Es la tercera peli de Kevin Smith y se le ve más maduro.
Con un presupuesto mucho más reducido que la anterior, unos 250.000 dólares, construye una historia más sólida y adulta.
Mantiene la marca de la casa con sus referencias al mundo del cómic, a La Guerra de las galaxias… Introduce temas nuevos como la homosexualidad y el asunto racial.
Enlaza con Clerks hablando de la chica que se ahogó en la piscina y de Veronica que se lo hizo con un cadáver. También mencionadas en Mallrats.
Kevin Smith se vuelve a reservar el papel de persona sensata como en Mallrats y en Clerks. En esta peli está menos silencioso.
En Persiguiendo a Amy se nos ofrece una reflexión sobre las relaciones de pareja y la influencia del pasado.
Los diálogos, también estupendos, son más adultos con mucho empaque. Los personajes son reales.
Joey Lauren Adams interpreta a la maravillosa Alyssa Jones. El personaje está magníficamente bien construido y la actriz es sensacional, conmueve y emociona. Te adoro Joey Lauren Adams. En aquella época era la novia de Kevin Smith y se basó en sus experiencias personales para construir el guión. Canta ella misma el tema musical.
En contraste Ben Affleck demuestra que desde joven era un mal actor y pone muy bien cara de bobo. Pero quiero hacer constar que es un director como la copa de un pino.
Carlos Boyero escribió sobre esta peli en 1997: “Cruda, graciosa, cínica y lúcida, descarnada y triste, insólita”
En 1966 François Truffaut rodó una fábula futurista (Fahrenheit 451) en la que los libros estaban prohibidos y había buenas personas que memorizaban un texto para que perviviera.
En La ladrona de libros ocurre lo mismo en la Alemania nazi. El gran Truffaut no hubiera necesitado ir al porvenir para contar su historia con mirar al presente y al pasado hubiera tenido suficiente.
En todos los regímenes totalitarios se prohíbe la cultura y como los libros tienen la capacidad de combustión, se queman como representación de esa aberración.
Por otro lado la idea de contar la vida de una familia alemana de clase baja durante la época nazi es original. La visión de esa realidad desde los ojos (grandes, azules y limpios) de una niña es de lo más acertada.
El cine se había resistido a hablar del nazismo desde esta perspectiva. Demonizar a todos los alemanes que sufrieron esa época es lo más fácil. Pero la mayoría de los alemanes fueron víctimas del sistema totalitario y muchos también colaboradores necesarios (no lo olvidemos).
La historia se cuenta con elegancia, sin prisas, sin estridencias, con, en ocasiones, sentimentalismo, una ambientación perfecta, una fotografía excepcional y una música del Maestro John Williams imposible mejor. Solo por la banda sonora ya valdría la pena ver la peli.
La niña Sophie Nélisse llena la pantalla, ya he hablado de sus ojos. Representa la esperanza y la lucha por la libertad y la cultura.
Geoffrey Rush no es un héroe, pero es un hombre de principios que intenta sobrevivir en ese medio tan hostil.
La aparentemente fría madre adoptiva, una Emily Watson en estado de gracia interpretativa.
El muchacillo Nico Liersch hace un papel extraordinario, simpático, optimista, vital…
Su director, Brian Percival, prácticamente debuta en la pantalla grande, habiéndose dedicado a la tele. Se le ha criticado el afán por hacer una peli de diseño para los Oscar, tal vez sea así, pero La ladrona de libros, se vea como se vea, es una buena peli.
Si la primera peli de Kevin Smith se desarrollaba en un supermercado (Clerks), ésta segunda el escenario es un centro comercial.
La peli se rodó en Minnesota al mismo tiempo que los Coen rodaban Fargo.
El guión es también muy sencillo, con una trama que recuerda a series de niños pijos de los noventa (Salvados por la campana, por ejemplo) pero todo salpicado de muy mala leche de diálogos gamberros y escatológicos.
Las referencias a la cultura pop son palpables.
Los comics, con unos títulos de créditos iniciales que son todo un homenaje. Desternillante la reflexión sobre las posibles relaciones sexuales de Superman. Curiosa la presencia de Stan Lee.
La colección de tebeos que aparecen perteneciendo a Brodie son en realidad del director que los recuperó después de haberlos vendidos para financiar Clerks y, debido a su (inesperado) éxito comercial, consiguió recuperar.
La Guerra de las Galaxias vuelve a aparecer, ya en Clerks se hablaba sobre las dos Estrellas de la Muerte.
Aquí Kevin Smith contó con mayor presupuesto, ya que tuvo apoyo de una gran productora, la Universal. Pero el resultado no gustó y su tercera peli volvió a ser independiente.
En esta peli la presencia de Jay (Jason Mewes) y Bob el silencioso (Kevin Smith) es mayor y van adquiriendo más carisma.
Aparecen por primera vez Jason Lee y un jovencísimo Ben Affleck que adquirirán más importancia por su presencia en proyectos sucesivos.
Su coste fue de 27.000 dólares. Kevin obtuvo el dinero vendiendo su colección de cómics, de varias tarjetas de crédito, con el seguro que cobró por el coche que quedó inutilizado por una inundación y tres mil dólares que le dieron sus padres.
Fue rodada en 21 días, más bien en 21 noches.
Smith trabajaba en el supermercado donde fue realizada. Su jornada laboral era de 8 de la mañana a 11 de la noche y durante las tres semanas de rodaje realizaba la peli de las 11 de la noche a las cuatro de la madrugada.
Tuvo que filmar en blanco y negro para abaratar presupuesto y porque la escasa luz no permitía rodar en color. En la peli las persianas no se pueden elevar para justificar la falta de luminosidad dentro de la tienda.
Kevin Smith es el director, guionista y se reserva el papel de Bob el silencioso que junto con el personaje de Jay participan en casi todas las restantes pelis.
La cinta se sostiene con una trama minimalista, con diálogos ingeniosos y con unos personajes simples pero identificables y con personalidad.
Es el paradigma de cine independiente norteamericano realizado con muy escasos medios pero con mucha imaginación y con oficio.
Desde su estreno se convirtió en película de culto.
Voy a iniciar un ciclo de Kevin Smith y que sea lo que Dios quiera.
Vi esta peli en mi época de universitario en un cine club de un colegio mayor. Me impresionó.
Hace dos días me dediqué a ordenar los DVDs y la descubrí. La había comprado hace unos años.
Sus casi tres horas de metraje nos relata la liberación de París.
Un maravilloso blanco y negro y las secuencias documentales entremezcladas dan un sensación de absoluta verosimilitud.
Una de las principales razones que la peli se filmara en B & W eran las banderas nazis. Las autoridades francesas se negaron a permitir que banderas nazis rojas y negras ondearan en París, incluso para una película. Solo permitieron banderas negras y grises.
Es llamativo como todos los protagonistas se ven desbordados por los acontecimientos que van más rápidos que sus expectativas.
René Clément se inició en el neorrealismo y esa influencia se encuentra en esta peli. Durante toda su carrera demostró tener un gran virtuosismo técnico.
La primera unidad que llegó a París perteneciente a la segunda División del general Henri Leclerc estaba formada por exsoldados republicanos españoles. En la escena en la que los primeros vehículos entran en París, se pueden ver los nombres de “Madrid” y “Teruel” rotulados.
Cada actor hablaba su propio idioma durante el rodaje, y por lo tanto la película fue pensada originalmente como trilingüe en francés, alemán e Inglés (con un poco de sueco). Todas las versiones que se han hecho en DVD están dobladas a un solo idioma.
Se utilizaron más de 180 localizaciones reales en París.
Para mí una de las mejores pelis de cine bélico de la historia, con personajes de verdad en ambientes de verdad. Tal vez los que estén más impostados son los actores norteamericanos con cierto tono de grandilocuencia del que, afortunadamente, carecen los actores franceses y alemanes.
Los hermanos Coen vuelven a sorprendernos ofreciendo un producto muy original pero que tiene todas las claves de su filmografía.
El sueño americano vuelto del revés.
Llewyn Davis es un perdedor y posiblemente esté a gusto en ese rol. Si hubiera triunfado sus canciones carecerían de sentido.
Su vida no puede ser peor. Durmiendo en los sofás de sus amigos. Marcado, aunque lo niegue, por la muerte de su compañero. Desagradable con los que le ayudan. Incapaz de conocer a su hijo…
La peli es triste, aunque, como en la vida, hay momentos de comedia.
He leído que hay surrealismo en la peli, estoy totalmente en desacuerdo, todo es de verdad, descarnado.
Llewyn Davis no es un buen tío, como le dice a su sobrino, ni tampoco quiere serlo. Siente el sufrimiento como algo inspirador. Posiblemente el éxito le hubiera matado.
Oscar Isaac da vida a este cantante folk con una intensidad abrumadora.
Sobra decir que hay buena música, buena fotografía, que está muy bien rodada, que el gato Ulises (qué casualidad) lo hace muy bien. Todo ello ya se supone.
No sé a quién recomendársela. Desde luego, abstenerse depresivos y fracasados.
Bien mirado si yo la he soportado cualquiera podría disfrutar de esta magnífica peli .
Hace dos días tuvo que acudir una ambulancia del 112 a los cines donde se proyectaba, una señora había sufrido un ataque cardiaco.
Con estos dos antecedentes no podía dejar de ir a verla.
La peli comienza con una exhibición de las putadas que se les gastan a los comandos americanos durante su formación. Mucha testosterona, mucho sudor, mucha lágrima de sufrimiento. Ninguna chica, ningún negro, todos blanquitos.
Después el director nos da a conocer a los protagonistas. Son personajes planos, sin conversación, dicen palabrotas, eso los hace más varoniles.
Luego los mandan a realizar una misión para cargarse a unos talibanes supermalos. Pero las cosas no van, precisamente, bien y se enfrentan contra una legión de tíos con turbante y cara de pocos amigos.
Cuando estos cuatro seals disparan el moro cae fulminado. Matan la torta.
En cambio, cuando ellos reciben un tiro, les sale sangre pero siguen dando caña y corriendo.
Hay mucha sangre, mucha lesión con pérdida hemática abundante. Se ponen muy sucios. Se tiran por barrancos, dándose unos golpetazos de padre y muy señor mío. Pero nada, siguen como si tal cosa.
Eso sí, todo muy bien rodado, con mucho primer plano de tíos sufriendo, sudando y sangrando.
Hay frases memorables: “Voy a morir. Dile a Nancy que la quiero“.
Por supuesto todo muy patriótico.
Yo soy de corazón fuerte, a diferencia de la pobre señora de hace un par de días, pero de estómago delicado y, la verdad, se me movieron las tripas.
Resumiendo: de lo peor que he visto este 2014.
El mayor problema es que me dan igual los protagonistas.
Que sean blancos y fuertones no es suficiente para empatizar con ellos. A mí de primeras me caen mal. Son lo contrario a mí. Son guapos, robustos pero no gordos, no tienen barriga y hacen deporte. Es imposible que empatice con ellos. Casi había ratos que estaba a favor de los talis (esto es políticamente muy incorrecto). He dicho solo casi.
Albert Casals decide realizar un viaje al otro lado del mundo, de Barcelona a Nueva Zelanda. Le acompaña su novia.
Él necesita una silla de ruedas y van sin dinero, asistidos por la ayuda de personas que van conociendo.
Albert está lleno de optimismo y de alegría y eso lo trasmite al espectador que no puede evitar admirarle.
La narración de los hechos es secundaria, lo importante es el viaje en sí mismo.
Su novia, Anna Socías, es una chica enamorada de Albert, sana pero a la que le resulta difícil seguir el ritmo de éste.
Los padres y la abuela hablan de éste muchacho y llegamos a comprenderlos.
La energía, la fuerza, la vitalidad, la inteligencia y la empatía que despierta este joven son inagotables.
El documental no es en absoluto una sucesión de bellos paisajes y bonitos monumentos, es la peripecia vital de estos muchachos que nos enseñan a vivir y a ser felices.
Solo voy a tener en cuenta lo que he visto en cines de estrenos.
En líneas generales no ha sido un mal año.
Lo peor:
La vida de Adèle – 2013 – Abdellatif Kechiche: La he metido en lo mejor y en lo peor. Peli que sabe trasmitir sentimientos pero rodada de una manera que detesto profundamente. Los críticos se han meado de gusto.
La historia es simple. La familia es un tema eterno de chistes y de pelis.
Siempre he defendido la teoría que no hay nada peor que una cuñada, incluso por encima de la suegra. Pero esta peli me ha enseñado que hay algo más maléfico y eso es la ex.
Hace casi tres lustros leí la novela de Noah Gordon en la que se basa esta peli. Me gustó y se convirtió en una de mis favoritas.
No voy a comenzar haciendo comparaciones entre obra literaria y producción cinematográfica. Ya sabéis todo eso: son lenguajes diferentes, siempre el lector se ve defraudado…
El maestro Berlanga relataba este chiste:
Estaban dos cabras comiéndose unos rollos de celuloide:
– Esta peli están muy rica.
– Sí. Pero el libro era mejor.
El médico es una producción alemana que adapta la novela de un norteamericano.
La parte que se desarrolla en Inglaterra, en realidad rodada en Escocia, es algo más creíble que lo que desarrolla en Persia, rodada en Marruecos.
La sección oriental es de palo total, todo suena y parece falso, de palo total. Ni por un momento me creí nada de lo que contaba. Demasiado rebuscado. Muy penoso.
Tal vez la presencia de Stellan Skarsgård interpretando a Barber sea lo mejor. Aunque el episodio de la intervención en la vista por parte de los médicos judíos es muy decepcionante.
Su protagonista Tom Payne, que hasta ahora se había dedicado a la televisión en series para mí desconocidas, podría haberse mantenido escondido. La humanidad hubiera ganado.
Hay escenas que se suponen deben conmover la espectador como la despedida entre el médico afamado Ibn Sina y su discípulo Rob Cole. Se pone de fondo una música de emociones, se ambienta con llamas (de lo más falso), un diálogo para hacer llorar… Mi única reacción fue un bostezo.
Al salir, Elena me dijo que le había gustado mucho: “una historia muy bonita y el protagonista precioso“.
No conozco ninguna de las anteriores películas de Philipp Stölzl y ésta hubiera preferido no haber tenido el gusto.
Por cierto, era mucho mejor el libro. Esto es como una miniserie de baja calidad.
Esta peli la vieron mis compañeros del Club de Amigos del Cine hace unas semanas, yo no pude asistir. La había visto cuando se estrenó y guardaba un vago recuerdo de ella.
La vuelvo a ver en DVD.
En el coloquio posterior, el jueves siguiente a su proyección en el Club, hubo un agrio debate entre los que no se la creían, capitaneados por Carlos, y los que se habían emocionado, dirigidos por una apasionada Mercedes. Me divertí mucho. No hay nada más interesante y enriquecedor que la polémica.
La historia de estos jóvenes actores que no quieren aceptar las normas me parece atractiva pero es triste, muy triste.
La juventud tiene la gran ventaja del ímpetu, de la pasión. Estos muchachos andan sobrados de ella.
La idea de cambiar la sociedad con el arte es de lo más atractiva. Ellos lo intentan, a su manera.
Pero, es curioso, que lo primero que hacen es autoimponerse unas normas, tan artificiosas como inútiles. No cobrar, solo interpretar teatrillos que hayan ingeniado ellos, sin recurrir a obras de otros autores, actuar en la calle…
A mí esas normas me parecen innecesarias y solo encorsetan su actividad y su futuro.
Personalmente lo que hacen en la vía púbica tiene el puntito de la provocación pero ese tono exagerado e histriónico me molesta.
Cuando el asunto degenera (y lo digo con intención) en lo que llaman el teatro documental (una idea atractiva por la paradoja) con una dramatización de un atentado, se ve que aquello se ha salido de madre.
Su intervención en el Teatro Real, interrumpiendo una ópera, me gustaría por lo transgresor, si hubiera calidad artística en su actuación pero solo es una burda pantomima que a nadie puede agradar y a todos molestar.
He leído críticas de la época y en general no fueron nada alentadoras.
El maestro Boyero escribía: “Grandilocuente, increíble y decepcionante.”
En el diario El País se publicaba: “Una película que se propone a sí misma como si nadie antes hubiese debatido sobre estas cuestiones -de ahí su inmensa pedantería- (…) Es tan ingenua que bordea la tontería, tan inane que provoca aburrimiento”
A mí como experimento cinematográfico me gusta. Es una peli de buena factura técnica. Las escenas rodadas como falso documental son estupendas. Las explicaciones de los actores ya maduritos muy interesantes. Hay episodios muy divertidos.
Pero no acabo de entender bien el mensaje de la peli. Mañas parece que hiciera una dura crítica de estos jóvenes con inquietudes pero por otro lado los presenta como héroes.
Hannah Arendt es la antítesis de las pelis de entretenimiento hollywoodienses.
La peli exige un esfuerzo intelectual para seguir la trama y los razonamientos del personaje protagonista.
Hay reflexión moral pero también didactismo filosófico.
Margarethe von Trotta nos cuenta una historia interesante, fascinante, con una protagonista encarnada en Barbara Sukowa que impresiona con una entereza arrolladora.
La historia es absorbente.
El personaje apasionante.
La explicación intelectual del totalitarismo impresionante.
Adolf Eichmann era un burócrata encargado del transporte de judíos a los Campos de Concentración. Se ocupaba con eficacia de esa labor y solo cumplía órdenes. No le importaba si estaba contribuyendo a un genocidio, solo cumplía órdenes. A esto la filósofa Hannah Arendt lo llamó la banalización del mal.
He disfrutado, he aprendido, he pensado, he salido sabiendo más y sintiéndome mejor persona. No se puede pedir más.
Solo un pero. No paran de fumar durante toda la peli.
Vemos esta peli en el Club Amigos del Cine, con ella cerramos el ciclo sobre Cine y Teatro.
No recuerdo cuando fue la primera vez que la vi pero es muy posible que fuera en algún cine de Zaragoza en su estreno. Desde el principio me fascinó y la he visto unas cuantas veces.
La producción teatral original de “Sleuth” de Anthony Shaffer se estrenó en Broadway el 12 de noviembre de 1970. Fue protagonizara por Anthony Quayle como Andrew y Keith Baxter como Milo. Se realizaron 1.222 actuaciones y ganó el Premio Tony 1971 como la Mejor Obra.
Generalmente, a los que nos gusta el cine, las adaptaciones teatrales no son santo de nuestra devoción. ¿Qué tiene La Huella para que me parezca tan atractiva?
El duelo interpretativo de dos grandes en un ambiente realmente desasosegante.
Los autómatas dan bastante grima e incluso algo de miedo.
Esa casa parece un museo de objetos que solo sirven para ensalzar el ego del escritor Andrew Wyke, un presuntuoso de tomo y lomo que se cree superior intelectualmente al resto de los mortales.
Al verse herido su ego por un asunto de cuernos, idea una trama de humillación hacia el amante de su esposa, un empresario de origen italiano, Milo Tindle.
Cuando Milo se burla de él, Wyke no lo acepta y termina asesinándolo. Él que se jacta de ser una mente noble comete un crimen de manera zafia. Después de todo no era tan listo como presumía.
En La Huella todo encaja como una maquinaria de relojería, todo está bien engrasado. Los diálogos fluyen de manera infatigable y consiguen mantener la atención.
El guión es un desafío intelectual y explicar la trama resulta complicado.
Michael Caine era la tercera opción para el papel de Milo Tindle después de Albert Finney (que fue considerado demasiado regordete) y Alan Bates (quien rechazó el papel).
Michael Caine estaba muy impresionado por actuar junto a Laurence Olivier pero éste le quitó importancia asegurando que: “en realidad solo somos Larry y Mike“.
El premio Edgar Allan Poe en la repisa de la chimenea de Andrew Wyke es en realidad el que obtuvo Anthony Shaffer por su obra teatral “Sleuth“.
Joseph L. Mankiewicz también ganó un Edgar por la películaOperación Cicerón (1952).
La fotografía que tapa el disparo en la pared es de Agatha Christie.
John Addison fue nominado a un Oscar por la banda sonora. Sin embargo, no fue originalmente uno de los cinco nominados. Formó parte de la lista después que fuera eliminada la banda sonora de El padrino (1972).
Eve Channing, el nombre de la esposa, es una combinación de Eve Harrington y Margot Channing, los dos personajes principales de Eva al desnudo (1950).
La peli fue promocionada con la intervención de varios actores más, además de sus dos protagonistas, para evitar que el público la rechazara a priori.
Maxime Stransky nos va contando sus peripecias con el material básico de sus películas caseras y dramatizaciones que se van intercalando.
Este personaje fue revolucionario, espía, productor cinematográfico, falsificador, amigo de Sergei Eisenstein, realizador de películas, amigo de Stalin…
Más que las imágenes que vemos, lo atrayente es la transmisión de las increíbles peripecias de este personaje. Podría funcionar como relato radiofónico.
Las imágenes son a veces realistas y en ocasiones oníricas como el recuerdo de un pasado lejano.
También hay un aspecto importante basado en la rivalidad y amistad de Stransky y Eisenstein. Sus concepciones del cine y de la revolución son diferentes e incluso antagónicas.
Maxime Stransky partidario del ojo cine, de trasmitir la realidad sin aditamentos.
Sergei Eisenstein mantiene que hay que domesticar la vida que la cámara recoge, por medio del montaje.
Los dos terminarían sacrificados por el stalinismo.
Una experiencia estética y narrativa de lo más interesante.
La entrada era gratuita. La sala del San José se llenó de público.
Los directores fueron presentando sus películas.
Las proyecciones fueron amenizadas con toques de humor y con vídeos reivindicativos como protesta por el cierre del Teatro Moderno.
Todo muy divertido y con muy buen ambiente.
Solo dos peros. Comenzó con mucho retraso. El presentador se refirió a la “onceava” Muestra.
He hecho un post de casi todos los cortos.
Lo siento pero “Todo lo que es hermoso” no lo recuerdo y no he conseguido información en internet y mira que he buscado. Si alguien me da algún dato para poder refrescar mi penosa memoria se lo agradecería. Está colgado en Youtube como privado.
Pedro Solís ha participado en la creación de videojuegos, ha sido animador 3D en las dos pelis de Tadeo Jones y fue premiado por una anterior producción La Bruxa con un Goya en 2011.
Cuerdas nos relata una historia llena de sentimientos que emociona desde los primeros fotogramas.
Sus personajes de dibujos respiran realidad y ternura.
Que la factura técnica sea perfecta es accesorio en relación a una historia absolutamente conmovedora.