor que La gran belleza

 

Una obra de autor y de arte.

 

En dos palabras im-presionante.

 

Como diría Rajoy: “muy buena, mucho buena“.

 

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

Colaborador de Esradio Guadalajara y Alcarria TV

 

Canal de YouTube: HolaSoyRamónVídeos

 


 

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Taxi Driver – 1976 – Martin Scorsese – Taller de Cine de Azuqueca de Henares

24/01/2016

 

La vi cuando se estrenó y recuerdo que me dejó mal cuerpo. Repetí hace como quince años y me cayó mejor.

 

Scorsese no es de mis directores favoritos.

 

Pero ahora me ha gustado más. Me habré vuelto más tolerante.

 

Magnífico el retrato de ese Nueva York nocturno iluminado con las luces de neón, con esos garitos infectos y un paisanaje de cuidado.

 

Nunca llevaría a un ligue a ver esta peli, que da mal rollo.

 

En aquellos años llevé a una novia a ver Annie Hall, con bastante éxito. Ahora también sería arriesgado después de los asuntillos sucios de Woody Allen.

 

El retrato de La Ciudad que nunca duerme, por parte de estos dos directores, es la cara y la cruz de la misma verdad.

 

Ahora que tanto se habla del sueño americano, esta peli refleja en qué se queda este sueño.

 

Travis Bickle ha vuelto de la Guerra del Vietnam, tal vez nunca fue muy normal y siempre ha tenido problemas de relación con los demás.

 

Pero desde que vino de los marines no puede dormir. Aunque tendría que saber que la Coca-cola y las chocolatinas no ayudan.

 

Tal vez tenga miedo a las pesadillas que aparecen en sus sueños.

 

Busca un trabajo nocturno que le aísla más de una sociedad normal. Se encuentra con los peligros de la noche.

 

La falta de sueño está asociada a fatiga, irritabilidad, desorientación.

 

Cuando Travis verbaliza su repugnancia hacia la “escoria social”, refiriéndose a la droga, la prostitución y el crimen, ¿cuánto hay de autorreferencial en él?

 

Sus pesadillas, su insomnio, su aversión a la marginación ¿son manifestaciones de los remordimientos de su conciencia?

 

Cuando parece que va establecer una relación normalizada la caga llevando a la bella Cybill Shepherd a ver una peli porno. ¿A quién se le ocurre?

 

Pues a alguien que carece de habilidades sociales y de empatía. Incapaz de ponerse en el sitio de la chica.

 

Por cierto, la muchacha también debe de tener algo de solitaria para aceptar la invitación de un taxista que no conoce. Tal vez encuentre en él la soledad que ella misma padece.

 

Cuando Travis se ve rechazado afirma que es como todas las demás, fría y distante. ¿Quién se portó así con él antes? ¿Tal vez su madre?.

 

El despecho de Travis hace que se dirija hacia el jefe de Betsy.

 

Encaja bien que un individuo triste anodino quiera hacer un acto que le saque del ostracismo. El sueño del neurótico es ocupar un puesto de privilegio, aunque sea temporalmente y por algo indeseable.

 

Sus ideas paranoides y violentas van cobrando forma. Se prepara el acto “redentor”.

 

Pensemos, ¿qué (o a quién) necesita matar Travis?

 

Sus demonios, sus fantasmas, su pasado que lo atormenta y el cual proyecta en la inmundicia y el desorden externo.

 

Estamos frente a un tipo con estrés postraumático (dificultades para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad, dificultades para concentrarse, somatizaciones, cefalea…) en el apogeo de manifestaciones paranoides (suspicacia y la desconfianza hacia quienes lo rodean) y mucha violencia desplegada a los demás.

 

“Aquí tienen a un hombre que no pudo soportarlo más”, dice el protagonista.

 

Nos preguntamos si de haberlo Betsy aceptado, ¿diría él esto mismo? ¿O estaría de acuerdo con la respuesta dada por el personaje de Mickey en aquella otra gran película Asesinos Natos (Stone, 1994) que “lo que vence a un asesino es el amor”?

 

Cuando en la tienda asesina al ladrón, su preocupación es que no tiene licencia de armas, más que haber matado a alguien. Pero el propio tendero se dedica a dar una paliza al moribundo.

 

Los tres personajes de esa escena son enfermos sociales. Scorsese nos muestra una sociedad donde la bondad y la maldad es cuestión de situación y de punto de vista.

 

La carta de Travis, llena de mentiras, puede ser parte de su situación delirante. ¿Existen esos padres?

 

Su incapacidad de llevar a cabo el asesinato del senador le lleva a ir a por el proxeneta (un magnífico Harvey Keitel).

 

Después de haberse convertido en un antihéroe, de haber cumplido su misión, no hace falta seguir viviendo. Su objetivo cumplido deja vacía su existencia e intenta suicidarse…

 

Travis vuelve a su vida normal, después de una larga recuperación y sus compañeros le llaman Matador. Ya es alguien en la vida. Por fin tiene el agradecimiento de los padres de Iris y el reconocimiento social.

 

Incluso Betsy entabla contacto con él.

 

Su aspecto es normal, ya no lleva cazadora militar, ni corte de pelo a lo mohicano. Pero ¿cuando volverá a sentir la necesidad de notoriedad?

 

Esta vez es la que más me ha gustado.

 

Menos mal que se mantuvo el título original en inglés. En castellano le habrían puesto “El taxista” y no hubiera sido lo mismo.

 

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

 

Colaborador de Esradio Guadalajara y Alcarria TV

 

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El piano – 1993 – Jane Campion

10/03/2015

 

Peli neozelandesa independiente que obtuvo tres oscar, dos para las actrices y otra al guión, de la también directora Jane Campion.

 

Es curioso que después del éxito de las tres su carrera ya no florecería más que entonces.

 

Es un drama romántico de tomo y lomo.

 

Una historia de amor loco entre un capataz y su señora muda.

 

Todo adornado con hermosas, incluso impactantes, imágenes y la música Michael Nyman, maravillosa, aunque a mí me resulta un poco cargante, pero yo de música no entiendo nada.

 

Holly Hunter compone un papel estupendo con una gran expresividad sin necesidad de gesticular en exceso y sin palabras. Su complemento perfecto es su hija en la ficción Anna Paquin, todo un derroche de efusividad y además no sabe quedarse callada.

 

Para el papel de Holly Hunter también se barajaron el nombre de otras actrices: Sigourney Weaver, Anjelica Huston, Jennifer Jason Leigh, Isabelle Huppert, Juliette Binoche y Madeleine Stowe.

 

Harvey Keitel está inconmensurable. Su personaje (George Baines) sabe enamorar con parsimonia, poco a poco, a la calladica Ada McGrath, terminando en un amor arrebatado, loco, incontrolable.

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

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El congreso – 2013 – Ari Folman – Cine Club Alcarreño

6/03/2015

 

La idea inicial de la peli es estupenda.

 

Robin Wright le ofrecen digitalizarla para hacer pelis con ella de protagonista, pero sin ella físicamente.

 

Un maravilloso Harvey Keitel, su agente de toda la vida la trata de convencer.

 

Esos primeros minutos prometían.

 

Pero de pronto esnifando una droga alucinógena, la protagonista se sumerge en un mundo de dibujos animados abigarrado, colorista, intenso, asfixiante y tremendamente aburrido.

 

Ari Folman pierde el sentido y nos muestra un sindiós que no sabemos a donde va ni que pretende. Una ceremonia de la confusión que aburre.

 

Lo que podía ser un arco iris visual (y lo es) me saturó. En absoluto me atraía. Muy al contrario, me repugnaba.

 

Curiosamente cuando regresa, brevemente, a la realidad (cutre, sucia y maloliente) me volvió a atrapar, pero solo fueron unos minutos.

 

Que conste que a otros críticos de mucha más valía que yo sí les atrajo. Copio lo que escribió en su estreno Jordi Costa para el diario El País:

 

“El director corresponde a la fertilidad imaginativa de Lem con un despliegue de afortunadas ideas visuales, transformando el afilado tono cómico del original en un poema onírico de aire melancólico”

 

A mí, en cambio, los 120 minutos de la peli me parecieron tres días insoportables.

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

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Smoke – 1995 – Wayne Wang

17/12/2014

 

Wayne Wang nació en 1949 en Hong Kong, pero es considerado un director puramente norteamericano.

 

En 1995 realizó esta obra maestra, con un guión de .

 

Una historia de vidas cruzadas, marcadas por pasados duros que intentan sobrevivir gracias a la amistad y a los relatos que se van contando.

 

Todos los personajes tienen su historia. Todos son entrañables.

 

Una lección de cómo buscar y encontrar la felicidad en las pequeñas cosas y en los pequeños lugares cotidianos.

 

Un estanco puede ser el Paraíso.

 

 y  corroboran que son dos grandes actores. Con interpretaciones emotivas, sencillas, austeras, impresionantes.

 

Por una vez coincido con el afamado y prestigioso Carlos Boyero:

 

“Preciosa película escrita por Paul Auster, dirigida con estilo y sensibilidad por Wayne Wang, y maravillosamente interpretada por dos de mis actores favoritos: Harvey Keitel y William Hurt. Yo la reviso con frecuencia. Ayuda a sobrevivir”

 

Muchos besos y muchas gracias.

 

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